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EL CONCURSO DE INSTITUTOS LABORALES

La planta libre en el edifi cio escolar

EL CONCURSO DE INSTITUTOS LABORALES

El programa demandado en las bases era un desarrollo y optimización del ya vigente en los cen- tros construidos. Esencialmente se trata de resolver con coherencia y racionalidad un esquema funcional dividido en cuatro áreas: enseñanza teórica, enseñanza práctica, administración y es- parcimiento. La ubicación hipotética estaría afectada por un clima seco de meseta, propio de las dos Castillas, parte de Andalucía y algunas comarcas de Aragón y Extremadura, en un terreno sensiblemente horizontal sin ninguna característica especial.

En cuanto a los aspectos funcionales, constructivos y estéticos, las bases defi nen una especia- lidad agrícola-ganadera con posibilidad de adaptación a modalidad industrial-minera, una pri- mordial importancia a la disposición orgánico-funcional del programa, una estética defi nida por esa disposición y los medios técnicos y constructivos más adecuados, métodos constructivos de acuerdo con las disponibilidades de la industria nacional de la construcción y lugares dónde se han de emplear (cabezas de partido), la tipifi cación de unidades de obra, el plan de ejecu- ción de la obra, las condiciones técnicas de iluminación, ventilación, insonoración, calefacción, acondicionamiento de aire y red de alumbrado y fuerza, adaptación de la solución propuesta a otras disposiciones topográfi cas, climatológicas y constructivas, la posibilidad de ampliaciones y construcción de edifi cio-residencia y un avance de presupuesto con una cifra tope de 4 millones de pesetas.

El jurado contó con el asesoramiento del arquitecto especialista en construcciones escolares del Politécnico de Zúrich William Dunkel10. Sus informes de índole general y sobre cada uno de los

7.. El centro de Cee con modalidad de Industria y Minería, Noia Marítimo-Pesquera y el resto Agrícola-Ganadera.

8. «Concurso de Institutos Laborales», Revista Nacional de Arquitectura 153 (1954), pp. 1-44 y «Concurso de Escuelas», Revis- ta Nacional de Arquitectura 183 (1957), pp. 21-22

9. RODRÍGUEZ DE VALCÁRCEL, Carlos María. «Concurso de Institutos Laborales». En: Revista Nacional de Arquitectura

153 (1954), p. 3

10. William Dunkel (1893 - 1980) Arquitecto y profesor en el Politécnico de Zurich entre 1929 y 1959. Estudió arquitectura en Dresde. Trabajó inicialmente como artista gráfi co en Dusseldorf y estableció su propio estudio de arquitectura en 1923. Con

proyectos premiados, además de orientar el fallo del jurado se convirtieron en una referencia fundamental para los participantes en concursos posteriores de edifi cios escolares.

Dunkel indicó que al tratarse de un concurso para edifi cios tipo de diferentes modalidades — desde agrícola-ganadera hasta industrial-minera— y que debía satisfacer las condiciones clima- tológicas de toda la nación, se tendrá que premiar a proyectos de difícil adaptación a condiciones muy diferentes. Esto requiere unidades independientes y de funcionalidad determinada para evi- tar conjuntos de edifi cios demasiado extensos.

Teniendo en cuenta ese planteamiento, propone las siguientes «unidades» de edifi cios: unidad de dirección, que contendría aquellos espacios administrativos del centro, sala de profesores y biblioteca, y debería estar en la zona de mayor silencio; unidad de enseñanza, dividida en en- señanza teórica y enseñanza práctica y unidad de recreo. Además se debería tener en cuenta la posibilidad de ampliación del edifi cio, que sobre su programa original podrían adicionar una re- sidencia de estudiantes, campos deportivos, edifi cios para prácticas profesionales o simplemente aumentar las unidades ya existentes.

Dunkel establece también unas consideraciones generales de urbanismo, de orden técnico y eco- nómico y de orden estético. En ellas se pueden leer algunos principios característicos defendidos por los arquitectos del Movimiento Moderno, como la zonifi cación funcional, el empleo de la prefabricación, y una «disposición de la obra sobria y honrada, refl ejando el carácter de su mo- dalidad, de sus construcciones, y de los materiales empleados», evitando «toda clase de fastuo- sidad representativa mal relacionada con la misión y la funcionalidad del edifi cio». Se demanda igualmente la utilización de materiales locales, evitando en la construcción las materias primas ajenas al lugar de emplazamiento del centro.

Recomienda también ubicar el edifi cio fuera del casco urbano y, aquellos relacionados con en- señanzas agrícolas, en medio del campo. Posiblemente se refi ere a que el edifi cio pueda gozar de unas buenas condiciones de ventilación y soleamiento que serían imposibles de obtener en medio de un núcleo consolidado, al tiempo que se defi ende la unión entre el centro escolar y la naturaleza, propia de las escuelas más modernas en la Europa del momento.

De los 38 trabajos presentados se hizo una primera selección de 11 propuestas atendiendo a los siguientes criterios: dar primordial importancia a la disposición orgánica funcional del progra- ma, de modo que los diferentes núcleos fundamentales de que consta el centro tengan la forma, dimensión, orientación y emplazamiento más adecuados, según la función que deben cumplir, considerar que las circulaciones entre los distintos núcleos sean claras y reducidas, la posibilidad de construcción por etapas y sus futuras ampliaciones, la solución arquitectónica del problema, de modo que la adoptada imprima al conjunto los rasgos estéticos más característicos del Insti- tuto Laboral y la economía en la construcción y en su mantenimiento.

Finalmente, los premios se distribuyen de la siguiente manera: primer premio al anteproyecto de Carlos de Miguel y Mariano Rodríguez-Avial; segundo premio a José Antonio Corrales; tercer premio al anteproyecto suscrito por Joaquín Gili, Francisco Bassó, Josep Martorell y obras como la fábrica de coches Orion Autowerken en Zurich (1929) y su propia casa en Zúrich (1932) está considerado uno de los pioneros en la introducción de la arquitectura moderna en Suiza.

Oriol Bohigas, accésits: Emilio Larrodera, Miguel Fisac, Luis Laorga, Francisco Echenique y Luis Calvo, Rafael Aburto, Juan Arturo de Guerrero y Casimiro Iribarren y a José Subirana, Carlos García y Manuel Jaén. Asimismo se concedió una mención a la propuesta de Manuel Martínez Chumillas.

El primer premio consistía en la redacción de los proyectos para construir cinco Institutos Labo- rales. Uno de los ganadores, Carlos de Miguel, valoraba, años más tarde, el signifi cado que había tenido ese concurso, por la alta participación y por la implicación de dos jurados: el español y el dictamen del especialista extranjero, lo que le otorgaba garantía y seriedad.11