PARTE V: LA ESTRUCTURA INSTITUCIONAL DEL MERCADO
IV POLÍTICA SOCIAL
VI.19. A La Concentración Económica y sus Causas
Según Röpke hay que distinguir claramente entre dos argumentos para la justificación de la concentración económica (monopolio). Por un lado existe una argumento técnico, según el cual se afirma que las posibilidades técnicas de producción muchas veces señalan que los menores costes unitarios se dan en la producción masiva (economías de escala) y en la organización del mismo tenor. Por otra parte existe la generación de concentración económica a partir de instituciones jurídicas, que tienen poco que ver con la técnica o los criterios económicos.
“Ante todo, hay que distinguir aquí rigurosamente entre concentración de las empresas y concentración de las explotaciones, es decir, entre la centralización jurídico-financiera y la centralización técnica.”407
Con respecto a la causa técnica de la concentración económica el autor la rechaza como argumento determinante, puesto que en su opinión las técnicas productivas sólo en ciertas situaciones recomiendan lo afirmado más arriba. Röpke argumenta que en muchos casos el óptimo económico-técnico de producción o de organización puede muy bien ser recomendar una escala menor: “…el dogmático de la gran empresa suele buscar
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IEP, pg.39.
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“...favorece a los diferentes productores mantener o incluso agudizar la escasez de la mercancía o servicio por ellos producida o prestado. Pero como el sentido de la economía humana ha de buscarse en el alivio o mitigación de la escasez, se produce a este respecto una oposición irreductible entre el interés general y el interés particular, entre el provecho general y el individual. Es una perversidad que resultaría totalmente absurda en una economía autárquica. Es, por tanto, producto de una economía en régimen de división del trabajo, de la que podemos decir, por tanto, que adolece de una desarmonía latente y constante entre los intereses de los productores y el interés general. No nos excedemos si calificamos a esta desarmonía de una de las más graves lacras de nuestra civilización.
Mas todavía peor que la desarmonía es la creciente facilidad con que el interés particular de los productores suele imponerse al interés general...el interés de los productores, siempre más concentrado frente al disgregado interés de los consumidores es, suele poder defenderse fácilmente. Aunque el interés de todos los consumidores es, en conjunto, mayor y más amplio que el de los productores respectivos, sucumbe muy fácilmente por repartirse entre un número muchísimo mayor de personas.”IEP, pg.84.
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sus principales argumentos, a saber, en el propio campo de la técnica. En modo alguno es cierto que el progreso de la técnica revele una tendencia unívoca a engendrar cada vez lo más complicado, lo más en serie y lo que exige cada vez mayor gasto de capital. Conocemos bastantes progresos que precisamente han tenido efecto inverso.”408
A este respecto no deja de criticar la conocida postura de J. A. Schumpeter en cuanto a que la concentración económica es requerida por las necesidades de investigación básica y aplicada que se necesitan en la moderna economía industrial para realizar innovaciones en los bienes y servicios ofrecidos: “Es ‘economismo,’ hacer desaparecer, como Schumpeter, el problema de las gigantescas empresas industriales y de los monopolios de la industria, con el argumento absolutamente problemático de que, gracias a la producción en masa y al fomento de la investigación y de las inversiones que pueden esperarse de los beneficios de los monopolios, aumentará la provisión de bienes materiales, sin que a cambio de las posibles ganancias en la creación de bienes materiales hayan de ser sentadas en cuenta las contrapartidas inmateriales en forma de posibles pérdidas en la seguridad de las grandes metas de la vida y de la sociedad… En ninguna parte son mayores las ventajas de la producción en masa que en el periodismo, y si sólo subsistieran pocas empresas periodísticas, serían capaces de vender un máximo de papel impreso a un mínimo de céntimos, imponiéndose, no obstante, la pregunta ¿qué es lo que se encuentra en estos periódicos y qué significa para la libertad y la cultura esta aglomeración de poder?”409
Por otra parte señalaba una serie de inconvenientes que traía aparejada la organización técnico-industrial concentrada. En primer lugar que este tipo de organización estaba realizado en base a la mera técnica, desconociendo la necesidad de organización que manifiesta el ‘factor humano,’ que puede llevar a una serie de efectos contraindicados y reacomodamientos, echando por tierra las expectativas de mejores rendimientos.410 Otro efecto contraproducente de la escala de producción necesaria, de acuerdo a los patrones de la evolución tecnológica de la que Röpke era testigo, tenían que ver con un aspecto económico. A Röpke le preocupaba la escasa flexibilidad de la empresa de grandes dimensiones en relación a la capacidad de ajuste que podría ofrecer en el contexto del ciclo económico. En este sentido temía por la presión que podía darse, basada en este argumento, por una política del ciclo controlada por el estado, orientada a satisfacer la necesidad de estas grandes empresas con baja capacidad de adaptación. Por otro lado recalcaba por contraposición la capacidad en este sentido de la pequeña y mediana empresa.411 408 CH, pg. 209. 409 MAOD, pg. 150-151. 410
“La organización más racional de la empresa en estilo colosal y las máquinas más gigantes y complicadas son, precisamente, inútiles si perdemos de vista el factor humano –por así decir el coeficiente ‘alfa’ (anthropos)…”410
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“…la mayor capacidad de resistencia frente a las crisis de la pequeña empresa. En realidad, es el segundo factor, que pasan por alto gustosos los defensores dogmáticos de la gran empresa. Olvidan que las diferentes magnitudes de la empresa tienen que ser puestas a prueba a través de las oscilaciones del ciclo económico, y que únicamente es óptima aquella magnitud de la empresa que lo es a través de todo este ciclo, tanto en la prosperidad como en la depresión. Precisamente consiste en esto, quizá, la más fatal debilidad de la gran empresa, que requiere una gran inversión de capital. Tal debilidad no puede ser superada porque se acuda en su auxilio con las medidas más atrevidas de la política de pleno empleo para apoyar su balance de capital amenazado en la depresión.” CH, Pg. 213.
Asimismo señala que la orientación de la investigación técnico-científica no es algo independiente de la voluntad humana y solicita que ésta sea dirigida a la generación de innovaciones en la línea de una descentralización técnica y no de lo contrario: “¿Porqué, pues, habría de resultar la técnica totalmente incapaz si, en definitiva, le imponemos una misión que realmente es digna del esfuerzo de los hombres generosos y cuyo desempeño haría de ella una fuente de nueva y auténtica felicidad, a saber, la tarea de transformar la técnica de la producción de manera que sirva a la descentralización en lugar de la centralización…”412
De todos modos admitía la posibilidad fáctica de que en determinadas circunstancias se diera la aparición temporal de monopolios basados en innovaciones, generados en el ámbito competitivo, que evidentemente no constituyen un problema específico: “El monopolio es soportable sólo en la forma de un‚ monopolio abierto’ (öffentlichen Monopols) (en la terminología convencional: ‘monopolio natural’).413
Según el autor la tendencia a la concentración económica no sólo se da por la constitución de monopolios, técnicamente cuando existe un solo oferente en un determinado mercado, sino que la concentración avanza también por la conformación de
holdings o trusts, en los cuales, si bien se producen diferentes bienes y servicios, y se ofrecen en diferentes mercados, la propiedad y el control del conglomerado son unificados: “...la aglomeración avanza de tal forma que muestra una tendencia evidente a aumentar, por las más variadas razones el número de empresas hasta ahora independientes que pasan a depender de otras y a incrementar su magnitud media.”414 Con respecto esta causa ‘jurídico-institucional’ de la concentración económica Röpke es muy severo y la señala no sólo como la principal, sino también como totalmente injustificada. De este modo señala una serie de desarrollos jurídicos que evolucionaron lentamente y que desde su punto de vista cabe revisar nuevamente para ver su justificación.415 En este sentido señala especialmente al derecho de patentes y el
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La cita completa: “¿Porqué, pues, habría de resultar la técnica totalmente incapaz si, en definitiva, le imponemos una misión que realmente es digna del esfuerzo de los hombres generosos y cuyo desempeño haría de ella una fuente de nueva y auténtica felicidad, a saber, la tarea de transformar la técnica de la producción de manera que sirva a la descentralización en lugar de la centralización, que haga posible existencias independientes para el mayor número posible y devuelva al hombre, como productor y trabajador, una posición que le haga feliz y satisfaga sus más elementales y legítimos impulsos? ‘le pouvoir d´agir et de créer es une jouissance morale parfaitement distincte des avantages matériels qui résultent de l´action et de la création,’ ha dicho el gran sociólogo francés Le Play, que, al mismo tiempo, fue un ingeniero de nota. » CH, pg. 215.
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“Das Monopol ist nur tragbar (soportable) in der Form des öffentlichen Monopols.” Einige grundsätzliche Bemerkungen zum Monopolproblem, Referat auf der internationalen Konferrenz über das Monopolproblem, Schweizerisches Institut für Ausslandforschung, Zürich, 3 Juli, 1953.
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MAOD, pg. 324.
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“…nuestro mundo económico ha llegado a ser lo que es, fundamentalmente, porque se han creado diversas formas e instituciones jurídicas, la sociedad anónima, la sociedad de responsabilidad limitada, el derecho de patentes, el derecho de quiebras, el derecho de cárteles y muchas cosas más, y porque la legislación, la jurisprudencia y la costumbre han ido desarrollando estas formas e instituciones de una manera que hoy sólo podemos considerar como abuso en perjuicio de la comunidad, que amenaza destruir los más íntimos resortes de la constitución económica. Basta que empecemos por hacernos a la idea de que una vida económica sana es perfectamente factible sin sociedades tenedoras, monopolios amparados por la ley, patentes que obstaculizan la competencia y hasta, en el peor de los casos, sin sociedades anónimas ni sociedades limitadas como formas regulares de la explotación industrial. Tampoco debe seguir considerándose ya como herético fijar la atención en un sistema económico en el que el peso de la ayuda estatal, la protección del derecho, la jurisprudencia, la autoridad del Estado y la policía económica,
capitalismo corporativo a que dio lugar la institución de la sociedad anónima: “Las posiciones jurídicas, que hoy más peso conllevan, son las de las patentes y de las sociedades por acciones. Estos dos instrumentos son los más determinantes en la expansión del monopolismo moderno. La conexión de las patentes y la concentración es más evidente, pero la sociedad por acciones también es importante porque generó el
corporate capitalism.”416
Con respecto a este último Röpke señala que, como otros desarrollos institucionales en el mercado, no es el fruto de una evolución ‘natural’ sino una evolución que asimismo implica una intención conciente pasible de ser re-evaluada y reorientada en otra dirección: “El desarrollo del ‘capitalismo corporativo’ (corporate capitalism) encarnado en la sociedad por acciones no es un producto natural del desarrollo histórico sino una creación de la legislación. Nosotros vemos que el monopolismo está relacionado con la ayuda jurídica del estado.”417
En este sentido también denunciaba los subsidios, muchas veces no explícitos, necesarios para fomentar las empresas de grandes dimensiones, y llamaba a la reflexión acerca de la capacidad comparativa de estas empresas con respecto a las pequeñas y medianas en verdadera igualdad de condiciones: “Cuanto mayor sea la suma total de estas exoneraciones no recompensadas y de los subsidios más o menos ocultos de que suelen disfrutar por doquier muchas grandes empresas, tanto más merece la pena pensar si las pequeñas y medianas empresas no sólo pueden mantenerse frente a ellas, sino incluso, como vimos, mostrarse superiores.”418
Desde el punto de vista estrictamente económico Röpke señala que, por otro lado, la empresa grande sólo tiene algunas ventajas frente a las pequeñas y medianas, mientras que en otros puntos, como por ejemplo, la flexibilidad de adaptación, la resistencia a las crisis, etc. las últimas superan a las primeras.419 Por último, el autor también destaca que la concentración económica implica consecuencias humanas y sociales que hacen la vida más difícil y tienen resultados organizativos y económicos negativos.420
se repartiera de modo muy distinto a como lo está hoy en tantos países: en pro de los pequeños y contra la explotación y los monopolios; en pro de una justicia niveladora y contra los privilegios; a favor de la descentralización y en contra de la concentración que todo lo enmaraña.” CSNT, pg. 148.
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“Diejenigen Rechtpositionen, die heute die wichtigsten darstellen, sind das Patent und die Aktiengesellschaft. Diese beiden Instrumente sind für die Entfaltung des modernen Monopolismus sehr wichtig geworden.” Einige grundsätzliche Bemerkungen zum Monopolproblem, Referat auf der internationalen Konferrenz über das Monopolproblem, Schweizerisches Institut für Ausslandforschung, Zürich, 3 Juli, 1953.
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“...die entwicklung des s.g. ‘corporate capitalism,’ verkörpert durch die Aktengesellschahft, nicht ein Produkt einer naturgegebenen historischen Entwicklung, sondern der Gesetzgebung ist. Wir sehen daraus, wie der Monopolismus durch die juristischen Hilfsmittel des Staates unterbaut worden ist.” Einige grundsätzliche Bemerkungen zum Monopolproblem, Referat auf der internationalen Konferrenz über das Monopolproblem, Schweizerisches Institut für Ausslandforschung, Zürich, 3 Juli, 1953.
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CH, pg. 211.
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“La producción en serie de la gran empresa significa, pues, como por ejemplo en Estados Unidos, que los tipos de automóvil sólo difícilmente pueden ser cambiados y que el perfeccionamiento del auto pequeño haya tenido que ser encomendado a Europa. Sus características son la rigidez y la vulnerabilidad del dinosaurio, mientras que la pequeña empresa se distingue por una mayor flexibilidad y resistencia a la crisis.” CH, pg.212.
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“Si antes existía la ordenación colateral, ahora hay un arriba y un abajo, cargados con la tensión de un constante contacto personal, estrecho y limitado a un círculo fijo de personas. Con la disminución de la existencia independiente, se convierte esto más y más en el destino de las masas, con la consecuencia, conocida a todo el mundo, de que se sobrecargan y se dificultan extraordinariamente las relaciones
Por otra parte el autor reafirma que la tendencia de la economía de mercado más bien es hacia la competencia, y no hacia la concentración. Por lo que el factor jurídico es fundamental, y en este sentido también la autoridad del Estado, tanto cuando es mal empleada, para justificarla, como al contrario cuando trata de ponerle límites adecuados: “El ‘capitalismo competitivo’ no se transforma por sus propias fuerzas en un ‘capitalismo monopolista’. La verdad es más bien que si existe una gravitación natural, se inclina a la competencia y no al monopolio, y esta gravitación es tan fuerte que, salvo contadas excepciones, siempre han sido necesarias intervenciones coercitivas del Estado (inclusive en los aranceles protectores) para lograr establecer un monopolio.”421
Asimismo llegados a este punto cabe recordar, como vimos en los capítulos IV.14. Mercado y Sistema Político, y V.18. La Estructura del Estado Liberal de esta tesis, que también para Röpke el Estado, su legislación y su política económica pueden caer bajo la órbita de la influencia de los grupos de intereses concentrados. Por lo cual cabe preguntarse si la acción del estado para fortalecer las concentraciones económicas es
motu propio o se debe a esta presión desde el sector privado, lo cual nos lleva en última instancia a la reflexión acerca de la posible bi-direccionalidad de las causas en este campo.
sociales. Las intrigas, ambiciones, delaciones, la rivalidad, la adulación, la envidia, los celos y todos los demás venenos del contacto se convierten, como demuestra la experiencia, en plagas que van a anidar en todas las “organizaciones” y grandes empresas. Los neuróticos pueden convertir ahora la vida de cientos y de miles de personas en un verdadero infierno, y, para mayor desgracia, es muy grande la oportunidad que tienen, precisamente los neuróticos, de llegar hasta arriba, gracias al ansia de notoriedad y a su actividad, alcanzando posiciones preponderantes, muy superiores a la media (Boulding).”MAOD, pg. 315.
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La cita completa reza como sigue: “El ‘capitalismo competitivo’ no se transforma por sus propias fuerzas en un ‘capitalismo monopolista’. La verdad es más bien que si existe una gravitación natural, se inclina a la competencia y no al monopolio, y esta gravitación es tan fuerte que, salvo contadas excepciones, siempre han sido necesarias intervenciones coercitivas del Estado (inclusive en los aranceles protectores) para lograr establecer un monopolio. Casi no existe un monopolio digno de citarse en cuyo nacimiento no haya actuado de comadrona el Estado de una forma u otra, y la historia de los monopolios de la industria pesada alemana enseña que incluso en este caso ha sido necesaria las más rigurosas medidas coercitivas para reunir a todos los productores bajo una misma bandera. Probablemente existirían hoy en el mundo pocos monopolios si el Estado, por diversas razones, no hubiera intervenido con todo el peso de su autoridad, de su legislación y de su política económica monopolizante (inclusive la política de restricción de importaciones) contra la natural gravitación hacia la competencia. Esto hay que afirmarlo con tanta mayor energía cuanto que suele mantenerse lo contrario como si estuviera fuera de toda discusión. A esta posición ha contribuido mucho el marxismo con la propaganda que ha hecho durante decenios enteros. La ideología imperante que se entusiasma por lo ‘monumental’ y lo hecho ‘a lo grande,’ por la organización y por el mando a costa de lo natural y de lo espontáneo, constituye, naturalmente, una ideología muy propicia al monopolismo... Pero nada impide al Estado organizar su política económica de tal modo que la gravitación natural hacia la competencia vuelva a recobrar todos sus derechos.” IEP,
pg.169. También la misma idea se expresa en: “It is absolutely untrue that competitive capitalism is of necessity developing into monopolistic capitalism. On the contrary, the truth is that there is a natural gravitation towards competition rather than towards monopoly, and this gravitation is commonly so strong that very rarely, indeed, has a monopoly come to life in the absence of more or less violent engineering on the part of the State. Even when the natural tendency towards monopoly has the appearance of being extremely strong as in the case of the iron and steel industry in Germany, which enjoys high tariff protection, the government had to do its utmost in order to effect a monopolistic combination. It is doubtful whether there would be many monopolies in the world if the State, in order to offset the natural gravitation toward competition, had not weighted the scales with its authority, its jurisdiction, and its general economic policy in the direction of fostering the formation of monopolies.”