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A Los Límites de la Competencia

PARTE V: LA ESTRUCTURA INSTITUCIONAL DEL MERCADO

V.15. A Los Límites de la Competencia

Para nuestro autor la economía de mercado moderna, bajo división del trabajo, requiere de un complejo proceso dinámico de ajuste.Una serie de datos como la variabilidad de las necesidades humanas y de los cambios en los datos de la producción (costes, tecnología, sistemas de organización del trabajo, etc), generan la necesidad de que tanto al oferta como la demanda se vayan adaptando permanentemente, a través de ajustes más o menos súbitos o drásticos, a las nuevas condiciones: “...las condiciones de competencia de los países –ya se apoyen en las diferencias en las condiciones técnico-

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naturales de producción o en las divergencias de la cuantía de salarios– se ven sometidas continuamente a variaciones que obligan a crear un nuevo esquema de la división internacional del trabajo. La transición del viejo al nuevo esquema de la división del trabajo va, a pesar de todo, acompañado de fricciones, pérdidas y perturbaciones de equilibrio y no siempre es fácil acomodarse a la nueva situación. El verdadero problema que aquí se nos presenta es, por tanto, de índole dinámica, y será tanto más serio cuanto más bruscas y más frecuentes resulten las variaciones que sufran las condiciones de la competencia y cuanto más grandes sean los obstáculos que se opongan a su acomodación a las distintas economías nacionales.”278

En segundo lugar, y dado que este proceso no es de una vez y para siempre, sino que las necesidades y los avances técnicos y organizativos van cambiando con pulsos imposibles de predeterminar, sino sólo susceptibles de ser estimados, todo el proceso está sometido a cambios que pueden ser parciales o sistémicos. Este proceso hace que se de una necesidad por pasar de un determinado esquema de división del trabajo, el viejo, a uno nuevo. Es así que se requieren readaptaciones en la asignación de los factores que no son sencillas ni mucho menos instantáneas, necesitan de recursos y tiempo (costos). El mismo será más dificultoso a medida que las variaciones resulten más bruscas y más frecuentes y, cuanto más grandes sean los obstáculos que se interpongan en la necesaria adaptación.

Asimismo a medida que la división del trabajo se hace más compleja, una de las cuestiones que se desprenden está definida por la mayor exigencia o dificultad de la coordinación de los planes económicos: “Mucho más inmediatos, tangibles e indiscutibles… son los [peligros] que nacen de la dependencia recíproca de los individuos vinculados por la división del trabajo. Cuanto más densa y ramificada sea la contextura de la división del trabajo, tanto más difícil resultará la coordinación armónicay tanto más lejos llegará toda perturbación del complicado proceso.”279

La elevada división del trabajo, hecha posible por los intercambios voluntarios a través del sistema económico del mercado, produce, por otro lado, una circunscripción mayor del interés particular en contraposición con los sistemas anteriores donde el trabajo tenía un carácter estrictamente comunitario. Es así que la diferenciación más estricta del interés particular en las economías modernas de mercado lleva a problemas nuevos. Entre ellos el autor especialmente menciona la posibilidad de utilizar ciertos medios, como ser regulaciones estatales o la concentración de poder económico a través de cárteles privados o de control de monopolios naturales o legales, para agudizar artificialmente la escasez y obtener mayores precios con sus consiguientes retornos. Röpke desarrolla aún más la idea afirmando que se genera una peligrosa ‘desarmonía de los intereses’ en la cual cada uno busca estrictamente su interés propio y se va olvidando o descuidando el interés común, que asocia en primera instancia con el de los consumidores.

“...favorece a los diferentes productores mantener o incluso agudizar la escasez de la mercancía o servicio por ellos producida o prestado. Pero como el sentido de la economía humana ha de buscarse en el alivio o mitigación de la escasez, se produce una oposición irreductible entre el interés general y el interés particular, entre el provecho general y el

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OIEI, pg 254.

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individual. Es una perversidad que resultaría totalmente absurda en una economía autárquica. Es, por tanto, producto de una economía en régimen de división del trabajo, de la que podemos decir, por tanto, que adolece de una desarmonía latente y constante entre los intereses de los productores y el interés general

Pero aún peor que la desarmonía es la creciente facilidad con que el interés particular de los productores suele imponerse al interés general... el interés de los productores, siempre más concentrado frente al disgregado interés de los consumidores, suele poder defenderse fácilmente. Aunque el interés de todos los consumidores es, en conjunto, mayor y más amplio que el de los productores respectivos, sucumbe muy fácilmente por repartirse entre un número muchísimo mayor de personas.”280

Es en este contexto que Röpke, como otra característica de la evolución de la economía de mercado moderna, y bajo su distinción entre ‘economía de mercado pura’ y `capitalismo histórico,’ consideraba que se habían producido distorsiones a las condiciones de la competencia o que estas no siempre se cumplían de modo acabado. Estas ‘rigideces’ que afectaban negativamente la flexibilidad y la capacidad de ajuste del mercado eran básicamente dos: por un lado la anulación de la competencia en el sistema colectivista o la intervención excesiva o desacertada del gobierno en el sistema económico (como veremos en el capítulo 18 de esta parte La Constitución

Económica, lo que Röpke llamaba ‘intervención no conforme’) y la concentración

económica en los mercados mismos, cuya expresión más clara estaba constituida por la constitución de monopolios.

En este sentido, evidentemente, Röpke no consideraba que los problemas de la economía derivaban de la competencia sino de la falta de ella, ya sea por su impedimento o negación. Sostenía entonces que el malentendido al que veía sometido al concepto de competencia no era un problema propio sino por el contrario con respecto a su obstaculización por parte de los monopolios o de la regulación del estado.281

La postura de Röpke era especialmente tajante frente a la existencia de los monopolios: “Mientras que la economía de mercado no sea sometida al influjo abrasivo de los monopolios, no existe espacio para la arbitrariedad y las decisiones unilaterales, dado que opera eficazmente la estimación de la escasez a través de precios libres. Pero esto es así siempre que se de la condición necesaria de la competencia. Cada monopolio, cada obstáculo al mercado significa hacer un recorte de la misma, es decir la posibilidad de la arbitrariedad. Este es uno de los argumentos más fuertes contra las posiciones de poder económico, ya se llamen carteles o de otro modo.”282

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IEP, pg. 84.

281

“Das Misßverständnis bestand und besteht noch immer darin, der Konkurrenz zur last zu legen, was im Gegenteil Folge ihrer Behinderung duch Monopol oder Staatseingriff ist.” Artikel «Wettbewerb (II), Ideegeschichte und ordnugspolitische Stellung».” Handwörterbuch der Sozialwissenschaften, Bd. 12, S. 29-36, Pg.31.

282

“Soweit die Marktwirtschaft nicht durch grob (abrasivo, brutal) monopolistische Einflüsse enstellt ist, ist sie es, die der Wilkür keinen Raum lässt und eindeutige Enstcheidungen erzwingt, weil sie mit den ‘Knappheitsmessern’ (medida de escasez) der freien Presise operiert. Aber nochmals: es gilt nur unter der Voraussetzung vorherreschenden Wettbewerbs. Jedes Monopol, jede Markteinschränkung, bedeutet ein Stück macht, d.h. Möglichkeit der Wilkür. Das ist eines ser stärksten Argumente gegen alle wirtschaftlichen Machstellungen, mögen sie Kartelle oder sonstwie heissen.” „Einige grundsätzliche

Según la visión de Röpke la propiedad, que hace posible la competencia, puede estar sujeta a dos distorsiones, que modifican el sentido de la competencia a la cual le dan base: por un lado su anulación por medio de la estatización, y por otro la reducción de la competencia por medio de la concentración de la propiedad: “la economía de competencia, que posee una importancia central en nuestro sistema social, requiere la existencia previa de la propiedad, contra las pretensiones socialistas, mientras que por otra parte el monopolismo [difusión de los monopolios y la concentración económica] socava la idea da la propiedad… La posición de la propiedad es débil o mala en el sistema monopólico y fuerte en el sistema de propiedad sometido a la competencia.”283

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