• No se han encontrado resultados

La Tradición Clásica del Mercado

PARTE III: LAS DOS VISONES DE LA ECONOMÍA DE MERCADO

III.9. La Tradición Clásica del Mercado

La visión del mercado en el pensamiento de Röpke parte de la tradición clásica de la

Economía Política representada por Adam Smith. En este sentido, se reconoce deudor en parte de la Filosofía Social del Siglo de las Luces, de la que derivan, en buena medida, los orígenes de la Economía. Como intentaremos mostrar a continuación el núcleo de la valoración balanceada de Röpke con respecto a la institución del mercado y su consecuente estructura y orientaciones de política, descansa sobre un juicio de valor sobre esta misma tradición.103

Siguiendo la mencionada tradición, caracteriza a la economía de mercado, junto con sus representantes más destacados, como aquella que está basada en el intercambio voluntario, en la competencia y en la división del trabajo. Asimismo vuelve a afirmar la

102

En este sentido su postura pasó a formar una corriente con otros pensadores asimilables, en lo que se denominó Ordoliberalismo. Para un desarrollo de este tema véase Das Kulturalideal des Liberalismus, Verlag G. Schulte-Blumke, Frankfurt am Main, 1947.

103

En este capítulo nos concentraremos en los aspectos positivos que Röpke destaca de esta tradición para tratar los problemas que advierte en el siguiente capítulo de esta parte III.10.La Crítica a la Concepción Racionalista’.

tesis central de toda esta filosofía, que es al mismo tiempo la tesis central de la ‘Economía Política Clásica’ –independientemente de que se esté a favor o en contra de ella–, que plantea la armonía entre el interés individual y el interés público o común:

“Esta filosofía social del siglo XVIII nos enseña a comprender la economía basada en el cambio, en la competencia y en la distribución del trabajo, como una institución que, a pesar de todas las imperfecciones, en parte muy provocativas, presenta al menos la tendencia de subordinar la actividad orientada por el interés individual al interés general, en una forma no igualada por ningún otro tipo de economía. Sabemos que esto sucede así porque el individuo se ve obligado por la competencia a buscar su propio éxito sólo en el grado en que sirve al mercado y al consumidor.”104

En otros pasajes Röpke sostiene que el propio nacimiento de la economía moderna coincide con la concepción de un sistema económico con división del trabajo que pueda funcionar eficazmente sin ser dirigido centralmente, y que posee un proceso propio de ajuste basado en precios flexibles. Lo que equivale a decir que la economía nace con el descubrimiento de la posibilidad de un orden económico libre.105

Röpke señala que, si se cumplen una serie de condiciones, que desarrollaremos en el capítulo III.11.La Visión Institucional-Humanista del Mercado,’ la economía de mercado es la solución más satisfactoria de los dos objetivos fundamentales de un sistema económico. Esto es así puesto que por un lado brinda el incentivo para que la producción aumente y mejore constantemente las posibilidades de satisfacer la demanda, y por otro, porque implica la tendencia a una constante reorganización del sistema económico con el fin de mantenerlo respondiendo a aquella demanda. En sus propias palabras:

“En la economía de mercado la competencia constituye la más perfecta solución de los dos problemas cardinales de todo sistema económico: el problema del impulso constante a una producción cada vez más elevada y el otro de la constante ordenación y dirección armónica del proceso económico.” 106

Asimismo en la concepción de Röpke, también siguiendo la tradición clásica, el mercado resuelve la asignación de recursos respetando la propiedad a través de la asignación de precios a los mismos: “Todo sistema económico, sea como fuere, se enfrenta con el problema de repartir racionalmente el capital y la tierra entre las distintas posibilidades de empleo. Este problema puede resolverse de diversas maneras. Nuestro sistema económico sólo se distingue de otros en que resuelve a su manera este problema eternamente humano poniendo precios a la tierra y al capital, y obligando así a todo aquel que quiera emplear uno u otro a no despojar a nadie que cree haber encontrado para ello una aplicación mejor. Sin duda la solución no es ideal, pero es con todo, una solución que no ha sido inventada por nadie, sino que se ha impuesto de un modo

104

MAOD, Pg.168

105

“Artikel «Wettbewerb (II), Ideegeschichte und ordnugspolitische Stellung».” Handwörterbuch der Sozialwissenschaften, Bd. 12, S. 29-36, pg.30.

106

MAOD, pg.137. Asimismo este es el punto central de su ensayo: “L´Ame de l´Economie, Ordre et Stimulation,” Les Cahiers de l´Actualite Economique, No. 21, Les Editions Radar. Genf 1949.

natural en el curso de millares de años demostrando durante tan largo período de prueba que es práctica.”107

Es así que el mercado y la competencia a su vez requieren la existencia correlativa del sistema de precios (teoría de la formación de precios). A través de este sistema es que la competencia fomenta el equilibrio (Gleichgewicht) logrando los objetivos del ordenamiento (Ordnungs) y la dirección del sistema económico (Steuerungsfunktion).108 De este modo se estimula la producción (Stimulierung der Leistung), se dirige y se coordina, tanto en forma horizontal como vertical, el proceso económico (Steuerung und kordination des Wirtschaftsprozesses).

Estas condiciones, aparte de brindar un sistema de organización a la economía, permite según el autor el grado más alto posible la libertad de los individuos y de los grupos que intervienen en el proceso económico. En este sentido Röpke destaca que la economía de mercado conjuga un balance entre los requisitos de la libertad y el orden:

“...nuestro sistema económico... [es] un sistema de relaciones contractuales de millones de economías aisladas en complicada interrelación, pero que gracias al mecanismo del mercado se conjugan en un todo ordenado. Es una combinación de libertad y orden que probablemente constituye la máxima medida de lo que a la vez puede conseguirse en ambas...”109

Como podemos apreciar la caracterización de Röpke, que afirma desde un principio las virtudes del mercado, no deja de lado tener permanentemente en cuenta ‘sus imperfecciones,’ las cuales darán lugar en el conjunto de su sistema teórico y de política económica a las condiciones de funcionamiento y a las excepciones. Pero por el momento detengámonos sobre los aspectos descriptivos y afirmativos de su interpretación de la idea del mercado. Para desarrollar esto, en el presente capítulo, expondremos la caracterización que realiza el autor de los elementos fundamentales del sistema de mercado según la tradición clásica a través de tres secciones: 9.A. Intercambio Voluntario: Interés Propio y Contraprestación; 9.B. La Competencia como Garantía de Cooperación libre; y 9.C. Los Aspectos Positivos de la División del Trabajo.

III.9.A. Intercambio Voluntario: Interés Propio y Contraprestación

Röpke toma, sin dudas, parte con el pensamiento económico de la modernidad. Para él existe una fuerza fundamental cuyo proceso histórico de gradual liberación está detrás de los muy importantes aumentos de productividad –cantidad de nuevas aplicaciones técnico-científicas, iniciativa y laboriosidad– que hicieron posibles los extraordinarios logros de la economía de mercado de los últimos siglos.

107

IEP, pg. 200.

108

„Esta teoría es esencialmente idéntica con la teoría de la formación de precios bajo el signo de la competencia. De aquí se desprende cómo a partir de la competencia se genera un orden, un equilibrio y una función de liderazgo...“ (Trad propia) “Diese Theorie ist im wesentlichen identisch mit der Theorie der Preisbildung unter der Vorherrschaft des Wettbewerbs. Sie zeigt, wie dem Wetbewerb eine Ordnungs- , Gleichgewichts- und Steuerungsfunktion zukommt...” pg. 32.

109

Outline

Documento similar