Segunda parte: El estudio de los edificios desde la arqueología de la arquitectura
III.1.2. Acercamiento a los espacios del edificio
Tal y como se señaló en el primer capítulo, uno de los aspectos fundamentales en el
desa ollo espa ial de u a asa o ás ie de la idea de u a asa eside e el o t ol e t e
los individuos y con relación a los espacios de la vivienda, puesto que como lo menciona Hillier y Hanson, la disposición espacial no sólo hace posible que las relaciones entre individuos se den en una forma determinada sino que, de alguna manera las provoca.
Este control ejercido por ciertos habitantes hacia otros habitantes y hacia los visitantes de la casa, queda expresado de manera tácita o implícita, en la organización de los espacios de la vivienda con referencia a su función, es decir, a la especialización de los espacios para llevar a cabo actividades específicas como comer, dormir, cocinar, etc., dando igualmente forma a la tipología del edificio.
Más allá de comprender la manera en cómo los espacios condicionan el comportamiento de las personas en relación con estas dos variables (la funcionalidad y el control), si se realiza una observación detallada, es posible identificar los elementos mediante los cuáles cada espacio adquiere su carácter y propósito dentro de la totalidad de la casa. Este es el objetivo central del acercamiento al espacio, que constituye una aproximación a cómo se han configurado los espacios interiores del inmueble, cómo se distribuyen dentro del conjunto y qué relaciones establecen entre sí.
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Pa a pode lle a a a o este a e a ie to i i ial a los espa ios dado ue e realidad es un proceso continuo que seguirá a lo largo de todo el estudio arqueológico del inmueble), se requiere disponer de una representación gráfica del edificio, o sea, de realizar un levantamiento arquitectónico que en palabras de Franco y Mendoza (1 , p. o es ot a osa ue … el proceso por el cual se mide un inmueble o un conjunto urbano para representarlos gráficamente, a escala, en un dibujo detallado y preciso .
Este levantamiento, permitirá observar la totalidad del conjunto en dos sentidos: gráficamente tanto en vistas de planta como de corte de algunos de los elementos (especialmente para edificaciones de más de un piso), pero también, en el sentido de ser un reconocimiento detallado del edificio y la manera en la que está compuesto.
El proceso de levantamiento, además de los aspectos del edificio que son medibles en términos cuantitativos, implica la observación de la manera en que cada espacio es percibido a partir de sus características formales.
Pese a lo subjetivo que pueda parecer (aunque de hecho lo es), la percepción de cada espacio puede establecerse a partir del análisis de diversos factores como sus dimensiones (volumen), su luminosidad o apertura hacia otros espacios del edificio y los elementos arquitectónicos presentes (aberturas, decoraciones, etc.) y sus posibles combinaciones.
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65 Es necesario prestar atención a la descripción de los detalles arquitectónicos que conforman los acabados y las decoraciones (aunque después se abordarán con mayor profundidad en el acercamiento a la materialidad), pues este tipo de elementos refuerza (o contradice) la sensación que da la configuración de los elementos definidores del espacio.
Además de la descripción de las características que configuran cada espacio, la percepción espacial está determinada por el tipo de acceso y por las relaciones espaciales que genera la interacción de los diferentes locales en el edificio. Es por esta razón, que el acercamiento espacial debe identificar cómo se produce la circulación en la casa, analizando cómo se desarrolla ese hilo perceptivo, que vincula cada una de las habitaciones. Así por ejemplo, al trazar un recorrido, aparecen diferentes umbrales que marcan diferencias entre un espacio y otro brindando características particulares de ingreso (puesto que no es lo mismo ingresar a un cuarto por uno de sus lados, por una esquina, o a un local habitación que tenga múltiples aberturas) y al mismo tiempo determinando, que algunas de las habitaciones sean más difíciles de alcanzar (por ejemplo para un visitante que se mueve desde el exterior hacia el interior de la casa).
De ahí se desprende que el análisis de la circulación deba contemplar cómo es la visibilidad de cada espacio (la cantidad de pasos en el recorrido) la cual está determinada por el tipo de accesos, su cantidad (permeabilidad espacial) y su dependencia de otros espacios. Tal y como se mencionó, la permeabilidad espacial (o PE) consiste en el tipo de accesos que tenga un espacio, pero sobre todo, su cantidad; espacios con múltiples umbrales implican que son más
permeables que aquellos que solo poseen un único acceso y por lo tanto, un único locus de control.
Este parámetro, se encuentra entonces en estrecha relación con el grado de distribución de los espacios, que podría considerarse como la capacidad que tiene una habitación de conectar otros espacios. En general, los espacios más distribuidos dentro de la casa, deberán corresponder a corredores, escaleras y patios que brindan acceso a las demás habitaciones y que por lo tanto, tienen un carácter de exterioridad.
Estos parámetros y su análisis, permiten entonces establecer qué tan visible es un espacio determinado, puesto que en una casa, existen cuartos fácilmente accesibles desde el exterior, que generalmente están asociados a habitaciones destinadas a la interacción social de los individuos (y que son por lo tanto más visibles), mientras que existen otros que se encuentran reservados y cuyo acceso desde el exterior es más complicado (requiriendo más pasos en el recorrido).
Otro factor que debe considerarse cuando el caso lo permita, corresponde a la identificación de las cerraduras y cerrojos y su dirección, dado que este hecho brinda información importante con respecto al locus de control de cada espacio. En términos generales una habitación que se cierre por dentro (es decir, cuyo control de apertura no dependa del exterior) tiende a tener una mayor privacidad; basta pensar por ejemplo en cómo se cierra un baño o un dormitorio desde adentro.
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70 La dependencia, la distribución y la visibilidad, están determinadas (como se mencionó en el primer capítulo) por lo que Hillier y Hanson denominan propiedades de permeabilidad, que pueden establecerse y analizarse para cada espacio a partir del análisis gamma.
La comparación entre espacios (y entre la manera de percibirlos y la forma de acceder a ellos) es lo que posibilita establecer cómo está organizado el sistema de la casa, detectando cuales son las relaciones entre los espacios (de afinidad, dependencia, proximidad, continuidad, interioridad, etc.) y cómo son los modos de distribución, es decir, cuáles son las áreas más visibles (y por lo tanto sociales), cuáles son las más reservadas, cuáles son las de mayor jerarquía social o cuáles podrían haber estado destinadas a actividades de servicio.
Este punto, aunque sólo sea una aproximación inicial es de gran relevancia dado que en los modos de distribución, se están percibiendo en realidad modos de control e interacción social en la vivienda; lo mismo ocurre con los ambientes, que permiten acercarse a las diferencias de jerarquía entre los espacios (e individuos de la casa) pero también a otros aspectos relacionados con el modo de vida, el gusto y el estilo.
Es importante resaltar que a pesar de ser una primera suposición, puesto que posteriormente se seguirá desarrollando el análisis a partir de la identificación de las relaciones estratigráficas (temporales) y de la materialidad del edificio, puesto que este tipo de análisis se encuentra limitado únicamente al espacio y no pone en consideración la variable del tiempo, o sea, como los espacios y sus modos de distribución han ido transformándose a partir de las diversas modificaciones en el inmueble (y de sus posibles cambios de uso). En ese sentido (y con la información que aporte el estudio estratigráfico del edificio como se verá más adelante), el análisis espacial debería realizarse no sólo con los espacios tal y como existen en el presente, sino también proyectarse a los espacios y las configuraciones que existieron en los diferentes períodos que se puedan establecer para la casa.