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Aplicación de la matriz para el estudio de los elementos arquitectónicos

II.2. La Matriz de Harris y los principios de la estratigrafía

II.2.1. Aplicación de la matriz para el estudio de los elementos arquitectónicos

Al estudiar un elemento arquitectónico desde la perspectiva arqueológica, existen ciertas variables que lo diferencian de un yacimiento excavado verticalmente (es decir en el suelo).

Figura 12. Diferentes tipos de relaciones topográficas entre unidades. Se han señalado en cuadros de color verde aquellas unidades que corresponden a eventos negativos.

28 De las múltiples diferencias, quizás una de las más relevantes radica en la manera en que se identifican las unidades estratigráficas y por ende, en la forma en la que se establecen relaciones entre unas unidades y otras, lo que finalmente conduce a la elaboración de las secuencias estratigráficas.

En ese sentido, al identificar unidades estratigráficas en edificaciones, se debe partir de la base que la mayoría de los eventos son intencionales si se comparan por ejemplo con estratos de excavación a ueológi a t adi io al , en donde la formación de estos últimos se da por procesos involuntarios o que implícitamente requieren un cierto tiempo para que se produzcan como es el caso de la sedimentación.

En los edificios, aunque este fenómeno ocurre, con la aparición de interfaces de polvo entre dos capas de pintura por ejemplo, en general la mayoría de estratos que se pueden identificar, constituyen el resultado de eventos conscientes: abrir un acceso nuevo a una habitación, dividir un espacio en dos más pequeños o tapar un vano, son eventos que deben relacionarse mutuamente y con las unidades circundantes, para poder caracterizarse adecuadamente (este tipo de u idades ue se fo a atu al e te se abordarán más adelante).

El p o eso de fo a ió de est atos e a i ie tos e ti ales, ue Ca a di i o pa a

metafóricamente con la vida de un ser humano (1997, p.73), sigue las leyes de la sucesión

Figura 13. Representación de la secuencia estratigráfica de un muro (Matriz de Harris). La UE 4, es un evento negativo, es decir, una interfaz correspondiente a la pérdida del pañete (UE 3). Los eventos constructivos UE 1 (muro de piedra) y UE 2 (mortero de pega) aunque son distintos se consideran en este caso contemporáneos al igual que la UE 6 (teja) y UE 7 (mortero de pega . E este aso los e e tos u idades isi les i pli a diferentes momentos.

29 estratigráfica descritas anteriormente. Sin embargo, para el caso de los edificios, estas leyes no se cumplen en su totalidad (aunque los principios sigan siendo aplicables), debido a que pueden

apa e e isi les , est atos más antiguos. Para ponerlo en términos espaciales, aunque los estratos sean de momentos diferentes en el tiempo (unos más antiguos que otros) pueden aparecer en el mismo nivel como se observa en la figura 13. También puede suceder cuando se restaura por ejemplo una pintura mural antigua que esta conviva o incluso parezca estar por encima de estratos más nuevos (si se piensa por ejemplo en la inserción de una tubería al interior de un muro), dando la impresión de invertir las leyes de sucesión estratigráficas.

Por otro lado, ocurre con frecuencia por ejemplo, que se pinte sólo una pared o un elemento de un mismo espacio, lo que implica que estratigráficamente, dos muros de una misma habitación tendrían en sus superficies conviviendo dos estratos distintos, sin que esto implique que correspondan necesariamente a un mismo momento.

En este tipo de situaciones, la mera identificación de las unidades puede conducir a dos (o incluso más) resultados que pueden variar considerablemente. Así por ejemplo, si se piensa en la elaboración de una ventana en un muro, debe hacerse una observación detallada de las superficies de las unidades identificadas y su interacción física, para poder inferir relaciones estratigráficas, puesto ue, la e ta a puede ha e sido pe sada ua do se ela o ó el u o, pero también pudo haber sido hecha como un corte a unos estratos existentes (muro) en un evento posterior.

En la figura 14, se presenta esta situación de ambigüedad, en donde los mismos eventos (unidades), pueden conducir a dos resultados distintos. En el primer caso (fig. 14A), se observa una matriz en donde la ventana hizo parte de la construcción del edificio, mientras que en el segundo (fig. 15B), la apertura de la ventana corresponde a una transformación. Evidentemente la ubicación del muro y la ventana con relación al resto de la casa, es una información sustancial que permitiría resolver este tipo de vacíos en la mayoría de casos, aunque es sólo a través de una indagación rigurosa de las unidades presentes (por ejemplo en una exploración de los límites entre el muro y el vano de la ventana) que este tipo de conflicto se puede resolver.

El punto central del ejemplo, es que para el caso de los edificios, las relaciones topográficas entre estratos (o sea de interacción posicional), no siempre son claras, por lo que no i da i di a io es auto áti as de ela io es te po ales est atig áfi as ; un estrato ubicado espacialmente encima de otro (por ejemplo un mortero de pañete sobre un muro de ladrillo) no necesariamente implica dos momentos diferentes de construcción, por lo que estas suposiciones deben revisarse con cautela y con relación a las demás secuencias estratigráficas de los diferentes sectores y espacios de una edificación.

Lo mismo ocurre por ejemplo, en el caso de eventos que se repiten en sectores diferentes de un mismo espacio (como un papel de colgadura que está en todos los muros de una habitación) o en espacios diferentes de un edificio (como en el caso de los pisos) y que solamente pueden identificarse (como una misma unidad) una vez se comparen diferentes secuencias estratigráficas y se caractericen materialmente las unidades (para tener plena certeza de que en efecto, se trata de la misma unidad).

30 Para superar en parte esta dificultad (así como para permitir la identificación más rápida de las unidades dentro de la matriz), algunos autores emplean convenciones para la notación de las unidades, diferentes a las propuestas por Harris (que como ya se mencionó solamente corresponden a eventos positivos o negativos como puede observarse en la figura 13).

Así por ejemplo, Osorio y Torres (2008, p. 187-206) en su estudio del baño árabe de Churriana de la Vega en Granada, diferencian gráficamente las unidades, de acuerdo con la clasificación propuesta por Carandini (1997) entre unidades estratigráficas positivas, de revestimiento y de recubrimiento, y unidades estratigráficas negativas. Los autores, añaden

A.

B.

Figura 14. Esta situación puede tener dos resultados posibles. En la

se ió A, la e ta a es o igi al

con respecto a la habitación, mientras que en la B, la ventana

apa e e o o u a i te e ió .

Identificar con detalle las superficies de las UE y relacionarlas con el resto de la casa, es la única forma de resolver este tipo de situaciones. Las unidades de soporte corresponden en este caso al ladrillo (1) el mortero de pega (2) y el vidrio (9). Todas las demás a excepción de la 4, son revestimientos.

31 además dos tipos más de unidades que corresponden a las no visibles y a las unidades desaparecidas.

Otros autores (Ayán, Blanco y Mañana, 2003) por el contrario, ni siquiera diferencian unidades estratigráficas positivas y negativas, empleando una misma notación para todas las UE, pero utilizando un código de colores para evidenciar la relación de las unidades con las secuencias y periodizaciones temporales establecidas.

En ese sentido, la notación de las unidades depende en gran medida de las necesidades y complejidad de cada caso, así como de las preferencias del equipo de investigación sin que existan reglas fijas. En el ejemplo de la figura 14, se han diferenciado las unidades estratigráficas positivas de revestimiento (empleando pentágonos) y las unidades estratigráficas negativas (empleando cuadrados de color verde).

Más allá del tipo de unidades y su diferenciación gráfica, es necesario en este punto volver sobre el carácter que pueden tener estas unidades, puesto que muchas de ellas, no necesariamente corresponden a eventos constructivos o decorativos, sino que por el contrario

tie e ela ió o p o esos atu ales de e eje i ie to o alte a ió de los materiales. Este tipo de unidades son bastante más difíciles de diferenciar o incluso de percibir, en la medida en que muchas veces hacen parte de las características superficiales de una unidad (como por ejemplo la perdida de color en una pintura, o el desgaste de una manija por efecto de la manipulación), en otros casos, corresponden a unidades en sí mismas ya sea positivas o negativas (cuando se trata de la deposición de otros materiales como polvo u hollín, o de la pérdida de otras unidades cuando existen faltantes de pintura por ejemplo) y en otras ocasiones pueden ser entendidas en uno u otro sentido (como una mancha de humedad que puede ser tanto un cambio superficial como una acumulación); lo importante en este tipo de eventos, ya sea que hagan parte de las características de una unidad o sean diferenciados como unidades aparte, es que la información que brindan no se obvie o se pierda durante la interpretación, puesto que dicen mucho acerca del uso de los espacios y su trayectoria.

Las anteriores consideraciones y ejemplos, muestran la necesidad de realizar un trabajo detallado y riguroso de comparación, a partir de ciertas pautas, que dé como resultado la construcción de secuencias que permitan una correspondencia global entre las diferentes estratigrafías de la casa.