4. ANALISIS E INTERPRETACION DE LA INFORMACIÓN
4.1 Método De Análisis
4.4.2 Actúan E Interrumpen Sin Pensar
Por otra parte, encontramos en la impulsividad que los niños actúan e interrumpen sin pensar durante el desarrollo de las clases; para Fidel De la Garza y la revista de la Asociación Siquiátrica Americana el “hablar inapropiadamente y demasiado, tener dificultades para esperar e interrumpir frecuentemente a los otros.” Son algunos de los síntomas de esta área, los cuales, estas relacionados con nuestra segunda sub categoría de la impulsividad, que referenciamos como actúan e interrumpen sin pensar.
El actuar e interrumpir sin pensar hace que se presente mucha desconcentración por parte de los estudiantes. Esto se describe de la siguiente manera:
“Tres estudiantes preguntaban incesantemente si X comida era chatarra, por ejemplo, ¿la sopa es comida chatarra?” (Ac12)
Esto evidencia que los niños carecían de concentración debido a que no fijaban su atención en lo que realmente era importante para un proceso de aprendizaje brindado por la actividad, por lo cual, hizo que los estudiantes no siguieran las instrucciones dadas por el docente y se perdieran en el transcurso de la actividad.
A razón de esto, el no seguir instrucciones era uno de los aspectos reflejados en los niños que difícilmente se podían concentrar, debido a acciones como por ejemplo:
“Otros gritaban desde el puesto, no respetaban las órdenes del profesor de quedarse en silencio mientras el estudiante pasaba al tablero”. (Ac26)
Esto nos lleva a evidenciar que, el no seguir instrucciones del profesor genera distracción en los estudiantes, no solo en los que presentan déficit de atención, sino también en los estudiantes que se ubican cerca a ellos.
Para Masson (1999), la distracción es:
“un término usado para describir una desviación de la atención por parte de un sujeto cuando éste debe atender a algo específico” (p. 405)
De este modo, en una de las entrevistas realizadas se expresa que:
“...en un curso de segundo de primaria los niños cogen cosas en ocasiones sin pensarlo…” (Prae1)
Para este entrevistado, en muchas ocasiones los niños sin quererlo o sin darse cuenta toman útiles escolares de otros compañeros, así sea que fueran prestados, y no recuerdan devolverlos debido a que se distraen con otras cosas, generando que el otro niño que tampoco se acuerda de sus pertenencia piensa que se le perdió, o se lo robaron, quejándose con el profesor y haciendo que el profesor detenga las actividades y que de la misma forma este niño no siga trabajando.
Al igual que se describe en una de las actividades:
“Algunos estudiantes hablan sobre otras cosas que no están relacionadas con la actividad de la clase.” (Ac1)
La distracción podemos decir entonces, que es una característica o manifestación del niño impulsivo que no ve interés en los temas explicados, y puede ser causado por una falta de interés en el objeto de la atención o una despreocupación hacia lo explicado por el profesor, era notorio ver que el niño no tenía la intención de realizar las labores pedidas por el profesor.
Este desinterés y esta despreocupación están estrechamente ligados para uno de los entrevistados donde expresa:
“…es decir la misma inatención hace que pierdan el interés en la clase” (Prae1)
Con esta idea, podemos ver que el niño con problemas de déficit pierde fácilmente el interés de los temas, porque no presta atención a las explicaciones o las instrucciones del profesor, esto los lleva a no saber qué deben hacer con las actividades y se sientan perdidos y confundidos con lo que deben hacer.
Igualmente, la idea anterior puede ser sustentada con lo que uno de los entrevistados describe como falta de interés donde dice:
“si a mí no me interesa una clase sobre las nacionalidades…, yo no voy a prestar atención...” (Prae1)
“no voy a aceptar que estoy cometiendo un error, no voy a decir sí la embarre y voy a enmendar mi error, simplemente voy a dejarlo ahí, no sé, no me interesa” (Prae1)
Pero el no seguir instrucciones no se debe solamente a lo anteriormente mencionado, también se debe a la interrupción lo cual es descrito en alrededor de 13 actividades, donde se menciona en algunas de estas:
“Algunos estudiantes miraban la guía de sus otros compañeros tratando de ayudarlos, molestándolos en el proceso de la actividad” (Ac 2).
“Algunos niños no levantaban la mano, interrumpiendo la intervención de sus compañeros” (Ac4)
“Pedían permiso para ir al baño interrumpiendo la explicación del profesor” (Ac5)
“Otros respondían sin que se les preguntara” (Ac15)
“Algunos de los estudiantes empezaron a gritar sin que se les diera la palabra e interrumpían al profesor cambiando de tema” (Ac27)
Con la información anteriormente descrita podemos mencionar que los niños impulsivos generan mucha interrupción dentro del salón de clase por muchas razones, tales como, el permiso para ir al baño, no escuchar las instrucciones del docente, no respetar los turnos de respuesta y generar mucho ruido, la interrupción hecha por estos niños es un aspecto fácilmente presentado en el aula de clase, lo cual fomenta los problemas de aprendizaje en todos los estudiantes porque al interrumpir, ellos pierdan el hilo de las explicaciones y no sabrán resolver las actividades porque no escuchan las instrucciones y es aquí donde el profesor debía estar pasando puesto por puesto para explicar lo q se debía hacer o corregir lo que los niños trataban de realizar.
Otro de los aspectos que genera el no seguir instrucciones es el aspecto de “mucha conversación” presentado en el aula de clase por parte de los estudiantes. Para Fidel de la Garza, “Hablar inapropiadamente y demasiado” es uno de los nueve síntomas de la impulsividad, la cual, se relaciona con nuestra segunda sub categoría de esta área.
Los niños con estas características impulsivas tienden a conversar mucho, y esto hacía que el docente interrumpiera sus explicaciones para pedirles silencio, puesto que ellos hacían comentarios fuera del tema de clase y hablaban con otros compañeros distrayéndose de las explicaciones provocando que no aprendieran y no pudieran realizar las actividades pedidas por el profesor, pero de igual forma tanta conversación producía que los compañeros cerca a ellos no pudieran entender lo enseñado por dos razones grandes, el ruido y la invasión de sus puestos para conversar con ellos.
Al respecto encontramos que dos de nuestros entrevistados entienden esto como:
“…característica de impulsividad pues simplemente se dedican a hablar, y hablar y hablar y a no dejar hablar a los demás”. (Prae1)
“…un niño impulsivo básicamente es un niño que puede decir muchas cosas y no decir nada…” (Prae2)
A razón de esto, lo descrito es fácilmente entendible porque el resultado previsto es que los estudiantes no escuchaban lo que el profesor estaba explicando y por ende no seguían las instrucciones propuestas. En muchas de las ocasiones, los mismos compañeros son el principal factor de conversación en el aula de clase entre los estudiantes. De igual forma un niño con características impulsivas tiene mucho que brindar a la clase puesto que son niños muy inteligentes, pero tenían poca habilidad para expresarse porque básicamente hablaban de muchas cosas menos de lo que el profesor le preguntaba o le gustaría saber, sus temas de conversación no tenían nada que ver con el ámbito académico.
Finalmente, los niños actúan e interrumpen sin pensar debido a la ansiedad, dicha característica es vista en el diccionario enciclopédico de educación como:
“Estado de aprehensión, desasosiego y miedo ante la representación de algún peligro o aumenta de carácter mas intrapsíquico que externo” (p. 32)
Así mismo, esta ansiedad se ve claramente en las reacciones que tuvo nuestro grupo de investigación durante el desarrollo de unas actividades en la clase de inglés. Estas actividades mostraron lo siguiente:
“Como la actividad fue realizada en el patio del colegio, los estudiantes se veían ansiosos por realizarla, querían salir rápidamente del salón.” (Ac10)
“Cuando el profesor empezó a contar la historia los niños empezaron a pasar las páginas adelantándose a los sucesos de la historia.” (Ac24)
La ansiedad vista en los niños se debía a que se emocionaban por las actividades a realizar y las querían hacer enseguida, fue notorio ver que el salir del salón de clase les llamaba la atención pero producía en ellos un sosiego descontrolado, ellos lucían enérgicos, y arrebatados. De igual forma pasaba con la lectura de cuentos, en la que para ellos no era suficiente seguir la lección del profesor sino que también querían mirar lo que seguía, esto muestra que el niño de características impulsivas quiera hacer todo rápidamente.
De igual forma, así lo expresó uno de los entrevistados:
“Es la incapacidad para tomarse el tiempo necesario antes de actuar” (Pe1). “Son niños que se les dificulta guardar el turno para responder.” (Pe1)
Esto nos permite decir que la ansiedad es vista por los entrevistados como una inhabilidad para tomarse un tiempo prudente y reflexionar o pensar antes de actuar, en otras palabras, son muy afanados; este estado que se caracteriza por un incremento de las ansiedad ante las necesidades o los gustos evidenciados en un momento específico hace entrar a los niños impulsivos en un estado de angustia.
Por consiguiente, la ansiedad es evidenciada en los niños porque se ven con deseos de hacer todo rápido, lucen apresurados y como lo hemos enmarcado en esta categoría, impaciencia; como se indica en la definición de un entrevistado el cual expresa que:
“…de alguna forma se quieren ver resaltados ante los demás, quieren estar por encima de los demás entonces quieren contestar todo el tiempo, quieren, no quieren respetar el turno cuando uno está, digamos que dando turnos para que contesten…” (Prae1)
Además, algunas de las actividades que describen la impaciencia evidencian lo siguiente:
“A la hora de pasar al tablero, algunos estudiantes se tornaron impacientes para poder responder.” (Ac5)
“A la hora de responder, algunos estudiantes se sentían impacientes, querían responder de primero no respetaban turnos” (Ac8)
“Son impacientes a la hora de esperar su turno para usar las tijeras de modo que se pelean y se rapan los útiles.” (Ac 15)
“Unos niños se impacientaban y les quitaban los materiales a los demás, cuando aun no era su turno de usarlos.” (Ac 18)
Debido a la poca capacidad de esperar, los niños se tornaban impacientes y aunque esto era una característica bastante común en ellos debido a su edad, esto indica que ellos no son capaces de controlar su ansiedad, su impaciencia y sin importarles que otros compañeros también tiene sus turnos, ellos siempre querían responder y ser los primeros, de lo contrario generaban desorden, peleas e interrumpían a sus otros compañeros.
Por otra parte, se podía ver que los estudiantes en algunas ocasiones se sentían impacientes para poderse ver resaltados frente al profesor y de alguna manera poder llamar la atención. Pero esto hizo que se viera un grado de inquietud en los estudiantes puesto que no siempre estaban siendo notados por el profesor.
Esta inquietud está incorporada como una característica de la ansiedad y es defina asimismo, en el Diccionario de Pedagogía y Psicología (1999) como:
“Estado de preocupación, tensión o inseguridad. El termino se utiliza en sentido favorable para expresar un movimiento de ánimo opuesto a la tranquilidad, encerrado por tanto una idea de tensión y de voluntarismo. La inquietud indica un estado de inseguridad como forma menor y reducida de la ansiedad y de la angustia, oponiéndose, por tanto, a la capacidad plena de laxitud o de concentración.” (p. 175)
Siguiendo la misma línea, la inquietud es descrita dentro de las observaciones como:
“Cuando todos se encontraban recortando las figuras muchos se tornaban inquietos ya que debían esperar su turno para utilizar las tijeras.” (Ac17)
“Cuando se daban turnos para pasar al tablero a escribir las respuestas quienes tenían que esperar se tornaban inquietos.” (Ac21)
Teniendo en cuenta lo anteriormente mencionado, el tener que esperar los útiles escolares o los turnos, incrementaba la inquietud, lo que hacía que el niño tomara una actitud negativa frente a las situaciones que se le presentaban dentro del aula de clase, de modo, que la ansiedad se veía evidenciada y reflejada constantemente en ellos no pudiendo quedarse quietos, haciendo que se movieran por todo el salón de clase, empezaran a hablar, a jugar y formar desorden y distracción entre sus compañeros.
De igual manera, esta inquietud se asocia a la preocupación que se presta a cosas diferentes a la que en el momento se esté realizando, de modo que, se evidencia en la persona actitudes de intranquilidad, inseguridad, tensión y desespero. Esta inquietud, muestra además, un periodo de inseguridad que obstruye en el niño la capacidad para concentrarse plenamente.
Por último, dentro de los aspectos que se evidencian en la ansiedad de un niño impulsivo, se encuentra la irreflexividad, descrita como estado en que la persona no reflexiona y actúa sin juicio ni prudencia.
En esta línea de pensamiento un entrevistado expresa:
“…es un niño que no piensa la mayor parte del tiempo antes de hablar, antes de expresarse, antes de actuar…” (Prae2)
“es un chorro de agua que tiende a emitir mucha información pero no la destila, no la clasifica y no se explica, no formula teoría.” (Prae2)
Los niños con síntomas impulsivos hacen que la irreflexividad no los deje ser reflexivos frente a los actos que cometían; ellos no son capaces de pensar antes de actuar, simplemente actúan sin pensar en las consecuencias futuras, y esto hace que el niño hable sin razón alguna de cosas fuera del contexto de la clase, puede empezar respondiendo muy bien al profesor pero termina diciendo cosas incongruentes, en un aspecto general, mostraban que no existía un tiempo para pensar antes de hablar o hacer algo; pueda ser, que tengan muchas cosas que decir pero no caen en cuenta de establecer los momentos apropiados para hablar de temas específicos, puede saber la respuesta, pero no habla acerca de ella; de esta manera, un niño con impulsividad puede demostrar gran ansiedad por aspectos como el anteriormente expuesto.
A manera de conclusión, la impulsividad se puede asociar bajo dos conceptos básicos que se cruzan en la comprensión de este comportamiento: exaltarse ante circunstancias mínimas y el actuar sin pensar; al estudiar tal unión, vemos que brotan otros indicadores que se relacionan, tales como, un bajo control de sus impulsos, una desconcentración continua y altos grados de ansiedad, esta última, estrechamente ligada con la frustración y la impaciencia.
La reunión de estos aspectos, hace que un niño impulsivo, aún sin proponérselo, llame la atención desfavorablemente. Puede convertirse en el centro de las observaciones negativas del docente debido a sus constantes quejas y actos de rebeldía; sus compañeros de estudio pueden verse afectados por sus constantes interrupciones en el aula, debido a muchas conversaciones y distracciones expuestas por este tipo de niños.
Debido a estas características, estos niños realizan comentarios fuera de lugar, tocan o se apropian de cosas que no deben, pueden llegar a ser agresivos a través de reacciones involuntarias, ira o rabia ante pequeñas frustraciones. Tienen muchas dificultades para esperar, y puede que se muestren quejosos si tienen que esperar o que empiecen a portarse mal, todo esto con origen en el descontrol. Todas estas características de la impulsividad hacen que el niño con déficit de
atención parezca molesto y tenga consecuencias negativas en su adaptación escolar.
4.5 Estrategias
Por último, encontramos la categoría de análisis referente a estrategias, la cual nos da una amplia claridad sobre su contenido, esto es visto desde perspectivas que abordan así mismo diferentes elementos significativos y de gran importancia para su entendimiento.
Expresado de esta forma, la categoría como tal de estrategia está compuesta por dos sub categorías de análisis descritas como advertencias y sanciones y las dirigidas y planificadas.
Hallamos que la forma en que se dan las advertencias y sanciones están dadas por tres elementos; el llamado de atención, donde con facilidad se recurre a reprender y a la persuasión ya sea mediante la amenaza, o por otros medios tales como los sermones, el advertir, los regaños y las intimidaciones. El escarmiento, como segundo elemento, se expresa con el objeto de obtener unos correctivos disciplinarios, que se van a generar con el uso de los estímulos-respuestas, decomiso y el uso de los estímulos negativos; de esta forma apoya a que los correctivos disciplinarios tengan su cambio positivo. Y como tercer elemento, el control, con el objetivo de generar conductas en los estudiantes, tales como de poder, de rigidez, de dialogo, de mediación y de consideración.
Abordando la segunda sub categoría, estrategias dirigidas y planificadas, evidenciamos la presencia de tres elementos que a su vez conllevan a factores y reacciones que se deben tener en cuenta en el momento de ser necesitadas.
Como primer elemento de esta sub categoría, se obtiene la planeación de clase, la cual debe darse no de una forma lineal sino buscando la interacción de la lúdica y de las reglas y normas, para generar estabilidad. Al referirnos a la lúdica hacemos énfasis en textos lúdicos, cantos y al dinamismo en clase y fuera de ella buscando una contextualización mediante actividades extras y centros de interés; y a
su vez a movimientos físicos que son un gran aporte en el aprendizaje de nuevos conocimientos.
En referencia con las reglas y normas, es donde se debe buscar generar recesos de tiempos apropiados y la toma de conciencia sobre el hecho de culminar labores dadas con el objetivo de que los estudiantes aprendan el significado de la responsabilidad.
Como segundo elemento de la segunda sub categoría, abordamos en las rutinas del maestro, en aras de buscar un control en distintos momentos de la clase o actividades que se estén realizando, tales como, delegar funciones a los estudiantes ya sea de monitores o como estudiantes guías; en el seguimiento de las actividades, dado mediante la supervisión de las actividades, la retroalimentación de las mismas y su revisión, y lo más importante para que se den las anteriores, mediante el apoyo y el andamiaje. La explicación, donde prime las instrucciones acordadas, ya que de éstas se facilitan muchos otros elementos y el manejo del tiempo, cuidando que no se salga la clase de control; y por último la jerarquía que debe existir entre el maestro y el/los estudiantes, sin pasar a la estrictez.
Y como tercer y último elemento de la segunda sub categoría, ha que tener en cuenta los estímulos. Esto se debe hacer mediante la motivación expresada en dar oportunidades, mostrar interés por lo que hacen y dar estímulos de calificación si se requiere. De la misma forma, este último elemento genera cambios, los cuales se expresan por medio de la concienciación en los estudiantes, por la búsqueda de amenizar cada espacio y/o actividad y generar confianza, buscando la reflexión, teniendo en cuenta no llegar a desairar ningún estudiante.
Para comprender más plenamente el concepto de estrategia entrevistados expresan:
“..entender el concepto como los actos que se realizan con un objetivo con un fin, con la finalidad de desarrollar en los niños un conocimiento de facilitarles ese conocimiento esa adquisición de conocimiento de aprendizaje,…” (Prae1).
“…las estrategias son básicamente mecanismos que que el profesor crea, copia, imita o puede eh de una forma muy inteligente también reformular para que en