PSICOLOGÍA CLÍNICA EN MÉXICO
2.4. Concepto de psicólogo clínico.
2.4.2. Actividades que comúnmente desarrolla el psicólogo clínico.
Históricamente, el modelo de trabajo que Witmer propuso e integró, consistía en un diagnóstico realizado por un equipo constituido por un médico, un psicólogo y un trabajador social. El psicólogo se ocupaba de aplicar e interpretar tests psicométricos utilizando material del laboratorio psicológico. Ulteriormente se elaboraba y llevaba a cabo un programa de tratamiento. La mejoría se comprobaba por medio de nuevas exploraciones psicológicas.
En éste apartado a la cuestión que se intenta dar respuesta es a la del quehacer del psicólogo clínico; lo cual está relacionado con las actividades y funciones que comúnmente desarrolla. Así, Harrsch (1994), menciona que:
“ La función específica del psicólogo clínico en el nivel licenciatura consiste en identificar, clasificar y analizar problemas en el área de la salud mental; evaluar programas encaminados a la prevención y solución de dichos problemas optando por alternativas adecuadas a la realidad nacional. Asimismo, interviene en situaciones de crisis. Con el fin de lograr lo anterior, el psicólogo debe capacitarse para realizar estudios de personalidad en niños, adolescentes y adultos que implican discusión, fundamentación del diagnóstico, pronóstico y recomendaciones terapéuticas, así como desarrollar habilidades para comunicar los resultados de dichos estudios tanto a la persona o agencia responsable como a los colegas involucrados en un proceso de referencia. Paralelamente, el psicólogo debe contar con las herramientas necesarias para diseñar y aplicar programas que brinden soluciones y modificación conductual, así como dinámicas grupales.
En el nivel posgrado, dirige su actividad hacia la investigación y desarrollo de la salud mental de la comunidad y del individuo, así como al estudio de los problemas grupales, institucionales y comunitarios tanto en el campo de la profilaxis como en el de la psicopatología y la psicoterapia.” (p. 156)
Para García (1993, citado por Mora Ortiz, 2002), las funciones del psicólogo clínico de nivel licenciatura serían: 1) evaluación, 2) diagnóstico, 3) prevención, 4) orientación y 5) rehabilitación. Y el de nivel posgrado y especialidad: 1) psicoterapia individual, de pareja, familiar y de grupo.
En general, se puede decir que las actividades que con más frecuencia realiza el psicólogo clínico, o se supone debe dominar y desempeñar serían las de:
a) Evaluación / Diagnóstico
La evaluación podría ser considerada como los conceptos, modelos, técnicas y actividades derivadas de la evaluación psicológica general para atender las necesidades y objetivos evaluativos específicos de los distintos ámbitos de aplicación de la psicología clínica. También, la evaluación clínica se puede entender como la parte principal en el diseño, ejecución y seguimiento de los distintos planes específicos de intervención. Dependiendo del modelo teórico que se maneje en esta actividad, se realizaran o se
pondrá el énfasis en una tarea; así por ejemplo, algunos utilizaran pruebas de inteligencia o proyectivas, mientras otros considerarán la aplicación de principios del comportamiento o del análisis de la conducta; y otros insistirán en describir, no al individuo, sino a los sistemas dentro de los cuales el individuo opera. No obstante, ya sea como observación, prueba o entrevista, la evaluación es una forma de reunir información para poder solucionar algún problema con el individuo, grupo o comunidad.
Por otro lado, algunos acercamientos a la evaluación clínica la han considerado como psicodiagnóstico clínico, dándole el carácter de proceso orientado a la formulación de un diagnóstico en la psicología clínica. La función aquí, sería la de identificar el problema del paciente de manera que pueda llevarse a cabo un tratamiento “rehabilitador”. En cuanto a proceso de elaboración, en el psicodiagnóstico: 1)se reconoce el problema actual, 2) se especifican las características y relaciones del problema a estudiar, 3) mediante la inducción se hipotetizan posibles explicaciones, 4) dichas hipótesis se contrastan con lo observado, y si es necesario se realizan nuevas observaciones, y 5) con base a la confirmación o rechazo de ellas, se toma una decisión diagnóstica. En cuanto a los niveles en que se puede diagnosticar se encuentra que: 1) la clasificación de los datos y síntomas del sujeto en estudio, 2) la conceptualización de los trastornos psico(pato)lógicos, y 3) la identificación de los factores etiológicos. Cabe aclarar aquí, que se continúa con una áspera discusión acerca de las clasificaciones que se pueden realizar en ésta actividad, por lo que debe señalarse que: el diagnóstico implica la organización y asimilación de todo aquello que se descubra del paciente; y es considerado como un medio no como un fin, esto es, como parte de un proceso que tiene como objeto lograr la adaptación psicológica del individuo, valorando, evaluando o determinando las capacidades y características (por ejemplo de personalidad) relacionadas con esa adaptación. Por ello, puede resultar de poca importancia pensar en hacer un diagnóstico como fin último, pues lo trascendente no es llegar a una clasificación de la que no hay un acuerdo en el significado. Puede agregarse que, la información obtenida y el conocimiento acerca de la naturaleza y el origen de las dificultades del paciente, derivadas del empleo de un método (a saber el clínico), deben ser clasificados en un sistema lógico que tiene por objeto, 1) establecer la necesidad o conveniencia de aplicar tratamientos psicológicos y 2) pronosticar o predecir el desarrollo ulterior de la consulta y estado psíquico del individuo.
b) Tratamiento / Psicoterapia.
Si otrora se consideraba o se le asociaba al psicólogo clínico con la anterior función; actualmente la psicoterapia es la actividad en la que estos profesionales están involucrados con mayor frecuencia y a la cual dedican la mayor parte de su tiempo. Se puede decir también, que en la actualidad algunos tipos
de terapia pueden implicar la búsqueda de insight acerca de los orígenes de los problemas que las personas padecen o de los propósitos que satisfacen algunas conductas indeseables. Otros tipos de terapia consistirían, en primer lugar, de una relación entre cliente y terapeuta la cual estaría diseñada para producir una atmósfera de confianza que ayudaría a disolver las defensas debilitantes del cliente. Otras formas de terapia son ante todo conductuales en el sentido de que el cliente aprende nuevos y satisfactorios modos de adaptación. En general considérese al tratamiento psicológico como el uso de procedimientos para ayudar a otros a cambiar y/o adaptarse mejor a su medio.
Por otro lado, algunos autores clasifican las técnicas terapéuticas o de tratamiento en: 1) Terapias de apoyo, cuyo objetivo es el de llevar al paciente a un equilibrio emocional lo más rápidamente posible, con un mejoramiento de los síntomas para que pueda funcionar a un nivel aproximado a su norma; entre los procedimientos utilizados en éste tipo de terapias se encuentran: la guía, el control y liberación de tensión, la manipulación ambiental, la externalización de intereses, el reaseguramiento, la sugestión de prestigio, la persuasión, la catarsis emocional y desensibilización, la hipnosis sugestiva, entre otros. 2) Terapias reeducativas , cuyo objetivo sería la modificación de la conducta de forma directa a través de reforzadores positivos y negativos y/o relaciones interpersonales, con esfuerzos deliberados para un reajuste ambiental, modificación de metas, la liberación de las potencialidades creativas existentes, y con la esperanza de la promoción de autocrecimiento; se busca en general, un efectivo remodelamiento de la conducta y las actitudes del paciente, de acuerdo con una integración de su vida de forma más adaptativa. Entre los enfoques de este tipo de terapias se encontrarían: la terapia conductual y de condicionamiento, el consejo terapéutico, la psicoterapia directiva, la terapia de relación, la terapia de actitud, la terapia psicobiológica, la terapia gestalt, la terapia centrada en el cliente, la psicoterapia semántica, la terapia racional, la terapia de pareja, la terapia reeducativa de grupo, la terapia familiar, psicodrama y algunos enfoques derivados de la filosofía (existencialismo, budismo zen, etc.). 3) Terapias reconstructivas, cuyos objetivos serían los de reducir la fuerza de los impulsos irracionales y de los conflictos y lograr tenerlo bajo control, el incrementar el repertorio de defensas y hacerlas más flexibles, y disminuir la severidad de la conciencia, alterando los sistemas de valores para facilitar al paciente el adaptarse a la realidad y a sus propias necesidades internas. Aquí se busca que el paciente tenga insight de sus conflictos inconscientes, intentando lograr la alteración en la estructura del carácter, buscando además expandir el crecimiento de la personalidad con el desarrollo de nuevas potencialidades adaptativas; en este tipo de terapias se encontrarían: el psicoanálisis freudiano, el
análisis del Yo, el psicoanálisis no freudiano y neo-freudiano y la psicoterapia psicoanalíticamente orientada.
Como se observa en ésta actividad, también están implicados los marcos teóricos o modelos que maneje el terapeuta; de tal manera que si se buscan clasificaciones de terapia se pueden encontrar también por el tipo de teoría que se maneja en terapia; por ejemplo, de teorías biofísicas, de teorías intrapsíquicas, de teorías fenomenológicas, de teorías conductuales, etcétera, etcétera.
c) Investigación
Cuando se adopto el modelo de científico practicante, en los programas de entrenamiento en psicología clínica –después de la segunda guerra mundial-, se hizo énfasis en que a los clínicos se les entrenara, no sólo como profesionistas, sino también como investigadores o con la capacidad de comprender y realizar investigaciones. Dicha tarea hace que sus diversas actividades se enriquezcan; así, puede encontrárseles investigando desde procedimientos evaluativos, como la validación de instrumentos , o bien valorando las técnicas terapéuticas, y modificándolas para una mejor aplicación.
d) Supervisión Clínica.
Ésta actividad es un tipo de enseñanza, en la que se aprende haciendo, bajo condiciones controladas y seguras con una relación aprendiz-supervisor. Éste tipo de enseñanza supervisada puede ocurrir en las universidades o en internados u otras condiciones (como institucionales que dan el servicio o con el ambiente clínico). Puede darse la enseñanza individual, enfocarse en grupos pequeños o alguna otra forma de instrucción menos formal o fuera de un salón de clases. De alguna manera, el volverse experto en algunas de las actividades de la psicología clínica (y más las relacionadas con la psicoterapia) requiere más que sólo leer libros de texto, pues se requiere además de una gran inversión de tiempo. Respecto de la UNAM se puede decir que:
“La supervisión por personal adscrito a las instituciones en la que se llevaban a cabo las prácticas le aportaron al alumno el manejo y la aplicabilidad de diversas técnicas y el desarrollo de estrategias específicas para la atención y el desempeño profesional que en ese medio era necesario utilizar. Quien mejor que quién tiene la experiencia y forma parte de la institución para ejercer la tutoría siendo en momentos maestro y en otros supervisor.” (Guerrero Luna, 2001, p. 98)
e) Enseñanza
Dependiendo el grado de compromiso que se tenga en ésta actividad, es decir, del tiempo disponible para impartir cursos o dar cátedras; y del nivel académico que tenga el psicólogo clínico, se podrá hablar
de enseñanza, pues los cursos van dirigidos desde a público en general hasta alumnos de posgrado y las temáticas son tan diversas, que se pueden encontrar desde la elaboración de platicas, cursos o talleres sobre educación sexual; o cátedras sobre algún problema específico de la salud mental, o sobre psicopatología, o bien sobre algún procedimiento como el de diagnóstico o la entrevista, etc.
f) Consultoría.
En la consultoría, como en la enseñanza, lo que se busca es incrementar la eficiencia de aquellos a los que se dirigen los esfuerzos, por medio de la impartición de ciertos conocimientos del que se tiene experiencia, por ejemplo, se le puede ver la consultoría cuando un terapeuta consulta a otro más experimentado acerca de un caso con el que tiene algunas dificultades. En ésta actividad se encuentra una gran variedad de aplicación, pues se encuentran desde los que atienden casos clínicos, hasta los que dan consultoría a negocios, empresas o individuos. Algunas veces se proporciona o sugiere un remedio, en otros se orienta a la prevención.
g) Dirección, Gestión y administración.
La gran mayoría de los psicólogos clínicos pasa cierto tiempo en tareas administrativas, ordenando archivos y expedientes de pacientes (o clientes), llenando informes mensuales o aclarando proyectos de investigación. Algunos clínicos incluso se vuelven administradores de tiempo completo, ya sea por que algún colega los enrolo considerándolo experto en relaciones humanas, o porque se cansan de la terapia y de la evaluación, o creen que en la administración gestión, se encuentra el poder y la riqueza; y en el caso de otros por la falta de oportunidades en el mercado laboral como psicólogos clínicos. En cualquier caso, en ésta función se necesita que el psicólogo mantenga una marcha de trabajo uniforme siendo eficiente a la organización para la que trabaja.
Con algunas leves modificaciones algunos autores citan más o menos éstas actividades (Ávila y cols., 1992; Phares, 1996; Garfiel y Kurtz, 1972 citados por Mora Ortiz, 2002; Buendía, 1999; Millan Jaime, 1995; Cárdenas Sánchez, 1996; Hall y Marzillier, 1997; Woldberg, 1977 citado por: Vázquez Malagamba, 1996 y Velarde Aguirre, 1998; Barragán Torres, Heredia Ancona y Gómez-Maqueo, 1992, op. cit.; Guerrero Luna, 2001; y Strickland, 2001, op cit.).
Finalmente, se está de acuerdo aquí en que, el psicólogo en cualquiera de las áreas a las que podría dedicarse, debe tener bien estipuladas sus funciones y quehaceres para no incurrir en anomalías y a su vez en el incremento de la problemática que presentan los individuos (Mora Ortiz, 2002). Sin embargo, aquí cabría preguntarse qué o quiénes (y a través de qué) van a estipular dichos quehaceres.