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2. En Argentina y Mendoza

2.1 Y ¿Qué fue de las aguas del Río Mendoza?

La administración y gestión del agua no fue ajena a estas transformaciones, dentro del combo de reformas realizadas en la provincia podemos mencionar tres vinculadas al agua del Río Mendoza: la privatización de las empresas estatales distribuidoras de agua y luz, Obras Sanitarias Mendoza Sociedad del Estado (OSMSE) y Energía Mendoza Sociedad del Estado (EMSE), así como la construcción del proyecto de inversión y desarrollo de la Presa Potrerillos y concesión de la explotación de las usinas hidroeléctricas de Cacheuta, Álvarez Condarco y El Carrizal.

En cuanto a la primera, desde su provincialización en 1880 -período histórico signado por la descentralización del Estado nacional-, la empresa prestadora de los servicios de agua potable y saneamiento adoptó la forma jurídica de Sociedad Estatal provincial; más tarde, en el marco del contexto privatista de la década del 90 esta fue traspasada a manos privadas constituyéndose en una Sociedad Anónima. Este proceso se realizó por medio de la Ley Provincial 6044/93 por la cual el gobierno cambio la personería jurídica de la institución estatal por la de Sociedad Anónima y estableció un marco regulatorio sobre cómo se debía prestar el servicio de agua y cloacas sobre la totalidad del territorio fijado como servido al que debía someterse el prestador; y en materia de organización administrativa creó por Ley en el ámbito del Ministerio de Medio Ambiente, Urbanismo y Vivienda, el Ente Provincial del Agua y de Saneamiento (EPAS) como ente autárquico del

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Estado provincial, encargado del ejercicio de regulación, control y policía de los servicios mencionados, el cual comenzó a funcionar en julio de 1996. De esta manera “tras la solapada pretensión de reordenar las instituciones de prestación de los servicios de provisión de agua potable y saneamiento, se ocultaba este primer paso, que sería el necesario para la efectiva privatización que se realizaría 5 años después” (Jofré, s/f), en 1998 cuando mediante licitación pública internacional vendió el 70% de las acciones, incluyendo también las acciones de capital. En adelante, la sociedad anónima prestadora de servicios de agua potable y saneamiento pasó a llamarse Aguas Mendocinas.

Paralelamente a este proceso se ejecutó de igual modo la privatización de la empresa del Estado Provincial EMSE que pasó a llamarse Empresa Distribuidora de Electricidad de Mendoza Sociedad Anónima (EDEMSA). Se dictó por ley un marco regulatorio sobre la prestación del servicio y se creó el Ente Provincial Regulador Eléctrico (EPRE), ente estatal destinado a fiscalizar que el concesionario cumpla con la ley y el contrato fijado. Estas privatizaciones guardan estrecha relación con el proyecto de inversión y desarrollo de la Presa Potrerillos, la otra gran obra vinculada al agua iniciada en esta década. Al respecto, la prensa local, aludiendo a los anuncios del Gobernador Lafalla de retomar el proyecto de Potrerillos y llamar a licitación, redactaba:

“Para construir Potrerillos, el gobernador parte de lo que consideró “una condición que doy por hecha y es que la Legislatura apruebe la venta, el proceso licitatorio de EMSE y constituya el fideicomiso para que con el producido de la venta, afrontar la financiación de la obra. Una cosa condiciona la otra”. Y ratificó el concepto señalado que si no se privatiza EMSE “absolutamente no hay plata” para la construcción de Potrerillos” (Los Andes, 06/04/1997).

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Este discurso, dentro del proceso histórico vinculado al proyecto de Potrerillos nos permite imaginar el contexto de vaciamiento estatal en que finalmente se llevaba a cabo la concreción de la obra.

Luego de los muchos intentos por concretar la construcción de la presa, el 16 de enero de 1995 salieron a la venta los pliegos para la licitación y en mayo de ese año habían tres interesados para quedarse con la construcción de la presa: el grupo formado por las empresas mendocinas IMPSA (Pescarmona) y Cartellone Construcciones Civiles SA, la firma Benito Roggio e Hijos, y las constructoras españolas Consorcio Dragados y Construcciones SA, representados en Argentina por DYCASA. De estos oferentes, el primer grupo finalmente se encargó de la construcción de la obra (Lacoste, 1998).

El 5 de diciembre de 1997 el gobierno de Lafalla firmó el contrato por el que constituyó la sociedad anónima denominada Consorcio Emprendimiento Múltiple Potrerillos Sociedad Anónima (CEMPSA) a la que le adjudicaba la obra que duraría tres años. En palabras del entonces gobernador:

“…el precio se pactó en 300 Millones, 170 ponía la Provincia y 130 los empresarios privados. …este era un precio “llave en mano”, es decir, no podía haber mayores costos de ninguna naturaleza porque el proyecto en definitiva había sido confeccionado por las empresas, y si surgían modificaciones corrían por su cuenta y riesgo” (Lafalla, 2010, p.293).

Con este grupo se acordó no sólo la construcción de la obra, sino también se le entregó en concesión la explotación de las centrales hidroeléctricas de Cacheuta, Álvarez Condarco y El Carrizal por un plazo de 25 años; privatización que el 29 de diciembre de 1997 tuvo aprobación por parte de la Legislatura (Los Andes, 30/12/1997).

A modo de cierre de este capítulo, aludiendo a Marre et. Al (2007), en el contexto de la globalización neoliberal, las políticas privatizadoras de los servicios públicos de los años 90, dependiendo del país del que se trate, presentaron diferencias en relación a los beneficios que se percibieron por la concesión. Las mismas se destinaron en su mayor parte al pago de ganancias o rentabilidad de los accionistas, y en segundo lugar a satisfacer las necesidades de los usuarios o al mejoramiento del servicio. De este modo, la demanda de agua dentro del sector energético, se presenta como “estratégica” en cuanto a las economías de escala que pueden generar, consideración que no ocurre en relación a la demanda de agua potable y saneamiento -también insumos de baja sustituibilidad-, donde la misma crece en relación a la escala de la población localizada en zonas urbanizadas (Müller, 2012).

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Fuente: Diario UNO, 29/12/1998

Seguidamente nos adentramos en la reconstrucción del caso de estudio. Abordamos en primer lugar el proyecto de la Presa Potrerillos, sus alcances e implicancias esperadas para el perilago.

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CAPITULO V

EL PROYECTO DE LA PRESA POTRERILLOS Y

EL LUGAR PLANEADO Y AFECTADO EN TORNO AL PERILAGO

Considerando el concepto de “espacios dominados” explicitado en el marco teórico, que se entiende, son aquellos que desde una racionalidad técnica e instrumental son transformados con el fin de controlar los procesos naturales y sociales para someterlos al interés del modelo de producción capitalista; con el propósito de describir y analizar el nuevo orden-lugar proyectado vinculado a la construcción de la Presa Potrerillos, en este capítulo, se abordan las representaciones del espacio, es decir, el modo en cómo el Estado provincial conceptualiza, grafica y justifica la lógica e intervenciones que producen el espacio en torno al perilago, lo cual incluye los efectos físicos y materiales esperados por los promotores del proyecto en los lugares de Cacheuta y Potrerillos y sus habitantes. Así también, se consideran dos momentos que poseen gran carga simbólica como el día de la firma e inauguración de la obra, en que se imparten discursos verbales alusivos exclusivamente al emprendimiento.