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AMOR O MIEDO — LA ELECCIÓN ES TUYA

In document El Camino de la Maestría (página 182-191)

AMOR O MIEDO — LA ELECCIÓN ES TUYA

Venimos con gran gozo para permanecer contigo, para compartir nuestro amor por ti, celebrando que somos una sola Mente y un sólo Corazón. Pues para aquellos que eligen liberar toda ilusión y viajan al Corazón de Dios, sólo puede haber unicidad, hermandad eternamente. Y sólo puede haber un propósito y una sola meta. Sólo puede ser Cristo expresando la Mente de Dios.

Por lo tanto, en verdad, es con gran gozo que venimos a permanecer contigo en esta lección. Te pediremos que te apartes del rugido y del alboroto del mundo, y que simplemente sostengas el pensamiento en la mente, por tan sólo el más fugaz de los instantes, que en este

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momento no debes estar preocupado por nada. El mundo que has soñado en crear — simplemente para experimentarlo — puede ser colocado en un estante, ya que en este ahora existe simplemente esta experiencia.

Enfócate en tu disposición para preparar un lugar para nosotros y para oír vibraciones sutiles, traducidas como pensamientos, en las palabras de la página que puedan dirigir el corazón hacia el alma; que puedan dirigir el alma hacia el espíritu; y puedan dirigir al espíritu hacia el total despertar como la presencia del pensamiento del Amor en la

forma. Pues esto es para lo que fuiste hecho. Y esto es lo que eres eternamente, sin importar las vibraciones de los pensamientos que permites hacer su hogar temporalmente en tu mente. Tienes un término en tu sistema legal llamado locura temporal. El abogado dice, “Mi cliente no es culpable, era sólo locura temporal.” Ten por seguro, eso es exactamente como es en las dimensiones cósmicas de tu ser. Tu Padre sabe que dándote perfecto libre albedrío, has elegido en algunos momentos estar en locura temporal. Sabiendo esto, ningún juicio se ha pasado, y nunca se te ha hecho mal por parte de tu Creador.

Nunca has fallado en crear y atraer precisamente las lecciones más hermosas que han desencadenado para ti lo que más necesitabas aprender, lo que más necesitabas sentir. En cada momento existes en una exquisita perfección de tu propia hechura, y tu propia colaboración con los demás.

Por lo tanto, mis amados amigos, ya eres como soy Yo. Simplemente trabajamos juntos para restaurar en tu mente eso que Dios ha colocado ahí desde antes del comienzo del tiempo. Trabajamos juntos en alegría y en inocencia y en perfecta simplicidad para volver a llamar, para recordar, lo que es verdad siempre. Y luego trabajamos juntos para explorar la expansión de esa verdad más allá de las fronteras de cada pensamiento temeroso, más allá de las limitaciones de cada percepción egótica, más allá inclusive del cuerpo mismo, el cual sólo puede ser un dispositivo de comunicación temporal utilizable sólo dentro de la muy delgada capa de creación que llamas el mundo físico.

Amados amigos, El Camino de Transformación requiere, en verdad, de tu compromiso. Donde sientas que tu compromiso ha vacilado, cuando tengas consciencia de ello, simplemente elige de nuevo. Y el final del camino será perfectamente cierto. Pues conforme has creado tu camino lejos de Dios en tu imaginación, eso también lo imaginas — o lo traes en la forma de imágenes — el mismísimo camino que te trae a tu verdadera realidad.

Ahora nos embarcamos en la próxima lección y el período de estudio, en el cual tienes la elección de estar totalmente comprometido a escuchar cada palabra, a permitir que la vibración emanada por esa palabra se establezca siempre más profundamente en el sistema nervioso del cuerpo, así como se establece, igualmente, en lo profundo de tu mente y tu corazón.

Por lo tanto, no temas, pues eres el creador de tu camino a casa. Eres el creador de todo lo que percibes. Eres al que se le ha dado el poder infinito de la Mente de Dios para ver a través

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de los ojos del Amor, para descansar en perfecta seguridad, y para abrazar todo lo que venga a ti en la simple realidad de que lo has traído para ti — como un reto, quizás — pero siempre como una oportunidad para expandir tu compromiso de amar.

Y donde el amor es elegido sin querer nada más, no verás otra cosa que un mundo amoroso, infinito en dimensión, chispeante en claridad, radiante en belleza. Lo observarás y dirás, “¡Observa, es muy bueno!”

UNA MEDITACIÓN PARA SINTONIZAR A LA VOLUNTAD Y AL AMOR DE DIOS

En esta lección, deseamos presentar una metodología para lo que podrías llamar meditación. Es una forma de comunicación o meditación que fue inicial y esencialmente enseñada por mí a algunos de mis amigos, que conoces como discípulos, uno de los cuales acogió está forma específica de enseñanza y la preservó. Ahora, no se originó conmigo. Simplemente la refiné. Pues yo, al igual que tú, fui alguna vez un estudiante de las formas de buscar a Dios. Y me sumergí profundo en la naturaleza de la consciencia y mente misma y descubrí como sintonizar la mente, las emociones, e inclusive el sistema nervioso del cuerpo para que resonara con la voluntad perfecta y el Amor de Dios.

Para comenzar a preparar un lugar para esa enseñanza, para los próximos treinta días, regresa a la práctica de permanecer como Cristo por lo menos cinco minutos. Luego, conforme ese período de práctica de cinco-minutos se termina, permite a los ojos cerrarse. Está consciente al simple movimiento de tu propia respiración. Y simplemente mantenga el pensamiento:

Permito a esta respiración moverse más lenta y profundamente.

Luego, conforme vas comenzando a sentir la sensación de relajación siempre, más profunda, mantenga el pensamiento:

Como Cristo, en seguridad perfecta, suelto toda tensión. Como Cristo, en seguridad perfecta, disuelvo mi mente en la paz perfecta de Dios.

Luego, simplemente continúa de esta manera. Conforme la respiración viene a llenar el cuerpo suavemente, simplemente di:

Acepto…

Y mientras la respiración abandona el cuerpo, suavemente di dentro de tu mente: … el Amor de Dios.

185 Acepto… Y mientras sale del cuerpo:

… el Amor de Dios.

Continúa de esta manera alrededor de cinco minutos — sin importar lo que la mente egótica te diga, disparará una pequeña tormenta. Simplemente regresa a esta simple práctica.

Al final de los cinco minutos más o menos, deja que la oración que has estado ofreciendo cambie de palabras a energía. Quizás la percibas como una luz dorada blanca; quizás puedas sentirla como un flujo suave de relajación — lo que funcione para ti está bien. Continúa suavemente respirando esa cualidad o ese color hacia ti con cada respiración. Y con cada exhalación, imagina y siente esa energía moviéndose a través del cuerpo, extendiéndose como una brisa suave más allá de los límites del cuerpo.

Nuevamente, si la consciencia egótica se alborota, y comienzas a pensar en toda la multitud de cosas que “deberías” estar haciendo, simplemente regresa a la oración. Pues toda oración no es más que una elección de permanecer, de contemplar, y descansar en comunicación, más allá del pensamiento egótico.

Después de otros cinco minutos aproximadamente, entonces di dentro de la mente: Como Cristo, he celebrado de esta manera la Verdad de quien soy.

Y traigo paz al mundo este día.

Permite que este período de práctica ocurra en la mañana de tu día, y nuevamente en la tarde de tu día. El único cambio sería en la frase final para la tarde. Di simplemente:

Este día he traído paz al mundo y la he ofrecido a mis acompañantes.

Esto debería ser lo suficientemente claro y suficientemente sencillo para comenzar. Quizás desees usar como referencia las palabras de esta meditación y usarlas como guía por un período de tiempo, hasta que parezca más confortable para ti hacerlo por ti mismo. Aquéllos que se acogen a este simple proceso estarán bien preparados para lo que está por venir en las lecciones que continúan.

LA ÚNICA ENERGÍA QUE PUEDE SEPARARTE DEL REINO.

Amados amigos, el mundo al que ves ¡no es real! Nunca ha sido real. Nunca será real. Pero es una creación que puede ser impregnada con el Perfecto Amor de Dios. Recuerda siempre que sólo hay Amor o miedo. Lo que no es Amor sólo puede ser miedo, y nunca está justificado.

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El mundo que has hecho es verdaderamente inofensivo. El mundo que experimentas, el cual es el mundo que has hecho en conjunto con otros, te ofrece en cualquier momento dado la oportunidad de elegir impregnarlo con Amor, o de permitirle reflejarte tus pensamientos de miedo. No estás limitado en ningún momento. Y en ti, todo el poder sobre el Cielo y la Tierra está dado.

Tienes una frase en tu mundo: “No hay nada que temer, sino al miedo mismo.” Eso es noventa y ocho por ciento correcto. El miedo es la única energía que puede separarte del Reino. Y el miedo nunca está justificado en ningún momento. El dos por ciento restante sería por decir que no hay nada que temer, ya que el miedo es sólo una locura temporal, y tu mente correcta está a una elección de distancia.

Por lo tanto, comienza a observar cada situación, en cada momento o minuto de tu vida, como una escena separada en una película. Tiene su cierto escenario, sus ciertos personajes. Tiene un principio y tiene un final. Aunque seas eterno, las cosas del tiempo no lo son. Todas las cosas nacidas en el tiempo, con el tiempo, acabarán en el tiempo.

Por lo tanto, ¿usarás el momento nacido en el tiempo para traer lo que es eterno a él? O ¿continuarás creyendo que todavía dentro de ti no hay poder para elegir Amor sobre el miedo? Mira a tu alrededor. ¿Qué te muestran tus ojos? ¿Lo bendecirías o lo maldecirías? ¿Qué te enseñarías, y, por lo tanto, se haga verdad para ti?

El mensaje de esta lección está siendo dado lenta, deliberada, y cuidadosamente. Ya que queremos que no te equivoques con lo que está siendo compartido, en ambos términos de práctica y de teoría. La teoría es importante en tu mundo, pues a través de la teoría que la mente, la pequeña parte de ti que es arrogante, decidirá si valorar lo que la teoría ofrece. Y cuando le has puesto valor a lo que la teoría te ofrece, entonces es que estás dispuesto a abordar la práctica requerida. Espero que esto tenga sentido para ti.

Por lo tanto, en esta lección estamos eligiendo hablarte más racionalmente que emocionalmente. Te pediremos que consideres esto: ¿Has sufrido lo suficiente? ¿Te has mantenido empequeñecido el tiempo suficiente? ¿Has probado profundamente la limitación para saber que no quieres eso más tiempo? ¿Estarías dispuesto a pacientemente elegir la disolución de tu ilusión? Ya que justo al otro lado de cada ilusión está la libertad y la paz que buscas.

En cualquier momento, puedes saber claramente en lo qué estás más comprometido. Si el cuerpo está tenso e incómodo, si debes hablar en un tono de voz más alto, si tus palabras salen más rápidamente, si tu seño está arrugado y la mandíbula tensa, puedes estar seguro, que has elegido ser devoto del miedo.

Eres como uno que carga una varita mágica cargada con tal poder que simplemente podría moverla sobre la faz de esta Tierra y extender el Reino de Dios a cada corazón y a cada mente. ¿Qué puede prevenir, entonces, la expresión de tal poder? El miedo que has hecho para reemplazar la realidad del Amor.

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Conforme miras a cada segmento, cada escena, y cada minuto en tu película, comienza a cultivar la práctica deliberada de reconocer que estás en un campo de energía que es tu sirviente perfecto. Dentro de ese momento, tú eres el único con el poder de hacer con ese momento lo que quieres que sea. Puede ser llenado con la consciencia de Cristo. O puede ser llenado con locura temporal. La elección es siempre tuya. Y nunca, jamás, ha habido tal cosa como una víctima.

Por lo tanto, conforme entras en cualquiera de tus minutos, pregúntate: ¿Para qué es este momento?

¿Qué decreto que sea este momento? ¿Qué es lo que más deseo aprender enseñándolo?

Enseñar es demostrar. Demostrar es expresar lo que has decidido que tendrá el mayor valor para ti. En cualquier momento que juzgas a otro, estás decretando que la cosa con mayor valor es la separación, como juzgar siempre causa contracción y, por lo tanto, separación de otro. Cuando prácticas perdón, estás decretando que lo que valoras es unir en una relación santa y llena de paz.

Recuerda que perdonar no tiene nada que ver con decirle a otro, “veo que has pecado, pero te perdono tus faltas.” ¡No! Perdonar es el reconocimiento de que nada te ha sido hecho a ti, y que preferirías ver la faz de Cristo en el que está enfrente a ti. Déjame darte un ejemplo relacionado con la Pascua.

La Pascua celebra la resurrección. Fue hecha para celebrar mi resurrección. Pero esto sólo ha servido para quitar tu atención de lo especial — en el sentido de único en su género. Lo especial de tu existencia, tu realidad, y colocar tu atención en la mía y en mí, como si Cristo es algo simplemente histórico — como si Yo fuese especial a los ojos de nuestro Dios.

ACEPTANDO LA RESURRECCIÓN PARA TI MISMO

En estas pascuas o en cualquier momento que leas esto, reconoce que tienes el poder para celebrar y aceptar tu resurrección como el Cristo viviente a través de observar más allá de las fronteras de la muerte, de la pérdida, del miedo, de las heridas, de la rabia, de la proyección, y las percepciones sobre las cuales descansa la proyección. Tú eres el que ha renacido cuando eliges recordar sólo pensamientos amorosos.

¿Qué es entonces el velo que pareciera hacerlo tan difícil? Sólo puede ser esto: que has aceptado en tu mente a algún nivel, que el mundo que ves es real y que tiene un poder para dictarte lo que vas a sentir: paz o perturbación, Amor o juicio. Esto siempre es una ilusión.

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Mi pregunta para ti es ¿Estarías dispuesto a entregar tu ilusión de manera que recuerdes la paz de Dios? La pregunta es que si aceptarás o no la expiación para ti, la resurrección para ti, y estar determinado a caminar esta Tierra como uno que ha sido resucitado.

¿Qué significa eso? Significa que has elegido despertar de la inutilidad de la separación, la inutilidad de la victimización, y la inutilidad de la debilidad. Y has elegido la facultad de convertirte en responsable de esta dimensión de creación, y la facultad de decidir caminar esta Tierra como el Cristo resucitado.

Has elegido tomar el mensaje de un hecho histórico que sí ocurrió en el tiempo, (pues si no, alguien se las arregló para engañarme) y asimilarlo como símbolo de tu propia vida. Pues has sido bien crucificado por tus propios pensamientos. Y por tus propios pensamientos, has traído tus perseguidores, quienes te has clavado en la cruz un millón de veces, para que pudieses ser confrontado con la oportunidad de mirar a un mundo amoroso sólo viendo a través de los ojos del Amor.

Piensa, entonces, por un momento e imagina que tú estás clavado en una cruz. Estás atorado entre el eje vertical de la eternidad y el eje horizontal del tiempo y el cuerpo. Imagina que levantas tu cabeza, en la que has colocado una corona de espinas. ¿Qué representa eso? Representa el campo de la mente, cómo opera y se expresa a través del cuerpo, a través del cerebro.

Esas espinas representan tus pensamientos de miedo, tus pensamientos de juicios, tus pensamientos limitados que aprisionan y comprimen tu propio campo de energía y te dan un gran cósmico dolor de cabeza, y derrama sangre. Eso es, libera la fuerza de Vida de ti, el poder de ti, conforme drena tu campo áurico. Te disipas, muy parecido a un globo con una fuga lenta que disipa el poder que lo hace un globo.

“Una corona de espinas” simboliza el efecto de los pensamientos con los que insistes cuando permaneces en juicio, o rabia, o dolor, o miedo. Eso es, cuando eliges negar el Amor.

Los clavos simplemente representan eso que pudiese mantenerte atascado en una dimensión, la dimensión horizontal del cuerpo y del tiempo, los cuales podrían clavar tus pies al mundo. “A la tierra”, así le dicen. Sin embargo, sobre ti, la coronilla de tu cabeza está abierta hacia el cielo. Y eres libre de recibir el Amor de Dios, de elegir sólo pensamientos amorosos, de ver suavemente sobre todos y cada evento, viendo solamente perfecta inocencia.

Entonces imagina, ahora, que levantaste la cabeza y comprendiste, “la sangre está goteando de mis cejas por mi propia mano. La corona de espinas me fue colocada por aquellos que vinieron a servirme, a sacudirme para recordar que me he permitido, por momentos, tener pensamientos de negatividad, limitación, y miedo. ¡Con razón tengo y he tenido tal dolor de cabeza!”

Miras a la derecha y a la izquierda y ves tus muñecas unidas al plano horizontal por un clavo, una pieza de hierro dura, fría y sin pensamiento. ¿Cuántas veces te has unido tú mismo a las cosas del tiempo a través de tu propia frialdad y sin pensamiento?

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Comienzas a mirar hacia tus pies. Ellos están cruzados, descansando suavemente sobre una pequeña plancha de madera, con un clavo a través de ellos, como si el mundo estuviese diciendo, “No te atrevas a tratar de levantarte sobre nuestro nivel de consciencia. Cómo te atreves a reflejarnos la Verdad de nuestro ser siendo siempre tan enfermizamente amoroso.” El mundo buscará clavarte a tierra mediante la insistencia de que pienses con él. Pues recuerda, siempre, que el mundo — no la Tierra, sino el mundo de experiencia humana — es el intento de crear eso que es el opuesto de la realidad, como muchos quienes se reúnen a tomar una droga y pensar que su locura es lo mismo que la gloria y el éxtasis de la unión con Dios. Sin embargo, ellos no se atreverían a manejar un automóvil, no podrían pensar coherentemente, y ni siquiera recordar dónde están.

Ahora, volteas tus ojos del rugido y del alboroto del mundo. Ves los soldados, tus perseguidores, totalmente inconscientes, totalmente conformados a la autoridad de el mundo, así que han vestido con la armadura, el casco, los zapatos y cargan la lanza de un dios hecho como sustituto del Amor.

Ves a la multitud temerosa. Ves a algunos amigos que todavía ven tu alma, tu mentalidad Crística, y continúan amándote. Sin embargo, inclusive ellos están velados por sus creencias de que la muerte y la pérdida son posibles. De manera que estás completamente solo. Ninguno te va a salvar. Ninguno te va a rescatar. Es entre tu Dios y tú.

Es una decisión que debes hacer — para estar determinado a elegir sólo lo que es real — sin importar lo que tus ojos parecieran mostrarte y lo que cada mente alrededor de ti pareciera creer, incluso aquéllos que profesaron creer en tu mensaje de amor.

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