EL NACIMIENTO DE LA MENTE DE CRISTO
Por siempre, estoy contigo. Por siempre, estoy contigo. Mucho antes de que las estrellas se originaran, mucho antes de que los planetas surgieran, mucho antes de que incluso el92
pensamiento de lo físico haya emergido dentro de la divina mente del Hijo de Dios, nosotros ya fuimos creados a la vez e igualmente. Con todo, esa creación que únicamente es real no conoce punto de nacimiento.
Por lo tanto, porque el Padre es para siempre, así también, hemos permanecido y hemos sido sostenidos juntos en Amor. A través de todos los tiempos e incluso en la eternidad permanecemos juntos en la realidad de quien somos. Por lo tanto, no pienses que es extraordinario cuando te digo: Estoy contigo siempre, incluso hasta el final de esta era.
¿Qué camino has tomado tú alguna vez que no sea familiar para mí? ¿Qué camino he tomado alguna vez que no sea, en realidad, familiar para ti? Pues cuando me miras desde un lugar de conocimiento interior profundo, aún cuando las palabras puedan ser diferentes, dices dentro de ti mismo, “¡Observen! Cristo aparece ante mí.”
Cuando sostienes un pensamiento sobre mí en tu mente y el cuerpo está inundado de emoción, suave y gentil y ligera, y reconoces que el santo Hijo de Dios fue nacido y perfeccionado en tu amigo, Jeshua ben Joseph, ¿Qué hay en tu interior que sabe que esto es la verdad? ¿Qué parte de tu mente, que capacidad dentro de tu corazón puede considerarme y reconocer la Verdad dentro de mí, para que así me ames? Pues bien te dije, es la misma como esa parte de mi mente, esa parte de mi corazón que te considera y dice, “¡Observen! El santo Hijo de Dios está ante mí. Y yo Amo a ese uno.”
Esa que conoce, esa que comprende inmediatamente es la Mente de Cristo. Se reconoce a sí mismo en todo y cada uno. ¡Esa Mente de Cristo mora dentro de ti en su totalidad ahora! Por lo tanto, como te he dicho muchas veces, nunca fallas al recordar que sólo toma uno para conocer a uno. Si tú me considerarás a mí y dijeras, “Amado amigo, gracias,” considérate bien a ti mismo y di, “Amado amigo, Gracias.” Permite que el halito fluya.
¿Cuántos viajes ha habido? ¿Cuántos momentos de experiencias pasaron debajo del puente de tu ser antes que comenzaras a re-despertar primero a la Verdad que es verdad siempre? ¿Cuántas vidas, cuántos mundos antes que una luz comenzará a alborear, tan imperceptible que a primera vista no fue reconocida? Y una diminuta voz susurro desde un lugar que parecía tan remoto desde donde moras:
Amado hijo, estás conmigo ahora.
Permaneces tal como te he creado. Por lo tanto, esté en paz. Eres amado.
La voz parecía tan lejana, tan tenue, que seguramente, no podía ser la tuya. Seguramente, fue un momento de fantasía.
En medio de algún viaje, hiciste una pausa. Y una gota de lluvia cayó sobre una hoja y tus ojos apreciaron esa experiencia, supiste y sentiste que eras uno con esa hoja y esa gota de lluvia, y
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que, en realidad, eras aquellas cosas. ¿Cuántos momentos de experiencias pasaron ante ti antes que este tipo de cualidades comenzaran a emerger en tu consciencia, las que al principio parecían ser diminutas locas ideas? Pensamientos como, “Mi Dios, acabo de sentir que soy uno con toda la creación. Bueno, ¡mejor no le digo a nadie sobre esto!” Y te fuiste.
Pero los momentos comenzaron a ser más frecuentes, todavía quizás fugazmente, y con todo ahora más familiares — un sentido por debajo de todos los dramas, todos los llantos, todo el lamento, todo el resentimiento, todo el miedo, toda la lucha, y toda la búsqueda. La tranquila diminuta voz venía y decía:
Amado hijo, permaneces tal como te he creado. Eres amado .Eres completamente amoroso y
completamente amable por siempre.
La diminuta voz todavía se robaría a través del rugido y estruendo que pareciera haber hecho hogar en tu mente. Ten por seguro que, no estarías donde pareces estar en este momento, si no hubieras comenzado a experimentar muchos momentos que expresan la cualidad que acabo de describirte, de verdaderamente oír la tranquila, pequeña voz del Confortador interior.
Por lo tanto, verdaderamente, cada uno de ustedes sabe que hay un anhelo interior que no puede y no será negado por más tiempo. Sabes desde el Cristo interior que Cristo se ha movido dentro de ti, ¡y está emergiendo para tomar su legítimo lugar como el maestro de tu mente y tu corazón, tu cuerpo, y tu aliento, y tus sueños y tus pasiones! Cada uno de ustedes sabe que es absolutamente inútil intentar satisfacerse con menos.
Esto no llega a pasar por algo que yo haya hecho por ti. Ocurre porque tiene que ocurrir. Debe surgir dentro de cada mente creada sin importar sus caminos, sin importar sus intentos de negar lo que es verdad eternamente. Eso es llamado la ilusión del sueño de separación. Esto debe ocurrir y es inevitable porque Cristo no será negado. Cristo no puede ser negado porque sólo Cristo puede expresar lo que es absolutamente cierto.
Sólo Cristo puede informar a la estructura celular del cuerpo que incluso el más simple de los gestos extiende Amor a otro quien lo observa. Sólo Cristo sabe como respirar el aliento que libera todo trauma, toda herida. Sólo Cristo entiende el poder del verdadero perdón, que es siempre, por cierto, perdonarse a uno mismo, ya que nadie te ha agraviado en ningún momento.
Sólo Cristo puede traer una sonrisa a los labios de un cuerpo, tal como cuando otro te observa y mira esa sonrisa, su corazón se llena. Sólo Cristo puede caminar en este mundo, y aún no ser de este mundo. Y sólo Cristo puede trascender cada creación limitada y temerosa, transformándola en una hermosa flor que florece y da su dulce fragancia a toda la creación. ¿No es eso lo que anhelas sentir moviéndose a través de tu ser? ¿No está esa llamada a despertar viva dentro de ti? Oh, amados amigos, ¡ustedes saben que lo está!
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Ámense, entonces, unos a otros. Y amate entonces, al Ser que te ha sido dado por el Padre. Aprende a oír sólo a esa voz. Aprende a desear sólo a esa voz. Aprende a seguir sólo a esa voz que conoce la Verdad que es verdad siempre:
Mi Padre celestial y yo somos uno.
Este mundo no es sino un vislumbre pasajero y un sueño. No sostiene ningún valor salvo aquel que Cristo le pueda otorgar.
Sólo el Amor es real.
Todo lo demás es la elección de creer en la ilusión momentáneamente.
Ten por seguro que, la ilusión dentro del mundo ilusorio puede parecer contener gran valor. Pero todo el poder te ha sido dado a ti. Todo el poder sobre el Cielo y la Tierra le ha sido dado al santo Hijo de Dios. Y ese poder mora dentro de ti como la Vida de tu vida, el aliento de tu aliento, la Verdad de tu verdad, el ser de tu ser, y el gozo de tu gozo. Nunca ha habido una creación ilusoria que lo haya amenazado alguna vez, en realidad. Tampoco puede ninguna ilusión arrebatarte tu realidad.
La única cosa que puede ocurrir es que uses ese poder para creer en la pérdida. Toda forma de pérdida que has percibido a través de tus ojos físicos o a través de tu mente mundana no es nada más que sombras pasajeras de tu insistencia en creer que esa pérdida es posible. Todas las formas de contracción conocidas como miedo son nada más que modificaciones temporales del gran poder dado a ti — un poder que has buscado usar para ver si era posible convencerte a ti mismo que algo además del Amor es real.
Pero la historia se acabó. El sueño de separación está terminando. La totalidad de la creación está experimentando ahora un poder creciente, un movimiento, y un impulso que debe llevar a la mente, desde la cual la creación se origina, a un nuevo nivel. No es tanto como un nivel evolutivo si no como un nivel de reconocimiento, un nivel de remembranza, un nivel de regreso.
Esa ola de impulso está viva y ya ha emergido dentro de tu corazón y tu mente. Lo sabes. Deja de negarlo. Deja de cuestionarlo. Deja de buscar señales en el mundo a tu alrededor de que está bien sentirlo.
Acéptalo como un regalo divino de tu Creador. Pues la llamada ya ha salido. Aún cuando muchos oyen, pocos escuchan, muchos menos llegan a estar completamente devotos a responder. Por lo tanto, permite que tu oración sea siempre:
Que Cristo, sólo, mora dentro y como esta creación que una vez pensé era yo mismo. Que Cristo, únicamente, informe cada pensamiento y cada aliento y cada elección. Que el Amor dirija cada paso. Que el Amor transforme esta jornada a través del tiempo, que en
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santidad — la santidad — de la intimidad, y el gozo del Amor de mi Padre, antes que cada aliento y, verdaderamente, incluso antes de cada pensamiento que surge dentro de la mente. Pues cuando sabes que eres la santidad misma, ¿cómo podrías ver alguna vez a tu hermano o hermana y creer que ellos te han agraviado? ¿Cómo pudieras desear hacer algo que no sea sino amarlos? Eso es, dejar que el Amor de Cristo fluya a través de ti tan intensamente y profundamente que ellos comprenden que no crees en su ilusión.
Cuando le das a otro aquello que solo es verdad, puesto que todas las mentes están unidas, les has ofrecido el único regalo que tiene valor. Cuando le das a otro la verdad — tal vez incluso sin decir una palabra — puesto que todas las mentes están unidas ellos reconocen lo que ha sido ofrecido y se dicen a sí mismos, “aquel ante mi conoce la verdad acerca de mi y está mirando justo a través de cada uno de mis intentos de ser menos de lo que soy. Por lo tanto, veo que es seguro elegir de nuevo.” Allí es cuando los milagros ocurren.
No te esfuerces para sanar a este mundo. No hagas nada para hacer una muestra acerca de cuanto amas a otro. Renuncia al concepto de ser una abeja ocupada. Simplemente se la presencia del Amor, porque sabes que no hay absolutamente ningún valor en ser algo más. Y que, en verdad, nunca has tenido éxito en ser algo que no sea la presencia del Amor.
Cada momento sano que has experimentado, cada momento de cualidad ilimitada, cada momento de intimidad genuina, cada momento de gozo lleno de gracia que hayas alguna vez conocido, en cualquier forma que parezca aparecer, ha venido porque has permitido a tu mente deslizarse dentro del mar de paz. Allí has morado simplemente, vacio, sin desear nada, sin buscar nada, siendo solo la presencia de quien eres.
Cuando esa cualidad llega a ser cultivada de manera que impregne tu consciencia con cada aliento y con cada momento, sabrás que Cristo se ha, en verdad, elevado ese día. Y celebrarás el día Pascua con cada aliento.
LA SOMBRA DEL MIEDO
¿Qué, entonces, pudiera posiblemente alguna vez surgir para obstruir la verdad que es verdad siempre?
Hay una antigua selva en tu planeta. Una selva tan grande en un escarpado valle de montaña y tan escabrosa que nadie ha estado allí nunca. Desconocida para las mentes de la humanidad, la vida continúa en la selva. Profundo dentro del corazón de esta selva, esta mañana una diminuta brizna de hierba pareció ser sacudida por un viento no visto. En tanto fue sacudida por sólo un fragmento de momento, tan sutil y suave fue este viento que conforme la luz del sol jugaba con esa brizna de hierba, moldeó la más pequeña de las sombras concebibles sobre una piedra sólo un poco apartada de la brizna de hierba.
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Nadie lo notó. La sombra no tuvo efecto. La roca ni siquiera lo notó. Nadie en el planeta lo notó. Nadie en ninguno de los cielos lo notó, excepto yo. Necesité algo sobre lo cual construir una historia. Esa diminuta sombra, moldeada por una pequeña brizna de hierba moviéndose momentáneamente con el viento en alguna selva remota, no tiene prácticamente efecto en la rotación del planeta, la creación de nuevos soles, y ciertamente ningún trazo de efecto en cuan profundo te ama el Padre.
Esa pequeña sombra es a lo que le has dado poder. Parece ser capaz de obstruir la Verdad dentro de ti para ser vivida. Por el momento, le diste poder a esa pequeña diminuta sombra. En ese mismo momento nació el miedo. El miedo es siempre una contracción lejos del Amor. Y el miedo te hace más pequeño que la brizna de hierba que momentáneamente parece moldear la sombra y, por lo tanto, obstruir tu reconocimiento de la calidez del sol que te baña siempre. Cuando te resistes a sanar, cuando luchas para aprender a “hablar tu verdad,” puedes estar seguro que algo ha ocurrido justo antes que ello. ¿Qué es? Es tu decisión de creer que la sombra es todo-poderosa. Y que si sanas, si creces, si cambias, si dejas que Cristo viva en ti, esa pequeña brizna de hierba y la pequeña diminuta sombra que crea por un momento muy temporal vendrá y te castigará y te aplastará.
Si puedes verdaderamente llevar esta historia dentro de tu ser y reconocer la completa habilidad de hacer reír de tal creencia, nunca más volverás a temerle al miedo. Nunca más volverás a permitir que el miedo te domine y dirija el curso de tu vida.
Aprenderás lo que significa confiar en lo que nace en el corazón. Y te levantarás y saldrás adelante sin miedo — sin ninguna historia en absoluto. Lograrás lo que sea que la creatividad desea expresar a través de ti. Y en todo momento sabrás que por ti mismo no haces nada, sino el Padre, a través de ti, puede hacer cualquier cosa.
Por lo tanto, ¿Qué forma de la sombra de la brizna de hierba estás permitiéndole manejar, reconocer y poseer tu alma?
Hay muchas formas de esa sombra, ¿no es cierto? Hay compañeros, y padres y hermanos que complacer. Hay gobiernos ante los cuales rendirse. Hay parejas e hijos que deben estar primero. Hay cuentas que pagar. Hay deseos que controlar y mantener en orden. Hay actividades, declaraciones y comportamientos — hechos por otros — que requieren de ti por lo menos siete u ocho horas al día para analizarlos y juzgarlos hasta la muerte y piensas, “Oh, este mundo es agotador. Pero alguien tiene que hacerlo.”
¿Y pensaste qué es el Amor lo que hace andar a este mundo? Créeme, ¡el Amor no gira ni va a ninguna parte!
El Amor te creó. El Amor nació dentro de ti como un individuo — al menos dentro de la danza del tiempo y el espacio — el poder de elegir, el poder de sentir, el poder de canalizar la luz y el Amor, el poder de saber que algo existe dentro y como tú. ¡Eso es lo que el Amor ha hecho! ¿Ha creado alguna vez el miedo algo remotamente parecido a eso?
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¿Entonces qué deseas? ¿Creación o mimetismo? ¿Paz o la habilidad para simplemente drogarte a ti mismo con la trivialidad? Imagina…todo poder sobre el Cielo y la Tierra fluyendo a través de ti con cada aliento para que así tu consciencia presencie, no lo que tú haces como el fabricador o hacedor, sino aquello que lo divino está haciendo a través de ti en cada momento. Y llegas a maravillarte ante la creatividad del Amor, el mismo Amor que mueve al sol, la luna y las estrellas. ¡Ahora eso es un pasatiempo encantador!
Por cierto, has llamado al cuerpo tu cuerpo, como si tuvieras algún derecho de poseerlo. Entrega el cuerpo a Dios. Dios sabe cómo usarlo; tú no. Cuando tu vida es entregada a ser sólo la presencia del Amor, por ninguna otra razón que deseas que sea, sabrás — porque serás — la Verdad que libera todas las cosas:
Toda la creación está esperando para moverse a través de mí, y deseo ser consciente de ello. Quiero mi experiencia, mi consciencia viva, para estar
gozosamente absorto en observar el flujo del Amor a través de mí. Y si hay algunas telarañas en el camino a ello, las barrerás fuera de él.
Cuando estás en esa cualidad de ser, el Cielo y la Tierra se moverán para ser tu sirviente, y no será así hasta entonces. Después de todo, envía un mensaje conflictivo y nadie aparecerá para el baile. Por tanto ahora sabes lo que es la sombra. Tal vez a veces disfrutas bailar con ella. Pero aquí está la gran pregunta:
¿Vas a dejar que la sombra dirija o vas a dirigir tú?
EL NACIMIENTO DE LA MENTE DE CRISTO
Cuando tu vida se vuelva liberada en ello — no estoy hablando de la perfección tal como la conoces — cuando tu vida se convierte en esa motivación, esa actitud, esa declaración, y esa devoción, entonces la perfección será presenciada a través de ti. Pues el verdadero significado de perfección es la mentalidad milagrosa donde aquello que ahorra tiempo ocurre. Cuando tu vida se vuelve eso, cuando ya no tienes más compromisos conflictivos en tu ser, sabrás exactamente cuál fue el resultado de mi vida para mí, porque serás eso.
Si, sé que te estás preocupando, “¿Significa eso que cuando esté muy cerca, voy a tener que pasar por mi iniciación de la crucifixión final? Y si lo tengo que hacer, ¿me prometerás que por lo menos estelarizarás los clavos? ¿Puedo escoger el día y la hora? No me quiero levantar muy temprano.”
Ya sabes de lo que se trata la crucifixión. Te lo has hecho a ti mismo un millón de veces en maneras mucho peores que un simple clavo atravesando la mano que crea una pequeña punzada de dolor. El infierno no es nada más que un estado de ser rutinario, o atascado, en el
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proceso de crucificarse uno mismo, lo cual es un intento de asesinar y destruir lo que Dios ha creado del Amor.
Para de gastar tu energía tratando de amar a Dios. Eso no lo hará por ti. Para de gastar tanta energía tratando de aprender como amar a otro. Eso no lo hará por ti. Y por el amor de Dios, ¡abstente de todos los intentos de hacer creer a alguien que los amas!
Pon toda tu atención en renunciar a los patrones de creencias desde los cuales has intentado crucificar al Ser que Dios hizo y ubicó dentro de ti como tu misma consciencia de existencia. Aprende a Amar a ese Ser más allá de todas las cosas creadas. Aprende a nutrir a ese Ser. Aprende a cultivar dentro de ese Ser sólo lo que habla de gozo y verdad. Para que tus palabras y tus acciones y tú misma presencia siempre eleven a otro. De esta manera cuando otro entre en la habitación en la cual estás sentado o parado o moviéndote, sienta como un halito de aire fresco que les llega, incluso si no has levantado un dedo.