RECIBE LAS PERLAS DE GRACIA
Una vez más, venimos a permanecer contigo y a celebrar contigo. Una vez más, venimos a permanecer con la santa Mente que es la Filiación. Venimos a permanecer con nuestros hermanos y hermanas como hermanos y hermanas. Verdaderamente, venimos a permanecer en ese proceso donde la Filiación se está recordando a sí misma como el hijo. Verdaderamente, amados amigos, vengo a compartir contigo eso que ya reside dentro de ti. Yo vengo — nosotros venimos — para unirnos contigo quien ha elegido responder a cierta llamada para traer una expresión creativa que pueda significar para el mundo la Verdad que únicamente puede liberar a este mundo. ¿Liberarlo de qué? Liberarlo del miedo y todos los
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niños que el miedo engendra — culpa, deshonestidad, falta de valía, limitación, necesidad de sufrimiento, juicio, y la lista sigue y sigue.
Finalmente, cuando un jardinero busca mejorar la calidad de la tierra de la cual él desea que sus flores germinen, el jardinero no busca sobre los efectos de la maleza, o aquello que está sobre la superficie. Si no más bien, se precipita y va a la raíz. Cuando la raíz ha sido extraída, los efectos de la maleza ya no pueden ser vistos.
Por lo tanto, en verdad, nosotros no venimos a mejorar lo que tú pudieras pensar como la superficie del jardín, la superficie de la tierra, sino a dirigirnos a la raíz que reside profundo dentro de la mente, en la profundidad que he llamado el corazón o el alma. Todo lo que nos proponemos hacer, entonces, está designado a desenraizar la maleza del miedo que ha hecho hogar en la profundidad de tu ser.
El Camino del Corazón ha sido diseñado para desviarnos de la mente cognitiva o pensante, y dirigirnos a las raíces del miedo que permanecen en la profundidad de la mente en un lugar que es, en general, inconsciente. Todo lo que buscamos es disolver esa raíz desde la profundidad de tu ser.
Las primeras doce lecciones han requerido de ti que participes verdaderamente con la devoción necesaria para extraer la sabiduría que te ha sido ofrecida. Nosotros no te podemos hacer esto a ti, solo podemos hacerlo contigo. Pues nunca nada puede forzarse sobre la mente del Hijo de Dios. El Espíritu Santo no hace ningún esfuerzo para usurpar, o quitarte, tu libertad. Pues en tu libertad, reside todo poder sobre el Cielo y la Tierra.
DESCUBRE LOS OBSTÁCULOS AL AMOR
La Gracia no desciende hasta que tu Padre sabe que estás dispuesto a preparar un lugar para recibirla. Es por esto, por lo que en el proceso de sanar y despertar no es necesario buscar el Amor. Solo es necesario preparar el lugar, la tierra, al elegir descubrir los obstáculos al Amor — los cuales todos se resumen en el miedo — y estar dispuestos a soltar esa raíz, para que así pueda ser removida del jardín de tu consciencia.
Entonces, la lluvia de Gracia que purifica, transforma, despierta y trae la consciencia de Cristo a la mente puede descender suavemente. Pues cuando la lluvia cae sobre un terreno duro, choca la tierra y se escapa, y el jardín permanece improductivo. Pero el jardinero sabio, quien ha suavizado la tierra, alcanza y comienza a extraer las raíces, tamiza la tierra y la hace suave, abierta y porosa con la intención de producir un hermoso jardín, será, verdaderamente, asistido. Entonces, la lluvia de gracia caerá suavemente, sin haber sido ganada. Es dada libremente.
Las gotas de gracia te han sido ofrecidas en toda y cada lección. Algunas las has recibido; otras no las has notado. Algunas están esperando para penetrar los niveles más profundos de tu consciencia mientras continúas con tu disposición de liberar el miedo. Repentinamente,
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una perla de gracia que no había sido recibida aún se hundirá profundo. Luego, el reconocimiento vendrá; el despertar llegará.
Repentinamente te encontrarás a ti mismo diciendo, “Espera un momento. Esta introspección, esta visión, esta comprensión que acabo de tener suena como algo que estaba en la primera lección. Creo que iré atrás y le daré otro vistazo. ¡Si, aquí está! ¿Me pregunto por qué no lo noté la primera vez?” Es simplemente el proceso natural en el cual la gota de lluvia de gracia no tenía aún un lugar para ser recibida.
Entiendan entonces — y esto es de suma importancia en la medida en que nos movemos en la siguiente parte del Camino de La Maestría — todo lo que transpira desde este punto descansa en lo bien que el jardinero ha cultivado la tierra con las herramientas que han sido dadas. Si ellas no han sido utilizadas, la tierra permanece dura, y las gotas de lluvia se escaparán y se juntarán a un lado del jardín, esperando a que la tierra sea debidamente preparada.
De todo lo que ha sido dado que puede continuar — y continuará — para servirte mayormente será la simple práctica de permanecer como Cristo por cinco minutos. Y observar todo lo que ves, todo lo que sientes, todo lo que piensas, como si un Cristo perfectamente despierto fuese el único sentado en la silla.
Sé que esto suena simplista para ti, pero el camino es fácil y sin esfuerzo. La complejidad es originada en el mundo, y no es de la Mente de Dios. Por lo tanto, continua bien con esta práctica, y permite que ella sea la base desde la cual es preparada la tierra — la raíces del miedo son aflojadas — incluso en maneras que no puedes comprender con tu mente pensante. Pues las raíces del miedo no son simplemente ideas. Ellas son los efectos de ideas. A ellas se les han sido permitidas penetrar profundo en la inconsciencia.
Es por ello que las próximas doce lecciones, llamadas El Camino de La Transformación, no requiere luchar, si no el permitir; no pensar, sino dejarte llevar por el sentir; no hacer, sino confiar.
Esas raíces de miedo deben ser disueltas en un nivel más profundo que lo que la consciencia de la mente pensante puede alcanzar. La mente nunca fue diseñada para ser tu maestro, sino para ser alineada como un sirviente de tu corazón despierto, así como la flor florece y emana su esencia para todos ver desde la profundidad de la tierra que no es vista, pero que ha sido bien preparada. De forma que las únicas raíces que recogen nutrientes de la tierra son las raíces que hablan de Vida y belleza, no aquellas que hablan de miedo y falta de valía.
Busca, entonces, no buscar más. Pues el lugar está preparado para ti, y solo necesitas ir a él. Por lo tanto, estaremos cultivando el arte de rendirnos, descansar incluso más profundamente en aquel lugar de silencio el cual es el umbral de perfecta sabiduría. El Camino del Corazón es la preparación de la tierra que permite al Camino de La Transformación verdaderamente ocurrir.
La transformación no está completa al menos que envuelva, abarque y sea expresada a través de la misma vida que conoces, allí mismo en tu hojuela de polvo, girando alrededor de un sol
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en una pequeña parte de un universo. Expresado en tu Tierra y en tu marco de tiempo, tus relaciones, tu experiencia y en tu vida así como la conoces, como la vives, como la respiras, ¡como la sientes!
Así que deja que el aliento fluya y date cuenta que tienes la libertad de ir atrás sobre las lecciones previas y observa si hay algo que omitiste. Mientas haces eso, hazlo desde el Cristo que mora en ti:
Yo soy aquél que elige entrar en el Camino de Transformación, por donde la consciencia humana, la experiencia humana vivida,
se convierte en la expresión viviente,
el fruto que ha emergido de la tierra en la cual la raíz de gracia, Amor y sanación han sido bien plantadas.
Haz esto no desde la perspectiva de que estás haciendo algo errado. Sino desde el deseo de ser el maestro jardinero, quien produce ese fruto que extiende belleza y la esencia del gozo para que todos lo reciban, para que todos lo vean, para que todos se maravillen.
Sin embargo, aquella belleza que nace del hermoso jardín del jardinero no aumenta el ego del maestro jardinero, pues un maestro jardinero sabe que él o ella sólo han sido el guardián de la tierra. Pero la magia que origina la flor no es de su propidad, es simplemente aquella sobre la que se le ha dado gobierno: la consciencia.
La consciencia es un don de la Vida, fluye desde la Mente de Dios. Tu mente, entonces, es la tierra del jardín. Todo despertar y toda transformación no ocurren en ningún otro lugar más que en ese jardín.
Algunos de ustedes todavía están buscando entender la mente a través verla como algo que está encerrado dentro de la figura de tu cráneo, y está de alguna manera cohabitando con lo que llamas la materia gris del cerebro. Ten por seguro que, tu mente es ilimitada por siempre. El cuerpo que está sentado en la silla en tus cinco minutos de ejercicio es como una gota de espuma siendo expresada en la más ligera punta de una ola en un océano infinito. Ese océano está él mismo dentro de la expansión ilimitada de tu mente. Eres consciencia como tal — ¡puro Espíritu!
La única pregunta, entonces, es esta. ¿Estás dispuesto a permitir que esa gota de espuma sea transformada en aquello que expresa completamente y siempre sólo el Amor de Dios, incluso aunque esa expresión es aún temporal porque el cuerpo ha emergido en el campo del tiempo y desaparecerá en el campo del tiempo? ¿Estás dispuesto a decir, “¡Qué diablos!” y permitirle a ese Amor ser tan completamente encarnado como sea posible, por la fracción de segundo que el cuerpo está en este mundo?
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Expresar maestría es el efecto del Camino de Transformación en este mundo, en este tiempo, en este pequeño minúsculo momento. Ten por seguro que, en el grado en que cambies tu atención a expresar maestría, en el grado en que uses el tiempo sabiamente para ser el Cristo encarnado, cuando el cuerpo caiga y no te vele más la magnificencia de la Luz que eres, la luz no será cegadora para ti. No te contraerás en miedo. Simplemente dejarás ir a este mundo suavemente y tan fácilmente así como un niño guarda un juguete al cual ha madurado, porque su utilidad está completa.
Todo lo que ves — el cuerpo, tus relaciones, tus mecanismos, tus estrellas, tus vientos y tus aguas — serán eventualmente apartados a un lado por ti. No desde la negación, si no simplemente desde el reconocimiento de que su utilidad ya ha terminado.
Verdaderamente amados amigos, conforme llegamos entonces a la conclusión de las primeras doce lecciones, busca bien para ver que ninguna gota de gracia haya sido ignorada. Abre el corazón siempre más profundamente. Permite a esas perlas, esas gotas de gracia, penetrar siempre más profundamente, no simplemente como ideas en la mente pensante, sino como emociones en las células de tu cuerpo.
Deja que ello cree para ti una dulzura en el fluir de tu aliento, una sensibilidad en la manera en que tus pies descansan sobre el suelo de la Tierra con cada paso. Deja que ello comience a transformar la manera en la cual descansas tu mano sobre el hombro de tu hermano o hermana. Permite que esa dulzura penetre a tu mirada mientras miras a otro — observa al Cristo dentro de ellos que está creciendo en una hermosa flor cuya esencia y belleza será como una bendición para muchos. No hay ninguno entre ustedes que no sea el Cristo que evoluciona. Recuerda siempre que lo que ves es lo que obtienes, en la misma manera en que como enseñes, aprendes.
UNA MEDITACIÓN DE LIBERACIÓN
Observa bien, entonces, y pregúntate esto:
¿A quién conozco en mi existencia que he juzgado, y encerrado en una cierta caja , y he decidido que eso es todo lo que ellos son?
Allí encontrarás una meditación fructífera para la reflexión. Te sugeriré que uses los próximos treinta días para tomarte el tiempo y usarlo sabiamente para permitir que vengan a ti los nombres, las imágenes, y los rostros de aquellos a quienes has juzgado y decirles:
Tú sabes, madre, padre, ex pareja (sea quien sea), lo entiendo.
Te he colocado en una caja y he tirado la llave. Estás atrapado, por lo que he dicho. Y ahora, te libero, para que así pueda liberarme.
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Contempla sus imágenes. Permite que los recuerdos de las experiencias que has compartido con ellos regresen: Si hay emociones, sin falta, permítete sentirlas. Obsérvalos con atención en tu mente, hasta que sientas esa dulzura que disuelve el encarcelamiento dentro del cual los has colocado. Pues en la medida en que ese aprisionamiento comienza a disolverse, sentirás y sabrás que tu libertad está floreciendo.
Tú no puedes llevar el miedo al Amor. No puedes llevar el juicio al perdón. No puedes llevar la limitación a lo ilimitado. Estas cosas deben liberarse en el nivel en el cual fueron creadas primero. Por lo tanto, toma nota de que esta práctica no sea pasada por alto. Date a ti mismo treinta días con el objetivo de verdaderamente regresar y como diríamos, limpiar cualquier perdón o liberación que todavía necesites hacer. No dejes que la mente te diga, “Yo no sé si hice esto lo suficientemente bien.” Pues entiende, es el Confortador (el Espíritu Santo) quien te libera a ti y a otros, a través de tu disposición de permitir que esto ocurra.
Ahora hay algunos efectos. Esto significa que cuando verdaderamente has hecho esto, nunca más tienes alguna justificación o excusa para enganchar alguna experiencia que hayas tenido o alguna emoción que hayas sentido alguna vez al anzuelo al lado del encarcelamiento en el que los has colocado. Frecuentemente, la mente humana, la mente egótica, quiere guindar el abrigo de su juicio en el gancho que está justo afuera de los barrotes en el cual has encerrado a alguien.
Por ejemplo, “Eso que he experimentado es el resultado del alcoholismo de mi padre. Eso que he experimentado es el resultado de que mi madre haya tenido cuarenta mil aventuras a la semana. Eso que he experimentado es el resultado de mi compañero de negocios quien ha robado mis monedas de oro. Eso que ha causado mi sufrimiento es el resultado de la posición de las estrellas en el cielo cuando elegí la encarnación. Si tan sólo ellos lo hubieran hecho bien, yo estaría bien.”
Al concluir el Camino del Corazón, te digo, no entres al Camino de la Transformación hasta que hayas verdaderamente y completamente satisfecho tu consciencia de que no te estás enganchando ni siquiera al más sutil ápice de percepción de que, en alguna manera, eres una víctima del mundo que ves. Nada ha sido causado por tus relaciones. Todas ellas te han simplemente mostrado lo que ya has decidido que será verdad. El mundo, entonces, no es la causa de nada. Simplemente ves que has utilizado la libertad de tu consciencia para elaborar acerca de ti.
Por ejemplo, la escasez no es causada por los impuestos. Los impuestos son causados por la decisión de necesitar creer que hay un poder fuera de ti mismo que necesita de toda tu energía. El gobierno no causa que seas un subordinado. Tu sentido de ser un subordinado, lleno de culpa, débil, y limitado es lo que origina la idea de Gobierno. Luego, alguno de ustedes como hermanos y hermanas amorosas dicen, “Bien, yo jugaré ese papel.” Ellos se convierten en tus políticos que crean las emociones de descontento que tienes.
El mundo no es causado por nada, salvo por las elecciones que has hecho como consciencia libre. Has elaborado el pensamiento y luego te has sumergido a ti mismo en eso que te refleja
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de vuelta lo que ya has decidido creer. Esto significa que el Camino de la Transformación es ese camino en el cual uno se vuelve facultado, en cada momento, para hacernos completamente responsable de decidir claramente que verán ellos y que no se conformarán con menos. En la medida en que mejoras en esto, más rápido sucede. Hasta que uno llega al punto donde los milagros ocurren.
Sin embargo, eso son sólo milagros para aquellos que no entienden cómo funciona la consciencia. Puedes alcanzar ese lugar en el cual extiendes la palma de tu mano y deseas la manzana más dulce al paladar que alguna vez haya sido creada, y ella, literalmente, aparecerá en la palma de tu mano. Por supuesto, en ese punto, estarás mucho más allá de cualquier necesidad de inclusive sostener el pensamiento de requerir la forma física.
Comenzarás a obtener un sentido de tu maestría al ser capaz de observar al mundo que ves y observar claramente que lo ha estado cambiando en él. Observarás cuan rápidamente y sin esfuerzo eso que el corazón verdaderamente desea — debido a que está en alineación con la Mente de Dios — se vuelve manifiesto sin esfuerzo. Cuando la brecha entre el deseo puro y el reflejo manifestado sea más pequeña y más pequeña y más pequeña, literalmente sentirás en el cuerpo emocional que la maestría está creciendo.
Sabrás que eres simplemente el Hijo de Dios jugando, sin cesar, en la caja de arena de todas las posibilidades llamada Mente. Y de que no hay, literalmente, nada allá afuera que sea sólido, nada allá afuera que no esté relacionado contigo.
Así que, ahí es a donde vamos si deseas acompañarnos en el viaje, si estás dispuesto a comprometerte verdaderamente en el desarraigo de cada raíz de miedo que se ha afianzado dentro de la profundidad de la mente que se ha rendido inconsciente debido al odio a ti mismo. Esto es llamado la separación de Dios. Y por lo tanto, debido a que se ha vuelto inconsciente, te ha gobernado. Tiempo de liberar lo no-regulable, al permitirle a lo único que puede desenraizar la raíz del miedo para venir y tomar su justo lugar dentro de ti: La Mente de Cristo.
Tienes tu tarea ante ti, entonces. Ve a tu interior y pregunta, “¿Me he tomado el tiempo para realmente enfocarme en cada lección? Pudieras darte cuenta que, “Cuando leí la tercera lección, estaba tratando de ver el juego de fútbol en la televisión. ¿Me pregunto si me perdí de algo? Cuando leí la séptima lección, estaba pensando en salir a cenar. ¿Realmente me senté con ella y extraje todas las perlas que fueron ofrecidas? Tal vez debería regresar y apartar verdaderamente algún tiempo tranquilo en el cual deliberadamente pongo a un lado al mundo y escucho cada palabra.”
Inclusive, haz esto con un cuerpo relajado y una suave respiración y una mente no ansiosa. Se entonces como una esponja que permite a las gotas de lluvia ser absorbidas dentro del ser, y eso es todo. El Conocimiento no es una lucha cognitiva. No es el arreglo de ideas en un orden