TODOS LOS EVENTOS SON NEUTROS
Soy tu hermano y tu amigo, quien te observa y ve nada más que el rostro de Cristo dentro de ti. Cristo es el primogénito del Padre. Es decir, aquel que es engendrado y no hecho. Cristo es la Creación de Dios. Cristo es el santo Hijo de Dios. Cristo es como el rayo de sol es al sol, irradiando por siempre de la Mente que he llamado Abba.
Por lo tanto, vengo a permanecer contigo en perfecto gozo, y en perfecta libertad, y en perfecta realidad. Vengo a unirme a esa parte de ti que permanece siempre en perfecto conocimiento, en perfecta paz y en perfecta unión con su Creador.
No vengo a hablar de cosas que no conoces. No vengo a usar palabras que no moren ya dentro de ti. No vengo con una sabiduría que no contengas. Yo no vengo con un Amor más grande que
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aquel que ya florece dentro de lugares silenciosos dentro de tu propio corazón. No vengo a ubicarme por encima de ti. Vengo sólo a caminar como un igual a tu lado.
Vengo porque te amo. Vengo porque soy tu amigo. De todas las cosas que quizás pudiera elegir hacer con el poder ilimitado de consciencia dado igualmente a mi por mi Padre como te fue dado a ti, de todos los lugares y dimensiones y mundos en el cual puedo residir en este momento, vengo a permanecer contigo para cerrar la brecha que parece separarte todavía de mí.
En realidad, todas las dimensiones de creación residen en un espacio mucho más pequeño que la punta de un alfiler. En realidad, todas las dimensiones de creación son tan vastas que nunca pudieras medirlas. En realidad, no hay ninguna brecha entre donde tú estás y yo estoy. Esto es por lo que no puedo estar más lejos de ti que el ancho de un pensamiento. Pero oh, amados amigos, el poder de un pensamiento es el poder de crear universos, y dentro de universos crear aún más universos, y dentro de esos universos crear mundo sobre mundo sobre mundo sobre mundo sobre mundo.
Tu experiencia vivida es que momentáneamente tu atención parece estar enfocada en tu único mundo, el cual comparte ciertas cosas en común con muchos otros seres. Tienes lo que es llamado en tu mundo un consenso de realidad — nosotros diríamos un consenso de experiencia — nacido de una realidad universal. Amados amigos, incluso si tú moras en tu consciencia en este momento, eres el creador del mundo que experimentas. Y haces esto en tantas maneras ordinarias. Cuando te paras cara a cara con cualquiera y sólo por una fracción de segundo, alteras la posición de tu cuerpo a través del cual los observas — tomas una nueva postura, una nueva perspectiva — en esa fracción de segundo, has creado una experiencia nueva para ti.
Cuando observas a un amigo, y la mente se mueve desde la neutralidad (que es donde comienza cada experiencia) hacia el pensamiento, “Esta es mi amiga, Mari. Este es mi amigo San Germán. Este es mi amigo, Pedro. Esta es mi amiga, Juana. Este es mi amigo, Nataniel.” Cualquiera que sea el nombre, Cuando sostienes ese pensamiento, ya comienzas a cambiar tu experiencia.
Eres un creador literal en ese momento. Pues cuando nombras algo, lo defines de acuerdo a los factores que has construido en ese nombre que usas. Cuando miras a un campo de energía surgiendo del misterio de la Tierra y dices la palabra “árbol,” instantáneamente has originado en tu experiencia manifiesta todo lo que has decidido está asociado con el campo de energía que has llamado árbol. De esta manera, tu experiencia es enteramente única. Nunca la has tenido antes, y nunca la tendrás de nuevo. Nada se puede repetir. Es por ello que la creación es por siempre nueva.
Si, puedes estar con un amigo y observar un árbol y asentar la cabeza y decir, “Por supuesto, esto es un árbol. Si, veo las ramas. Veo las hojas.” Pero tan pronto como le has dado un nombre, has originado todas las asociaciones que has llamado para ti, tu experiencia de ese campo de energía que has llamado árbol. Ten por seguro, aquellos llamados ambientalistas y
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aquellos que has etiquetado como leñadores definitivamente ven una experiencia distinta aun cuando ambos usan la misma palabra árbol. ¿Cuál está en lo cierto, entonces, y cual está equivocado? Esto no aplica.
En esta lección, queremos dirigir otras de las piedritas importantes que debes arrojar dentro de la piscina cristalina y tranquila de tu consciencia. Es simplemente esta: todas las redes de relaciones, todos los campos de energía, son absolutamente neutros. Lo que crea la experiencia es como decides que verás esa red de relación, ese campo de energía. El efecto de esa decisión es también completamente neutral.
¿Pero cómo puede ser eso? Pues cuando un leñador ve a un árbol y sólo ve la ganancia que puede hacer, las selvas desaparecen. Y cuando un ambientalista ve a un árbol, el árbol permanece y los poderosos búhos y pájaros tienen un lugar donde hacer sus hogares. Seguramente, ¿No vamos a perpetuar la misma realidad, la misma experiencia, que todos los seres humanos han tenido? ¿No hay pérdida cuando la selva desaparece? Escucha bien y cuidadosamente: Todos los eventos son neutros. Tú eres el único que le otorga valor a ello. Ahora, ¿significa ello que debemos volvernos fríos de corazón, inconscientes y ciegos de sus acciones? Claro que no, pues parte del despertar significa darnos cuenta de nuestra interconexión con la red de todas las relaciones. Significa despertar una reverencia por el misterio que es la Vida. Pero también significa liberar el juicio acerca de otro quien pudiera ver el árbol diferentemente. Pues ves, el cuerpo que has cristalizado del campo infinito de energía no tiene sino un propósito. Es un mecanismo de comunicación.
Por lo tanto, permite que tu primera percepción, la primera luz que te guía en tu experiencia de tercera dimensión sea esta:
¿Qué elijo comunicar al mundo con cada gesto, con cada aliento, con cada palabra hablada y con cada decisión tomada?
Pues incesantemente, mientras el cuerpo dure, estás inmerso en el proceso de comunicar al mundo, haciendo manifestaciones al mundo, lo que has elegido valorar, lo que has llamado a tu experiencia e imbuirla con valoración. Esto significa que incesantemente estás inmerso a enseñar al mundo que lo que crees tiene la mayor verdad, el mayor valor.
Cuando un ambientalista observa a un leñador, se vuelve exasperado y juzga a aquel leñador o viceversa, el cuerpo está siendo usado para comunicar el valor del juicio. Eso crea miedo y contracción. El resultado de muchas, muchas mentes que elijen valorar el derecho a juzgar es el efecto que llamas tu mundo, en el cual todo parece expresar conflicto, lucha, “el topeteo de las cabezas” y el Armagedón de ideas opuestas chocando unas a otras. Y justo más allá de todo ello, todos los eventos permanecen completamente neutros.
Aún si los bosques de tu planeta fueran eliminados por completo, sería un evento neutro. ¿Por qué? Porque si todos los árboles dejaran de existir, si el propio planeta físico que llamas Tierra muriera, desapareciendo de la vista, la Vida continuará. Simplemente, la Vida crearía nuevos mundos. Lo hace todo el tiempo. Tú lo haces todo el tiempo.
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Los eventos, entonces, que experimentas son siempre neutros. Lo que ves ocurriendo en el mundo alrededor de ti permanece neutro hasta que tomas la decisión de lo que será — para ti. Lo nombrarás y, por lo tanto, lo definirás. Cuando lo defines, atraes a todas las asociaciones de ello a ti.
Es por ello que una vez enseñé que es muy sabio perdonar setenta veces siete veces. Fue por una razón muy egoísta. Si alguien te agravia y gastas tu energía convenciéndolos de que te han agraviado, que tienes el derecho de estar molesto y de atacarlos de alguna manera, atraes para ti mismo — incluso en las células de tu cuerpo — la energía de conflicto, juicio, guerra, muerte, enfermedad, infelicidad y separación ¡instantáneamente!
Pero si perdonas setenta veces siete, entonces en cada uno de esos momentos de perdón, atraes a tu campo de energía aquello que te recuerda a ti el Amor incondicional, paz perfecta, y un poder que trasciende cualquier cosa que surge en el mundo. Tú llamas para ti mismo la realidad de Cristo. Y todo ello dependerá de nada más que de las piedritas que arrojas en tu mente.
OBSERVA CON INOCENCIA LO QUE VALORAS
¿Dónde, entonces, has trazado el límite? ¿Dónde has dicho, “Voy a permitir neutralidad en todos los eventos en esta esfera, pero no en aquella esfera.
“Si mis amigos se divorcian o se separan, está bien, lo veré como neutro. Pero si mi pareja me deja, eso no es neutro. Si el padre de mi amigo les deja a sus hijos tres millones de dólares, bueno, eso está bien. Eso es un evento neutral. Pero si mi padre deja sus tres millones de dólares a la beneficencia y me deja fuera de la película, eso no es un evento neutral.
“Si los ríos de un país en el otro lado del mundo de donde estoy se vuelven contaminados porque la consciencia de una comunidad permitió la construcción de una fábrica sin dispositivos de seguridad, bueno, es en el otro lado del mundo, un evento neutral. Pero si lo construyen en el patio de mi casa, ya no es más neutral.”
Es siempre sabio buscar amorosamente para ver dónde has trazado el límite, para ver que observarás como neutro y a que te aferras como lleno de significado y valor incuestionable. Pues allí encontrarás lo que requiere perdón dentro de ti. Hemos compartido contigo que la maestría es un estado de ausencia de miedo. Cuando le das valor a algo y luego insistes en que ese valor existe en el evento u objeto fuera de ti, te has asegurado un lugar en el miedo. Y la ausencia del miedo está tan lejos de ti como el este está del oeste.
Mira bien entonces, para ver dónde has ubicado un valor, e insistiendo que ese valor sea inquebrantable. ¿Cuántas veces en cada uno de tus días dices, “ ¡Hombre! Si mi perro alguna vez muriera no sería capaz de aceptarlo. Eso sería como el fin de mí.” O “Si el banco colapsa…oh, Dios, ¡no sería capaz de aceptar eso!”
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Ten cuidado con lo que decretas. Busca y ve en donde estás emocionalmente enredado con el valor que le has dado a alguien o a algo. Cualquier relación que sea, sea una relación con tu pareja, la relación con tu cuerpo, la relación con tu gato o con tu perro, la relación con tu cuenta de bancaria, la relación con tu gobierno — observa a todas tus relaciones.
Pues las has hecho lo que ellas son. ¿Dónde puede ser experimentada la libertad, salvo dentro de tu consciencia que ha aprendido como trascender la contracción del miedo? Y el miedo es el resultado de tu apego a los valores que le has dado a los eventos que experimentas, los cuales están compuestos de eventos, personas, lugares, y cosas. Todas estas cosas son realmente sólo eventos.
Cada red de relación viene a ti perfectamente neutra. La decretas a través de nombrarla y definirla. Cuando alguien viene a ti con rabia y reaccionas, reconoce que primero decidiste que ellos estaban enojados, y que has originado todas las asociaciones que hayas alguna vez decidido valorar concernientes a lo que la rabia significa.
Aún en ese mismo momento, tienes el poder de presenciar este campo de energía circulando a través del cuerpo y mente y el lenguaje del otro, y verlo como una danza de energía, un misterio surgiendo de una fuente y red de relaciones no vista. Podrías observarlo con curiosidad y asombro si lo definieras diferentemente.
Esto es verdad para todas las cosas que surgen. Incluso las grandes enfermedades que parecen amenazar la vida del cuerpo pueden ser vistas con completa neutralidad. Pero si las defines de una manera específica, atraerás a ti mismo el miedo de ese evento, el cual viene con todas las asociaciones que has aprendido del mundo y de tus propias experiencias.
El mensaje de esta lección es simple, pero es muy importante. Se basa en todo lo que hemos compartido previamente contigo. Eres un creador, y no puedes dejar de crear. La pregunta, entonces, es:
¿Qué crearás en cada momento?
Mucho más allá de la gran emoción de la magia de crear eventos u objetos en la realidad de tercera dimensión están las cualidades que creas, como la paz, lo ilimitado, el perdón, la compasión, y la sabiduría. Estas también son creaciones.
La compasión no existe flotando por el universo hasta que la manifiestas y la cultivas dentro de tu propia consciencia. La consciencia de Cristo no puede ser dicha para que verdaderamente exista — para ti — hasta que la creas dentro de tu ser. Tu unión con Dios incluso no existe — para ti — hasta que decidas abrirte a la experiencia vivida de ella. Así como una comida que nunca has probado no existiría para ti hasta que viajes a ese país, la compres y la ubiques en tu cuerpo. O en este día y año, ve al supermercado y consigue la sección gastronómica internacional.
Nada puede ser dicho que exista — para ti — hasta que hayas probado la experiencia vivida de ello. Así que cuando oyes hablar de iluminación, cuando oyes hablar de unión con Dios,
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cuando oyes hablar de amor incondicional, para de asentir con la cabeza pensando que sabes lo que son estas cosas, y gira tu atención hacia tu interior. ¿Permaneces en la experiencia vivida de estas cosas? Inmediatamente sabrás la respuesta.
Si tu respuesta es, “No, oigo hablar de iluminación y capto algunos destellos, pero realmente no sé lo que es porque no lo estoy sintiendo completamente en mi experiencia vivida,” inmediatamente sabrás que debe haber algo que has valorado que no sea la iluminación que insistes que permanezca en su lugar en tu consciencia. ¿Qué es? Investígalo, encuéntralo y decide si todavía lo quieres.
Hemos percibido que hay muchos en tu mundo que les gusta caminar por ahí como si están en un estado de paz con sonrisas en sus caras. Tal vez cargan la Santa Biblia en sus manos u otro texto semejante. Ellos utilizan algún icono religioso en su cuerpo para crear la apariencia de uno que está en paz. Pero por dentro, ellos no están en paz. Cuando encienden sus televisores y observan como el leñador ha tumbado otro árbol, interiormente ellos responden llamando a aquel “ignorante” o “estúpido” o “limitado.”
En ese momento ellos han expresado al universo la verdad que están eligiendo vivir. “No soy uno que desea saber lo que es la paz. No soy uno interesado en el perdón. No soy uno interesado en la sabiduría. Estoy interesado en el juicio y en lo máximo que experimento en mi cuerpo a través del acto de juzgar a otro como siendo menos que yo.”
En resumen, es tiempo de dejar la pretensión. Es tiempo de comenzar a verte a ti mismo desde una perspectiva de un absoluto, creador incesante. Comienza a observar que exactamente es lo que estás creando en cada momento de tu experiencia. Trae la cualidad de un niño inocente a lo que realmente experimentas, no a lo que le dices a los demás que estás experimentando. Es tiempo de volverte honesto con los efectos de las ondas o las piedritas que has arrojado dentro del campo de tu consciencia como una magnifica forma de juego. Pues el creador que entiende su infinito poder de crear y que entiende así que va a continuar incesantemente — que los efectos están siendo generados momento a momento a momento a momento que verdaderamente estarán haciendo sus mañanas — gustosamente renuncia a la energía de negación. Y se vuelven a observar cada momento de su experiencia para que así puedan discernir que elección deben haber hecho para traer a ellos los efectos de lo que actualmente están experimentando.
Cuando llega una factura, y tu cuerpo tiembla y entras en una contracción y te preocupas porque no hay suficientes monedas de oro en tu talonario de cheques para pagarla, el creador se detiene y observa a todo lo que está siendo experimentado en el campo de su cuerpo, en el cuerpo emocional y a los pensamientos que están siendo sostenidos en la mente.
Comienzan a observar cómo están viendo los objetos alrededor de ellos mismos, el mundo a su alrededor, de manera de comenzar a preguntarse, “¿Cuáles pensamientos debo haber arrojado en la piscina de mi mente para crear el efecto de escasez de monedas de oro? ¿Y es ese un pensamiento que deseo arrojar en mi mente para así crear efectos similares en mis mañanas?”
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Aquí está el umbral de sabiduría. No crees inconscientemente y luego simplemente te alejes. Si no aprende incesantemente de tu creación. Pues de este modo comienza el proceso de disolver la creación de un ser no-iluminado y comienzas a construir la creación de un Cristo — aquí y ahora, en este momento.
EL PODER DE TUS PENSAMIENTOS
Nunca, jamás creas que tus pensamientos son neutros. Dije anteriormente que los eventos son neutros, pero tus pensamientos no lo son. Pues tus pensamientos están literalmente imbuidos con el poder de crear. Ellos no crean neutralmente. Eso es, que cada pensamiento reverbera una cualidad de vibración que se extiende de ti, toca las orillas de la realidad manifiesta, y regresa a ti. Eso es lo que experimentas como eventos positivos y negativos de tu vida.
Ahora, es muy cierto — por favor escucha atentamente a esto — que en cualquier momento mientras vas a lo largo de tu experiencia, mientras experimentas la reverberación, el retorno de las ondas que has enviado afuera, en ese mismo momento no eres victima de lo que has creado. Porque en ese mismo momento permaneces tan perfectamente libre como eras cuando lanzaste primero la piedrita en el pozo que incluso creó la onda en primer lugar. Eres libre de elegir como experimentarás el efecto de esa onda.
Y si la experimentas con libertad incondicional, con aceptación incondicional y Amor, perdón, neutralidad e inocencia, literalmente desactivas los efectos de esas ondas dentro de la piscina de tu consciencia. Y entonces, en ese momento, te vuelves instantáneamente libre para comenzar a crear de una nueva manera, las ondas que experimentarás en el futuro. Y es por ello que nunca eres víctima de la creación de nadie, especialmente de la tuya propia.
No es que la vida sea tan compleja que has creado todos estos momentos y ahora estás atascado con ellos. En cada momento que lo captas, puedes parar de reaccionar como si fueras una víctima, y simplemente observar las ondas que están regresando a ti que has enviado y decir:
Esto ha llegado a mi campo de experiencia como un misterio asombroso. ¡Esto significa que soy un ser asombrosamente poderoso! Por lo tanto, observaré amorosamente a esta onda. Si, sé que ella necesita mostrarse. Pero mientras lo hace, voy a ser lo suficientemente sabio