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En el siguiente apartado se realizará el análisis de tres entrevistas que resultaron significativas para la investigación. Las mismas se efectuaron con el fin de conocer el funcionamiento y el despliegue del Programa a nivel local, así como también la perspectiva y la visión respecto al colectivo de manzaneras. Es oportuno plantear que las entrevistas correspondientes permitieron un acercamiento al discurso oficial.

76 La primer entrevistada Susana Barros (entrevista nº 8) cumple el rol de empleada municipal hace aproximadamente dieciocho años y tiene bajo su coordinación y /o dirección el Programa Plan Más Vida en la ciudad de Tandil y la zona (Vela y Gardey). Otra de las funcionarias publicas entrevistadas, fue la señora Cristina Faroppa (entrevista n º9) quien ocupó el rol de Secretaria de Bienestar Social y Salud en el municipio de Tandil, durante los años de implementación-ejecución del Programa Plan Vida. Y finalmente la tercer entrevistada, Graciela Ubach, ex Directora de Acción Social, fue la encargada de instrumentar el Programa, en la ciudad de Tandil, bajo la intendencia de Julio J. Zanatelli (1991-2002).

A partir de las entrevistas concretadas, se plantearán diversas categorías que permitirán un análisis en profundidad para la investigación.

 Despolitización de la labor de la manzanera.

 Valores que legitiman y respaldan la tarea de la manzanera.

 Vínculos en común y paralelismo de la acción/rol de la manzanera con el trabajo social.

 Características o condiciones de una mujer manzanera.

 La importancia del rol de la manzanera en el Plan Vida.

Se considera que el siguiente interrogante, planteado además como una categoría, podrá ser resuelto en el trascurso del apartado:

¿Las manzaneras representaron una nueva forma de intervención política o despolitizaron la política social desde un lugar solidario?

Una cuestión que se presentó en la entrevista n º8 y que merece un análisis detallado se encuentra vinculada al concepto y a la definición de colectivo; el mismo, refiere a un cierto número de personas reagrupadas que viven o comparten un espacio o intereses en común. Es importante mencionar que se utilizó en la entrevista el concepto “colectivo” asociado a la definición anterior. Pero, ¿Por qué se hace referencia a este concepto?, en esta oportunidad se puede hacer mención a una situación originada durante el transcurso de la entrevista con Susana, la coordinadora de manzaneras.

77 El concepto se interpretó por la entrevistada relacionado a la cuestión política y partidaria; cuando se le preguntó sobre la formación del colectivo de manzaneras, la coordinadora enunció:

“Por qué le decís colectivo? ¿De dónde sacas esa palabra? No, perdóname… no, no es ninguna organización el Plan Vida. El Plan Vida no es del gobierno, ni político ni nada. No es colectivo, vamos a empezar por ahí. El Plan Vida es personas solidarias que hacen otros trabajos aparte de este; y tiene 25 años, 25 años el Programa (repite).” (Entrevista nº8)

A partir del discurso de la entrevistada, se puede asociar el concepto de colectivo con la cuestión política, y en relación a esto, vincular el proceso de despolitización, con el programa alimentario, Plan Vida. De esta forma, se puede señalar el énfasis sobre el trabajo solidario desplegado por las manzaneras, el cuál no mantiene según la entrevistada, ningún tipo de relación con el aspecto político ni con el gobierno local. Sin embargo, es oportuno mencionar que el programa Plan vida forma parte de una política social alimentaria sostenida económicamente por el Estado, y como tal presenta características y responde de manera funcional a intereses de los diversos sectores gobernantes que buscan hacer sin estar, a través de actores sociales de una comunidad que se transforman en ejecutores de esa política. En este sentido, es oportuno plantear siguiendo a Rossi (2008) que, en los últimos años, la reforma del Estado ha permitido fuertes procesos de descentralización, como garantía de la participación ciudadana, dando lugar a que los propios sujetos establezcan estrategias y actitudes de solidaridad, con el fin de sostener el crecimiento y el desarrollo comunitario. Pero lo que realmente sucede es la derivación de responsabilidades en organizaciones de la sociedad civil y en los ciudadanos y la desvinculación por parte del Estado. Es decir que habilita, sostiene la retirada de ese mismo Estado que lo promueve.

En relación a lo que se viene mencionando se agregan palabras de Cristina:

“(…) en las mujeres unas ganas de ayudar y trabajar por el otro, ellas trabajaron mucho, además no se mezcló con nada partidario, ellas no querían

78 saber nada no querían que las comprometieran con nada de eso.” (Entrevista nº 9)

Las manzaneras, desde la esfera pública y social materializaron un plan alimentario, pero lo hicieron desde un lugar apolítico y bajo la acción solidaria; en tanto en los discursos queda plasmado de manera similar que era la capacidad y la solidaridad de las mujeres el motor y lo que generaba que puedan desarrollar una labor para ayudar al otro, desde un lugar totalmente despolitizado, y en este sentido, se refiere a estar alejado de lo partidario. Según aportes de Masson (2004) la acción de despolitizar está presente en los discursos, donde también se hace referencia a que las funciones y la habilidad de estas mujeres derivarían de la pertenencia al género femenino.

Entonces, se puede decir que se busca dar énfasis al trabajo de amor y a los lazos de solidaridad que desplegaron las mujeres manzaneras, lo que permite desligar el aspecto político/ partidario de la acción y neutralizarlo.

Siguiendo esta línea de análisis, se puede plantear otra cuestión referida a los valores que legitiman el rol y la tarea de la manzanera; en este caso, Susana expresó:

“La solidaridad y no pensar ellas nunca, ellas quieren hacer, no piensan en “no habrá algún plan” o “no habrá mercadería”. Por eso pienso que, si este Programa empezara ahora en la actualidad con cien personas en los barrios, no sé si se podría hacer, ellas nunca pidieron nada, siempre desinteresadas, sus acciones.” (Entrevista nº8)

Según la perspectiva de la coordinadora, la solidaridad, la acción desinteresada, la honestidad, fueron y son los valores que caracterizaron, legitimaron y sustentaron al colectivo de manzaneras. En este caso, se puede vincular el discurso de la entrevistada, con el lugar que el Estado y la política social, le otorgó a la mujer manzanera. Al respecto, se enunciarán palabras de Cristina, quien respalda el discurso anterior:

“la mujer manzanera es una mujer integra, porque no pidió nunca nada a cambio, solo recibían algún regalo, algún mimo, y lo podrían haber exigido…nunca vinieron a pedir ni una garrafa, ni un subsidio, ellas lo hacían por

79 su gente, todo a pulmón, y además le gustaba la organización que eso es muy importante…uno se acostumbra al subsidio generalizado, pero ellas no…la mujer manzanera para mí fue un ejemplo de vida de mujer sana…ellas hacían por el barrio, por la zona que le tocaba, por el que lo necesitaba, era una red (…)” (Entrevista nº 9)

Se retoman las palabras de Graciela que presenta una línea de pensamiento similar a la que se viene analizando:

La mujer manzanera era lo más, siempre al servicio de su vecino, del que más lo necesita, la manzanera era honestidad total, siempre predispuestas por la comunidad.” (Entrevista nº 10)

Por otra parte, es oportuno plantear que en el contexto de la década de los `90 se asiste a una reestructuración neoliberal y que los aspectos socio- políticos se ven modificados y alterados en contenido y cualidades, según Clemente y Girolami (2006) las políticas sociales acompañaron esta reforma del Estado, adquiriendo la necesidad de focalizar el gasto público en los sectores de pobreza estructural. Asimismo, se produce una retirada y un corrimiento por parte del Estado de aquellas áreas en donde hubiere ejercido una presencia activa. Los procesos de focalización, descentralización, privatización de las empresas nacionales, recorte y achicamiento del gasto público, así como la desregulación de la economía y los mercados tuvieron lugar en un contexto de reestructuración nacional provocando procesos de flexibilización, precariedad laboral, y un permanente endeudamiento de la deuda externa. Según Clemente y Girolami (2006) la participación de los actores involucrados, así como la organización de redes de cooperación entre los pobres, seria indispensable para la generación de actitudes de solidaridad y de superación de recursos, con el fin de sostener el crecimiento y el desarrollo comunitario. En este caso y haciendo mención a los discursos de las entrevistadas, la solidaridad y la acción desinteresada se volvieron el camino de intervención esperado y aceptado por el Programa, y las manzaneras tomaron el lugar de ejecutoras y gestoras sociales, actuando sobre las diferentes refracciones de la cuestión social.

80 En relación a lo mencionado y asumiendo algunos paralelismos, se puede entablar una vinculación entre el rol y /o la función de la manzanera y el trabajo social. Según Susana, la coordinadora:

“(…) ven muchas situaciones de violencia, abuelos abandonados, que por ahí las instituciones o la trabajadora social que trabaja en el barrio no las ven, y vienen y nos avisan a nosotras. Trabajan muchísimo.” (Entrevista nº 8)

Cristina planteó al respecto:

“si ellas no hubieran tenido el orden, la responsabilidad en cuanto a la distribución de alimentos, y la información, eran comunicadoras sociales ellas, ellas cumplían el rol de comunicadoras (aclara), sino hubieran tenido todo eso, yo no hubiera podido trabajar, (…), todo escrito tenían… todo, fue fundamental el trabajo de ellas…era muy parecido al rol del trabajador social (…) las trabajadoras sociales en Tandil, se pusieron a la par de las manzaneras, trabajaban desde los Centro de Salud”. (Entrevista nº9)

En el discurso de Graciela, también se puede apreciar que tanto las manzaneras como los trabajadores sociales de Tandil y La Plata, trabajaban a la par:

“Hubo un acompañamiento muy fuerte de los Centro de Salud, de las trabajadoras sociales y los equipos técnicos que venían de La Plata, una vez instrumentado todo, funciono todo, trabajaban todos a la par.” (Entrevista nº 10) A partir de los discursos se puede hablar del rol que cumplieron estos actores desde la gestión, comunicación, socialización de información, prevención y asistencia tanto material como moral, asumiendo primeramente que eran formadoras y educadoras de hábitos y consciencias (sociales, alimentarias e higiénicas, etc.) y que intervenían de forma cotidiana sobre las diferentes manifestaciones de la cuestión social.

En función de lo mencionado con anterioridad, M. Schuttenberg señala Es el saber construido en la práctica cotidiana y basado en la experiencia de vida compartida de los sectores carenciados lo que les da el plus por sobre otros

81 agentes técnicos, políticos o especialistas. Este saber también los unifica como grupo ejecutor de la política social y los posiciona frente a los «diseñadores» de la política. (M. Schuttenberg 2008 :91)

En cuanto al rol del trabajador social, tal como indica Iamamoto (1997) este profesional participa en la reproducción de las relaciones de clase y de la contradictoria relación entre ellas, a través de la gestión, implementación y ejecución de las políticas sociales. El trabajador social, además ejerce una función eminentemente educativa y organizativa en las clases trabajadoras. Según esta autora, el servicio social se inscribe como una profesión en la división social y técnica del trabajo, y fundamentalmente se erige como una actividad auxiliar y subsidiaria en el ejercicio del control social. Este profesional se caracteriza por actuar sobre las diferentes refracciones de la cuestión social.

Luego de lo plasmado, se puede indicar que existen algunos vínculos en común entre ambos roles y agregar (según fuentes entrevistada) que la red de manzaneras mantenía cotidianamente comunicación y dialogo con los trabajadores sociales de cada barrio, motorizando y desempeñando funciones a la par.

En este caso, se hará referencia a otra cuestión que surge del análisis, y se encuentra vinculada a las características o condiciones que debía presentar una mujer para ser manzanera, según palabras de Susana:

No, sólo que fueran solidarias, que no tengan fines políticos eso sí, yo a eso lo tengo muy clavado acá (se toca la frente) no me gusta usar a la gente, en el Conurbano se usa de otra forma, son diferentes están más politizadas, acá no hay banderas políticas, no tienen y ellas tampoco se meten en nada.” (Entrevista nº8)

Un discurso similar, presenta Cristina:

“(…) a ellas las unió el afecto y la verdadera solidaridad, no fue una cosa que se improvisó y pasó, ellas siguieron desde necesidades pequeñas que tenían también, pero siempre estuvieron, hicieron un acto de amor…yo me puse a la par de ellas, era una manzanera más (…)” (Entrevista nº 9)

82 Según Graciela:

“No recuerdo algún criterio exigido, se convocaba a la mujer solidaria, a aquella que estuviera predispuesta a realizar la tarea de la manzanera, se le informaba y si estaba de acuerdo se sumaba.” (Entrevista nº 10)

Así como se visualiza en el discursos de los funcionarios y actores políticos locales, una vez más se hace referencia a la solidaridad y al amor como las características que deben prevalecer sobre estos actores sociales, sin dejar de mencionar el perfil apolítico de la mujer manzanera; en este caso siguiendo aportes de Masson (2004) es oportuno mencionar que la insistencia con que las mujeres manzaneras se declaran y son declaradas (por actores y/o funcionarios políticos) “apolíticas y desinteresadas”, es el recurso y la estrategia clave para que se hayan insertado en el juego político y en la esfera del Estado. Es decir, aunque no exista un reconocimiento formal de las manzaneras como agentes o actores estatales que materializan un plan de carácter asistencialista, estas mujeres han sabido ocupar un lugar en el espacio público y político, llevando a cabo tareas de cuidado y de asistencia social. De esta manera las manzaneras son reconocidas como personas solidarias que en su afán de servir y ayudar voluntariamente se han constituido en actores sociales y comunitarios.

Asimismo, se puede hacer mención a otra cuestión vinculada al rol elemental de la mujer manzanera en el Plan Vida; posteriormente se enunciarán palabras de la coordinadora:

“Ellos son el pilar del Plan Vida, es al revés. El Plan Vida no existiría sin ellas, son esenciales (…) ellas son las que sostienen el Plan Vida, es al revés, el día que ellas se caigan el Plan Vida va a ser un plan más, va a ser otra cosa (…)” (Entrevista nº8)

En palabras de Cristina:

“(…) fue un programa que estuvo muy bien hecho y muy bien estudiado… muy consensuado, no era nada improvisado, nada…y ellas duraron en el tiempo, más allá de todo, porque el Programa tuvo sus bajadas de no recibir nada o recibir leche nada más, o venir pocas cosas…este…pero el grupo se mantuvo siempre, por eso siempre pienso como puede ser que un programa haya durado

83 tanto, porque hay programas que ya desaparecieron, pero a ellas las unió el afecto y la verdadera solidaridad(…)” (Entrevista n°9)

De manera similar, Graciela expone:

“El Plan Vida es un Plan más de todos los planes asistenciales que se han implementado en el país, si duro mucho fue porque las manzaneras lograron esa supervivencia, por todo el trabajo que hicieron por su comunidad.” (Entrevista nº 10)

De esta forma, siguiendo los discursos planteados por las entrevistadas, se puede hacer mención al rol fundamental que ejerció la mujer manzanera a partir de materializar un programa alimentario desde un lugar particular, llevando a cabo una tarea de asistencia tanto moral como material. La mujer manzanera se convirtió en ejecutora de una política social de carácter asistencialista, haciendo extensivo su rol doméstico y maternal. Las manzaneras supieron intervenir sobre diferentes situaciones problemáticas, en el seno de sus comunidades, poniendo de manera integral el cuerpo y sus emociones, pero planteándose explícitamente como solidarias antes que, como agentes estatales, aunque en los hechos, lo fueron.

Finalmente, se procederá a analizar el material recopilado (diplomas y certificados) a los cuales se pudo acceder en los encuentros con las manzaneras. Es oportuno plantear, que mediante este material se busca aportar a un análisis que permita acceder al rol que el Estado le otorgo a la manzanera y la configuración de la identidad de género que le imprimió a la mujer.

Tal como se mencionó durante el proceso de análisis, la mujer fue considerada la persona más idónea para el desempeño de la función comunitaria, y asimismo fue convocada por diversas entidades con dependencia municipal y estatal, tales como: Centro de Salud, Centro Comunitario y Desarrollo Social. En relación a esto, es necesario plantear las siguientes preguntas: ¿A qué mujeres estuvo destinada la convocatoria? ¿Qué identidad de género se delineó en la mujer que se convocaba?

En primer lugar, se puede señalar que la convocatoria estuvo dirigida a las mujeres madres y amas de casa de los sectores marginados, es decir, fueron

84 convocadas aquellas mujeres que ejercían un rol en el espacio doméstico, y que estaban dispuestas a convertirse en trabajadoras vecinales del Plan Vida. Según Masson (2004) la asociación de los problemas sociales con la mujer, yace en la idea de la capacidad y habilidad natural de ésta para resolverlos.

De esta manera, la mujer se constituía en un actor protagónico porque a partir de su labor en el espacio del hogar y como base de la familia, materializaba un programa alimentario destinado a las madres y a los niños de su comunidad. Las mujeres madres fueron el icono y la base para el desarrollo e implementación de este Programa, y como operadoras estatales desarrollaron prácticas de la esfera doméstica, en el terreno comunitario, haciendo extensivo su rol.

En segundo lugar, en función del material recopilado, se puede visualizar la vinculación de la mujer con un ser bondadoso, solidario, que ejerce tareas de “amor” de forma absolutamente desinteresada. Existe una valorización de un estereotipo de mujer que se relaciona directamente con las cualidades naturales ligadas al amor maternal, a la ayuda desinteresada, y a la naturalización de la posesión de valores morales, superiores a los hombres. En este caso es oportuno mencionar también el énfasis sobre la solidaridad, y la voluntad como el camino para resolver y solucionar los problemas de la comunidad, apartándose el Estado de las cuestiones que le competen.

En relación a lo planteado, se puede agregar que el Estado identifica a la mujer manzanera con un estereotipo de mujer madre y ama de casa, solidaria y benefactora que cumple labores de asistencia social de manera voluntaria, en su afán de servir y ayudar a la comunidad; por lo que, lejos de problematizar y cuestionar el rol tradicional de la mujer en la sociedad, tanto la política social como el Estado reproducen en estas instancias los valores y principios de un estereotipo determinado de mujer que encaja perfectamente para llevar a cabo esta función.

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