En la presente investigación, la perspectiva de género se volvió una categoría que permitió analizar y estudiar el rol de la mujer en los diversos contextos históricos y sociales. Asimismo, esta perspectiva se propuso problematizar la desigualdad de género y la deconstrucción de estereotipos sociales.
En el recorrido histórico desarrollado en esta investigación, se puede identificar el lugar que el Estado y las políticas sociales le han otorgado a la mujer, dado que, con su incidencia en el plano de lo doméstico organizaron la reproducción cotidiana, delimitaron su rol y establecieron distintas formas de socialización en todas las áreas de reproducción social. Se puede apreciar de esta manera, el origen de la política social en un Estado en construcción durante las primeras décadas del siglo XX y el desenvolvimiento de la misma en un periodo de Estado Neoliberal.
Se consideró importante incorporar en la investigación el concepto de maternidad, debido a la intervención del Estado sobre ella. Durante las primeras décadas del siglo XX, la maternidad puede pensarse como un espacio de objetivación de la mujer y un proceso que exigió y posicionó a la población femenina en un determinado lugar, respecto al hombre. Es oportuno mencionar que el proceso de maternalización estuvo vinculado principalmente a un ideal poblacionista; según aportes de Nari (2004) la cuestión de la población fue clave en la organización social, en la construcción del Estado y en la creación de una nueva Nación. La mujer tomó centralidad en todos los proyectos, y debates sociales, y sobre ella recayó la responsabilidad de crear y sostener una raza sana y apta para la Nación. La maternidad se volvió el destino único e ideal, mientras los comportamientos y actitudes se maternalizaron volviéndose universales para todas las mujeres.
Dentro del marco teórico, se desarrolló también el rol de la mujer en la Sociedad de Beneficencia, institución que dió origen, junto a otras, al sistema de protección social en Argentina. Los roles y funciones llevados a cabo, tomaron
86 centralidad en esta investigación por estar vinculados a la maternalización y por ser materializados por el género femenino.
Al seleccionar el Plan Más vida como objeto de estudio, fue imprescindible estudiar los antecedentes del Programa alimentario, su recorrido y la transición del mismo. Desde su presentación oficial, este Programa plantea como objetivos la disminución de la morbi-mortalidad materno infantil y la mejora de la calidad de vida de los niños y las madres. Según señala Eguia
Se plantea el objetivo de otorgar protagonismo a las mujeres en la ejecución de la política social, a través de la figura de «trabajadora vecinal», mujeres voluntarias que gestionan los programas en el barrio, sin recibir remuneración por su trabajo. (2010: 2674).
De este modo, a partir del lugar y el rol que el Programa le otorgó a la mujer, se consideró relevante la incorporación de la perspectiva de género al análisis.
Dentro del marco del Programa, se procedió a investigar y a conocer el rol de la trabajadora vecinal o “Manzanera”. Se entrevistaron a 7 mujeres pertenecientes a distintos barrios de la ciudad de Tandil y se procedió luego, a analizar la información recabada. El acercamiento al discurso oficial del Programa estuvo dado por la realización de tres entrevistas a funcionarios públicos de la ciudad.
Teniendo en cuenta lo anterior, se analizaron las funciones, el rol, las condiciones de convocatoria, las capacitaciones y /o talleres planificados por el Programa, la legitimación del rol de la manzanera en los barrios, las características de sus prácticas, entre otras cuestiones, que fueron estudiadas desde la perspectiva del género.
De este modo, se arribó a las siguientes conclusiones: se visualiza una maternalización de la política social y del Estado, el cuál convocó e interpeló específicamente a la mujer para el desempeño de roles, que se encontraron vinculados al ámbito privado y doméstico. Se puede afirmar que la mujer manzanera llevó a cabo la reproducción de funciones maternales, asociadas al
87 cuidado y al comunitarismo. Asimismo, es a partir de la gestión e implementación de este Plan, que la manzanera comenzó a participar y a trascender el ámbito doméstico, volviéndose un nexo entre la esfera estatal y los sectores populares. Según señalan Paura y Zibecchi (2019) las mujeres generaron nuevas formas de sociabilidad entre la esfera pública (Estado y Programas) y el ámbito privado (familias y mujeres).
Hay algo que merece ser destacado y es que las manzaneras encontraron en estos roles, la posibilidad de crecer personalmente, encontrar la confianza en sí mismas, posicionarse de otra manera en el ámbito familiar y /o comunitario y constituir una subjetividad diferente, como actores sociales. El lugar de estas mujeres se resignificó y comenzaron a tener un rol preponderante dentro del hogar y afuera de él.
Es oportuno mencionar, que al inicio de ésta investigación se planteó, a modo de interrogante, una cuestión que merece ser retomada y resuelta: ¿Las manzaneras representaron una nueva forma de intervención política o despolitizaron la política social desde un lugar solidario?
En este caso, se puede hablar de una falsa neutralidad por parte de las políticas sociales, dado que, la reproducción de estos roles deja entrever la falta de reconocimiento a un trabajo infravalorado, y la exaltación de la noción de la mujer solidaria y desinteresada, que invisibiliza por supuesto, el carácter político de su rol. Entonces, mientras la solidaridad cobra centralidad, el Estado delega a parte de la población, la responsabilidad de la implementación y gestión de los Programas. Desde los discursos oficiales existe una referencia continua al trabajo voluntario y solidario que llevo a cabo la manzanera, remarcando la despolitización de sus acciones y la importancia de promover el protagonismo de los beneficiarios.
Por otra parte, esta investigación permitió observar una circularidad de roles entre mujeres pertenecientes a distintos espacios temporales. Considerando que el rol maternal, y de cuidado fue central en las mujeres de las Sociedades de Beneficencia, se plantea su continuidad décadas después con el origen y surgimiento del colectivo de Manzaneras (1994).
88 Estas entidades se organizaron durante el siglo XIX y los primeros años del siglo XX y supieron construir los principios del sistema de protección social en Argentina. En este sentido, tanto las mujeres de las Sociedades de Beneficencia, como el colectivo de Manzaneras, lograron reproducir valores y roles asociados a la función maternal y se volvieron transmisores de normas morales.
En ambos casos, se trató de organizaciones dirigidas y motorizadas por grupos de mujeres que supieron intervenir de forma voluntaria y ad honorem, haciendo un trabajo solidario en conjunto y con instituciones locales.
Un punto importante para destacar es la centralidad de la identidad femenina en relación a la función y al rol ‘natural’ de madre. Es a partir de esto, que éstas pudieron intervenir haciendo extensivo el rol doméstico en el espacio público. La maternalización fue un proceso central a partir del cual, estas mujeres supieron desenvolverse, llevando a cabo acciones de asistencia moral y material, a niños y a madres. Se considera que el calificativo maternalismo es adecuado para caracterizar tanto el rol de las manzaneras, como el de las mujeres de la beneficencia.
Aunque se encuentren distanciados temporalmente (y en gran medida también socialmente), ambos grupos presentan una continuidad en sus roles y funciones, como así también en la reproducción de valores y principios morales. De este modo, la solidaridad, la ayuda desinteresada, el amor maternal, y el fraternalismo resultaron ser los valores que estas mujeres promovieron y reprodujeron.
Con respecto al espacio público, estos actores sociales se convirtieron en el nexo entre el Estado y los sectores populares, entre algunas de las funciones llevadas a cabo se pueden mencionar las siguientes: ocuparon un espacio de poder, empoderándose como sujetos sociales, se involucraron en cuestiones de interés público, y fueron partícipes de esta esfera a través de acciones no cuestionadas ni disruptivas con el orden imperante.
Como se puede ver, el maternalismo ha estado presente en las políticas sociales de Argentina desde inicios del siglo XX, reforzando los mandatos
89 sociales y contribuyendo en la reproducción de los roles asignados naturalmente a la mujer.
Para finalizar, se puede plantear, que a partir de la perspectiva de género como un enfoque que cuestiona la naturalización de los roles femenino y masculino socialmente construidos y problematiza el rol de la mujer, es que se pretende aportar al estudio, con esta investigación. Así también, se encuentra necesario pensar las acciones cotidianas de las mujeres, desde un marco de totalidad, y entender que cada rol y lugar se ve afectado y atravesado por cuestiones macrosociales, que la determinan y condicionan. Por último, se espera que este trabajo contribuya en el avance de la incorporación de la perspectiva de género a las políticas públicas.
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