• No se han encontrado resultados

Análisis de una de sus obras EL ÁRBOL DE LA VIDA,

In document Mujeres y arteterapia (página 157-161)

O la necesidad de enfrentarse con lo prohibido

5.4.4 Análisis de una de sus obras EL ÁRBOL DE LA VIDA,

Me he sumergido en los elementos mismos que me produjeron, utilizando la tierra como lienzo y mi alma como instrumento.

Ana Mendieta (Mendieta, Op. Cit., p. 186)

El Árbol de la vida de 1977 pertenece a

una serie de siluetas de Ana Mendieta que lleva el mismo título. En ellas aparece una figura femenina de pie, con los brazos casi en ángulo recto por encima de la cabeza y los pies juntos. A veces es el mismo cuerpo de Mendieta que se cubre de la misma sustancia que el paisaje, otras imprime esta forma sobre barro o arena. En esta obra que vamos a analizar la artista aparece desnuda, cubierta totalmente de barro y

Fig. 81. Escena de violación. 1973

A lgun as m uj ere s art is ta s. .. 5

Fig. 82. Sin título. 1979

material orgánico, de pie, con las piernas juntas y con los brazos flexionados hacia arriba, casi en ángulo recto (esta posición ya la hemos visto en varias de sus obras). Se apoya sobre un árbol de grandes dimensiones que tiene un tronco dividido en dos. Su cuerpo cubierto de barro queda mimetizado con la corteza rugosa del árbol, aunque destaca del conjunto. En otra fotografía tomada a mayor distancia vemos parte del paisaje que rodea a la artista. Los tonos son marrones y verdes. Un desnivel en el suelo permite contemplar parte de las raíces del árbol.

Según J. C. Cooper (2000: 22-23), el árbol se utiliza generalmente como símbolo de la síntesis del cielo, la tierra y el agua; la vida dinámica en oposición a la vida estática. El árbol

también simboliza el principio

femenino, el aspecto nutricio y protector de la Gran Madre: los árboles se representan a menudo en forma de figura femenina. En cuanto al Árbol de la Vida, crece en el centro del Paraíso y significa regeneración, el regreso al estado primordial de perfección; es el eje cósmico y trasciende el bien y el mal. Su fruto o el líquido extraído del mismo árbol conceden la inmortalidad a quien los come/bebe. El Árbol Cósmico se representa a veces con dos troncos con una misma raíz y ramas que se unen, lo cual indica “la manifestación universal que procede desde la unidad hasta la diversidad para luego retornar a la unidad”.

Como muchas otras veces vemos en esta acción a Mendieta inscribir su cuerpo en la tierra, en la naturaleza, estableciendo con ella una relación mágica: “Decidí que para que las imágenes tuvieran cualidades mágicas

yo tenía que trabajar directamente con la naturaleza. Tenía que ir al origen de la vida, a la madre tierra” (Mendieta, citada por Merewether, 1996: 127). Mary Sabbatino (1996b: 98) apunta que hay muchas fuentes

posibles, tanto antiguas como

contemporáneas, para esta serie: la figura de una mujer que se metamorfosea en un árbol, que crece de la tierra, y que a la vez llega al cielo: parte mujer, parte planta, parte diosa.

La santería, práctica religiosa

panteísta en la que los dioses y diosas,

o los orishas, toman formas

terrenales, es una de las influencias de la artista. Como ella misma explica

(Ibídem, pp. 182-83):

Fue durante mi infancia en Cuba cuando me quedé fascinada por primera vez por el arte y las culturas primitivas. Parece como si esas culturas tuviesen un conocimiento interno, una cercanía a las fuentes naturales. Y es este conocimiento el que da realidad a las imágenes que han creado. Este sentido de lo mágico, del conocimiento y el poder que se encuentra en el arte primitivo ha influenciado mi actitud personal hacia la creación artística. Durante los últimos doce años he estado trabajando en el exterior, en la naturaleza, explorando la relación entre yo misma, la tierra y el arte. Me he sumergido en los elementos mismos que me produjeron. Es a través de mis esculturas que afirmo mis vínculos emocionales con la tierra y conceptualizo la cultura.

A lgun as m uj ere s art is ta s. .. 5

En 1979, dos años más tarde, Ana Mendieta vuelve a fundirse con elementos de la naturaleza en una obra sin título, realizada en el mismo entorno. En este caso es una mezcla de tierra, raíces y ramas. Aparece tumbada a la orilla de un río, desnuda y cubierta de barro. Esta obra ha sido comparada con Raíces, de Frida Kahlo, de quien se sabe era admiradora (había leído el libro de Hayden Herrera y visitado la Casa Azul y museos en Ciudad de México). El

árbol como metáfora de la vida volverá a aparecer en Ana Mendieta en las obras de sus últimos años.

He ido manteniendo un diálogo entre el paisaje y el cuerpo femenino (basado en mi propia silueta). Creo que esto ha sido un resultado directo de mi alejamiento forzoso de mi patria (Cuba) durante mi adolescencia. Me desborda la sensación de haber sido separada del vientre materno (la naturaleza). Mi arte es la forma de restablecer los vínculos que me unen al universo. Es una vuelta a la fuente materna. Mediante mis esculturas

earth/body me uno completamente a la

tierra… Me convierto en una extensión de la naturaleza y la naturaleza se convierte en una extensión de mi cuerpo. Este acto obsesivo de reafirmación de mis vínculos con la tierra es realmente la reactivación de creencias primitivas… [en] una fuerza femenina omnipresente, la imagen que permanece tras haber estado rodeada por el vientre materno, es una

manifestación de mi sed de ser. Ana Mendieta (Kuspit, 1996: 54)

Fig. 85. El árbol de la vida. 1977 Fig. 84. Raíces. Frida Kahlo. 1943

A lgun as m uj ere s art is ta s. .. 5

A lgun as m uj ere s art is ta s. .. 5

5.5 LEONORA CARRINGTON (1917- 2011) y REMEDIOS VARO

In document Mujeres y arteterapia (página 157-161)