De hecho, el miedo es un derecho más al que corresponde el deber de educar, de asumirlo para superarlo. Asumir el miedo es no huir de él, es analizar su razón de ser, es medir la relación entre lo que lo causa y nuestra capacidad de respuesta. Asumir el miedo es no esconderlo, solamente así podremos vencerlo. (Paulo Freire) Entré al aula y una especie de miedo me inundó. Recordé una de las cartas de Freire. Pensaba en que había llegado el momento que tanto había estado esperando. Eso me tranquilizó. Los miré y había rostros de expectativa. Gané confianza y comenté el acuerdo áulico que preparé para la ocasión. Todos estuvieron de acuerdo y para entonces ya me estaba soltando.
Luego todo pasó muy rápido. Los motivé constantemente intentando que participaran, que estuvieran activos. Por momentos lo logré y fue muy gratificante. La actividad áulica salió bien. Les gustó y estoy ansioso por ver las producciones cartográficas el lunes próximo.
Un aspecto positivo: marqué bien los momentos de la clase, su inicio, su desarrollo y su cierre. Intentaré retomarlo cada clase.
Dos aspectos negativos: necesito afinar mucho más los tiempos de la clase (es que aún no tengo noción de lo que pueden tardar realizando una actividad). Permanecí bastante estático frente al grupo, si bien la disposición del aula no lo permite en gran medida, sentí que me faltó movilidad.
Autoevaluación alumno B
El ingreso al curso fue demorado por una evaluación de otra materia que me pidió la docente si le podía dejar 5 minutos, a lo cual accedí pero que luego se convirtieron en 10. Además cuando pude entrar al curso, el docente titular del mismo me pidió unos minutos para hacer entrega de las evaluaciones de la unidad 1 lo cual llevo unos cuantos minutos. Luego los puse en grupos de 6 personas. Los grupos fueron más sencillos de armar que la otra vez, de a poco se van acostumbrando a trabajar de esta manera y también se van conociendo más. Hay que recordar que los chicos ingresaron recién este año al colegio y provienen todos de distintos barrios y colegios de la ciudad y alrededores.
Si bien conserve la misma planificación que para la clase 2 del curso 1º4º, tome en consideración las observaciones realizadas por la docente y fueron muy positivas ya que se plantearon desde una perspectiva constructiva.
Pude darme cuenta de lo que decía, notando grandes progresos en saber esperar los tiempos de los alumnos. Me di cuenta que si espero, incluso vamos más rápido que si me acelero porque si bien vamos a paso lento, es un paso seguro y no ir apresurado o “a los saltos”, lo que puede hacernos tropezar y tener que, de modo repentino y por falta de previsión, tener que ir para atrás y repetir los conceptos que hayamos dado por sabidos.
Intente utilizar los conceptos de la clase anterior. Se acordaron muchos conceptos aunque en algunos alumnos note algunos desorganizaciones que debí entonces retomar y aclarar. Arme el cuadro conceptual a parir de lo que los chicos me iban diciendo y no a partir de mi iniciativa tal como se me sugirió. Esto fue muy beneficioso, ya que participaron mucho más y me sentí menos aburrido para ellos y para mí. Era divertido verlos participando, lo que me intrigaba saber que iban a decir, que piensan.
Trate de buscar ejemplos locales de erosión, transporte y sedimentación. En el caso de meteorización trate de utilizar una analogía con algo muy cotidiano como lo es utilizar levadura al amasar pizza por ejemplo. Eso tuvo buenos resultados logrando llamar la atención y tornando más simples, a mi criterio, interpretar conceptos tan complejos. Trate de problematizar lo visto a partir de la problemática ambiental de las playas pero que también es económica.
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Repregunté, tal como me sugirió la docente observadora, y los estudiantes me seguían diciendo que entendían; pero cuando les dije quien se animaba a explicar lo que habíamos visto, el silencio fue rotundo. Nadie sabía afirmar qué era lo que sucedía con las playas de Mar del Plata ¡a pesar de que recién los había explicado! Utilice videos muy sintéticos - no mayores a 1 minuto de duración - a modo de complemento, que demostraran los procesos en imágenes que yo intentaba explicar con mi voz.
Cuando recién me disponía a comenzar formalmente el tema, sonó el timbre y eso me hizo caer un poco en la realidad, en la dinámica que si bien uno no puede planificar, sí hay que tenerla en cuenta ya que siempre debemos tener la capacidad de readaptar sobre la marcha cómo llevaremos los contenidos en menos tiempo, cuáles son más importantes; o por el contrario, qué actividad o qué momento no puede ser reducido.
El recreo lo utilice para armar un planisferio (impreso a través de rasterbator.net). En un momento pensé que no iba a poder hablar del caso de Mar del Plata, algo que si bien no estaba en la planificación, me había servido a mí en la explicación y a los alumnos en la interpretación de los procesos. Este caso igual resulto por el contrario no un costo de tiempo sino un ahorro porque los hizo entender más rápido los conceptos. Trate de resolver todas las dudas que tenían que si bien son muchos y muy curiosos por aprender. Trate de contestar si estaban muy perdidos (por ejemplo cuando preguntaba procesos hubo casos que me dijeron relieves) otros iban como adelantados por lo que me limite en la respuesta para no adelantarme en el desarrollo conceptual de las clases siguientes para tratar de esperar” a los que les cuesta un poco más.
Una vez explicado todo empezamos con la actividad que consistía en que busquen relieves, que ellos mismos habían dicho: montañas, mesetas, llanuras, depresiones, cordilleras, sierras, macizos, etc. A los mismos, les agregué los accidentes costeros: golfo, bahía y penínsulas. Les sugerí que lo escribieran, que lo pintaran, que se expresaran.
La actividad salió bien pero el tiempo no fue suficiente para terminar de repasar todos los grupos lo cual fue una pena porque se notó mucho interés por parte de los alumnos. Se los notaba entusiasmados por un tema que a mi parecer no es el más atractivo de la disciplina y que incluso se convirtió para mí en un desafío poder, por un lado, buscar recursos, actividades, estrategias, que rompan con esta tradición; y, por el otro, invitarme a mí mismo a profundizar conceptos que en nuestra carrera no son los más desarrollados. En este sentido, consideré, previamente a la clase, que era necesario ordenar el tema lo máximo posible como para que la explicación y la transposición didáctica también lo fueran. Cualquier duda en el docente a la hora de dar la clase implica un sinnúmero de réplicas en los alumnos.
Al final de esta clase me di cuenta que había disfrutado mucho la clase y no quería que termine. También me hizo un clic la cantidad de horas que me había llevado planificar esta clase; de ahí me llevó a pensar sobre el trabajo detrás de ello que muchas veces no se ve en el aula y que, por supuesto, no es reconocida de manera remunerativa dentro del trabajo docente. Esto también forma parte de la realidad de la docencia y del ambiente laboral con el que debemos convivir.
Otra cosa sobre la que reflexioné inmediatamente al finalizar la clase fue sobre la importancia de las observaciones, y que luego no tendré este momento de aprendizaje, de transición entre estos cursos, que tiene condiciones que no son las más ordinarias en la práctica docente. Pensé en lo que tendré que enfrentar luego, ya sí en el inicio en la docencia, en escuelas periféricas, con condiciones que son muchas veces extremas, sin las herramientas de cómo abordarlo y sin la imprescindible mirada de la cátedra que nos orienta en nuestra formación pero que luego se ve interrumpida una vez ya graduado. Con esto me refiero a que por más que uno tenga intenciones de mejorar y formarse de manera continua, uno no sabe cómo termina dando las clases en la práctica. De ahí lo provechoso de este momento experimental.
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