Conceptos y características Consecuencia de la globalización Reacciones a la
2. ANTIGLOBALIZACIÓN: CONCEPTO Y CARACTERÍSTICAS
La antiglobalización es una reacción crítica contra el neoliberalismo, y que se concreta en un Movimiento de Resistencia Global (también llamado altermundista o alterglobalización). Están en contra de que la única globalización completa que se haya conseguido sea la neoliberal, mientras que las otras (política, ecológica, social, etc.) están muy limitadas.
El neoliberalismo es una ideología económica que surge en los años 70, a raíz de la crisis econó- mica mundial, y que tiene sus precedentes en el liberalismo económico de finales del siglo dieciocho y principios del diecinueve, que sirvió de base a la formación del capitalismo y que defendía la libertad
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individual, la no intervención del Estado y el libre mercado, como mejor garantes del crecimiento eco- nómico de un país. El liberalismo se basaba en el individualismo y rechazaba todo proyecto colectivo, por su supuesta tendencia a ahogar el emprendimiento personal.
El neoliberalismo ha pasado a ser un sistema económico de alcance planetario, que promueve el capitalismo como economía de mercado, apoya el libre comercio en todo el mundo, anima a que las empresas se ubiquen en cualquier parte del planeta, fomenta la privatización de los servicios públicos, defiende el traspaso libre de flujos monetarios y considera que el intervencionismo del Estado pro- voca regresión económica. Esta ideología económica es la defendida por las multinacionales, clubes como el G8 (los ocho países más ricos), y las organizaciones económicas internacionales, como la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), que se convierten, por tal motivo, en los principales enemigos del movimiento antiglobalización.
Los activistas antiglobalización pretenden: – Una sociedad más justa.
– El control del poder ilimitado de las multinacionales.
– La democratización de las instituciones económicas mundiales. – Una distribución más equitativa de la riqueza.
– La condonación de la deuda externa de los países más pobres.
– Desaparición o reforma del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional.
– La creación de una Renta Básica de Ciudadanía y de la Tasa Tobin (impuesto que gravaría las transacciones especulativas de capital, para invertirlo en el desarrollo de países pobres). – La protección del medioambiente.
Es muy difícil definir quiénes forman parte de este movimiento de protesta internacional, ya que no es un movimiento organizado y no tiene cabecillas. Se trata de un grupo muy heterogéneo formado por anticapitalistas, ecologistas, antimilitaristas, sindicatos, ONGs, etc. Los simpatizantes toman sus decisiones en asambleas locales y utilizan Internet para canalizar y organizar las protestas.
Si hasta la fecha nadie puede acreditarse la función de representar al movimiento, sí que es po- sible señalar a ciertas personas, cuyas ideas y actos sirven de referencia y guía al movimiento. Es el caso de intelectuales como Noam Chomsky y Arundhati Roy, premios Nobel como José Sarama- go, catedráticos como Carlos Taibo, periodistas como Naomi Klein, Ignacio Ramonet, Eduardo Galeano o George Monbiot, ecologistas como Vandana Shiva, el Subcomandante Marcos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional o el agricultor francés José Bové. Algunas de las organi- zaciones más importantes en la lucha contra la globalización son ATTAC (Acción por la Tributación de Transacciones Financieras y Ayuda al Ciudadano), Human Rights Watch, Amnistía Internacional, Greenpeace o International Forum on Globalization.
En España, los grupos del Movimiento Antiglobalización que más destacan son:
– ATTAC Madrid y ATTAC Barcelona. Presionan para lograr el control democrático del sistema financiero mundial.
– Bloque Negro. Grupo de afinidad anarquista y anticapitalista, que suele realizar acciones violentas contra edificios del Estado y propiedades de las multinacionales. Su vestimenta y banderas son de color negro, de ahí su nombre.
– Monos Blancos España. Movimiento que nació en Italia con el nombre Tute Bianche. Los monos blancos que visten simbolizan la invisibilidad, por eso también se les llama Los Invi- sibles. Defienden la desobediencia civil organizada y la resistencia activa.
La cumbre de Seattle (noviembre 1999) se convierte en la carta de presentación y punto de inflexión del movimiento antiglobalización. Unos 50.000 manifestantes consiguieron abortar la cumbre de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Esta acción sorprendió no sólo a los dirigentes políticos allí reunidos y a las fuerzas de seguridad, sino al planeta entero, que supo en ese momento de la existencia de la OMC y otras organizaciones semejantes.
A partir de entonces, en todas las cumbres se organizan contracumbres, produciéndose en la mayoría de ellas disturbios, que, a veces, son reprimidos con dureza. En la cumbre de Gottemburgo (junio 2001), la policía sueca, sin experiencia en estos casos, abrió fuego real hiriendo grave-
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mente a varios manifestantes. Sin embargo, los representantes del movimiento insisten en que los protagonistas de la violencia poco o nada tienen que ver con ellos. En la misma línea aseguran que criminalizar al movimiento no es más que una forma de desprestigiar y acallar una voz que molesta y pone en peligro intereses económicos establecidos.
Pero la cumbre donde se organizó la respuesta más importante contra la globalización fue la cumbre de Génova (julio 2001). Esta cumbre de países ricos del G-8 (Francia, Alemania, Gran Bre- taña, Estados Unidos, Canadá, Japón, Italia y Rusia), resultó ser la más sangrienta, ya que acabó con la muerte del joven de 23 años, Carlo Giuliani, y con Génova sumida en una batalla campal. Desde entonces Carlo Giuliani fue tomado como mártir del movimiento.
Otra gran baza para el movimiento fue el éxito de la cumbre de Porto Alegre (enero 2001). Mientras los líderes mundiales se reunían en el Foro Económico Mundial de Davos (Suiza), el movi- miento antiglobalización celebraba un Foro Social paralelo en la ciudad brasileña de Porto Alegre. En este foro participaron casi un millar de ONGs de todo el mundo y ha sido reconocido como símbolo del movimiento antiglobalización.
Hoy, la controversia sobre la globalización tiene dos nombres propios; siendo el primero, por orden de antigüedad, el Foro Económico Mundial de Davos, donde desde hace más de 20 años se reúnen representaciones de los países más avanzados, casi siempre para subrayar la necesidad de una economía abierta de mercado. En tanto que el espíritu antiglobalizador de Seattle ha sido asumido por el Foro Social Mundial de Porto Alegre, en el que se defienden posturas más inter- vencionistas en la idea de hacer posible una mejor distribución de riqueza y renta a escala mundial.
3. CONSECUENCIAS DE LA GLOBALIZACIÓN
3.1. CONSECUENCIAS ECONÓMICAS
Es indiscutible afirmar que la globalización tuvo su inicio y tomó la fuerza que hoy la caracteriza en torno a la economía. Tampoco hay duda de que la globalización de la economía es uno de los aspectos que más influye en el desarrollo general de un país en la actualidad, ya que si un país quiere que sus productos puedan entrar a competir en el mercado internacional, tiene que, inevitablemente, relacionarse con otros países para así hacer más fácil el proceso de comercialización de sus productos. Un aspecto que ha sido pieza fundamental para la globalización de la economía fue la glo- balización del comercio. Esta globalización se caracteriza por un sistema de intercambio global, no sólo de bienes, sino también de servicios y tecnología. Este sistema de intercambio es indispensable para que exista una economía global. Pero la expresión más determinante de la globalización de la economía quizá sea la interdependencia global de los mercados financieros, permitida por las nuevas tecnologías de información y comunicación y favorecida por la desregulación y liberaliza- ción de dichos mercados.
Otro aspecto de la globalización de la economía es la internacionalización de la producción, cuya consecuencia principal es la “deslocalización” de las empresas. Muchas actividades económicas tienden a menudo a relocalizarse en países menos desarrollados, donde la supervivencia económica es más fácil. Habitualmente, el factor dominante en la competitividad productiva son los costos de producción:
1. Los costos laborales: lo más importante en este aspecto, es el desnivel de estos costos en los países desarrollados respecto a los que están en vías de desarrollo, como su enorme variación en los últimos 10 años. Esto se explica por la continua devaluación del dólar en los últimos 20 años y en menor medida a razones históricas como conflictos sociales, etc. 2. Los costos impositivos: la diferencia relativa entre los impuestos a las ganancias de las em-
presas, tiene muchas divergencias entre los países en desarrollo y los desarrollados, debido en gran medida a las exenciones de impuestos que muchos países en desarrollo otorgan a sus zonas francas.
3. Los costos ambientales: estos costos son originados por regulaciones encaminadas a la preservación ambiental entre los países con un grado comparable de desarrollo económico. La inclusión de fuertes medidas para disminuir la emisión de CO2 y el uso de energía figuran en casi todos los tratados de integración, aunque todavía se deja a cada país fijar el tope de esos valores.
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3.2. CONSECUENCIAS POLÍTICAS
El estado-nación moderno ha ido perdiendo paulatinamente el control sobre su propia política eco- nómica, que está condicionada por la competitividad que ejercen los países más poderosos. Además, las nuevas formas de delincuencia organizada optimizan su actividad con la creación de infraestructuras en distintos países. Frente a esto, el Estado, circunscrito a su territorio, sólo puede ofertar soluciones parciales. Se produce, por tanto, una pérdida de soberanía y de autonomía en los Estados.
Para evitar esa pérdida de soberanía y al objeto de conseguir un mayor poder decisorio, los Es- tados buscan alianzas entre ellos, lo que conlleva la creación de grandes instituciones políticas. Aparecen, así, organizaciones políticas supranacionales como ONU, OTAN, UE, creadas para cooperar y resolver los problemas de forma conjunta. Por ejemplo, la UE intenta mejorar la economía de sus Estados miembros aplicando una política económica neoliberal, bajo el nombre de “economía social de mercado altamente competitiva”.
Este tipo de instituciones fomentan una determina cultura política que se caracteriza por la difusión de valores como la democracia y el estado de derecho y el rechazo al autoritarismo. Uno de los objetivos primordiales de la ONU fueron los derechos humanos, logrando la aprobación de la Decla- ración Universal de los Derechos Humanos en 1948, que supuso la internacionalización de los derechos humanos, hasta entonces recogidos únicamente en las legislaciones de algunos Estados.
Al mismo tiempo, este tipo de globalización política hace que los Estados descuiden la política regional o local. En la actualidad, surgen movimientos nacionalistas regionales que luchan por defen- der su identidad y proponen un retorno a la comunidad. Daniel Bell resume este movimiento diciendo que “el estado-nación se ha hecho demasiado pequeño para los problemas grandes y demasiado grande para los problemas pequeños”.
3.3. CONSECUENCIAS SOCIALES
Se puede decir que la internacionalización de la política y la economía han generado la interde- pendencia, interconexión e interrelación de los Estados y pueblos del planeta. Esta rápida interna- cionalización política y económica ha llevado a las sociedades a construir una especie de sociedad global, en la cual las fronteras entre lo internacional y lo doméstico son cada vez más tenues. Se produce, por tanto, un multiculturalismo que conduce al riesgo de que cada cultura se encierre en sí misma y sea utilizada como un instrumento de acción política y de rechazo del otro o de lo diferente. Aparecen el racismo, la xenofobia, y los nacionalismos.
Otra consecuencia social de la globalización es la destrucción de los lazos familiares y el aumento del individualismo. A este proceso de disociación entre el individuo y la sociedad es a lo que Touraine llama desmodernización, siendo sus dos manifestaciones principales la desinstitu- cionalización y la desocialización. La “desinstitucionalización” es el debilitamiento de las normas y los controles sociales y culturales establecidos por las instituciones (familia, escuela, iglesia, estado, etc.), mientras que la “desocialización” hace referencia a la desaparición de los roles, normas y valo- res sociales que otrora eran incorporados por el individuo para forjar su personalidad y que construían el mundo vivido. Estos conceptos están íntimamente relacionados con el concepto esbozado inicial- mente por Emile Durkheim sobre anomia social.
Otras consecuencias sociales de la globalización son el aumento de la inmigración masiva, debido a la mejora de los transportes; el aumento del dualismo social, con mayor separación entre ricos y pobres; y la mejora de los derechos de la mujer y de los niños en las sociedades más tradicionales.
3.4. CONSECUENCIAS CULTURALES
La globalización tiende a difuminar fronteras y engranar culturas. La globalidad implica que todo lo que suceda en cualquier parte del planeta, no será un suceso delimitado localmente, sino que se extenderán sus consecuencias, en tiempo récord, a cualquier parte del mundo. Hoy día, nos comuni- camos con cualquier parte del mundo en tiempo real ya que vivimos en una “aldea global”.
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La primera consecuencia es la neutralización de valores y homogeneización de las culturas. Se produce, por tanto, una paulatina destrucción de los vínculos culturales del individuo con su sociedad y una pérdida de los valores que caracterizan a las culturas locales. Asimismo, apa- recen nuevos símbolos culturales con la intencionalidad de penetrar en todos los mercados.
La liberalización de las ideologías, provocada por la globalización, así como el reconocimiento de la igualdad de los cultos y el rechazo a la radicalización religiosa, origina una tendencia a la secu- larización de las sociedades.
3.5. CONSECUENCIAS ECOLÓGICAS
Se producen daños en el medio ambiente (contaminación) como consecuencia del avance del consumo. El aumento de la población mundial (superpoblación) también incrementa las nece- sidades de consumo, y puede originar el agotamiento de las materias primas y de los recursos naturales, necesarios para el buen funcionamiento del ecosistema. La explotación incontrolada del hábitat y los daños producidos por las continuas guerras, amenazan la diversidad biológica.
4. REACCIONES A LA GLOBALIZACIÓN
Frente a la realidad de un mundo globalizado pueden surgir dos actitudes, que van en detrimento de una comunicación interpersonal fructífera entre personas de diversas culturas. Se trata del etno- centrismo y del relativismo cultural, a menudo presentados como opuestos y contradictorios.
El etnocentrismo se puede definir como “el acto de entender y evaluar otra cultura con los parámetros de nuestra propia cultura”, lo que lleva a juzgar la propia cultura como la mejor, la más natural y humana, y que los individuos que pertenecen a otras culturas, por el hecho de actuar de modo diferente, son unos salvajes. Es decir, el etnocentrismo hace una clara diferenciación entre el “nosotros” frente a los “otros” que son todos aquellos que no pertenecen a muestro mismo grupo, al tiempo que establece una desigualdad significativa en tanto que los “otros” son los que están equivo- cados en todo aquello en lo que no son iguales a “nosotros”, y, por lo tanto, son inferiores.
Se puede afirmar que el etnocentrismo es una disposición natural de las personas que están muy vinculadas emocionalmente a la cultura donde han crecido. Y eso tiene un lado positivo, porque mantiene la cohesión social del grupo y la lealtad de sus miembros a ciertos principios.
Pero un etnocentrismo radical puede conducirnos a actitudes y fenómenos como el racismo, la xenofobia, el nacionalismo o el fundamentalismo, que no reconocen la enorme riqueza de la plurali- dad y la diversidad cultural. Algunas personas ven a la globalización como una amenaza, y su temor a ser colonizadas, McDonalizadas, en fin, sometidas a algún tipo de aplanamiento homogeneizador, hace resurgir en ellas este tipo de actitudes.
El relativismo cultural se suele presentar como el antídoto contra el etnocentrismo. El relati- vismo cultural defiende que toda pauta cultural es intrínsecamente tan digna de respeto como las demás, y que sólo se debe evaluar de acuerdo con los propios valores y normas de la cultura donde está sucediendo. Es decir, todo lo que un grupo cultural apruebe debe ser considerado correcto den- tro de esa cultura. Por tanto, se puede definir el relativismo cultural como “la disposición a juzgar una cultura desde sí misma”.
De todos modos, advertimos que el relativismo cultural no es una alternativa viable al etnocen- trismo, ya que en sus manifestaciones más extremas llegan a legitimar la esclavitud, el genocidio o la ablación del clítoris.
No cabe duda de que la globalización y el aumento de la intensidad de las comunicaciones pue- den ir destruyendo progresivamente los viejos particularismos de cada pueblo. Pero, ante esta diver- sidad cultural, la solución está en buscar principios universales que proporcionen un marco general de actuación, al mismo tiempo que aseguren el “espacio de libertad” necesario para la actuación personal y libre del individuo.