2 1 Análisis de las escenas.
2.1.1 Aparecen las dudas
Ana y Bob se encuentran en la cocina, él canta una canción a su madre mientras ella lo escucha muy atenta. Detrás del marco de la puerta se ve a Mark quien los escucha. Al salir Bob del departamento para jugar, entra Mark enojado para iniciar una discusión con Ana.
Al momento en que Mark se introduce a la habitación, Ana se levanta de la silla donde estaba sentada, toma los trastes y los deja caer al fregadero:
Mark - ¿Donde estuviste?.
Ana – Te dejé una nota, fui a ver a Margie M. – No es verdad, hablé con ella.
A. – Estaba con el
M. – Tampoco no es verdad, estuve con él. Aún siento su repugnante olor, pero me dijo la verdad.
A. – Fui a casa de unos amigos. M. - ¿Quiénes son?
A. – Nuevos amigos M. – Voy a investigar eso. A. – Hazlo, investígalo.
M. - ¿Por qué no has dormido en casa esta noche?
Ana empieza a gritar con mayor intensidad Ana. – Porque quise estar sola.
Mark. – Dijiste que fuiste a ver a unos nuevos amigos.
A. - ¿Por qué me torturas de esta manera? ¿No puedes dejarme en paz? M. – Estarías totalmente en paz si no regresaras más aquí.
Ana azota los platos al fregadero y se alborota el cabello. Ana. - ¿ Y Bob?, es él mi hijo también.
Mark. – No creo que el sea importante para ti, eso no te impidió destruir nuestro matrimonio. Si estuvieras preocupado por él, pensarías en nosotros.
A. (Gritando). – Si lo hago, lo hago.
M. – No es verdad, no piensas en comprarle zapatos, en prepararle la cena antes de dormir. Si realmente estuvieras preocupada por él, pensarías en nosotros.
A. – Es cierto, siempre tienes la razón, pero es difícil, ¿no lo entiendes?, yo no quería que sucediera, pero sucedió... no te me acerques.
Ana mira de frente a Mark, se vuelve a tirar de los cabellos Mark. -¿Ana, no me reconoces?
Ana. – Tú no entiendes, me das asco, no soporto que me toques...
Ana interrumpe el dialogo dando un grito aún mayor y sale corriendo de la cocina hacia la sala, Mark la sigue corriendo.
Ella toma varios papeles y los empieza a romper, su rostro muestra una sonrisa, Mark esta detrás de Ana viéndola.
Mark. – En el amor no podemos pasar de una escena a otra como en la televisión. Tengo tus cartas: “Mí amor, ten confianza en mí”. Mientras estabas en la cama cogiendo con otro, querías hacerme creer...
Ana lo interrumpe dirigiéndose hacia él al mismo tiempo que le empieza a pegar con la mano. Mark la toma por la fuerza y ambos forcejean
Ana. - ... Eso mismo, estoy mintiendo, soy una puta, cogí con todos cuando no estabas, cogí con todos en todas las esquinas. Estoy dispuesta a quedarme con Henrich y no impedirás que me vaya.
Mark. No me obligues a usar la fuerza.
A. – No lo vas a conseguir, abriría la ventana y me lanzaría. M. - ¿Lo necesitas tanto así?
A. ( Eufórica ) - ¡ Oh si ¡ M. - ¿Necesitas de la mierda?
Ana quien se dirigía a la salida se regresa hacia donde esta Mark y le da una bofetada. El la mira sorprendido.
Ana lo mira retando – la cámara realiza un largo close up de Ana – su mirada cambia de un enojo inicial a una sonrisa muy nerviosa. Ella de nuevo se dirige hacia la salida del departamento. Mark la sigue corriendo para interponerse en su camino, la toma en sus brazos y la empuja hacia al piso.
Ana se levanta e intenta pegarle pero Mark la retira dándole otro golpe al rostro. Ella vuelve a incorporarse del suelo para recibir otra cachetada. Mark empieza a abofetear a su esposa de forma continua. Después de siete golpes la deja en paz y le habla llorando: Mark - ¿Quieres saber porqué?, a causa de tus mentiras.
Ana. – Entonces necesitas pegarme más fuerte. M. – Puta, puta...
Ana sale corriendo del departamento, Mark la sigue corriendo por las escaleras del edificio de departamentos. La discusión entre ambos continúa en la calle. Ana lleva lentes obscuros y un pañuelo blanco el cual se lleva continuamente a la boca para limpiar la sangre que escurre de su boca:
Mark - ¿Qué será de nosotros? Ana – Depende de ti.
M. – Entonces no vuelvas más A. - ¿y mi hijo?
M. – Me quedaré con el A. – Pero tú no lo amas.
En la calle aparece un camión que transporta autos que han sido comprimidos, Ana lo ve y va tras el buscando ser atropellada. El conductor de la unidad trata de esquivarla, en una de las maniobras el camión deja caer al pavimento los restos de los autos.
Mark mira sorprendido a Ana, ella se quita los lentes de sol y camina por la calle muy tranquila
La relación matrimonial de Ana y Mark está colapsada, no solo la presencia de Henrich como el amante de ella enerva la relación, sino que ahora existe la figura de un tercer rival el cual no conocemos pero que Ana defiende a costa de lo que sea; por el contrario, Mark busca aferrarse a su relación con su esposa.
Sin embargo, se puede albergar una irreal posibilidad de una normalización de la relación cuando escuchamos las dudas que Ana expresa con mucho nerviosismo a Mark. Ella sabe lo irregular de su situación, pero la ambivalencia se apodera de Ana quien prefiere continuar con su infidelidad.
Al conocer a otra persona, Ana debería verse motivada ya que aparece alguien más con quien conocer el querer y el desear, pero sugiere lo contrario, actúa bajo el reflejo del rencor y la decepción ante las múltiples ausencias laborales de Mark, conducta reforzada por la furia con la cual se desenvuelve Ana. Simone de Beauvoir3 dice que ante el fracaso del matrimonio como posibilidad erótica muchas mujeres deciden por lógica necesaria al adulterio.4
De las tres escenas donde se realiza un esbozo de la personalidad de Ana es a bien mencionar que es en esta en particular donde Ana y Mark tienen un igual control de las palabras y del dialogo que se refleja en este ejercicio de interacción entre la pareja.
Esto se hace obvio al compararlo con las siguientes dos escenas a analizar dentro de la película donde el poder de la palabra recae en alguno de los cónyuges mientras el otro permanece como un mudo testigo de las razones del otro.
Pero este supuesto ejercicio de interacción no resuelve la problemática de Ana y Mark respecto a como salir airosos de la separación o de una reconciliación, ya que deja clara la postura de ambos personajes: Ana busca ser expulsada del departamento a como de lugar, la posible aparición de un tercer amante es insostenible para Mark; por lo tanto, Ana automáticamente deja de ser la esposa y amante de él, e incluso su rol social como la madre de Bob parece cundir de un hilo muy delgado.
Ana, desde una visión binaria masculina, tampoco no sale bien librada ante la mirada de la sociedad, sería como lo menciona Marta Lamas5 en su libro Cuerpo: Diferencia Sexual
y Genero6una mujer “antinatura” al salir del típico esquema de la mujer ama de casa que
3Simone de Beauvoir (1908 – 1986) Novelista e intelectual francesa. Discípula y compañera sentimental de
Jean Paul Sartre, vinculada a la corriente existencialista. En 1949 escribe su ensayo El segundo sexo que se ha convertido en la piedra angular del feminismo del siglo XX.
4
Simone de Beauvoir El segundo sexo II, p. 318
5 Marta Lamas (1947) Antropóloga y feminista mexicana. Directora del Grupo de Información en
Reproducción elegida y de la revista Debate feminista. Actualmente es la figura más reconocida del movimiento feminista en nuestro país
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se procura al hogar. Además, Ana al abandonar el papel de la maternidad hacia Bob hace una inversión de roles, ahora Mark debe de ser padre y madre a la vez.
Hasta este momento de la película hemos visto a Ana como una mujer que cae con facilidad en la desesperación, que pierde el control de sus pensamientos. Simone de Beauvoir en El segundo sexo 2 considera que las escenas, las cóleras y los trastornos histéricos es una manifestación de la mujer en general para llamar la atención y buscar un reconocimiento, es más, lo considera como “una razón para vivir”, y a medida que conocemos la personalidad de Ana podemos entender que esa personalidad histérica planteada solo es un reflejo de sus insatisfacciones que tiene debido a su incapacidad de aceptar su infidelidad o de buscar una reconciliación con Mark
Más adelante, en El segundo sexo De Beauvoir nos muestra como la mujer que busca expresar su rebelión y descontento en el matrimonio usa las “escenas violentas cuyo principal propósito es desconcertar al marido”7, bajo lo considerado por De Beauvoir suponemos que los excesivos movimientos corporales de que Ana es una materialización de los rechazos hacia Mark. Solo que los ataques de Ana suceden a destiempo, lo hace cuando su esposo regresa, y sobre todo cuando ella tiene dos amantes, las “escenas” no tienen caso, el matrimonio esta finiquitado.
Por el otro lado, Mark se convierte en el principal sostén de ese hogar que se ha quedado sin madre. Y para él se ha convertido en la oportunidad para recuperar el cariño de su hijo, olvidado por sus múltiples viajes y el recién adulterio de la madre.
Mark, de acuerdo con A.J. Gremias, no tiene mucho que hacer por recuperar el amor de Ana. Gremias considera que si la crisis pasional se hubiese desatado antes del adulterio de Ana con Henrich se tomarían estrategias como “vigilar al otro, desbaratar sus acercamientos, desviarlo de su objeto (Ana), acapararla (a ella) para excluirlo de Henrich.8
De nueva cuenta, la “crisis pasional” sucede cuando ya está implantada la relación de Ana con Henrich y de ese tercer amante todavía desconocido. Mark, según Gremias, tendría como opción vengarse de Henrich, pero en la escena anterior vimos que fue
7
De Beauvoir Simone, op. cit. , p. 378
8
Gremias. A.J. y Jacques Fontanille, Semiótica de las pasiones , p. 159
derrotado por él físicamente, por lo tanto Mark tiene que buscar como estrategia un mayor apego hacia Ana preguntándole hasta el cansancio el amor que ella pueda sentir por él.
En esta escena se logra una separación del espacio en común que tenían Ana y Mark como matrimonio establecido, ciertamente Ana aparecerá en otras escenas en el departamento, pero solo para convertirse en una extraña en un antiguo hogar. La cuestión terminaría ahí, pero Mark busca aferrarse a su lucha de ego contra Henrich o ese tercer actor al decidir luchar por el amor de su esposa.
En el último encuadre de la escena, cuando vemos a Ana caminando por la calle en perspectiva, se podría suponer que cuando ella abandona por fin el hogar se convierte en un ser libre capaz de afirmarse a sí misma como una mujer independiente en sus emociones, aunque tenga que pasar por muchos escollos. Sin embargo, nos daremos cuenta que esa imagen es más bien una ironía de lo que Ana no puede lograr.