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2 1 Análisis de las escenas.

2.1.3 Confesiones de película.

Mark al llegar a su departamento encuentra un carrete de película casera envuelta. El siguiente plano12 nos muestra a Mark mirando la cinta. En la pantalla aparece el reflejo de Henrich filmado frente a un espejo el cual gira el aparato mostrándonos la clase de ballet donde Ana era la profesora.

En el filme casero vemos como Ana da instrucciones a sus alumnas adolescentes para realizar ejercicios de estiramiento. Ana camina hacia a una chica en particular estirándole su pierna izquierda hacia atrás al mismo tiempo que busca colocarle su mano izquierda hacia arriba.

Ana con su mano aprieta el estomago de la adolescente que siente mucho dolor a lo cual Ana solo atina a decir – de forma parca – que cumpla con el ejercicio.

Finalmente termina el ejercicio, pero la chica se encuentra tan traumatizada que sale corriendo del salón de clase. Ana mira seriamente puerta de salida y se dirige a las demás alumnas, al mismo tiempo que mira a la cámara:

Ana – Es así como ella tendrá fuerza de voluntad y rabia legitima para decir “yo”, “yo puedo hacerlo muy bien”, “yo puedo hacerlo aún mejor”, “yo seré la mejor”, es así como ella podrá alcanzar el éxito.

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De Beauvoir Simone, op. cit. p. 379

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Zulawski presenta este encuadre de la siguiente manera: En primer plano aparece el proyector, en segundo plano se ve de espaldas a Mark observando el filme. En tercer plano se encuentra la pantalla donde aparece Ana. La cámara realiza un zoom in hacia la pantalla. Después Zulawski pasa al siguiente plano iniciando el primer flashback de Posesión

La cámara – no solo de Henrich, sino la del director – realiza un close up al rostro de Ana quien también mira directamente hacia la lente:

Ana – Nadie me enseñó eso... y si estoy contigo – con Henrich – es porque sabes decir “yo” para mi, porque sabes decir “yo” para mi.

Ahora vemos a Mark quien mira sorprendido la película, En el siguiente plano vemos a Ana quien habla directamente a la lente, no se alcanza a distinguir el sitio donde fue grabada la escena, solo sabemos que Henrich se encuentra detrás de cámara, aunque no lo veamos.

Ana durante la escena pierde la fluidez del habla, tiene la voz quebrada, mueve mucho sus manos y se agarra el cabello En el desarrollo veremos varios cortes abruptos:

Ana – Si, pensé en él, pero vi que él ser hizo algo horrible, como a la hermana que conocí por casualidad en la calle (Ana imposta la voz) “ Buen dia hermana”. Es como si hubiese dos hermanas: la fe y el azar... es como si fuéramos dos hermanas, la fe y el azar. Bien, mi fe no va a excluir el azar... pero el azar...

Corte de plano:

A – Es como si las dos hermanas fueran la fe y el azar. Mi fe no puede excluir el azar, pero el azar no puede excluir la fe... Leí que la vida privada es un escenario donde interpreto varios empleos, representé varios papeles que no me agradaban, pero así mismo los represento... Yo sufro, yo creo, yo soy, pero al mismo tiempo sé que existe una tercera posibilidad como el cáncer y la locura, pero el cáncer y la locura deforman la realidad. La posibilidad de la que yo hablo traspasa la realidad.

Corte de plano:

A – No consigo... tal vez, tal vez no es posible decir... tal vez yo sea estúpida... crees que soy una idiota.

Corte de plano:

A – Crees que soy una idiota porque quieres que te necesite, que sienta tu falta como si fuese un espejo vacío.

A – (Llorando) Yo también te amo, pero lo que me permite vivir es saber que él regresará, que lo hago sufrir y que lo lastimaré. Estoy traicionándote, pero no es lo que cuenta... pero no puedo vivir sola, porque tengo miedo de mí, porque soy la responsable de mi propio mal... porque... El bien no es más que una especie de reflexión sobre el mal, no es otra cosa

Esta trama, como casi cualquier otra, necesita puntos de certidumbre, al llegar a esta escena el espectador conoce la existencia del monstruo que vive en el departamento de Ana y los asesinatos que ella realiza para evitar cualquier interferencia, pero ello no dice nada todavía de la personalidad de Ana o de la razón de ser del monstruo.

Lo vital de esta escena es que podemos aventurarnos a conocer la personalidad de Ana para realizar alguna opinión respecto a ella y para esto Zulawski ha decidido darle el poder de la palabra a ella.

A diferencia de la escena anterior, ahora Ana tiene el control de las palabras, Mark aparece como un testigo mudo que no puede interferir en el espacio/tiempo en el cual transcurre la cinta de vídeo donde su esposa busca abrir sus inquietudes e insatisfacciones.

Sin embargo, al igual que en la escena anterior, Ana es incapaz de usar las palabras para expresar con claridad, para el espectador, sus anhelos, no solo a partir de lo fragmentado de su discurso, sino que tambien refleja su incapacidad de ella para reconocerse como una mujer independiente y autónoma... “Nadie me enseño eso... y si estoy contigo es porque sabes decir: Yo para mi”.

Lo preocupante es que Ana necesite de la presencia de un hombre para afirmarse a sí misma como mujer y ser humano, se supondría que ella como maestra de ballet tendría la oportunidad de tener una válvula de escape, pero sucede lo contrario, refleja sus frustraciones en sus alumnos.

De acuerdo a la dinámica de los celos representada por A.J. Gremias y Jacques Fontanille, entenderíamos el ferviente deseo de Ana de ser considerada como un ser humano. Para Mark y Henrich, Ana aparece como un objeto que se busca poseer, nunca un sujeto como ellos. Mientras que Ana se consideraba un objeto, los dos hombres en el mejor de los casos la visualizan como un objetivo primordial, y ese es la duda que se asoma en la confesión de película.

Como punto positivo de esta escena vemos una ligera aproximación de la representación del vídeo feminista o “una mirada femenina”, puesto que deja de lado la acción continua y narrativa para convertirse en eso; en una mirada de las emociones de Ana donde sus

anhelos se convierten en el hilo conductor de la trama y clave para comprender la razón de ser del monstruo.

Es elocuente ver como los planos fragmentados del vídeo donde Ana conversa con la cámara de Henrich dan una prioridad visual a la confusión y los conflictos que tiene en la mente de ella. Margara Millán bien dice que en el cine feminista13 se “ puede alterar el orden de la representación dominante para iniciar un proceso de deconstrucción de la representación dominante”14 que en este caso se da en el espectador que puede lograr un sentimiento de empatía respecto al dolor de Ana que siente angustia al engañar a Mark, afecto logrado debido al resultado de la opresión que sufre Ana, para el espectador Ana deja de ser una asesina para convertirse en una mujer con dudas que no puede despejar, siendo todo esto resultado a través de la interrupción de la narración con cada corte abrupto

Otra característica de esta escena construida desde la búsqueda de la psique femenina es su planteamiento visual como documental de “cámara en mano” en una búsqueda de la realidad: manejo de la entrevista, ediciones interpretativas realizadas con materiales semiprofesionales con la cual Zulawski busca acercarse a los primeros documentales realizados por mujeres en los años 70’s como un método para reconocerse a sí mismas a partir de las experiencias cotidianas.

Es decir, con este video, aún y siendo filmado con Henrich, se ha logrado un testimonio visual de la conciencia de Ana donde nos muestra una parte muy importante de su ser.

Pero en la confesión realizada ante la cámara, de nueva cuenta aparece la culpa de Ana respecto a ser una mujer infiel, con problemas para definir su vida, en esa escena vemos por fin a una mujer con preocupaciones y temores totalmente válidos, su gran preocupación es definirse como ser humano.

La cuestión es que ella no puede nombrarse a sí misma, se reitera que necesita la compañía masculina, Ana ama a Mark, pero no puede soportar su partida; Ana desea a Henrich, pero el recuerdo de su esposo permanece. Ella sabe que está a punto de

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Si bien Posesión no es un film explícitamente feminista, sino mas bien lo contrario, la escena de la cámara de vídeo encaja en la visión que Zulawski busca proyectar respecto a las emociones de Ana. La escena de la confesión es una de las pocas concesiones al personaje de Ana quien es vista como ser humano capaz de articular su pensamiento

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gestarse algo muy importante, tanto así que parece que puede dividir o degenerar su personalidad. Y quizá esta cinta sea una especie de testamento de Ana antes de alcanzar “ el suceso”- como ella lo llama -, aunque la vía sea “el mal” y ella trate de aminóralo considerando que “todo es una reflexión”.