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4 1 Análisis de las escenas

4.1.4. El monstruo amante.

Mark llega al apartamento de Marge – con cámara en mano buscando a su esposa. A lo lejos se escuchan los gritos placer de Ana los cuales aumentan de intensidad a medida que se va a acercando a ella.

Finalmente Mark entra a la habitación donde ella tiene relaciones sexuales con el monstruo que se encuentra encima de Ana. Ahora la criatura además de tener una forma

humana posee varios tentáculos, sin embargo no es posible para el espectador ver su rostro. Ana descubre a Mark quien la mira:

Ana – ¡Ya casi, ¡ya casi ¡

Mientras que él solo la mira con resignación Mark – Si.

Esta escena tiene por función el mostrar la evolución del monstruo el cual ya tiene extremidades humanas definidas y otras características como el cabello negro, pero guarda otras formas muy alejadas de los individuos; como el color rojo extremo en su piel y en especial el gran aguijón que utiliza para penetrar a Ana cuando tiene relaciones sexuales con ella.

Mark descubre en esta escena a su verdadero rival, él ya había intentado abandonar a Ana cuando descubre la verdad – por el flashback del metro - y la entrega a Henrich, pero en realidad sigue esperando alguna oportunidad para regresar con Ana, sin embargo Mark ahora comprende que no tiene ninguna oportunidad para recobrar el amor de su esposa.

Esta escena reviste para Mark una particular sensación patética. En toda la progresión de la película Mark aparecía como un protagonista: primero tratando de recuperar el amor de Ana, por otra parte desafiando a Henrich o investigando la presencia del tercer amante. Finalmente queda como mudo testigo al ver a Ana teniendo relaciones sexuales con el monstruo sin la más mínima posibilidad de cambiar esa situación:

“el sujeto celoso se encuentra en la imposibilidad de segmentar el dispositivo actancial de manera distinta y la escena detestada o temida se le impone... el mismo se presenta como un sujeto virtualizado, un sujeto o sin cuerpo que no puede acceder a la escena”8

En el segundo tomo de “El segundo Sexo” de Beauvoir hace un planteamiento de la mujer en el momento de tener relaciones sexuales que nos parece adecuado para esta escena.

Es decir estando de acuerdo con Beavouir vemos como Ana tiene “una verdadera enajenación... el cual puede tener un carácter mágico y espantoso... donde el hombre puede sentir miedo de la presencia de la mujer”9. Es decir Mark, como el “hombre de Ana” sufre y queda conmocionado por el placer y la voluptuosidad con que su mujer puede sentir deseo sexual, y dicho placer aparece “liberado de la vergüenza” para ser vista por Mark, y aquí el monstruo más que una presencia física amenazante aparece como una verdadera materialización del deseo de ella.

Margara Millán menciona que el discurso cinematográfico se maneja en el código binario “activo/pasivo” donde, el hombre en general, realiza la acción que mueve la historia mientras que la mujer aparece como un testigo. Ahora esta escena nos muestra lo

8

Gremias A.J. y Jacques Fontanille, op. cit. , p. 167

9

contrario, donde Mark ya no puede actuar como el “héroe” que busca rescatar a la muchacha prisionera del monstruo. Él comprende que solo es un hombre frente a una mujer que busca vivir.

Esta escena, por otro lado, tiene otro cariz, Simone de Beauvoir en “ El Segundo Sexo I ” critica a Freud debido a su concepción de la mujer y su sexualidad como un equivalente “castrado”10 del hombre la cual supone una humillación a la mujer. De Beauvoir dice que en las relaciones sexuales el que la mujer se encuentre debajo del hombre implica otro descalabro para la mujer.

Ana se encuentra debajo del monstruo que ella creó, tal vez ella debería tener la “superioridad” sexual de estar encima de él, sin embargo este pequeño detalle puede prefigurar que toda la odisea de Ana puede terminar sin ningún cambio en su mentalidad, ella es capaz de crear a un monstruo, pero no lo es para evolucionar en su propio pensamiento. Todo se vuelve un círculo y el final de las escaleras lo reafirmará con la figura del monstruo terminado.

Desde otra óptica, a favor de Ana este engendro significa lo contrario, es su pasión sin limites, sin restricciones en el exceso, es una criatura transgresora, o como diría María Adela Hernández “es un monstruo espléndido para la avidez que pone el reconocimiento de la transgresión”11

Dentro de la lógica de lo sadeano, - que es: “no gobernar sobre las pasiones, mandar sobre ellas... sino dejarlas en libertad”12, - Ana ha creado un “monstruo espléndido” del cual todavía no llega a la plena conciencia, pero le permite llegar a un plano de armonía que debería ser coronado en la presentación ante Mark.

Más adelante Hernández plantea que el personaje sadeano, es capaz de atentar no solo contra lo impuesto (el matrimonio), sino contra si mismo (su intento de suicidio con el cuchillo), contra “su cuerpo... y su mente” para lograr una verdadera liberación del espíritu, ¿y acaso el monstruo no es la verdadera materialización del espíritu de Ana incapaz de vivir sin reconocer el adulterio y el amor?

10

De Beauvoir Simone, op. cit., Vol 1, p. 66

11

Hernández Reyes María Adela, Ensayo Sadeano p. 22

12