4 1 Análisis de las escenas
4.1.2 La segunda vuelta.
El detective 1 entra al departamento, la puerta se encuentra abierta, se ve en segundo plano a Ana limpiando el piso. Ella se agacha a exprimir un trapo. El detective se coloca a un lado de ella, en cuncillas, al mismo tiempo que le muestra una fotografía de su compañero:
Detective 1 - ¿Ha visto usted a este hombre? Ana - ¿Tengo que responder?
D1 – Tendrá que responderle a alguien en algún lugar. A. – Es muy fácil, es usted o la policía, ¿no es así? D1 – Eso mismo.
A - ¿Porque?
Ana toma las manos del investigador colocándolas en su corazón. El hombre se encuentra mas relajado:
Detective 1 – Esta asustándome
Ana - ¿Y usted no cree que no tengo miedo?
D1 - ¡Oh si, ¡ lo estoy viendo... la noche es tan tranquila, la tentación tan iluminada para darle confort después del dolor.
A. – Él esta aquí.
Con la mirada Ana le muestra la recamara principal, el agente se levanta dirigiéndose al sitio. Ahí descubre al monstruo5 – con forma de calamar gigante de varios tentáculos. Ana entra a la habitación:
Ana – Está cansado, me hizo el amor toda la noche.
El investigador al descubrir el cuerpo de su compañero se acerca suavemente hacia el, Y grita de forma desesperada - ¡Emmanuel¡. De pronto saca una pistola disparándole a Ana, pero el tiro falla. Ella reacciona de forma violenta. Toma un ladrillo y empieza a golpear al detective quien no logra levantarse.
Al contrario él suelta el arma, mientras que Ana toma la pistola y lo mata de tres disparos.
5La escena se muestra con una picada donde se aprecia al monstruo en la cama. Al detective 1 y Ana
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Ese departamento abandonado, ausente de mobiliario, sin aparente vida se ha convertido en un santuario; el del monstruo y Ana aparece como su sacerdotisa, creadora y celadora.
Cualquier extraño que busque entrar a este sitio sufrirá las terribles consecuencias. Ana como la cuidadora limpia cualquier vestigio del primer detective asesinado, las manos de ella son puras, han sido bañadas en la sangre de ese extraño ya fallecido.
Por lo tanto cuando vemos que el detective con el cual Mark hizo el trato para espiar a Ana aparece en el departamento de ella sabemos que tambien sufrirá el mismo final. Aunque el proceso fue distinto.
Ambos detectives no solo comparten el trabajo, son una pareja homosexual, la razón por la cual este segundo detective aparece en el departamento tiene otros motivos mas allá de los laborales, este personaje se mueve por el afecto, Ana presiente ese amor y pareciera compartir esas inquietudes con el investigador.
Ana desea mostrarle al detective ese mundo que ella creo y sigue descubriendo pero al localizar el agente el cadáver de su compañero hace imposible cualquier contacto afectivo entre él y Ana. Finalmente se percibe el final de esa escena: el detective también será una víctima.
Con la segunda víctima se descubre una dinámica entre Ana, el monstruo y la víctima: una interacción donde el monstruo, de acuerdo con Teresa de Lauretis, tiene el poder de fascinar a través de la mirada, pero esa mirada es peligrosa para quien lo descubre, y precisamente los dos detectives sufren las consecuencias. Para Laurentis el monstruo es “una metáfora del limite simbólico entre la naturaleza y la cultura, el limite y la prueba impuesta al hombre”6
Es decir el monstruo, en su vertiente mitológica, es una suerte de obstáculo que el hombre debe superar para reafirmarse a si mismo. Sólo que en Posesión sucede lo contrario, es Ana como la sacerdotisa guardiana es la que busca nombrarse como ser humano y cada obstáculo que logra evitar se convierte en una oportunidad hacia el futuro para cumplir su misión.
El monstruo por otra parte va tomando una forma mas autónoma, ahora aparece como un calamar gigante con varios tentáculos - pero sin rostro - el cual se encuentra en la cama de la habitación principal. Esta criatura bañada en sangre tiene la suficiente energía para
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De Lauretis Teresa, Alicia ya no... p. 174
tener relaciones sexuales con Ana durante toda la noche, el proceso de evolución continua.
Por ultimo quiero recalcar la cuestión del aspecto físico monstruo sangrante como una evidencia fundamental de su unión con Ana a partir de su aborto. Julia Kristeva – evocando a los capítulos 13 y 14 del Levítico – menciona que el pueblo judío ve el parto como una “expulsión violenta por el cual el cuerpo naciente se arranca a las sustancias del interior materno y de esas sustancias, la piel sigue llevando las huellas”7. Finalmente el monstruo en casi todas las secuencias en que sale a cuadro aparece “marcado” por esa sangre, ya sea como un ser sin forma debido a esa sangre, manchando las sabanas de la cama o bien porque su epidermis no se encuentra formada y logramos verle las entrañas de sus venas y arterias, es un estado larvario, infante, dependiente de su “madre”, de Ana.
Así que la evolución de la criatura debe despojarle de esa piel llena de sangre que recuerda a cada momento que fue expulsado de Ana, Ya que cuando se convierta en un “hombre” podrá independizarse de Ana: su progenitora y amante.