2.1 Principales tendencias de la terminología
2.1.2 Enfoque lingüístico
2.1.2.1 Aportaciones desde la lingüística textual
Los planteamientos de Ciapuscio (1998a) y Leiþik (1993) parten de la lingüística del texto e intentan demostrar que la selección, tratamiento y variación de los términos están condicionados por factores de índole textual.
Ciapuscio (1998a) parte de los supuestos teóricos derivados de la lingüística del texto, la teoría comunicativa de la terminología y la lexicología vertical, con el fin de llevar a cabo un análisis de la ocurrencia terminológica tanto desde el punto de vista formal como conceptual. Así, la autora defiende los siguientes puntos de vista:
1. Los textos son unidades lingüísticas y comunicativas que incluyen diferentes niveles de análisis (funcional, situacional, temático, de estructuración lingüística y de formulación) y en que los aspectos macrotextuales y microtextuales se condicionan mutuamente.
2. Los términos son unidades léxicas que se usan preferentemente en marcos de especiali- dad, pero que pueden haber trascendido dichos marcos para incorporarse en la comunicación cotidiana. Los términos como unidades lingüísticas exhiben las características del léxico común: diversidad de ópticas de análisis, variabilidad, selección y uso orientado a finalidades específicas.
La diferencia entre palabra y término puede postularse como una diferencia gradual; los términos se definen en el marco de una disciplina científica y obtienen su valor del sistema terminológico de esta disciplina; por tanto, su significado está más controlado. La variación terminológica se explica por el carácter intrínsecamente dinámico del conocimiento y del uso lingüístico.
3. El grado de especialidad de un texto se ha de determinar a partir del análisis estructural y lingüístico del mismo.
Con base en estos planteamientos, Ciapuscio realiza un análisis en diferentes textos que narran el mismo suceso. Dichos textos están dirigidos a públicos diferentes, esto es, destinatarios con distinto nivel de conocimiento. De esta manera, la autora intenta dar respuesta a aspectos relevantes de la terminología teórica y aplicada.
Desde el punto de vista terminológico, Ciapuscio afirma que no existe coincidencia en la terminología que aparece en los textos especializados, por una parte, y los divulgativos, por otra. En los textos de dominios científico-académicos en que la comunicación se produce entre expertos se percibe una alta densidad terminológica y una gran especificidad. Según la autora, en este tipo de textos no se produce un tratamiento reformulativo de la terminología, ya que hay implícita una gran elaboración de la información que permite la evaluación en el momento de intentar convencer al otro par académico.
Los textos producidos por la comunidad científica dirigidos a un público restringido, así como los textos periodísticos destinados al gran público, muestran preferencia por la terminología que trasciende los marcos de especialidad. En este tipo de textos se percibe un tratamiento parafrástico (explicaciones) y no parafrástico (información enciclopédica) y una acentuada variación formal de la terminología.
El tratamiento parafrástico facilita la comprensión de la información por parte del destinatario; es decir hay implícita una voluntad didáctica. El tratamiento no parafrástico pretende crear un impacto, focalizando los aspectos sociales más relevantes del tema en cuestión.
A partir de este análisis, Ciapuscio manifiesta que la selección de la terminología y la variación denominativa que se observa en los textos divulgativos conducen a consecuencias importantes de tipo conceptual: los factores de índole funcional y situacional condicionan la selección, el tratamiento y los límites de la variación formal y conceptual de la terminología.
Igualmente, Ciapuscio subraya que la variación conceptual del término se orienta en factores textuales de orden funcional, situacional y temático. Para corroborar este supuesto, Ciapuscio parte de la noción de esquema reelaborada por Wichter (1994) para llevar a cabo el análisis vertical del vocabulario. Según Wichter, el esquema es un recurso para la representación de conocimientos y se concibe como un complejo de conceptos que están en una relación de especificación entre sí.
En este sentido, el grado de relaciones entre las categorías y subcategorías conceptuales del esquema determina la densidad conceptual; en otras palabras, cuanto mayor sean los vínculos entre las categorías y subcategorías, más denso es el entramado conceptual.
En síntesis, observamos que los planteamientos de Ciapuscio, a diferencia de los planteamientos de la TGT, contemplan la variación formal y conceptual como hechos reales de la comunicación especializada y establecen una correlación entre el nivel de
especialidad y el tipo de texto. Es decir, que la variación formal y conceptual varía en función de estos dos aspectos o en términos de Ciapuscio, la inclusión y el tratamiento de términos varía según problemas de orden comunicativo-textual: el propósito del texto y los papeles de los interlocutores que se crean en la interacción.
Tal y como vemos, los puntos de vista expuestos por Ciapuscio y refrendados mediante análisis rigurosos que se nutren de la lingüística textual permiten demostrar el vínculo existente entre la terminología y la lingüística. En este trabajo y tal y como veremos más adelante (véase capítulo 5), coincidimos con algunos de los planteamientos de Ciapuscio en lo que concierne a la variación formal y conceptual de las unidades terminológicas.
2.1.2.1.1 Hacia una teoría terminológica del texto
En esta misma línea, Leiþik (1993) presenta los planteamientos principales de la Teoría Terminológica del Texto, una teoría derivada de la lingüística del texto y la terminología que estudia las peculiaridades de la función del término en los textos. El autor hace algunas observaciones sobre las posibles aplicaciones de esta teoría en la práctica del terminólogo y destaca la importancia del análisis terminológico del texto para la unificación terminológica.
Leiþik ubica la teoría terminológica del texto en el panorama histórico de la terminología rusa y establece una tipología de textos según el estilo y la relación término-texto. En lo que concierne a la relación término-texto, Leiþik clasifica los textos con base en tres parámetros: uso —textos que utilizan los términos—, fijación —textos que fijan los términos— y generación —textos que generan términos—. Los primeros se ubican en la esfera de funcionamiento (término real), los segundos en la esfera de fijación (término ideal) y los terceros en la esfera de acuñación (nuevo término).
Asimismo, Leiþik efectúa una comparación de los rasgos característicos de los textos especializados con los de los textos generales o comunes. Para llevar a cabo dicha
comparación, Leiþik realiza un estudio de los términos en los textos desde una doble perspectiva: del término al texto y del texto al término.
Del trabajo de Leiþik interesa destacar la clasificación que efectúa de los términos según la relación que éstos establecen con los textos. Esta clasificación permite corroborar la importancia que cobra el estudio de las tipologías textuales en el ámbito de la terminología, ya que uno de los factores que condiciona el uso de los términos y la introducción de diversos fenómenos lingüístico-discursivos es el tipo de texto.