3.2 Hacia los estudios descriptivos de la traducción
3.2.1 Enfoques lingüísticos
3.2.1.6 Influencia del paradigma lingüístico
En síntesis podemos afirmar que los representantes de los enfoques lingüísticos de la traducción surgieron en una época en la que existía el paradigma lingüístico entre el estructuralismo y el generativismo.
Por tanto, las nociones que predominaban para algunos de los autores mencionados en cuanto al concepto de lengua eran, desde una perspectiva estructuralista5:
a) La dicotomía entre lengua y habla: la lengua contiene y preserva las regularidades mientras que el habla constituye el motor del cambio lingüístico.
b) El estudio de la lengua como sistema estructural: concepto fundamental de esta corriente en que cada elemento que forma parte del sistema se define por sus relaciones con los otros elementos.
c) La sincronía y diacronía: no interesa la evolución de las palabras, sino su estado actual y su relación con las otras palabras del sistema.
d) El estudio del signo lingüístico: la relación entre el significado y el significante es convencional o arbitraria.
4 Otros autores que cabe mencionar en el enfoque lingüístico son: Garnier (1985) “sistemática comparada”, Guillemin-Flescher (1981), Chuquet y Paillard (1989) “comparaciones gramaticales”, Larson (1984/1989) “tendencia semántica”, Ljudskanov (1969), Arcaini (1986) “tendencia semiótica”. 5 Para un estudio más detallado de estas corrientes, véase Castellà, J.M. (1992).
Desde la perspectiva generativista encontramos los siguientes planteamientos:
a) El estudio de la estructura superficial y profunda: una estructura profunda a través de diferentes transformaciones se convierte en una estructura superficial y luego en una realización efectiva por parte del hablante.
b) La existencia de una gramática universal: la gramática es innata y está registrada en nuestro caudal de información genética. Al lado de la gramática común existe un conjunto de conocimientos que dependen de cada lengua y constituyen las gramáticas particulares de las diversas lenguas.
c) La competencia y la actuación: para Chomsky, los seres humanos disponen de una competencia lingüística o gramática interiorizada que dominan de forma inconsciente y que les permite construir un número infinito de oraciones gramaticalmente correctas, de interpretar las frases ambiguas, etc.
d) El componente nuclear de la gramática: la sintaxis constituye el componente nuclear, la fonología y la semántica cumplen papeles secundarios.
Así pues, observamos como algunos de estos conceptos repercuten en la definición de la traducción que es vista como un proceso de traducción de lenguas que se realiza de abajo hacia arriba (bottom-up), un método comparativo y descriptivo de lenguas o una sustitución de material textual de la lengua origen a la lengua meta.
Esta concepción de la traducción hace que la relación entre el texto original y el traducido sea unidireccional y, por consiguiente, se otorgue un mayor valor al texto original y siempre se considere el texto traducido de inferior calidad. Con todo ello, la función de la traducción se reduce a asignar significados a los significantes de las lenguas inmiscuidas en la actividad traductora.
En este apartado hemos intentado hacer una síntesis de los enfoques lingüísticos de la traducción, de las tendencias predominantes de la época y hemos hecho referencia a los autores clásicos más representativos.
Consideramos que los aspectos fundamentales para estructurar una teoría de la traducción son los siguientes: el concepto de lengua del que se parte, la definición de traducción, la relación existente entre el texto original y el texto meta y la función del traductor. En los enfoques lingüísticos, estos aspectos se resumen de la siguiente forma:
Enfoques lingüísticos
Concepto de lengua Definiciónde
traducción Relación entre TO y TM Función del traductor Autores Perspectiva estructuralista • Dicotomía entre lengua y habla • Sistema estructural • Sincronía y diacronía • Signo lingüístico Perspectiva generativista • Estructura superficial y profunda • Gramática universal • Competencia y actuación • Sintaxis como componente nuclear de la gramática • Proceso de traducción de lenguas • Método comparativo y descriptivo de lenguas • Sustitución de material textual • Unidireccional • Mayor valor al texto original • Texto traducido de inferior calidad. • Asignar significados a los significantes • Estilísticas comparadas (Vinay & Darbelnet, Vázquez Ayora) • Posibilidad de traducción (Mounin) • Niveles de traducción (Catford) • Tendencia semántica (Nida &Taber) • Defensa de la literalidad (Newmark)
Tabla 2: Síntesis de los enfoques lingüísticos de la traducción
3.2.2 Enfoques textuales
Los años 70 son cruciales para la estructuración de la traducción como disciplina puesto que comienza a percibirse una integración de los aspectos textuales, comunicativos, socioculturales y psicolingüísticos. Surgen así los enfoques textuales en los que se pasa de la comparación de lenguas a la comparación de textos.
Los enfoques textuales de la traducción se nutren de dos grandes tendencias o corrientes lingüísticas: la lingüística del texto y el análisis del discurso. Estas dos tendencias o
corrientes se conciben como ciencias interdisciplinares en las que confluyen ciencias como la sociología, antropología, psicología y filosofía, entre otras.
A manera de síntesis, Castellà, J.M. (1992) describe la lingüística del texto y el análisis del discurso como estudios de la lengua en uso que tienen en cuenta la actuación lingüística. Los estudiosos de estas tendencias trabajan con unidades diversas que son no sólo de rango superior a la oración, sino pertenecientes al nivel de la actividad comunicativa.
Se consideran factores relevantes de estas dos tendencias, la situación comunicativa, las relaciones entre los hablantes, las estrategias cognitivas de construcción del mensaje, el conocimiento previo de formas tipificadas del lenguaje, los conocimientos culturales compartidos por la sociedad donde se produce la comunicación, etc. Algunos autores no consideran estas corrientes como lingüísticas independientes, sino como parte de una teoría de la actividad humana.
Los diversos representantes de estas dos tendencias se aproximan a cada una de ellas desde diferentes perspectivas; así, por ejemplo, existen modelos de inspiración generativista que intentan ampliar al texto métodos y procedimientos aplicados al nivel oracional (Petöfi et al. 1977, Van Dijk 1977, Rigau 1981); otros, parten del estructuralismo y desarrollan el concepto de función (Halliday 1973/1982); también se dan aproximaciones desde la psicolingüística (De Beaugrande & Dressler 1981, Bronckart 1985), la sociolingüística (Gregory & Carroll 1978), la didáctica de las lenguas (Widdowson 1978); y aportaciones desde el estudio de la actuación y de sus marcas en el lenguaje (Austin 1962, Searle 1969, Grice 1975, Berrendonner 1982, Ducrot 1984/1986)6.
Los planteamientos de estas dos corrientes lingüísticas se trasladan a los estudios de traducción y surgen de esta forma, autores cuyas propuestas se basan en análisis intratextuales, a saber: Wilss (1977/1982), Hartmann (1980), Neubert (1985), Baker (1992), Neubert & Shreve (1992), Tricás (1995), entre otros.
Otros autores contemplan el análisis de aspectos extratextuales para la traducción, como por ejemplo: House (1977), Hönig & Kussmaul (1982), Larose (1989), Hatim & Mason (1990), entre otros. En algunos casos se han llevado a cabo aplicaciones didácticas: Delisle (1980), Grellet (1991), y en otros casos se han hecho búsquedas de modelos evaluativos: Larose (1989), etc.
En este apartado haremos una síntesis de las principales aportaciones de algunos de los autores que forman parte de los enfoques textuales de la traducción y trataremos de anotar las ideas más relevantes de los planteamientos textuales para los propósitos de nuestra investigación.
3.2.2.1 Planteamientos iniciales
Aunque hemos situado los aportes de Catford (1965) en los enfoques lingüísticos, debemos recordar que este autor define la traducción como una operación que se sitúa en el plano textual; Sin embargo, como hemos anotado anteriormente, su concepción de texto es muy limitada y, por tanto, en este apartado nos limitaremos sólo a señalar que algunos de sus planteamientos dieron pie para que se desarrollaran los análisis textuales que proponen otros autores que mencionaremos a continuación.
Otra propuesta que surge como reivindicación de la traducción como hecho textual es la de Meschonnic (1973), quien intenta elaborar una teoría de la traducción de textos, o en otras palabras, una translingüística o poética de la traducción que define como una epistemología de la escritura.
Coseriu (1977) forma parte de los autores que intentan reivindicar la traducción como operación textual al afirmar que “las lenguas no se traducen, los textos sí”. Este planteamiento parte de la base que la traducción no compete al plano de las lenguas, sino al plano de los textos. En el plano textual y gracias al contexto, las inequivalencias desaparecen, mientras que en el plano de las lenguas, las equivalencias existen o no existen.
En esta misma óptica, House (1977), basada en las propuestas de Ogden y Richards (1923), Bühler (1934), Jakobson (1960) y Halliday (1970, 1973), plantea una definición de la noción de función orientada a los textos y no al lenguaje. Para esta autora, la función de un texto está estrechamente relacionada con el contexto de una situación determinada. House propone el análisis de la función del TO, con el fin de realizar la comparación de éste con el TM.
Wilss (1977/1982) hace una síntesis sobre la ciencia de la traducción y contribuye de manera contundente al definir la traducción como un procedimiento que requiere de una comprensión textual de tipo sintáctico, semántico, estilístico y pragmático. Para Wilss, la traducción es un evento orientado al texto (text-oriented). De su obra podemos deducir aspectos importantes para el desarrollo de la disciplina ya que es uno de los primeros en manifestar las dos vertientes de la investigación de la traducción, esto es, la traducción como proceso y como producto.
Esta postura hacia la disciplina, en la que ya dejaba entrever su inquietud hacia los aspectos psicolingüísticos de la traducción, es la que permite comprender mejor la crítica que el autor hace a la contribución de la gramática generativa transformacional (GGT) para la traducción:
“GGT does not provide an interlingual performance model (such as the science of translation would actually need) but rather continues to see itself as an algorithmic, thoroughly rationalized construct of linguistics which dispenses with the difference that exists in principle between natural and artificial language”. (Wilss 1977/1982:69)
Así pues, para Wilss, la GGT no representa un modelo de ejecución interlingüístico, tal y como le haría falta a la ciencia de la traducción, porque se ha limitado a la investigación de sistemas de lenguas individuales.
Si algo se le debe cuestionar a Wilss es su concepción sobre la traducción científico- técnica que, a su modo de ver, se logra mediante sencillos procesos sustitutivos que están sujetos a normas fijas y a correspondencias de términos uno a uno.
En este sentido, el autor deja entrever una de las ideas que también se debatían en la época: la diferencia marcada entre la traducción literaria y la traducción técnica, la dificultad y recursividad que traía consigo la primera y el poco mérito y esfuerzo que requería la segunda. Idea que, por fortuna para los traductores especializados, ha ido cambiando con el transcurso del tiempo.
Aunque sus primeros aportes se sitúan en una perspectiva meramente lingüística, cabe resaltar que Wilss es uno de los autores que, en su preocupación por el avance de la disciplina, ha dado un gran salto en sus planteamientos de modo que en la actualidad forma parte, junto con Bell (1991) y otros, del enfoque psicolingüístico.
Según Wilss, la comunicación lingüística siempre aparece en forma textual. Por consiguiente, si la lingüística moderna se ve en si misma como lingüística del habla y no como lingüística de la lengua, coincide con el hecho de que los textos constituyen la forma primaria de las manifestaciones lingüísticas.
Los textos muestran diferentes condiciones de origen, diferentes estructuras y funciones y están diseñados para distintos receptores. Desde este punto de vista, los textos son en parte de naturaleza monológica y en parte dialógica y se producen para un gran espectro de propósitos comunicativos.
A partir de estos planteamientos, Wilss propone una definición de la traducción que se adecua a los enfoques textuales, ya que para este autor, el traductor no traduce ni palabras, ni oraciones individuales, sino textos.
“Translation is a procedure which leads from a written SLT to an optimally equivalent TLT and requires the syntactic, semantic, stylistic and text-pragmatic comprehension by the translator of the original text” (Wilss 1977/1982:112).
Para Wilss, cada texto se caracteriza por una o varias funciones comunicativas básicas. Los textos con una función comunicativa básica comparable pueden devenir un tipo de
texto. Así, los diferentes tipos de textos requieren en traducción no sólo métodos de transferencia diferentes, sino también criterios diferentes.
Al respecto, el autor propone una lingüística textual centrada en los estudios de traducción que perciba el texto como una configuración orientada comunicativamente con una dimensión temática, funcional y pragmática. Estas tres dimensiones textuales pueden derivarse de la estructura superficial del texto.
Con este nuevo concepto de la traducción orientada hacia la función, la traductología da a luz innumerables tipologías textuales. No obstante, como todos los esfuerzos de clasificación, las tipologías textuales constituyen conceptos idealizados que sólo permiten percepciones generales de la interdependencia entre el texto, el tipo de texto y el método de transferencia.
Una transferencia óptima del TO en el TM presupone un análisis exhaustivo del texto que se debe traducir, en cuanto a sus dimensiones sintáctica, semántica, estilística y pragmática. En este sentido, el traductor debe desarrollar una estructura semiótica que sirva como herramienta para un texto específico o un análisis textual de un tipo de texto específico y para una metodología de transferencia de un tipo de texto específico.
Con todo ello, lo que Wilss intenta demostrar y aportar es que la traducción es un hecho
textual y como tal, debe buscar métodos que se puedan verificar para explicar la
interdependencia funcional de todos los factores que determinan el texto, con el fin de lograr la comprensión y la reconstitución textual.