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CAPÍTULO III: MARCO TEÓRICO

B. REALIDAD PSÍQUICA Y VIDA ONÍRICA

3. Otros aportes al concepto de duelo

Partiendo de los planteamientos de Klein, Meltzer señala que las ansiedades persecutorias no provienen de objetos malos que producen frustración y deprivación, sino de los objetos buenos que han sido dañados. Para este autor, la escisión del sí mismo da lugar a una nueva forma de persecución que implica el ataque de las partes malas del sí mismo contra sus partes idealizadas; plantea también que la fusión de las partes malas del self con los objetos malos produce el sí mismo-objeto maligno (Muñoz, C. 2011, p. 151). Muñoz señala que cuando esto sucede se pierde la confianza en los objetos externos e internos protectores, y cuando coincide la muerte de

un ser amado con los ataques a los objetos internos surge un estado de desesperanza y ansiedad depresiva, que buscará ser equilibrada mediante la utilización de mecanismos obsesivos de control omnipotente y separación de los objetos.

Ante una situación de duelo se ve afectado el funcionar psíquico de todos los dolientes. Ante esta situación los objetos externos, entre ellos la madre, se convierten en incapaces de mitigar la frustración e incrementar la tolerancia al dolor, de sus hijos. Bajo esta situación, la escisión y la idealización, junto con la negación y la represión, pueden convertirse en los mecanismos más usados para deshacerse del dolor y la rabia (Muñoz, 2011, p. 154).

Al respecto Bion plantea la capacidad de reverie de la madre, la cual es definida como “la fuente psicológica que satisface las necesidades del niño de amor y comprensión”. Este autor señala que cuando la función de pensar del niño y la función de reverie de la madre fallan como producto del dolor intolerable que produce la pérdida del ser amado, los niños comienzan a utilizar los mecanismos omnipotentes.

Muñoz (2011) señala que después de la muerte de un ser amado el individuo pierde el interés por la vida, por lo cual se le hace difícil usar los objetos amados que sobreviven como protectores contra sus impulsos asesinos y suicidas,

Se encuentra a la deriva, con toda la destructividad que aparece como consecuencia del objeto amado muerto y el sobreviviente que parece muerto; se encuentra inmerso en una situación de muerte, donde no hay nada ni nadie que le permita diferenciar la vida de la muerte. Él mismo está muerto. Se encuentra inmerso en emociones violentamente crueles (p. 155).

Al respecto, Green (citado por Moreno, S. 2007) señalaría que este sentimiento se relaciona con una experiencia de fallecimiento psíquico, que sería a la psique, lo que el estado de coma es al cuerpo (p. 263)

Winnicott (1958) plantea que es importante considerara la etapa del desarrollo emocional en que ocurrió la pérdida del objeto amado ya que de acuerdo a eso el niño pudo o no reaccionar

con madurez, y señala que un yo inmaduro es incapaz de experimentar el duelo. Para el autor el duelo es en sí un indicador de madurez en el individuo (p. 157) y este mecanismo incluye el siguiente proceso:

el individuo que ha sufrido la pérdida de un objeto introyecta a éste y lo odia dentro del yo (…) con el tiempo, en los individuos sanos, el objeto interiorizado empieza a liberarse del odio y el individuo recobra la capacidad de ser feliz pese a la pérdida del objeto y a causa de su resurrección dentro del yo (p. 158).

Para Winnicott (1958), poder elaborar el proceso de duelo necesita que se cumplan determinadas condiciones. Entre ellas que el ambiente debe prestar apoyo y sostén mientras se efectúe esa elaboración; así mismo, el individuo debe estar libre del tipo de actitud que impide experimentar tristeza. A veces los individuos que ya son capaces de hacer el duelo se ven impedidos de elaborar los proceses por falta de comprensión intelectual, como sucede cuando en la vida de un niño se teje una conspiración de silencio en torno una muerte. En algunos de estos casos, una información simple sobre el hecho basta para posibilitar al niño el cumplimiento del proceso de duelo; de lo contrario caerá en la confusión (p. 158).

Para Lapacó (2007) el abandono o pérdida del objeto produce un desapego emocional que va a repetirse en las distintas generaciones, creando una incapacidad para elaborar los duelos, ya que los dolientes se vuelven incapaces de transformar la ausencia en posible presencia, en su lugar aparecía el sentimiento de pérdida y su dolor se volvía insoportable (p. 239).

Según Kaplan (citado por Muñoz, 2011), cuando los niños pierden tempranamente a sus padres, por muerte o divorcio, se vuelven propensos a repetir la pérdida en los objetos de uso cotidiano. Perder y encontrar son el reflejo de la esperanza de reaparición del padre muerto y de la imposibilidad de aceptar haberlo perdido para siempre (p. 157). Este autor señala que bajo una situación de pérdida del padre.

No solo desaparece su mirada, sino también su sonrisa, sus palabras, sus caricias y la seguridad que traía su regreso a casa. Ha desaparecido todo el contacto sensorial y afectivo cotidiano con aquél, adquieren mayor importancia la imagen ideológica interiorizada y los objetos internos que se han dañado a partir de la muerte (Muñoz, 2011, p. 158).

Muñoz (2011) plantea que

con la muerte del padre no solo desaparece el padre externo, sino que el padre interno pierde su vitalidad y su función de acompañante. El niño queda inmerso en un mundo que siente amenazante y persecutorio, ha perdido al protector que le aseguraba un futuro tranquilo y parece que no hay nadie que lo remplace y que pueda ayudarlo a salir del sentimiento de soledad y abandono en que queda sumido. El niño se ve forzado a reprimir, negar y escindir los dolores, rabias y temores que le produjeron su muerte, porque los miembros adultos cercanos, inmersos en su propio dolor, han perdido las funciones básicas de contención, reverie e integración. No hay nadie que intente ayudarles a digerir las experiencias aterradoras. La imposibilidad de tolerar la desaparición permanente del padre lo lleva a asumir procesos masivos de identificación que aniquilan la autonomía del yo. El niño se convierte en el padre muerto y trata de reemplazar sus funciones en la familia y en la vida. Puede asumir también una posición de venganza contra los culpables reales o imaginarios de la muerte del padre, dentro de los cuales se encuentra él mismo, convertido en malo por no haber salvado al padre (p. 159).

CAPÍTULO IV: RESULTADOS

En este capítulo abordaré los casos de Leidy, Gerardo y Linda, en el cual haré una descripción de cada uno de ellos, mencionaré aspectos generales de su vida tales como la conformación familiar, su motivo de consulta y algunos hechos que me resultaron relevantes para la comprensión de los casos. Así mismo, mostraré el funcionamiento psíquico de los individuos en las tres dimensiones establecidas para interpretar el material recogido en los protocolos, a saber: las implicaciones de la separación con el padre en el funcionamiento psíquico, los mecanismos utilizados para enfrentar el dolor mental debido a la pérdida del objeto (el padre) y la cualidad de las relaciones con los objetos presentes y ausentes; estas dimensiones se dividieron a su vez en sub-categorías de análisis, como se muestra en la tabla del Anexo 1, las cuales serán abordadas a lo largo de los casos. Es pertinente mencionar que el establecimiento de las categorías se realizó a partir de la identificación de las similitudes y diferencias de las experiencias vividas por los tres pacientes utilizando las narraciones de los mismos.

El orden en el que realizo la descripción de los participantes lo establecí de acuerdo al momento vital en que se sufrió la separación con el padre. Así, presentaré primero a Leidy quien es hija de una relación extramatrimonial y por lo tanto ha vivido de manera permanente la ausencia del padre; luego a Gerardo quien perdió a su padre aproximadamente a los ochos años de edad debido a una separación de sus padres, pero de quien se alejó emocionalmente de manera “definitiva” durante su adolescencia; y finalmente me referiré a Linda quien perdió a su padre de manera inesperada por muerte a los catorce años.

De igual manera, con la exploración de cada uno de los casos se busca dar respuesta a los objetivos de investigación planteados.