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Mecanismos utilizados para enfrentar el dolor mental debido a la pérdida del objeto

CAPÍTULO III: MARCO TEÓRICO

A. LEIDY EL OBJETO PERDIDO PREVALECE SOBRE EL YO

2. Mecanismos utilizados para enfrentar el dolor mental debido a la pérdida del objeto

a. El uso de la idealización, la negación y la compulsión a la repetición.

Leidy emplea diferentes mecanismos de defensa como son la idealización, la negación y la compulsión a la repetición.

De acuerdo a lo que Laplanche (1971) señala sobre el concepto de idealización, a lo largo del proceso psicoterapéutico se pudo observar, a través de las narraciones de Leidy, que ella tenía idealizada la relación familiar: la pareja de esposos y el nacimiento de los hijos. Al respecto ella señalaba:

Teníamos una relación muy bonita (con Jesús), aunque peleábamos por bobadas. Teníamos la idea de casarnos y tener una niña.

En cuanto a la negación puede verse en la relación que ha establecido Leidy un poco antes de ingresar en el proceso psicoterapéutico. La relación con esta persona se ha caracterizado por la desconfianza de ella hacia él pues ha encontrado publicaciones en la red social de facebook que dan cuenta de una posible relación entre él y una mujer en otra ciudad. A pesar de que ella ha visto las publicaciones, de que su “novio” viaja constantemente a esa ciudad y que cada vez que lo hace no solo no se comunica con ella, sino que hace una nueva publicación con esta otra mujer, Leidy hace como si eso no existiera y se niega a enfrentar la situación pues teme quedarse sola.

Imagínate que seguí chismoseando el Facebook a Carlos, y tiene una foto de una argolla con la niña que te conté la vez pasada, pues están etiquetados los dos en la foto y pues tienen comentarios en los que él escribe que ella será la mamá de los hijos y bueno cosas así como si tuvieran algo. No sé qué reacción tomar, mi problema es que me pongo de mal genio y a los cinco minutos ya estoy bien, con una facilidad se me pasa el mal genio. Entonces nos vimos y pasó lo que tenía que pasar. Lo que pasó es que estábamos con el mejor amigo y me recogieron y nos fuimos para la casa de él (Carlos), me quede un rato con el amigo en sala. Ya después de que el amigo se fue yo le pregunte que quien era Naya, que yo había visto que el amigo la tenía de amiga en el FB y que ella tenía en su perfil una foto con él… y tú vieras se puso como nervioso, como que no sabía qué decir, y lo que me dijo es que ella es la mejor amiga y que vive en la costa y que lo que pasaba era que ellos habían terminado sus relaciones como al tiempo y entonces habían hecho un trato, como para darle celos a sus ex-novios, entonces que colocaron fotos de los dos como si tuvieran una relación para que los otros pues se dieran cuenta. Y bueno así paso, no me dijo nada más, nos quedamos ahí en su casa viendo televisión, ese día me quede allá y tuvimos relaciones sexuales.

La cita anterior da cuenta de la separación que ha hecho Leidy de una realidad objetiva del componente emocional. A lo largo de las sesiones Leidy llegaba comentando que Carlos puso una foto en el facebook, que hizo un comentario sobre algo, que los amigos los felicitan por internet; sin embargo, Leidy no logra pensar la relación que, al parecer, tiene Carlos en la costa con otra mujer. Debido a la necesidad que tiene de establecer una relación duradera, niega que

esto sea posible, por lo que prefiere creerle a él la historia de que es un juego entre amigos. Esta solución le da a Leidy mayor tranquilidad.

En cuanto a la compulsión a la repetición, el empleo de este mecanismo en Leidy se puede observar en el establecimiento de las relaciones, en la manera de mantenerlas y la forma en que las termina, especialmente en el establecimiento de relaciones con hombres comprometidos (con familia). Al respecto traigo dos viñetas en las cuales puede observarse la reiterada unión con hombres que de algún modo estaban comprometidos.

Después me encontré con David, él se emborrachó y me mostró una foto en su celular y había dos niños pequeños y le pregunté quién era la niña porque el niño yo sabía que era el hijo, y me dijo que ambos eran los hijos, que él tenía su familia en la costa, que estaba casado y que tenía dos hijos, yo en ese momento me levante y me fui. Eso me dolió.

Es que siempre me pasa, lo mismo me pasaba con Fabián, si te conté T: Bueno no hemos hablado de Fabián, ¿qué pasó con él? Cuéntame

P: Es que a Fabián lo conocí cuando trabaje en la constructora, él ya era grande, pues señor, pero salíamos y eso. Él tenía una novia que no vivía acá en Bogotá, entonces pues terminaron y cuando salía conmigo pues la vieja lo buscaba y eso… ellos volvieron pero yo seguía saliendo con él, pero después me enteré que ella estaba embarazada y pues me pasó lo mismo, empecé a pensar en el bebé, en la familia de ellos y dejé de salir con él.

b. Acercarse a la vida onírica no es tan fácil

Leidy trae a sesión varios sueños. Inicialmente le cuesta realizar asociaciones sobre estos y los menciona porque se lo he preguntado

Sí, pero no me acuerdo mucho qué sueño. Que día me soñé con una compañera del colegio, pero a ella no la veo hace mucho tiempo. Es que llego a dormir, me acuesto y me duermo de una, no es como que a veces a uno le pasa que se acuesta y se queda un tiempo pensando, no, yo me duermo de una.

Puede verse que le cuesta el solo hecho de hacer algún tipo de acercamiento a su vida onírica, cambiando rápidamente de tema. Más adelante menciona que tuvo dos sueños, pero de igual manera sin llegar a hacer asociaciones al respecto.

Me sueño durmiendo, que me empezaron a tocar como la espalda. Sentía que me ahorcaban, me quedaba sin respiración que me jalaban hacia el tercer piso, me sentía asfixiada, mi mamá me dijo que estaba hiperventilando.

Tuve un sueño en el que yo estaba vestida como con una camisa de rayas. Como las de los presos Sin embargo, a lo largo del proceso psicoterapéutico fue aumentando la posibilidad de pensar sobre el contenido del sueño. Luego trajo este sueño del que pudo hacer algunas asociaciones.

¿Te acuerdas que me preguntaste que si soñaba? Imagínate que me soñé que llamaba a mi anterior jefe, el de la constructora. Él era muy bravo, irascible, siempre que estaba hablando por teléfono o algo y se ponía de mal genio tiraba las cosas durísimo al piso, o golpeaba la mesa con la mano. En lo que menos uno se esperaba lo asustaba a uno. Pero fuera de eso era chévere porque allá si tenía tiempo; por ejemplo, en las mañanas me ponía a hacer mis trabajos y ya en la tarde trabajaba, adelantaba todas las cosas. Me rendía más, como que me alcanzaba el tiempo para todo. Y bueno yo lo llamaba y le decía que si podía volver a trabajar con él, y que después yo ya estaba otra vez allá. (…) No sé. ¿Será que todo esto tiene que ver con mi vida sentimental?

Terapeuta: ¿Cómo?

Pues qué día hablamos con Carlos, me llamó otra vez y me dijo que si nos veíamos, le dije como sí, pero no. Está ahí como por si acaso. Es que siento que todo se relaciona, que todo lo que me está pasando está conectado. Con lo que te he contado, que he estado toda despistada en el trabajo, toda como dormida.