1 7 LA REALIDAD DESDE UNA PERSPECTIVA QUEER
APORTES DE LA TEORÍA QUEER AL ANÁLISIS Y TRANSFORMACIÓN DE LA REALIDAD
Pensar sobre la realidad desde una perspectiva queer creo que supone hacerlo no solo sin pretensiones de universalidad, sino desde los múltiples yoes, desde la diversidad de
enfoques y perspectivas, desde la empatía. La empatía es la capacidad de poder colocarse en el lugar del otro, capacidad que compartimos además con muchos otros seres vivos.
Esta propuesta teórica no solo trata de denunciar el encierro mental que supone quedarse en el pensamiento binario, sino que además cree en las colectividades. En este sentido, el Queer tiene algo de utopía porque encierra potencialidades de mucho amor. Al creer en el poder de la organización popular, al salir a las calles para tratar de cambiar la marginación y la invisibilización de ciertos sectores sociales, el Queer invita a que nos juntemos para
construir juntos y juntas. Se trata de que aprendamos a tratarnos bien, a valorar las diferencias como enriquecedoras, a aprender a respetarnos, a a convivir pacífica y solidariamente, y a querernos un poquito más, en definitiva.43
En este sentido creo que la propuesta de quererse más y mejor podría ser revolucionaria porque destrozaría las redes del miedo que vacían las calles y nos hacen temer unos de otros. Destrozaría el individualismo atroz en el que vivimos, y propiciaría la creación de redes de solidaridad y ayuda mutua que podrían hacer colapsar el sistema capitalista, del todo insolidario, jerárquico y egoísta.
Esta propuesta queer continúa la línea del amor que pasó por el movimiento hippie, pero esta vez es más punk porque en su rebeldía contra los estereotipos, los roles y el control
sociopolítico de nuestros cuerpos y emociones, destapa todo aquello que la sociedad no quiere ver, aquello que los medios no visibilizan. En su batalla para desmontar mitos, roles y estereotipos tradicionales el queer combina imágenes impactantes, videoperformances, tesis doctorales, flashmobs callejeros, vídeos en youtube, conferencias académicas, artículos científicos, cursos de activismo político, shows en fiestas….
Transita con fluidez en el lenguaje de la calle, y se mueve, también, con fluidez en el
lenguaje más fino y académico. De este modo, tiene muchos frentes de batalla abiertos, pero para mí, esa es su gran virtud. Las queers o kuirs estamos vivas, nos relacionamos
horizontalmente en las redes sociales, compartimos artículos propios y ajenos, hacemos propuestas, leemos sobre queer y participamos en charlas sobre el tema.
El Queer no es solo una generación de gente que está viva y está pensando, deconstruyendo, proponiendo, sino también una etiqueta que elegimos para definirnos. Como todas las etiquetas, nos encierra y nos estereotipa, como advertía Preciado. Yo misma me etiqueto como queer por sentirme parte de un algo, de una generación, de un grupo de gente que se indigna y se divierte como yo, que propone, que intercambia pensamientos, que reflexiona en redes sociales horizontales.
Este elogio al Queer que me ha surgido escribiendo, puede por supuesto ser deconstruido al instante. Mucha gente me dirá que el miedo a la diferencia es normal, que las fobias sociales tardan siglos en extinguirse, que la cultura no cambia en absoluto y seguimos tragándonos cuentos de princesas y príncipes para la eternidad, que los queers pasarán a llamarse de otra manera dentro de dos años porque a alguien se le ocurrirá un término más cool, y que el Queer no tiene una propuesta sólida ni una metodología exhaustiva como el marxismo, por ejemplo.
Sin embargo, repito, como herramienta es útil. Es imposible que el Queer nos ofrezca, como otros movimientos o teorías, verdades absolutas, leyes fundamentales, estructuras sólidas y cerradas, métodos de análisis infalibles o hegemonías impuestas. De este modo solo queda pensar que es una corriente que nos proporciona herramientas contra el pensamiento
43
Mi propuesta en torno a este tema se encuentra en el : “Manifiesto de los amores queer”, en el libro “Más allá de las etiquetas. Feminismos, masculinidades, queer”, en Editorial Txalaparta, Pamplona, 2011 y en el blog: “El Rincón de Haika”.
dicotómico, que posee un equipo conceptual muy sólido con un punto de locura y de subversión, que no existe una línea clara a seguir por todos los queers. De este modo lo que podemos es hablar de la construcción sociocultural del sexo, de la belleza, de la identidad, del amor, del cuerpo, del género, de la exclusión, y mil temas más. Deconstruirlos,
repensarlos y volvérnoslos a inventar.
Otro rasgo positivo del Queer es que creo que nadie se siente excluido, ni siquiera excluye a los que no leen queer porque no lo entienden, y a las académicas que no van jamás a una manifestación porque están muy ocupadas con sus charlas y sus publicaciones. Ahí cabemos todas. En mis charlas a menudo me preguntan si caben en el grupo también los
heterosexuales. La respuesta es sí.
El Queer está descentralizado o al menos tiende a ir en esa línea, aunque se institucionalice a través de congresos. Las teóricas y las activistas trabajan con la metodología científica social, pero también narran historias de vida de gente queer, de gente rara, y de aquellas que acumulan sobre sí todas las etiquetas de marginación posibles por ser mujeres, por ser indígenas o afrodescendientes, por ser lesbianas, por ser pobres, por ser ancianas. Yo defiendo el uso de las historias de vida porque con ellas se logra, de algún modo, visibilizar la compleja realidad dentro de fenómenos que poseen, a su vez, una enorme diversidad, como es el caso de la transexualidad. No es lo mismo vivirla en el campo que en la ciudad, ni era lo mismo hace dos siglos que ahora, ni es lo mismo vivirlo en Afganistán que en Francia, por ejemplo.
Cada persona vive desde su absoluta perspectiva la realidad. De este modo lo mejor, creo, es simplemente mostrar las subjetividades de esas vivencias y esas percepciones, y cuantas más mejor, sin tratar de objetivizarlas ni emitir leyes fundamentales.
El Queer entonces no es una ciencia nueva ni una corriente, ni es solo un movimiento marica, o una moda pasajera. Es una herramienta para deconstruir, para proponer, para reflexionar sobre como construimos la realidad y cómo podríamos cambiar esa construcción para lograr una convivencia horizontal entre ideologías, sin que una sea hegemónica y las demás “alternativas” o minoritarias.
Esta convivencia permitiría la construcción de una realidad sin jerarquías, más diversa, más abierta e inclusiva, más amable, más solidaria. Quizás podíamos renombrar toda esta reflexión con la etiqueta “utopía queer”. Pero todas los pensamientos y los discursos suelen estar cargados de utopías, que no son sino metas y propuestas para cambiar la construcción de la realidad a nivel político, económico, social, cultural, sexual y emocional. Es hasta cierto punto “normal” que surjan en estos textos también.
EL QUEER COMO HERRAMIENTA DE-CONSTRUCCIÓN Y CONSTRUCCIÓN