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Un apunte sobre lo cómico

La Repetición de la Diferencia:

3. Un apunte sobre lo cómico

Bergson106 en su libro sobre la risa argumenta que lo cómico es inconsciente107. Para el

filósofo lo cómico es lo mecánico en lo viviente:

“la transformación de una persona en cosa, lo mecánico que se inserta en la vida” o “las actitudes, los gestos y los movimientos del cuerpo humano mueven a risa, en la medida exacta en que dicho cuerpo nos da la idea de un simple mecanismo”

Bergson, para explicar su idea de lo cómico, hace referencia al automatismo corporal que comporta cierta fijación: los gestos y el automatismo del cuerpo causan risa ya que nos evocan algo de carácter mecánico, en definitiva repetitivo.Podríamos decir que hay algo de mecánico también en los síntomas, en las parálisis, en el nudo en la garganta, en la tos de Dora etc. Bergson capta la repetición en el cuerpo, a la que Freud denomina compulsión a la repetición y que Lacan sitúa en el síntoma como real. Lo cómico, nos recuerda lo que “falla”, lo que “no anda”, rememora cómo la existencia de lo real da cuenta de un agujero en relación a la vida: lo mecánico incrustado en lo viviente. Ahora bien, Bergson extrae de la repetición un doble, la risa. En efecto, aquello que mueve a risa es la contradicción que se inserta en el cuerpo. Lo contradictorio se encuentra en el centro del síntoma como “formación de compromiso”: una relación entre la palabra y el cuerpo. 108 En él, hay algo del orden de la sustitución, un significante se presenta en el

lugar de otro, a saber:

S1 --- S2

106 A pesar de que el filósofo es contemporáneo a Freud, elabora una teoría del incosnciente que fundamenta

en la memoria y el tiempo. Explicaré esta concepción en el apartado 5 del capítulo IV Bergson: la memoria.

107 “Nos convenceremos de ello observando que por lo general la medida exacta de la comicidad de un personaje está en el desconocimiento que tiene de sí mismo. Lo cómico es inconsciente”

108 S.Freud, Conferencia 23. Los caminos de la formación sintomática, Amorrortu, Obras Completas, XVI,

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En psicoanálisis el síntoma está en estrecha relación con la repetición de la pulsión, como síntoma patológico – Repetición de Lo Mismo- pero, también con el deseo, como síntoma analítico -Repetición de la Diferencia-. En efecto, el síntoma es la repetición de lo reprimido, pero, ¿a qué represión me refiero?, se trata de la represión originaria freudiana, la Urverdrängung. Lo reprimido es lo traumático, siendo éste

“no sólo el hecho acontecido sino, sobre todo, la carencia de recursos psíquicos para incorporarlo y elaborarlo, para incluirlo como parte del tejido psíquico. Por eso podemos decir que el trauma es la pérdida de realidad (…), lo propio del trauma es quedar cortado de su realidad y ese corte es el sujeto mismo”109

Freud observo que sus pacientes histéricas no recordaban nada de lo que pudo ocasionar su sufrimiento, sin embargo se veían obligadas a repetir. Sería por tanto una tendencia que busca nuevos objetos (objetos actuales) que puedan satisfacer las vivencias de satisfacción pasadas, huellas mnémicas. El síntoma a través de la repetición es la insistencia de la huella que empuja una y otra vez para ser conocida. En el síntoma se encuentra lo que Lacan denominó el “goce”, el objeto a como repetición, objeto perdido que el sujeto intenta satisfacer mediante la sustitución. El síntoma se muestra a través de la repetición y lo que revela es el sujeto o corte de realidad, lo traumático mismo y su deseo a través del empuje hacia la vida. Sin repetición, por tanto no habría sujeto, pues ésta es la relación misma que permite una y otra vez el surgimiento del sujeto de deseo. El síntoma es en sí mismo cómico. ¿Por qué? El síntoma es aquello que la histeria quiere y no quiere sacarse, aquello que supone su satisfacción pero también su insatisfacción, en palabras de Lombardi:

“El síntoma además es sufrimiento. Pero un su sufrimiento que toma una coloración especial: en la medida en que en el inconsciente puede ser interpretado en términos sexuales, toma allí el valor de una satisfacción sustitutiva. Pero también puede suceder que el síntoma engendre un deseo en el sujeto de liberarse de él, de aliviarse de él. Así podemos oponer lo que hay en el síntoma de satisfacción a lo que hay en él de insatisfacción, de deseo de sacarse de encima el goce”110

109 F.Pereña, El hombre sin argumento, op.cit., p.17 110 G,Lombardi, El síntoma y la transferencia, Atuel, p.55

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El síntoma encierra en su núcleo la contradicción que apunta a la comedia en la que el sujeto no ha entendido la oposición. El síntoma es la primera manifestación de la contradicción, a saber, de cómo la repetición de lo Mismo queda vestida, envuelta y diferenciada. En él, es el cuerpo el que comprende la oposición, la muestra una y otra vez para que el sujeto pueda llegar a captarla. Por ejemplo, Chaplin aparece como si fuera una marioneta movida por hilos de su cuerpo, escena mítica de Tiempos

Modernos, en dónde Charlot obrero en la cadena de montaje no puede parar de apretar

tuercas aún cuando la cadena se acaba y es poseído por una fuerza que le hace salir de la fábrica y apretar unos botones, a modo de tuerca, de una señora que pasa por la calle. Siempre podemos leer en la cara Chaplin, ese gesto que dice: ¡Uy!, ¡si yo no quería! Lo cómico está en lo que falla o en su contradicción encarnada. Tanto lo cómico como el síntoma nos muestran en su seno la Repetición que es la Relación o distancia en dónde el sujeto se muestra en su contradicción misma. Retomando el ejemplo de Chaplin, la repetición sería el movimiento por el que Chaplin siempre se nos muestra en sí mismo y fuera de sí: bombero, policía, payaso, dictador…Chaplin111. Por ello en este trabajo la

Repetición no es más que lo cómico, el tránsito que da la posibilidad y la posibilidad misma. Los denominados trastornos de conducta no son más que el síntoma de la pareja parental, encarnado ahora en el cuerpo mecánico del niño que no puede hacer otra cosa que repetir112, transformándose en un doble de la vida familiar. ¿Imitación o

Diferencia?, ¿Identidad o Diferencia? más bien tendríamos que afinar diciendo con Deleuze, “Repetición de la diferencia en sí misma”: el niño es un cómico, el niño hace “series”.

En el apartado de La Maquina de lo Cómico estudiaré cómo una de las formas o vestidos de lo traumático es la “sustitución”. La sustitución, que Lacan denominará metáfora, permite el desplzamiento de la fijación para que la libido circule. En palabras de Freud: “la fijación, que precede y condiciona la represión, y la represión

propiamente dicha, que opera sobre la fijación, mediante el desplazamiento del afecto y sustitución significante, produciendo de esa manera el síntoma”. Así es como en el

síntoma de la parálisis histérica lo traumático queda desdoblado o desplazado al cuerpo al modo de una solución de compromiso.

111 Revista estudios Hegelianos, Centro de estudios hegelianos, Valparaiso, Chile, nº2

112 Véase a este respecto la explicació que realiza P. Fedida sobre el lugar de síntoma que ocupa el niño en la

pareja parental. P. Fedida, Importancia de la psicopatología en las indicaciones psicoterapeúticas hoy en día, (A.E.P.E.A), 1998.

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El sujeto reúne en el síntoma la contradicción: la pulsión y el deseo. Tal y como señala Lombardi:

“pasa a lo real de la pulsión (…) inscribir el deseo en el circuito de la pulsión quiere decir que es un deseo que ya no pide al Otro sino que toma, toma lo que hay, toma los significantes para introducir una combinación novedosa en lo real”113.

Así pues, sin Repetición no hay sujeto y a su vez la Repetición es el movimiento cómico por el que éste surge. Es a dicho movimiento o tránsito al que he llamado “operación cómica”, operación en la que la repetición de Lo Mismo queda vestida para mostrar la intimidad del sujeto.

“es una verdad con la que se puede bromear. Asoma el humor que es solidario de la contingencia de lo verdadero, de la pérdida de la necesariedad, de la Ananké del sujeto”.

Pensar lo cómico como la pérdida de la necesariedad nos trae la libertad de elección del sujeto.