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ASIRIA: SU ESPLENDOR Y SU DECADENCIA

EVOLUCION HISTORICA DE MESOPOTAMIA

ASIRIA: SU ESPLENDOR Y SU DECADENCIA

A finales del siglo XII a. de C., en la parte norte de la región mesopotámica, comenzó a formarse un imperio bajo el gobier­ no de Tiglatpileser I. Se puede seguir el rastro de la expansión asiria hasta comienzos del segundo milenio antes de nuestra era, la época asiria antiguaren la que comerciantes asirios se es­ tablecieron en Asia Menor fundando allí sus colonias comer­ ciales (véase cap. X). En esta época se fusionan con las tribus nómadas asirías las tribus autóctonas de subareos, que, al igual que los hurritas y los urarteos, estaban establecidos en la región noroeste de Mesopotamia desde los tiempos prehistóricos. El estado asirio se convirtió en un baluarte, oponiéndose a los continuos ataques enemigos, que venían de todas direcciones. Estas luchas ininterrumpidas contribuyeron sin duda a des­ arrollar el duro e incluso cruel carácter de los asirios.

Lá poderosa ascensión de Asiria tras la caída de la III dinastía de Ur, cuando Shamshíadad I, hasta entonces jefe de una tribu nómada amorrea, bajo cuyo poder se encontraba tocio el norte de Mesopotamia, se proclamó «rey de la totalidad». Pero Ham­ murabi, que consiguió paralizar las fuerzas asirías de su época, puso fin a sus conquistas. Tras Hammurabi, el reino Mitanni, habitado por los hurritas, se opuso a la renovación de este po­ der. Sólo tras su represión por los hititas quedó libre el camino para el ulterior desarrollo de Asiria.

A principios del siglo XIV a. de C ., Ashshurubalüt I organizó su reino en Asur. Tukultininurta I continuó su obra con victo­ riosas campañas guerreras en ambos frentes: contra los hititas y los babilonios. Cuando a finales del siglo XII a. de C. se desmo­ ronó el reino hitita y también Elam perdió gran parte de su po­ der, Tiglatpileser I extendió su dominio desde el Golfo Pérsico hasta el Mediterráneo. En el décimo siglo de nuestra era aumentaron los ataques de los nómadas.arameos, de origen se- - mita, que acabaron por dominar todas las fronteras de Asiria. -- En cuanto los soberanos asirios consiguieron, con la ayuda de

Fig. 7. Los asirios saquean y arrasan una ciudad conquistada. Según un re­

lieve de alabastro del palacio de Asurbanipal en Nínive. Altura del relieve, 95,5 cm. Ancho del fragmento, 63,5 cm. British Museum, Londres

se sacerdotal, pudieron comenzar una expansión que significó el comienzo de una nueva era en la historia de Asiria, la llama­ da época neoasiria (desde principios del siglo IX a. de C. hasta el año 605 a. de C.).

Asurnasirpal II (883-859) se cuenta entre los primeros orga­ nizadores del reino neoasirío, que devolvió a su país la configu­ ración que había tenido antes de las conquistas arameas. Sal- manasar III (859-824) conquistó Siria y Fenicia, pero el éxito no le acompañó en sus luchas contra Urartu. Fue Urartu preci­ samente quien amenazó en mayor medida a Siria y Asiría du­ rante los años siguientes (véase lám. X). Tras un temporal retroceso, Asiría continuó su ascensión con Tiglatpileser III, hasta llegar al punto máximo de su poder (véanse fig. 7 y 8).

Las poblaciones de los territorios conquistados fueron deporta-

Fig. 8. Fugitivos abandonan a nado la ciudad conquistada. Fragmento de

un relieve asirio del palacio real de Kalkhu (hoy Nimrud). British Museum, Londres

das a otras zonas sin consideración alguna, estableciendo en su lugar a las poblaciones de otras regiones sometidas. El reino fue dividido en pequeños distritos administrativos. Asiria y Babilo­ nia se unieron bajo el gobierno de Tigíatpileser III, que reinó en Babilonia con el nombre de Pulu, Este mismo soberano conquistó también gran parte de Siria, Fenicia y Urartu. Sal- manasar V (727-722), que reinó en Babilonia con el nombre de Ululai, y Sargón II (722-705), continuaron su política expan- sionista (véase mapa n.° 4).

Menfis

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Mapa núm. 4.—EI imperio de Sargón II

[lili Núcleo del imperio Parte babilonia del imperio Regiones tributarias

Fig. 9- Relieve de

alabastro representando a Sargón II. Encontrado en Khorsabad. Altura, 40 cm. Muse o de Turín

Este último soberano mencionado fue el primero de una dinastía de déspotas en el trono asirío, que ha sido conocida con el nombre de dinastía sargónida (véase fig. 9). Desde su nueva residencia, Dur Sharrukin (hoy Khorsabad), gobernó no sólo su patria, Asiria, sino también una serie de regiones veci­ nas. Conquistó Samaría, destruyó el reino de Israel y deportó al norte de Mesopotamia a cerca de 30.000 judíos.

Tras reprimir una rebelión en Babilonia, sometió a Elam, Si­ ria y Egipto. Con la misma fortuna conjuró el peligro que ame­ nazaba por parte de Tos urarteos y los medos. Estos triunfos fueron una gran fuente de riquezas para la clase dominante asi­ ría, pero, por otro lado, creció el número de indigentes, sobre todo entre los agricultores que tuvieron que sufrir por una par­ te la participación obligatoria en las campañas guerreras y por otra los grandes impuestos (véase fig. 10). La situación de los esclavos, cuyo número iba en aumento con el continuo flujo de prisioneros, era también miserable.

El siguiente rey, Senaquerib (705-¿80), se vio obligado a destruir Babilonia, ei principal foco de rebeldía. Arrasó total­ mente la ciudad. Las siguientes campañas de expansión fueron una carga para Asiria. Se produjo una rebelión en la que Sena-

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Fig. 10. El botín conseguido por Salmanasar III és transportado fuera de la _

ciudad de Tiro. Sección de la puerta de bronce de Balawat (en asirio Imgur- Bel). Altura de la sección, 37 cm. Louvre, París. El resto de la puerta se en­

cuentra en el British Museum, Londres. (Véase lam, XIII)

querib perdió la vida. La oposición se.enfrentó también a su sucesor, Asarhaddón, que fue destronado con ayuda de la clase sacerdotal. Asarhaddón inauguró su gobierno (680-669) con la restauración de Babilonia, donde entronizó a su hijo Shamash- shumukín (en griego, Saosduchin).

Principal objetivo de sus ataques fue la región del Mediterrá­ neo, especialmente Fenicia y Egipto (véase lám. XI). Penetró hasta Menfis y ocupó el delta del Nilo, pero en el este no le acompañó el éxito. No pudo someter a los medos ni a otras tri­ bus, que iniciaron incluso el camino hacia la creación de un reino propio.

Fig. 11. Asirios persiguen a guerreros árabes montados sobre camellos. De

un relieve de Asurbanipal en Nínive. Altura aproximada, 50 cm. British Mu­ seum, Londres

Asiria alcanzó el punto máximo de su poder con Asurbani­ pal (669-631?). Egipto, que los asirios ocuparon hasta la fron­ tera con Nubia, fue su mayor conquista (véase fig. 11). Tam­ bién Lidia, en Asia Menor, y Tiro, el más importante puerto fenicio, cayeron bajo el yugo asirio. Pero ya durante el gobier­ no de Asurbanipal comenzó a palidecer el esplendor asirio.

Egipto se perdió definitivamente y esta pérdida no pudo com­ pensarse ni siquiera con la victoria contra Elam ni con la repre­ sión de un nuevo levantamiento en Babilonia.

Fig. 12. Fragmento de la

ornamentación del pavi­ mento del palacio de Asur­ banipal en Nínive. British

Museum, Londres

Asurbanipal prestó especial atención al desarrollo cultural de su reino (véase fig. 12). Es famosa su biblioteca de Nínive (vé­ ase cap. XV). Sin embargo no fue capaz de reprimir los desór­ denes originados por la heterogénea mezcla que constituía la población de su reino y por las rivalidades entre los miembros de las clases privilegiadas (véase lám. XII). Los largos años de guerra ocasionaron la debilitación interna del reino, mientras que para sus enemigos supusieron una valiosa experiencia guerrera.

Así, en el momento en que Babilonia consiguió establecer una alianza con los medos, Asiria no era ya lo suficientemente fuerte como para oponer una resistencia efectiva a esa poderosa coalición. Asur en el año 614 a. de C. y Nínive dos años más tarde sucumbieron ante el ataque de los medos. Ashshuru- ballit II, el último soberano asirio, que se había retirado a la zona norte del país, fue vencido en la batalla de Karkemish, el año 605 a. de C., por el sucesor en el trono babilonio Nebu- kadnezar II.