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3. LA ASTRONOMÍA COMO ARTEFACTO CULTURAL (1880-1920).

3.3 ASTRONOMÍA POPULAR

Este impulso hacia la astronomía por parte de la élite, hizo que no sólo en órganos especializados como los Anales de Ingeniería y los Anales del Observatorio Astronómico Nacional se preocuparan por dar a conocer los estudios y conocimientos astronómicos. En la década del 80 uno de los periódicos que le dedicó atención a los estudios científicos fue

       

130 ALVARES LLERAS, Jorge. (1920). “Julio Garavito Armero. Proposición que hora su memoria”. En:

Revista Anales de Ingeniería. Vol. XXVII. Núm. 325, p421

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el Papel Periódico Ilustrado 132, y de esta forma en algunos de sus números publicó artículos referentes a astronomía con un carácter bastante popular y explicaciones sencillas para el fácil entendimiento del público, seguramente con el ánimo de fortalecer esa idea de control social por parte de la élite de la que se ha venido hablando, puesto que la difusión y lectura de los periódicos debió ser más frecuente que los órganos especializados de los que se ha hecho mención. En el año de 1882 encontramos un artículo a propósito del paso de Venus en ese año, en el que se invita al público a prestarle más atención a las cuestiones astronómicas, en él podemos ver:

Hoy que la presencia de un esplendido cometa en nuestro horizonte llama la atención de muchas personas hacia las cosas que pasan fuera de nuestra atmosfera vistas por lo general con tanta indiferencia como si fuesen de otro mundo extraño para el hombre, no sería inoportuno decir algunas palabras acerca del lucero más bello y vemos ahora al anochecer hacia el occidente y que se le conoce con el nombre de Venus.133

Y un poco más adelante para dejar en claro el carácter popular del artículo encontramos: “Lo que vamos a decir es tomado en su mayor parte de un precioso libro popular de Rambosson, titulado Los Astros, en que se exponen con claridad y sencillez, sin suposiciones fantásticas, varios hechos y teorías, según el estado actual de la ciencia.”134

La publicación de artículos de este tipo da muestra de las intenciones de crear un espacio popular para la astronomía y el interés que se generó en torno a sus conocimientos. También deja ver que en Colombia había cierto conocimiento de las obras de algunos autores que escribían obras de carácter popular diferentes a Flammarion.135

Ya para el siglo XX, otro periódico que mostró bastante interés por divulgar conocimientos científicos fue El Gráfico de Bogotá en las dos primeras décadas del siglo, en él no sólo se pueden encontrar algunos artículos de astronomía, sino también de medicina, botánica,

       

132 Este periódico fue una publicación de carácter artístico que circulo a finales del siglo XIX en el que se

encontraba información acerca de literatura, biografías, ciencias, cuadros de costumbres e historia. Fundado en 1881 por Alberto Urdaneta, logró mantenerse hasta 1888. Alcanzó a lanzar ciento dieciséis números que, coleccionados, forman cinco volúmenes, encuadernados en pastas elaboradas especialmente en Europa, según diseño del propio Urdaneta. (1903). En: Revista Anales de Ingeniería. Vol. XIII. Núm. 105 p239.

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El Paso de Venus. En: Papel Periódico Ilustrado. Núm. 29. Año II p. 77

134 El Paso de Venus. En: Papel Periódico Ilustrado. Núm. 29. Año II p. 77

135 El libro de Rambosson fue publicado en el año de 1874 y al parecer llegó aquí para la época, ya que se

encuentra en la Biblioteca Luis Ángel Arango en la sala de los libros valiosos, y en francés que fue en el idioma que fue escrito.

física, entre muchos otros, que debieron despertar el interés entre el público, ya que venían acompañados de otro tipo de información como literatura, política y variedades.

En este periódico se comentó el paso del Cometa Halley en el año de 1910, se publicaron artículos referentes a las estrellas y otros cuerpos celestes, y a los desarrollos de la astronomía en el ámbito internacional. Algo importante, es que en él también podemos encontrar nociones y discursos que asocian a la ciencia con valores vinculados a la civilización, la religión y a la identidad nacional. En un artículo de 1913 con el nombre de

Las Estrellas y su Velocidad, se dice acerca de la astronomía lo siguiente:

Cada progreso que realiza la astronomía, cada precisión que nos ofrece sobre el conocimiento del universo, dicen de la grandeza de la creación, de la inmensidad del espacio y también de la inmensidad del orgullo de los filósofos que han querido hacer de la tierra el centro del mundo136 Unos años antes, en 1909, nuevamente Andrés Posada Arango escribió algo similar cuando publicó sus escritos científicos:

“La Astronomía ha sido, por eso, la ciencia más antigua, la ciencia predilecta, considerada a la vez como la más noble, como la más atrevida en sus investigaciones, y, seguramente, la más avanzada en sus conquistas. Su estudio es, también, el más a propósito para hacernos formar digna idea de la grandiosidad de la creación y de la excelsa sabiduría de su Supremo Hacedor. Jamás podría desarrollarse entre los que la cultiven, esa lastimosa enfermedad de espíritu, esa inconcebible aberración que se llama ATEÍSMO.”137

Una vez más, y como se mencionó en el capítulo anterior con respecto al siglo XIX, en los inicios del siglo XX persistió esa idea en el pensamiento de algunos intelectuales alrededor de construir una evidencia de Dios, sin necesariamente dirigirse a cuestiones sobrenaturales, en donde se reafirmaba, tanto el saber científico como la fe cristiana. Y en consecuencia, esto trajo consigo un aspecto para tener en cuenta en lo que tiene que ver con la conformación de una determinada cultura de la ciencia. Para este caso la astronomía, dentro del marco de esfera pública de nuestro país, tiene como uno de los principales rasgos el intentar unir armónicamente teorías científicas con valores religiosos tradicionales, y esto lo hemos podido ver en algunas de las alusiones que se han hecho en este capítulo y en el anterior.

       

136Las Estrellas y su velocidad. (Noviembre 15 de 1913) En: El Gráfico de Bogotá. Año IV Núm. 159 137

Del mismo modo en El Gráfico, también podemos encontrar alusiones a la identidad nacional y no solamente en los artículos de carácter científico, sino también en el terreno literario. Un ejemplo de esto lo encontramos en un poema que publicó Eduardo López para conmemorar la muerte de Caldas el día de la Independencia en 1914:

CALDAS

Escrutando los astros que alumbraban la egida, Del embrión de la Patria, y arrancando a las cosas

Sus profundos secretos, te asalto bajo hermosas Vibraciones de palmas la sentencia homicida

Tu saludo a la muerte y tu adiós a la vida Anhelaste que el tiempo coronara de rosas, Y en la historia, en un fondo de tinieblas radiosas

Una O describiste larga y negra partida.138

Aquí encontramos nuevamente ese reconocimiento a los héroes de la independencia a partir de la exaltación de sus cualidades, como su fervor hacia el conocimiento, su entrega desinteresada a la patria y su lealtad a dios. Y se recurre a Caldas, tal vez porque para la época se había presentado como el hombre más sabio que había dado la nación y por su sacrificio por la patria.

Finalmente, en este capítulo hemos visto cómo el proceso de comunicación de la astronomía no sólo se presenta como un elemento en el que se dan a conocer unos conocimientos científicos determinados. Sino que conceptos como modernidad, civilización, religión, progreso e identidad se presentan o se tratan de presentar en sus contenidos, que en varios casos resultaron ser mecanismos de control social por parte de la élite intelectual, en donde se querían establecer cánones de comportamiento en la sociedad colombiana de finales del siglo XIX e inicios del XX.

 

       

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CONCLUSIONES  

La historia de la astronomía en Colombia a lo largo del siglo XIX y comienzos del XX se presenta como un estudio de caso a la hora de realizar un análisis en torno a la temática de cómo se divulga un conocimiento científico en un contexto específico. Son varios los aspectos que se pueden mencionar a manera de conclusión.

En primer lugar, se debe decir que debemos dejar atrás esa idea de que la ciencia corresponde a una construcción que se da en condiciones universales y atemporales, sino que es una construcción viva, que nace supeditada a contextos históricos en los que evoluciona y muere. Igualmente, detrás de los contenidos científicos, se encuentran otros que son bastante determinantes, es decir, no sólo se manifiestan como una serie de contenidos conceptuales o como un conjunto de proposiciones sistemáticamente organizadas sobre la naturaleza, sino que hacen parte de un marco aun más grande en donde se encuentran, discursos, creencias, valoraciones, contextos y compromisos que los sustentan. No es simplemente una actividad independiente de individuos que asumen la realidad pasivamente, sino que de manera contingente depende de complejas construcciones que tienen que ver con la institucionalización, divulgación y comunicación del conocimiento.

En este trabajo se quiso pensar la astronomía desde al ámbito de su divulgación, y se puede decir que en este proceso los científicos y la élite intelectual de Colombia, crearon unos mecanismos de comunicación y de apropiación de los conocimientos astronómicos de los que nació toda una retórica alrededor del quehacer científico que reivindicaba intereses ligados a la legitimación de las profesiones y a la transmisión de ciertos valores específicos. Así, la divulgación de la astronomía no solo se presentó como el resultado de un esfuerzo por introducir conocimientos científicos a un público esencialmente letrado, sino, desde una perspectiva más amplia, unos conocimientos propicios que fusionaban información científica con valores morales y en algunos casos religiosos.

Al mismo tiempo, ésta divulgación de la astronomía y de las ciencias se mostró como un producto modernizador. Mediante ella se tejió una representación determinada de modernidad e identidad nacional. Desde antes del periodo de la Regeneración, ya se veía en el avance de la ciencia un factor decisivo para modernizarse y para llegar al progreso. En este panorama aparecen intelectuales a lo largo de todo el siglo XIX como Francisco José de Caldas, Andrés Posada Arango, Abelardo Ramos, Indalecio Liévano, José María González B. Julio Garavito etc., que abordaron la astronomía y otras ciencias para mostrar su autoridad cultural mediante una serie de prácticas y estrategias, en las que enfatizaron en que la propiedad del conocimiento giraba en torno un pequeño grupo de individuos, y a partir de allí, elaboraron representaciones y discursos del mundo en el que vivieron. La creación de instituciones como el Observatorio Astronómico, La Sociedad Colombiana De Ingenieros y la misma Oficina de Longitudes, se muestran como el resultado de todo un esfuerzo por parte de los intelectuales de establecerse como instituciones modernas sólidas portadoras de los conocimientos científicos y de los progresos de nuestro país.

Personajes como González Benito se lanzaron en la empresa del reconocimiento internacional de la astronomía, con la intención de traer a nuestro país una innovación teórica a nivel científico. Otros de manera contraria, se percataron que un país como Colombia con pocos recursos económicos a la mano, la investigación científica se presentaba importante a la luz de suplir necesidades de tipo práctico. Frente a este tipo de debates aparece un personaje como Julio Garavito, que aplicó de manera paralela los estudios de ingeniería para las necesidades del país y realizó trabajos de tipo teórico, razones que lo convirtieron en un estandarte de la ciencia nacional.

La creación de órganos como los Anales de Ingeniería y los Anales del Observatorio astronómico Nacional, se convirtieron en las postrimerías del siglo XIX en los principales medios de divulgativos de los trabajos astronómicos y eran los voceros de las prácticas y los intereses que defendía la élite intelectual, en las que muchas ocasiones además de presentar la utilidad de los conocimientos astronómicos para el progreso material, también la mostraban como una ciencia sublime que enaltecía las cualidades morales de los hombres y a través de la cual se podía entender algunos de los misterios de la creación de

Dios. Muy acorde con esa idea de la teología natural que veía en el estatuto científico uno de los mecanismo para conocer la obra de dios.

También hay que decir que entre las principales intensiones de la divulgación de la astronomía se querían establecer patrones de control social, en los que se quería inculcar a la sociedad cual era el correcto “deber ser”, a partir de la idea de que la ciencia era un mecanismo mediante el cual se llegaba a un comportamiento y a la construcción de una moral adecuada para los individuos. Además de los medios divulgativos mencionados arriba, periódicos como El semanario de la Nueva Granada, La caridad, El Papel Periódico Ilustrado y El Grafico en los que circuló la astronomía y que en algunos casos presentaron los conocimientos con un tinte popular y de fácil entendimiento, también quisieron reafirmar esas iniciativas de control social que promulgaba la élite. Adicionalmente almanaques, conferencias públicas y tentativas de enseñar la astronomía en las escuelas a lo largo del siglo XIX, se presentaron como otros de los mecanismos mediante los que se divulgó la astronomía.

Por último se debe decir que la elite, las instituciones, la esfera pública y todos los escenarios dentro de los que se mueve un determinado conocimiento científico se pueden tomar como artefactos culturales. Las instituciones porque son percibidas como sinónimo de modernidad y progreso, la esfera pública porque tras de ella se transmiten toda una serie de valores en torno al deber ser de la sociedad y los intelectuales porque alrededor de sus figuras se presentan prototipos de cómo debe ser y actuar un hombre modernos, además de ser un símbolo para la patria. En resumen, todos son actores históricos, que determinan y se ven determinados por otros actores a la hora de realizar una idea del contexto en el que se hallan inmersos.

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