• No se han encontrado resultados

El Bautismo de Jesús (CCE 535-537) 2 1 Texto y análisis.

EL PRÓLOGO DEL CCE.

Capítulo 3. Trinidad y misterios de la vida de Cristo (CCE 512-570).

3.1. El Bautismo de Jesús (CCE 535-537) 2 1 Texto y análisis.

“El comienzo 3 de la vida pública de Jesús es su bautismo por Juan en el Jordán (est Eius baptismus a Ioanne in Iordane peractus).4 Juan proclamaba «un bautismo de conversión (paenitentiae) para el perdón de los pecados» (Lc 3,3). Una multitud de pecadores, publicanos y soldados,5 fariseos y saduceos,6 y prostitutas 7 viene a hacerse bautizar por él. «Entonces aparece (venit) Jesús». El Bautista duda. Jesús insiste y recibe el bautismo. Entonces el Espíritu Santo, en forma de paloma, viene (venit) sobre Jesús, y la voz del cielo proclama que él es «mi Hijo amado» (Mt 3,13-17). Es la manifestación («Epifanía») de Jesús como Mesías de Israel e Hijo de Dios.” (CCE 535).8

Este primer número expone el hecho del Bautismo de Jesús. Con abundancia de referencias bíblicas –tomadas del evangelio de Mateo y de la obra de Lucas–9 se detalla el momento del Bautismo de Jesús y sus entornos, indicando que con este hecho comienza la vida pública de Jesús.

En este contexto –tal como sucede en el relato evangélico– aparecen las Tres Personas divinas: – “Jesús”, que “viene” para “hacerse bautizar” por Juan, e “insiste y recibe el bautismo”. – “El Espíritu Santo”, que “viene sobre Jesús” “en forma de paloma”.

1

El hilo de la narración sólo se vuelve sintético en medio de la exposición sobre “la vida pública”, pues apelando al esquema del “triplex munus” se resume la actividad de Jesús (CCE 543-553).

2

CCE 523 –que habla de Juan el Bautista– podría incluirse aquí como un texto más que presenta a las Tres Personas, si tomáramos el título “Altísimo” como adjudicado al Padre; pero esto no se deduce claramente del texto bíblico citado allí. 3 Cf. Lc 3, 23. 4 Cf. Hch 1, 22. 5 Cf. Lc 3, 10-14. 6 Cf. Mt 3, 7. 7 Cf. Mt 21, 32. 8

CCE 535 reproduce aquí a PR 1379, salvo la última frase, que es propia del CCE.

9

Referencias tomadas, incluso, de contextos lejanos al relato del Bautismo de Jesús, pero que se vinculan al tema, como la cita de Mt 21, 32.

– El Padre, que desde el “cielo proclama” a Jesús como su “Hijo amado”.

De este modo, se realiza la “manifestación de Jesús como Mesías de Israel e Hijo de Dios.” “El bautismo de Jesús es, por su parte, la aceptación y la inauguración de su misión de Siervo doliente (patientis). Se deja contar entre los pecadores;10 es ya «el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo» (Jn 1,29); anticipa ya el «bautismo» de su muerte sangrienta (cruentae).11 Viene ya a «cumplir toda justicia» (Mt 3,15), es decir, se somete (submittit) enteramente a la voluntad de su Padre: por amor acepta el bautismo de muerte para la remisión de nuestros pecados.12 A esta aceptación responde la voz del Padre que pone toda su complacencia en su Hijo.13 El Espíritu que Jesús posee en plenitud desde su concepción viene a «posarse (maneat)» sobre él.14 De él manará este Espíritu para toda la humanidad (Iesus erit Illius fons pro tota humanitate). En su bautismo, «se abrieron los cielos (aperti sunt Ei caeli)» (Mt 3,16) que el pecado de Adán había cerrado; y las aguas fueron santificadas por el descenso de Jesús y del Espíritu como preludio de la nueva creación.” (CCE 536).15

Así como el número anterior exponía el hecho del Bautismo de Jesús, este número indaga su sentido. Aquí siguen abundando las referencias bíblicas, pero se abre el abanico de libros bíblicos citados o aludidos: están presentes todos los evangelios y tres referencias a Isaías (que se amplían a cuatro si recordamos que la figura del “Siervo doliente” mencionado en la primera frase –sin cita alguna– también procede de Isaías). El contenido del número es rico –y en mejorando el texto del PR– pone el amor, como la motivación que tiene el Hijo en su entrega.16

En este contexto se nos dice acerca de las Personas divinas:

– el Hijo tiene una misión de Siervo doliente y de Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, misión que se consumará por medio de una muerte cruenta; y cumple toda justicia sometiéndose enteramente a la voluntad del Padre por amor y para remisión de nuestros pecados. – el Padre responde a esta entrega del Hijo poniendo en Él toda su complacencia.

– el Espíritu –que es mencionado cuatro veces y siempre relacionado con el Hijo– viene a posarse sobre Jesús, quien ya le poseía en plenitud desde su concepción; Jesús será la fuente del Espíritu para toda la humanidad; y el descenso del Hijo y del Espíritu a las aguas, las santifica, preludiando la nueva creación.

“Por el bautismo, el cristiano se asimila sacramentalmente a Jesús que anticipa en su bautismo su muerte y su resurrección; debe entrar en este misterio de rebajamiento (submissionis) humilde y de arrepentimiento (paenitentiae), descender al agua con Jesús, para subir con él, renacer del agua y del Espíritu para convertirse (fiat), en el Hijo, en hijo amado del Padre y «vivir una vida nueva» («in novitate vitae» ambulet ) (Rm 6,4): «(Proinde) Enterrémonos con Cristo por el Bautismo, para resucitar con él; descendamos con él para ser ascendidos (extollamur) con él; ascendamos (ascendamus) con él para ser glorificados con él (ut simul quoque gloria afficiamur)».17 «Todo lo que aconteció (consummabantur) en Cristo nos enseña que después del baño de agua, el Espíritu Santo desciende sobre nosotros desde lo alto del cielo y que, adoptados por la Voz del Padre, llegamos a ser hijos de Dios».18” (CCE 537).19 10 Cf. Is 53, 12. 11 Cf. Mc 10, 38; Lc 12, 50. 12 Cf. Mt 26, 39. 13 Cf. Lc 3, 22; Is 42, 1. 14 Cf. Jn 1, 32-33; Is 11, 2. 15

CCE corrige aquí una frase problemática de PR 1380; donde PR decía: “(Jesús) se somete por entero a la voluntad del Padre que quiere para él este bautismo de muerte para remisión de nuestros pecados”, CCE –como vemos– ha puesto: “(Jesús) se somete enteramente a la voluntad de su Padre: por amor acepta el bautismo de muerte para la remisión de nuestros pecados”. El resto de CCE 536 cita al PR, salvo leves modificaciones de poca importancia.

16

Cf. nota anterior.

17

SAN GREGORIO NACIANCENO, Oración, 40, 9.

18

SAN HILARIO DE POITIERS,Sobre el Evangelio de Mateo 2, 6. El texto latino de Hilario –tal como figura en la editio typica– es bastante más rico que su traducción, así que lo cito completo: “Sic factum est «ut ex eis quae consummabantur in Christo cognosceremus post aquae lavacrum et de caelestibus portis Sanctum in nos Spiritum involare et caelestis nos gloriae unctione perfundi et paternae vocis adoptione filios fieri».”

19

Finalmente, este tercer número aplica al cristiano este particular “misterio de la vida de Cristo”, que es su Bautismo. Si bien una cita explícita de Rm 6 aparece sólo al final, desde la primera frase el número se inspira en este texto de Pablo. Y –siguiendo al texto de Pablo– el CCE vincula orgánicamente la liturgia, la ética y la mística cristiana, en torno del bautismo y del Misterio Pascual. Rm 6,4 es la única cita bíblica, pero aquí aparecen dos frases de Padres de la Iglesia – uno oriental y otro latino– para coronar la exposición.20

En este contexto, las divinas Personas aparecen fuertemente relacionadas con cada cristiano; y la realidad central que este texto expone podría sintetizarse así: asimilado “a Jesús” y “con Jesús”, renacido “del agua y del Espíritu”, el cristiano se convierte, “en el Hijo, en hijo amado del Padre”.

En la frase de Hilario, vuelven a aparecer las Tres Personas y –aunque con matices distintos– dice básicamente lo mismo que hemos sintetizado recién. La frase del Nacianceno, en cambio, sólo menciona al Hijo, relacionando bautismo, misterio pascual y escatología.

3.1.2. Resumen.

Estos tres números nos exponen –respectivamente– el hecho del Bautismo de Jesús, su sentido y sus consecuencias para la vida cristiana.

En primer lugar, se nos muestra que Jesús viene para hacerse bautizar por Juan, insiste y recibe el bautismo; El Espíritu Santo viene sobre Jesús en forma de paloma; y el Padre proclama a Jesús como su Hijo amado (CCE 535).

CCE 536 nos aclara que el Hijo es el Siervo y el Cordero de Dios, que se somete enteramente a la voluntad del Padre por amor, y para remisión de nuestros pecados; y que consumará su misión por medio de una muerte cruenta. El Padre, a su vez, responde a esta entrega del Hijo poniendo en Él toda su complacencia. Y el Espíritu se manifiesta, viniendo a posarse sobre Jesús –quien ya le poseía en plenitud desde su concepción–; Jesús será la fuente del Espíritu para toda la humanidad; y el descenso del Hijo y del Espíritu a las aguas, las santifica, preludiando la nueva creación.

Todo esto impacta de lleno en la vida del creyente, pues asimilado a Jesús y con Jesús, renacido del agua y del Espíritu, el cristiano se convierte –en el Hijo– en hijo amado del Padre (CCE 537).

3.1.3. Comentario.

3.1.3.1. El hecho, su sentido y su aplicación a la vida cristiana.

El CCE usa repetidamente este “triple movimiento” –que expone un hecho (normalmente, usando numerosas citas y alusiones bíblicas), su sentido y su aplicación a la vida cristiana– para exponer los misterios de la vida de Cristo.

Ya al presentar el misterio de la Navidad, el CCE usa este esquema: CCE 525 expone el hecho y su sentido –expresado en el kontakion citado allí– y CCE 526 presenta su aplicación a la vida cristiana, en este caso, una aplicación de tipo moral.

20

Quizás es sólo casualidad, pero el Nacianceno e Hilario son contemporáneos, y ambos tienen trabajos sobre la Trinidad.

El mismo “triple movimiento” –ahora claramente pautado en tres números sucesivos– lo vemos cuando el CCE presenta los misterios de la vida oculta (CCE 531-533), el Bautismo (CCE 535- 537), la tentaciones en el desierto (CCE 538-540), y la Transfiguración (CCE 554-556).

Finalmente, cuando el CCE expone sobre la subida de Jesús a Jerusalén indica sólo el hecho y su sentido (CCE 557s). Y vuelve a su “triple movimiento” en la escena final de este Artículo 3, cuando presenta la entrada mesiánica de Jesús en Jerusalén –aunque ahora en sólo dos números: CCE 559s–pues la última frase de CCE 560 hace una breve aplicación litúrgica a la vida cristiana.

3.2. La Transfiguración de Jesús (CCE 554-556).21