CAPÍTULO II. Contexto general de los parámetros educativos sobre la necesidad de implementar la
2.4. Beneficios de la educación emocional como elemento de formación integral
La educación se ha centrado básicamente en la enseñanza cognitiva, es decir, se ha centrado solamente en brindar materias y/o conocimientos como lo son lógico- matemáticos, biología, español, etc., restando importancia a la inteligencia emocional. Recordemos lo que comenta Baena Paz (2003) que el cerebro trabaja sólo un 10% con la parte racional y el 90% con la emocional, a su vez, Bisquerra (2009), señala muy acertadamente que la educación debe preparar para la vida, es decir, la educación debe tener como finalidad el desarrollo humano para hacer posible la convivencia y el bienestar.
Bisquerra (2000), define a la educación emocional como un proceso educativo, continuo y permanente, que pretende potenciar el desarrollo de las competencias emocionales como elemento esencial del desarrollo humano, con objeto de capacitarle para la vida y con la finalidad de aumentar el bienestar personal y social (Bisquerra Alzina, Psicopedagogía de las emociones, 2009).
La importancia de la educación emocional está encaminada entre otros aspectos a un mejor conocimiento de nuestras propias emociones y su denominación apropiada. Ser capaz de ponerle nombre a las emociones es una forma de conocernos a nosotros mismos (Bisquerra Alzina, Psicopedagogía de las emociones, 2009).
El CI no garantiza el éxito o preparación en cuanto a las adversidades de la vida, llámese profesional, laboral, personal, social, etc., es aquí donde destaca la importancia y el interés entorno a la educación emocional, la cual cada vez se está acentuando más sobre la posibilidad de implementarla en la formación de los alumnos, por ello, Goleman (1996) propone desempeñar una nueva visión de aprendizaje en las escuelas, es decir, una educación integral del estudiante, aplicando lo cognitivo a la par de las emociones.
En cuanto lo mencionado en el párrafo que antecede, a modo de ejemplo: un niño(a) formado bajo los parámetros de la inteligencia emocional tendría mejor control y manejo
de circunstancias adversas, es decir, si en un futuro el alumno estuviera inmiscuido en algún tipo de diferencia o problema en su vida diaria, llámese escolar, laboral, familiar, social; sabría cómo hacerle frente, tendría las herramientas suficientes para afrontarla, sabría cómo reaccionar y controlar la situación. Por otro lado, un niño(a) sin alfabetización emocional, posiblemente no sabría cómo reaccionar ante aquel problema o situación, ya que sus decisiones se pueden ver sesgadas por comportamientos inapropiados como consecuencia de no tener autocontrol emocional, en ocasiones el niño(a) puede tomar decisiones erróneas o en su caso, inclusive pueden recurrir al uso del tabaco, drogas, violencia, o caer en depresión, o cometer suicidio, etc., como una salida u olvido antes que afrontarlas las consecuencias y tomar decisiones correctas. Es importante ver que a través de la educación emocional se puede contribuir a la prevención de estos efectos.
Con la implementación de la inteligencia emocional, se pretende lo que señala Gardner citado en (Cohen, 2003), que le den al individuo la capacidad de solucionar dificultades o problemas. Además la capacidad de que conozcan y comprendan sus propias emociones para después poderlas expresar de manera correcta y comprender a los demás a su alrededor, es decir, ser empático.
Por ello, no tomar en consideración la inteligencia emocional en el sistema educativo puede suponer una limitación importante con considerables consecuencias para el desarrollo personal y social (Ruiz-Aranda & Fernández-Berrocal, 2009).
El principal objetivo de la educación emocional es el desarrollar competencias emocionales, sociales y propiciar la cultura de paz, a su vez Bisquerra (2009) nos proporciona los objetivos de la educación emocional, los cuales son:
Adquirir un mejor conocimiento de las propias emociones. Identificar las emociones de los demás.
Denominar a las emociones correctamente.
Desarrollar la habilidad para regular las propias emociones. Subir el umbral de tolerancia a la frustración.
Prevenir los efectos nocivos de las emociones negativas. Desarrollar la habilidad para generar emociones positivas. Desarrollar la habilidad de automotivarse.
Adoptar una actitud positiva ante la vida. Aprender a fluir.
Es importante destacar que en países como España, Estados Unidos de América, Brasil y Puerto Rico, han estado apostando a la inteligencia emocional y han obteniendo buenos resultados, tan es así que la han estado implementando cada vez en más instituciones educativas, tanto públicas como privadas. Estos países por mencionar algunos se han percatado de la importancia y beneficios que la inteligencia emocional trae consigo en la formación de los alumnos.
Los beneficios que el alumno desarrollará en torno a la educación emocional son:
Conocimiento de las emociones para una mejor interacción social.
Capacidad de controlar las emociones para afrontar de modo eficaz los acontecimientos y situaciones de la vida cotidiana.
Mejora significativa en el rendimiento académico. Mejora conductual.
Bienestar personal. Desarrollo del diálogo. Desarrollo de la autonomía. Desarrollo de la empatía. Desarrollo de automotivación. Manejo y solución de conflictos. Desarrollo del liderazgo.
Incremento de la autoestima.
Incremento del sentido de responsabilidad. Incremento de la solidaridad y compañerismo.
Tolerancia.
Seguridad personal.
Disminución de la violencia.
Habilidades sociales para la convivencia.
Además de los beneficios mencionados anteriormente, la educación emocional es una forma de prevención primaria inespecífica. Entendemos como tal la adquisición de competencias que se pueden aplicar a una multiplicidad de situaciones, tales como la prevención del consumo de drogas, prevención del estrés, la ansiedad, la depresión, etc., (Bisquerra Alzina, Psicopedagogía de las emociones, 2009).
La violencia en la sociedad actual es el pan de cada día, ya que está constantemente en incremento y no distingue la edad, genero, religión, etc., es decir, la violencia está presente en cualquier ámbito de la sociedad, está presente en la sociedad en general, es decir, entre niños, adolescentes y en cualquier ámbito como la escuela, familia, entorno laboral, etc., si la educación emocional viene a mejorar la convivencia y generar aspectos positivos como los mencionados anteriormente, se debe prestar importante atención, por ello Bisquerra (2009) acertadamente nos comenta lo siguiente, si la educación quiere preparar para la vida debe atender a los aspectos emocionales de forma prioritaria. Ya que una educación para la vida optimizaría el desarrollo humano, es decir, el desarrollo integral de las personas —intelectual, moral, social, emocional—. Esto justifica la educación emocional.
Ahora que tenemos conocimiento de los objetivos y beneficios de la educación emocional, las cuales son consideradas competencias básicas para la vida, es posible ver más allá de la formación educativa actual y querer apostarle a la implementación de la educación emocional en la formación de los educandos.