CAPÍTULO V. La educación para la paz como eje central de la presente investigación
5.3. Educar para la paz
La investigación, educación y acción para la paz data después de la Segunda Guerra Mundial, y esta, persigue la reducción de la violencia y busca conocer los mecanismos y dinámica de los conflictos para encontrar vías de solución pacífica a los mismos, a través del estudio de los cambios de comportamiento de las sociedades.
Tabla 8. Rasgos y etapas de la educación para la paz
RASGOS
Normativo Elevado contenido de juicios de valor y orientado hacia la acción en la elaboración de políticas que exceden el marco académico.
Interdisciplinario Utiliza los conocimientos de diversas ciencias
Transdisciplinario Combina los medios propios de cada disciplina científica. Institucional Existen numerosos centros de investigación por todo el mundo.
Global Estudia problemáticas que afectan al conjunto de la humanidad. ETAPAS
1940-1950 Primeros intentos de trabajo multidisciplinario donde surgen científicos comprometidos con la paz mundial.
1960-1970 Se crean los primeros centros de investigación
Actual Se centra en el estudio de las necesidades humanas básicas. La cual se divide en cinco corrientes: Relaciones internacionales, estudios sobre la guerra, estudios de los conflictos, estudios estratégicos y reflexiones directas sobre la paz donde consideran el campo educativo, los derechos humanos, movimientos mundiales por la paz y estudios académicos.
Fuente: elaboración propia acorde a (Tuvilla Rayo, 2004)
Las instituciones educativas, en la actualidad, atraviesan por diversas dificultades por el constante aumento de los conflictos en el ámbito educativo y las formas violentas de solución de los mismos. La ausencia de diálogo pacífico y la disminución de habilidades empáticas entre las generaciones de niños y adolescentes es cada vez más notoria. Desde nuestro interés, la educación se convierte en una de las herramientas de producción de cambios positivos para el comportamiento y la convivencia de los educandos, previendo
que estos cambios impacten a su vez en los entornos sociales en los que el educando se desenvuelva aún fuera de la institución educativa.
Por ello, una de las vías más eficaces para el fomento de una cultura de paz, es a través de la escuela ya que es la segunda agente socializadora y formadora de los individuos y, es mediante esta institución que se logra permear con mayor facilidad a los educandos y formarlos a través de los valores y normas de convivencia para dar cabida a una armonía social, es decir, una cultura de paz en la cual se promueva el diálogo, el respeto y el entendimiento mutuo, con miras no solo a solucionar un conflicto ya existente y educar para prevenir el conflicto.
La Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, del 19 Noviembre de 1974, (UNESCO, 2016), establece como un principio rector que la educación debería inspirarse en los fines y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas, la Constitución de la UNESCO y la Declaración Universal de Derechos Humanos, particularmente en conformidad con el párrafo 2 del artículo 26 de esta última que declara:
“La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos; y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.”
Y el artículo 29 de la Convención de los Derechos de los Niños, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1989, en su inciso d) se acuerda como uno de los objetivos que la educación del niño debe estar encaminada:
b) Preparar al niño para asumir una vida responsable en una sociedad libre, con espíritu de comprensión, paz, tolerancia, igualdad de los sexos y amistad entre
todos los pueblos, grupos étnicos, nacionales y religiosos y personas de origen indígena (Convención de los Derechos de los Niños, 2016).
La UNESCO, el UNICEF, la Convención de los Derechos de los Niños y la Declaración Universal de Derechos Humanos coinciden en los puntos que la educación vendrá a fortalecer la paz e igualdad entre las naciones. A lo cual Vidanes Díez (2007) comenta que la educación para la paz no es una opción más sino una necesidad que toda institución educativa debe asumir.
Los principios para una convivencia pacífica entre pueblos y grupos sociales se han convertido en un imperativo legal. Ahora se trata de conseguir que el derecho formal de la paz se convierta en un derecho real.
Las Naciones Unidas definen la Cultura de Paz, “como un conjunto de valores, actitudes, comportamientos y estilos de vida que rechazan la violencia y previenen los conflictos atacando a sus raíces a través del diálogo y la negociación entre los individuos, los grupos y los estados” (UNESCO, 2016).
El artículo 1° de la Declaración del 6 de Octubre de 1999, celebrada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, define a la cultura de paz como un conjunto de valores, actitudes, tradiciones, comportamientos y estilos de vida basados en:
a) El respeto a la vida, el fin de la violencia y la promoción y la práctica de la no violencia por medio de la educación, el diálogo y la cooperación;
b) El respeto pleno de los principios de soberanía, integridad territorial e independencia política de los Estados y de no injerencia en los asuntos que son esencialmente jurisdicción interna de los Estados, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional;
c) El respeto pleno y promoción de los derechos humanos y libertades fundamentales;
d) El compromiso con el arreglo pacífico de los conflictos;
e) Los esfuerzos para satisfacer las necesidades de desarrollo y protección del medio ambiente de generaciones presentes y futuras;
f) El respeto y la promoción del derecho al desarrollo;
g) El respeto e igualdad de derechos y oportunidades de mujeres y hombres; h) El respeto y fomento a la libertad de expresión, opinión e información;
i) La adhesión a los principios de libertad, justicia, democracia, tolerancia, solidaridad, cooperación, pluralismo, diversidad cultural, diálogo y entendimiento a todos los niveles de la sociedad y entre las naciones; y animados por un entorno nacional e internacional que favorezca a la paz.
El artículo 2° de la UNESCO (2016) proclama que: el progreso hacia el pleno desarrollo de una cultura de paz se logra por medio de valores, actitudes, comportamientos y estilos de vida propicios para el fomento de la paz entre las personas, los grupos y las naciones.
Educar para la paz es una forma de educar en valores. La educación para la paz lleva implícitos otros valores como: justicia, democracia, solidaridad, tolerancia, convivencia, respeto, cooperación, autonomía, racionalidad, amor a la verdad, etc., (Vidanes Díez, La educación para la paz y la no violencia, 2007).
La educación para la paz no solamente aspira a informar a las personas acerca de los diversos aspectos del conflicto humano, sino a enseñar también habilidades para la resolución de conflictos (Sánchez Cardona, 2015). Es por ello que en el punto anterior se desarrolló al conflicto y se mencionó la importancia de educar a través de él.
A continuación se mencionaran los objetivos de la cultura de paz según Fisas (2006):
Aprender a vivir juntos
Reemplazar la cultura de la guerra.
Transformar las economías de guerra en economías de paz.
Construir y transformar valores, actitudes, comportamientos, instituciones y estructuras de la sociedad.
Reforzar la identidad cultural y crear aprecio a la diversidad de culturas.
Introducir la prevención. En el plano del individuo se dirige a los valores, actitudes y comportamiento y, en el plano del Estado se dirige a un buen gobierno y participación democrática.
Fomentar estructuras y comportamientos democráticos.
Substituir las imágenes de enemistad por el entendimiento, la tolerancia y la solidaridad entre todos los pueblos y culturas.
Asegurar el derecho a la educación sin discriminación alguna.
Con lo anterior, debemos tener en claro que, la educación de los estudiantes es la clave para construir un mundo pacifico (Penhos, 6 septiembre 2009). Prestar atención a la niñez es enfocarnos el mañana, ya que ellos son el futuro de todos como nación.