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Benveniste, op cit., pp 20-22.

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otros, y que este título le toca por una victoria so­ bre un ser demoniaco, de apariencia incierta pero

18 Benveniste, op cit., pp 20-22.

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la Resistencia personificada. Algunos textos dicen en claro que esta victoria trajo, en la vida del dios, una promoción más sustancial. Así vi, 20, 2:

A ti, Indra, fue conferida (raíz dhá-) por los dioses la calidad de ásura, como la del Cielo [ = ásura divino típico], cuando, -?- [= epíteto oscuro19], asociado a Visnu, hubiste matado a la serpiente Vrtra (vrtrám... raíz han-).

Por imprecisa que sea en el RgVeda la noción de

ásura, reservada entre los dioses a un corto núme­

ro, y cualesquiera que sean las alusiones de los himnos a otras maneras en que hubiese sido con­ ferido el asurya a Indra, o en que éste lo hubiese conquistado, este texto establece un nexo de suce­ sión y de causalidad entre la muerte de un ser de­ moniaco, designado como Vrtra, y la concesión al matador de una calidad y un poderío nuevos. En 1948, en dos documentos, uno parsi, el otro pelvi, fundados en partes perdidas de la compilación avés- tica, el P. Jean de Menasce tropezó con la prueba de que VoraOragna —Vahrám o Bahrám en este es­ tado de la lengua— disfrutó también de una promo­ ción después de haber salvado la creación buena, merced a la máxima hazaña concebible.20

El primero de estos textos, fragmento parsi de la Rivayát de Munich, había sido publicado por Chris-

19 rjlsín, epíteto de Indra, ''vordringend, gerade drauf los eilend" (Grassmann), "Trinker des Trestersafts" (Geldner), "der weisse Labung habende" (Thieme). Otras formas de promoción de Indra, vinculadas en los himnos a la victoria (para ella o después de ella) sobre Vrtra, v. Bernfried Schlerath, Das K önigtum , 1960, pp. 56, 58-59; nada de siste­ mático hay en las numerosas alusiones a un "adelanto" de Indra.

20 "La promotion de Vahräm", R evue de Vhistoire des religions, cxxxm, 1947, pp. 5-18. Nunca se meditará bastante la advertencia final: "Comenzamos a sospechar la importan­ cia de la depuración a que sometieron los mobed una tra­ dición religiosa cuya diversidad y exuberancia se nos revelan al azar de las investigaciones y los descubrimientos. Mas

lian Bartholomae, pero los historiadores del maz- cieísmo no lo aprovecharon. Helo aquí íntegro, en la traducción del P. de Menasce.

Cuestión al respecto del séptimo Amsasfand, Bahrám Yazad21 el victorioso (plrüzgar), destructor del adver­ sario (dusman zadár). Respuesta: el maldito Ahriman hizo una vez un gran ataque. Ormizd el creador habló así a los seis Amsasfand: “—Id y traedme, atado, al im­ puro Ahriman." Los seis Amsasfand partieron y busca­ ron largo tiempo a Ahriman sin conseguir atraparlo. Y Bahman, Ardíbehist, Sahravlr, Asfandarmat, Xürdád y Amurdád volvieron y fueron a decirle al Omnisciente: “—Largo tiempo hemos buscado a Ahriman, mas no ha caído en nuestras manos." Entonces el Omnisciente dijo a Bahrám Yazad: “—Tú, a quien creé victorioso desde el origen (az awwal), haz acto de victoria; ve con los seis AmSasfand y tráeme a Ahriman atado." Bahrám Yazad partió con los seis Amsasfand y condujo ante Ormizd al impuro Ahriman atado. Ormizd le dijo: "—Este impuro, atado espiritualmente, enciérralo, ca­ beza abajo, en el infierno." Entonces Bahrám Yazad llevó al impuro Ahriman al infierno y allí lo hundió, cabeza abajo; tornó ante Ormizd diciendo: “—He hun­ dido a ese impuro en el infierno." Ormizd el creador se regocijó y dijo: "—Desde el origen te declaré vic­ torioso, ahora has adquirido la victoria; te confiero el título de Amsasfand, pues cumpliste lo que no pudieron

sería erróneo no contar con las pérdidas fortuitas que pu­ dieron ocurrir, independientemente de cualquier tendencia, antes de la fijación escrita del canon (cf. Stig Wikander, F euerpriester in Kteinasien und Irán, 1946, pp. 170-176). Pu­ dieron conservarse tradiciones olvidadas o excéntricas, aun en medio ortodoxo. Se ve, en todo caso, cuánto partido puede sacarse todavía de manuscritos pelvis, fácilmente acce­ sibles, pero que nadie se cuida de editar; otros, cuyos títu­ los conocemos por los catálogos de las bibliotecas hindúes, parecen también de lo más prometedores. Hay que desear que sea enriquecida cuanto antes nuestra demasiado magra colección de datos iranios."

21 Avést. yazata, "digno de culto", designación de los

dioses subordinados a Ahura Mazda ( daéva se había conver­ tido en nombre genérico de los demonios); los y. están en dignidad por debajo de los Ama§a Spanta, "Inmortales Efi­ caces (Bienhechores)", en quienes el zoroastrismo sublimó los antiguos dioses canónicos de las tres funciones y la diosa que se les agregaba.

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cumplir los seis AmSasfand.” Por esto dicen que Bahrám Yazad es el séptimo AmSasfand.

El texto pelvi, aunque algo desleído, se refiere expresamente a un pasaje del Avesta y presenta el relato como una respuesta de Ohrmazd mismo a dos preguntas de Zoroastro: “¿Quién es el séptimo Amarhaspand?” y “¿Por qué el séptimo Amarhas- pand, Vahrám Yazat, es más que todos los demás Amarhaspand, y lo hiciste mejor, más grande y más poderoso que los otros?“ La enseñanza es sensible­ mente la misma que en la Rivayát, con pocas pre­ cisiones nuevas. La más interesante está al princi­ pio, en la descripción del peligro que el Mal Espí­ ritu, llamado aquí Gannak Ménók, hace pasar pri­ mero a la creación espiritual (ménók), pero tam­ bién a la material (gétik):

En el tiempo —dice Ohrmazd— en que el maldito Gannak Ménók andaba por el mundo, toda suerte de sufrimientos, de penas y adversidades se abatieron so­ bre este último. Una vez que iba por el cielo, se rom­ pió en tres,22 con lo cual aquel maldito malhechor, entre los Amarhaspand del ménók que estaban en el lugar ménók, se tomó más temible, más nocivo y más malo. Entonces todo el mundo de los seres del ménók acudió a Ohrmazd a quejarse: “—...Al presente el mal­ dito Gannak Ménók está en condiciones de hacer en el mundo toda suerte de maldades, a las que nadie halla remedio. Ya que eres el Omnisciente, debes poder em­ plear un medio de que el maldito Gannak Ménók caiga de cabeza en el lugar del infiemo."

Después de la hazaña, la recompensa de Vahrám es motivada de la misma manera que en el otro do­ cumento y el comentario que hace entonces Dios volviéndose al profeta es interesante, porque liga estrechamente esta escena a la teología de Varo- Bragna:

22 El Mal Espíritu adquiere así forma y valor de "adver­ sario triple", v. arriba, pp. 28-30, y más adelante, pp. 181-187.

Es por ello por lo que Ohrmazd le dijo : "—Te he i reado victorioso el primer día, pero al presente has obtenido la victoria y has asegurado la protección del

ménók y del gétik. En razón de esta acción, te nombro

.ihora Amarhaspand, puesto que esta acción no pudie- ron cumplirla los seis Amarhaspand... Te nombro el séptimo Amarhaspand, Vahrám Yazat, el destructor del adversario, del mío, de mí que soy Ohrmazd. Y así será como te nombre Zartust cuando él -?- al hombre del gétik” —Oh ZartuSt, hijo de Spitama, te voy a de­ cir otra cosa que es dicha en elogio de Varhám Yazat en este mismo pasaje del Avesta y del Zand, a saber, que la valentía de Vahrám Yazat fue creada más pode­ rosa que los otros Yazat. Esta victoria será en la Resurrección y en el tiempo del Cuerpo-por-venir, cuan­ do ate al Gannak MénÓk con los dev y los druj. De ese Vahrám Yazat que nombras victorioso, en el Avesta y el Zand es dicho que va por el ménók y el gétik con más beneficio y más gloria, es decir, que presta atención a los dos mundos, y que va adoptando diez formas [que son enumeradas; luego:] Y Ohrmazd dijo: "—Oh ZartuSt, transformándose de estas diez maneras entre las creaturas de Ohrmazd, por este acto aparta de los hombres y aleja de ellos los males, sufrimientos y do­ lores/'

Una diferencia muy importante se aprecia entre las concepciones hindú e irania de la hazaña que vale su promoción al personaje divino. Indra sólo obtiene el sobrenombre de Vrtrahán, al mismo tiem­ po que dicha promoción, por la hazaña que consis­ tió, efectivamente, en destruir Vrtra o una forma simbólica de "resistencia1’; hasta entonces, cuales­ quiera que fuesen sus éxitos, podía dudarse de que saliera victorioso de este caso tan considerable. Tra­ tándose de VaroOragna, no se plantea la cuestión: "fue creado victorioso", perdigar —lo cual no es más que una glosa de su nombre, tal como lo entendía la tradición postavéstica—,23 lo es pues "desde el comienzo", por esencia, y Ahura Mazda lo sabe me­ jor que nadie, al dirigirse a este especialista (por vez primera, a juzgar por sus palabras) después del fracaso de los Amasa Spanta —fracaso que por lo

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