1. Colombia en 1910: La construcción de un proyecto hegemónico conservador
1.4 La economía colombiana para 1910 44
1.4.2 El café
Bastantes discusiones ha suscitado el café y su papel en el desarrollo del capitalismo en Colombia. Se insiste en la importancia del cambio de unidades de producción, pues el café motivó la transición de la producción en haciendas a la producción en parcelas. Ese cambio generó un gran desplazamiento de población, el cual permitió la integración de nuevas tierras al circuito económico, y además influyó en la aparición de una fuerza laboral para la industria. Se ha demostrado que la producción de café estimuló el mercado interno, y se han dado algunas explicaciones sobre el papel que jugó en la acumulación del capital que en las décadas de 1920 y 1930 se invirtió en las industrias. Pese a las diferentes posturas teóricas e hipótesis en torno a las características de la aparición y consolidación de la economía cafetera, algo si queda claro, el cultivo y exportación del café influyó decisivamente en la modernización capitalista del país. Colombia no experimentó una bonanza exportadora sino hasta 1910, cuando el café rompió el estancamiento de las exportaciones. Aunque ya desde 1830 se cultivaba café
100 Vélez, Humberto. “Rafael Reyes, o los inicios del Estado…”, p. 79.
101 Bejarano, Jesús Antonio. “El despegue cafetero”, en Ocampo, José Antonio (ed.). Historia económica de Colombia. Bogotá: FEDESARROLLO/ Siglo XXI, 1988, p. 187‐192.
102 Tovar Zambrano, Bernardo. “La economía colombiana (1886‐1922)”, en Nueva Historia de Colombia, V Economía, café, industria. Bogotá: Planeta, 1989, p. 32. Ospina Vásquez, Luis. “Industria y protección…”, pp. 391‐393. Y Bejarano, Jesús Antonio. “El despegue cafetero…”, pp. 198‐200.
en Colombia, fue entre 1880 y 1910 cuando la comercialización de ese producto se consolidó, y así influyo definitivamente en la dinamización de la economía nacional.103 Durante los 50 años anteriores al despegue industrial de los treintas, la producción de café permitió la consolidación de un mercado interno, ya que importantes sectores de la población adquirieron mayor capacidad adquisitiva, permitiendo un mayor consumo de los productos del mercado nacional. El mejoramiento de la red de caminos, que se dio para permitir una salida más rápida a los productos hacia el extranjero, también ayudó al mercado interno, al permitir una mejor comunicación entre las regiones del país.104 La economía cafetera, que inicio su auge entre 1902 y 1910, y luego se consolidó entre 1910 y 1920, permitió la aparición de excedentes de mano de obra que se pudieran utilizar en la industria. La producción de café en parcelas, que aumentó significativamente después de la Guerra de los Mil Días, muchas veces no era suficiente para sostener a una familia, y esto hizo que muchos campesinos tuvieran que ocuparse en otras labores para mejorar el sustento.105 En Antioquia, la producción y comercialización de café le dieron salida al capital acumulado en el negocio de la quina, el añil y el oro, dinamizando la economía de esa región.106 Los ingresos del café, presentes en los circuitos de comercio y transporte del grano, hicieron posible una acumulación de capital que fluiría hacia el sector industrial.107
El cultivo de café se inició en grandes haciendas, ubicadas en la cordillera oriental, en los Santanderes y Cundinamarca. Pero con la crisis de la Guerra de los Mil Días y la caída de los precios internacionales del café en 1899, los grandes hacendados, endeudados con bancos en el extranjero, no pudieron cumplir con sus obligaciones.108 Luego de la guerra, la producción de café se trasladó al occidente, y las pequeñas y medianas unidades productivas impulsaron la expansión cafetera. Para 1923, las fincas
103 Machado, Absalón. “El café: de la aparcería al capitalismo. Bogotá: Editorial Punta de Lanza, 1977, p. 79.
104 Botero Herrera, Fernando. La industrialización en Antioquia. Génesis y consolidación 1900‐ 1930. Medellín: Universidad de Antioquia/ CIE, 2003, pp. 44‐45. Y Arango, Mariano. Café e Industria, 1850‐1930. Bogotá: Carlos Valencia Editores, 1977, p. 167.
105 Machado, Absalón. El café: de la aparcería al…”, pp. 213‐214.
106 Machado, Absalón. “El café en Colombia a principios del siglo XX”, en Misas, Gabriel (ed.). Desarrollo económico y social en Colombia, siglo XX. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 2008, p. 77.
107 Bejarano, Jesús Antonio. “El despegue cafetero…”, p. 181.
108 Palacios, Marco. El café en Colombia 1850‐1970: una historia económica, social y política. Colombia: Editorial Planeta Colombia/Ediciones Uniandes/El Colegio de México, 2002, pp. 140‐145.
con cafetales de menos de 12 hectáreas controlaban el 54% de la producción.109 En los hacendados confluía la producción y comercialización del café, por tanto su objetivo central era la exportación, de donde podrían sacar más dividendos, dejando de lado el mercado interno. Además en las haciendas el trabajo no siempre era remunerado con un salario, y no se permitía la movilidad de la mano de obra.110 Cuando los campesinos comenzaron a establecerse en unidades de producción parcelarias, la producción de café se desligó de la exportación. Los pequeños productores se encargaron del cultivo y la comercialización interna, y así los grandes terratenientes y comerciantes se dedicaron a la exportación del producto. En la primera década del siglo XX el café comenzó su expansión, los precios se estabilizaron y Estados Unidos se convirtió en el principal destino del grano. La pequeña producción impulsó el desarrollo de las vías de comunicación, las vías férreas, y la costa Pacífica se integró al circuito de circulación de café. Esas mejoras coadyuvaron a que el café colombiano se ganara su lugar en el mercado internacional, a que los colombianos se convirtieran en agentes activos del mercado nacional. Ambas situaciones fueron importantísimas para que Colombia se enfilara al desarrollo capitalista.111
Pero la colonización de nuevas tierras que propició la expansión cafetera, no generó una tenencia de la tierra más democrática, donde cada campesino consiguió una parcela donde cultivar. Los sectores más ricos de la sociedad seguían ligados al comercio de tierras, las actividades de importación y exportación, la actividad financiera y la producción industrial.. Tras los colonizadores que tumbaban monte, hacia el sur y el occidente de Antioquia, estaban los grandes terratenientes. Los dueños de grandes haciendas entraban en conflicto con los pequeños colonizadores, pues luego de que el campesino hacía el trabajo de limpieza, el terrateniente reclamaba las nuevas tierras. La expansión cafetera propició también un acaparamiento de tierras de parte de los grandes latifundistas.112 109 Ocampo, José Antonio. “Los orígenes de la industria cafetera…”, p. 225. 110 Bejarano, Jesús Antonio. “El despegue cafetero…”, pp. 177‐182. 111 Ocampo, José Antonio. “Los orígenes de la industria cafetera, 1830‐1929”, en Nueva Historia de Colombia, V Economía, café, industria. Bogotá: Planeta, 1989., pp. 230‐232. 112 Méndez Quintero, Rodolfo. Formación del capitalismo en Colombia. Bogotá: Grijalbo, 1988, pp. 99‐101.
1.4.3 Industria.
Ciertamente la época del gran desarrollo industrial en Colombia fue la década de 1930. Pero el crecimiento económico de ese periodo no se dio de la noche a la mañana. La aparición de industrias en Colombia fue un proceso paulatino que se inició en el siglo XIX. Al iniciar el siglo XX, existía un sector industrial, por pequeño que fuera. Para el año de 1900 se calculaba que habían en el país 128 establecimientos industriales, y entre 1910-1920, esa cifra se triplicó.113
Desde finales del siglo XIX había irrumpido en el país la producción industrial. Pero esa producción no se desarrolló de forma continua: en dos regiones distintas se dieron esporádicos brotes industriales, aislados unos de otros. En Cundinamarca, entre 1850 y 1880 se intentó desarrollar la industria pesada, gracias a la aparición de las ferrerías de Boyacá y el noroccidente cundinamarqués. Esas ferrerías fueron semillas de un capitalismo industrial que no pudieron germinar por los altibajos de la política, pero en su momento generaron importantes dinámicas económicas en torno a la producción y comercialización del hierro.114 Entre 1880 y 1890 se establecieron en Medellín varias empresas textiles, y en Bogotá, por el mismo periodo, se fundaron las empresas “Chocolates Chaves” y “Bavaria”, y antes de finalizar el siglo, algunas locerías. Ya en el siglo XX aparecieron nuevas cervecerías como la “Germania” y empresas relacionadas con la construcción. Muchas de las personas que se habían dedicado al comercio, comenzaron a invertir sus capitales, desde 1880, en industrias ligeras. En 1909, en Bogotá los hijos de Miguel Samper, importante comerciante liberal de la capital, habían fundado la Empresa de Energía y la Fábrica de Cementos Samper, la primer en ese ramo de la producción en el país. Además, desde mediados del siglo XIX, el capitalismo financiero se había convertido en un negocio rentable para banqueros locales.
Antioquia fue un importante epicentro de la actividad industrial colombiana. La búsqueda y comercialización de oro en esa región desde el siglo XVII dio pie a la formación de grupos mercantiles en la región. El negocio del oro, y la exportación- importación de mercancías, permitieron una acumulación inicial de dinero por parte de
113 Oviedo Hernández, Álvaro. “Sindicalismo colombiano…”, p. 30.
114 Núñez de Corradine, Ana. Algo sobre la industria del hierro en Colombia y sus pioneros. Bogotá: AGO, 1976.
una clase empresarial en formación, que estaba dispuesta a tomar riesgos, y que al final del siglo XIX se vio estimulada por la producción de café.115
La industria colombiana de principios del siglo XX era una industria ligera ligada al consumo, pues producía comida, textiles, tabaco, bebidas, cuero y farmacéuticas. Con el fin de la guerra civil en 1902, los intereses agroexportadores e industriales ganaron terreno en el gobierno, y desde 1904 el país experimentaría un largo periodo de paz materializado en estabilidad económica.
La transición del siglo XIX al XX, según Bernardo Tovar, fue en materia económica un periodo de transición. Se pasó de una economía inestable, basada en la exportación interrumpida de algunas materias primas, con descuidadas políticas librecambistas, al proceso de consolidación del capitalismo, empujado por una economía exportadora más constante. En ese periodo se establecieron las condiciones sociales, económicas y político-institucionales que abrirían el camino a la modernización capitalista.116 Las últimas décadas del siglo XIX, y el inicio del siglo XX, se fue creando el ambiente económico propicio para que se diera el posterior despegue capitalista. La expansión de la economía cafetera, permitió una importante acumulación de capital que luego se invirtió en infraestructura y en las industrias. Se mejoraron las redes de comunicación que conectaron de manera más eficaz el interior del país con las costas. Eso permitió el mejoramiento de un mercado interno y una mejor integración al mercado mundial. La actividad comercial y financiera que se había dado durante todo el siglo XIX, dio como resultado la acumulación de capital comercial, el cual fue invertido durante 1880-1920 en el establecimiento de industrias ligeras. Las políticas proteccionistas de los gobiernos conservadores tuvieron un efecto benéfico en la industria, pero también en las finanzas del Estado, sobre todo después de 1902. Las potencias capitalistas como Estados Unidos e Inglaterra, que buscaban establecer empresas en las periferias, impulsaron también un flujo importante de capital hacia Colombia, que se aprovechó en el crecimiento industrial.117 Así pues, luego de 1910 se inició un periodo de prosperidad, en que el café y la naciente industria comenzaron su expansión, la cual llegará a su clímax en los treintas. Además, los intereses de los empresarios colombianos se hacen espacio en el
115 López Toro, Álvaro. “Migración y cambio social en Antioquia durante el siglo XIX”, en López Toro, Álvaro. Ensayos sobre demografía y economía. Bogotá: Banco de la República, 1991.
116 Tovar Zambrano, Bernardo. “La economía colombiana (1886‐1922)…”, p. 9. 117 Ibídem, pp. 11‐14.
gobierno; es por ello que importantes empresarios tienen roles activos en el gobierno, e incluso el empresario paisa Carlos Eugenio Restrepo llegó a la presidencia en 1910.118 En la observación de los procesos económicos hay que ver que están entrelazados con los procesos políticos, y entender como se integran ambos. Gramsci denominó como bloque histórico a la integración de la economía y la política. El bloque histórico se forma cuando, en una época determinada, se da una articulación de las fuerzas económicas y políticas para la expansión de sus intereses. Esa relación nace del proceso de consolidación de una hegemonía. Una hegemonía logra la unión de fuerzas sociales y políticas diferentes y esa unión se expresa en todos los niveles de la sociedad, estructurales y superestructurales. Una clase dominante lo es porque ha conseguido unir a todos los grupos sociales con intereses afines, y luego de conseguir un cierto grado de homogeneidad, se impone sobre otras clases sociales: “La supremacía de un grupo social se manifiesta de dos modos, como “dominio” y como “dirección intelectual y moral”. Un grupo social es dominante de los grupos adversarios, que tiende a “liquidar” o a someter incluso con la fuerza armada, y es dirigente de los grupos afines y aliados”.119
De esa manera en Colombia, a principios del siglo XX, las élites políticas y económicas del país llegaron a un punto de congruencia, el desarrollo del capitalismo. Encontramos una clase dominante que representaba los intereses conjuntos de la burguesía comercial, financiera e industrial, de los grandes terratenientes y de la élite política. El Estado comenzó a favorecer la expansión de esos intereses, mejorando las relaciones internacionales, fortaleciendo los enclaves industriales, favoreciendo la inversión de capitales y mejorando las comunicaciones, entre otros. Empresarios de renombre como Pepe Sierra, Nemesio Camacho, Leo Kopp, los hermanos Samper, entre otros, tuvieron desde 1904 un rol visible en la política, y lograron que el Estado defendiera sus intereses económicos. 118 Restrepo había representado casas comerciales francesas, alemanas, inglesas y norteamericanas en la década de 1890. Desde 1899 incursionó en la industria textil antioqueña, siendo gerente de una fábrica de tejidos en Bello, la cual quebró a causa de la Guerra de los Mil Días. En 1905 se hizo accionista, junto con Pedro Nel Ospina, de la Compañía de tejidos de Medellín. Ese mismo año creó la Cámara de Comercio de Medellín, y fue su presidente entre 1909 y 1910. Mejía Quijano, Rubi Consuelo. “El empresario y el manejo del riesgo. El caso Carlos E. Restrepo (1867‐1937)”, en AD‐ MINISTER. Medellín, Universidad EAFIT, Núm. 14, enero‐junio 2009, pp. 90‐94. 119 Gramsci, Antonio. “Cuadernos de la cárcel, tomo 5…”, p. 387.