CAPÍTULO III. RUTA METODOLÓGICA INSPIRADA EN LA ETNOGRAFÍA
3.5 Caminando y construyendo con mujeres rurales y sus hijos
Construí los datos empíricos de la investigación a partir del trabajo de campo en Coxmatla realizado entre los meses de enero y julio de 2018, asimismo, incluyo el mes de diciembre, ya que fue la temporada previa en la cual impartí las clases de preescolar.
Las dos semanas en la escuela preescolar me permitieron conocer las rutinas de las madres de familia, la alimentación escolar de los niños y la organización comunitaria. De igual forma me sirvió para que los habitantes se acostumbraran a mi presencia en el pueblo. A continuación explico la implementación de las tres fases de campo para identificar la manera en la cual realicé la construcción de los datos. Además, es un ejercicio que permite mostrar como las circunstancias y las particularidades de los y las participantes pueden modificar la aplicación del método.
3.5.1 El primer momento: las sesiones en colectivo con las mujeres
El lugar propuesto por las participantes para los grupos participativos de discusión fue el Centro de Salud de Coxmatla. Para gestionar el acceso tuve que notificar y pedir permiso a las comisionadas del grupo PROSPERA quienes me facilitaron la llave antes de cada sesión. Las actividades se desarrollaron los días lunes a partir de las tres de la tarde. Originalmente
60 hice la planeación para ocho sesiones, pero las actividades fueron interrumpidas en dos ocasiones, por lo tanto, hice la adecuación necesaria. Además, en la primera sesión pude identificar que las mujeres tenían un bagaje amplio sobre plantas medicinales, razón por la cual, diseñé una actividad exclusiva para ese tema.
Durante el desarrollo de las sesiones hice énfasis en que las mujeres mencionaran las actividades que realizaban en el pasado, pero también aquellas que han conservado o transformado con el paso de los años y que mostraban las repercusiones que ha sufrido a nivel social y ambiental. En un inicio, la participación de todo el grupo se reducía a dos personas, pero conforme las actividades continuaron, todas las mujeres se involucraron en el ejercicio y expresaban sus opiniones y sus experiencias, lo cual propició un entorno de confianza y que permitió construir los datos desde diferentes voces.
Una de las actividades implicó la construcción de una línea del tiempo, la cual propició un proceso cognitivo complejo. El principal requisito fue recordar eventos y organizarlos de acuerdo con el orden en el que sucedieron. La mayoría de los hechos no fueron asociados con años específicos, sino que se relacionaban con el nacimiento o la edad que tenía un familiar durante ese lapso, a partir de eso, recordaron lo acontecido con mayor detalle.
Cabe mencionar que modifiqué la ruta metodológica a partir del primer acercamiento. Principalmente después de la primera sesión del grupo participativo de discusión. A partir de lo que observé y comenté durante esa sesión, decidí no incluir a los hombres, pues sus actividades laborales implican que estén fuera de la comunidad. Otra de las decisiones fue incluir a los niños, ya que asistieron a la reunión, participaron y mostraron interés por las actividades.
3.5.2 El segundo momento: el diálogo con los niños
El espacio sugerido y facilitado por las madres fue la casa de una de ellas. El trabajo previo en el preescolar y las conversaciones informales con los niños o sus madres me sirvieron como una ventaja, ya que los niños me conocían aunque no había trabajado de manera directa con todos ellos.
En la primera sesión expliqué las instrucciones de la actividad y de manera individual fui aclarando dudas. Conforme terminaban el dibujo, les pedí que me platicaran
61 sobre el mismo y a partir de ello realicé algunas de las preguntas presentes en el guion (Cf. Anexo 3).
Algunas limitaciones de este método son el nivel de timidez, la confianza del niño y el número de elementos en el dibujo, lo cual dificulta establecer el diálogo o la entrevista. Otro factor es la edad, pues con los niños de preescolar fue difícil profundizar en los temas, ya que sus respuestas eran muy cortas y se distraían fácilmente. Para evitar esto, decidí no hacer las entrevistas de manera individual. Entonces, solicité a cada niño que me explicara lo plasmado en el papel y, en un segundo momento, realicé las preguntas, esta vez, a todo el grupo.
Este cambio en el desarrollo de la sesión favoreció a que todos participaran, pues no se sentían interrogados y hablaban de manera voluntaria. En este caso mi función fue moderar las participaciones y pedir mayores detalles sobre los temas, en caso de ser necesario, aunque en realidad sus intervenciones complementaban las aportaciones de sus compañeros. Este ejercicio, me permitió ampliar el panorama que tenía sobre la dinámica comunitaria que existe en Coxmatla, desde la perspectiva de los niños.
3.5.3 El tercer momento: compartir experiencias personales
La tercera fase de campo implicó realizar entrevistas individuales a las siete mujeres participantes. Para ello, me reuní previamente con cada una de ellas, primero para preguntarles si estaban dispuestas a participar en esta etapa y, en segundo lugar, para acordar el día y la hora disponibles. Razón por la cual, el tercer momento lo realicé en cuatro días en los hogares de las participantes, es decir, en un lugar familiar para ellas.
La entrevista a profundidad semi-estructurada, como fase final del trabajo de campo, me permitió conocer los procesos particulares de aprendizaje por el cual las participantes han construido sus conocimientos y resuelto sus dificultades. Debido a que identifiqué reacciones de nerviosismo o inseguridad en algunas de ellas, antes de iniciar la entrevista expliqué la finalidad de la misma y revisamos juntas las preguntas a realizar. Esta revisión previa propició que se relajaran y que el ejercicio se desarrollara como una conversación familiar y no como un cuestionario.
Las preguntas permitieron que las mujeres profundizaran en las preocupaciones socio-ambientales identificadas en la primera fase, es decir, para conocer cómo determinados aspectos negativos impactan en su vida cotidiana y cómo lo están o piensan resolver en el
62 futuro. En esta fase, la creación de propuestas o alternativas fue trascendental, ya que estas podrían ser retomadas en un futuro por sus hijos e incluso por la sociedad moderna en general. En resumen, las cuestiones como el horario, los días y los espacios para las tres fases de investigación las acordé con las mujeres. Fui respetuosa con sus tiempos y compromisos personales, pues no pretendía imponer mis prioridades sobre las suyas. En ocasiones, las mujeres no estaban disponibles, por lo que la paciencia, la persistencia y la flexibilidad de mi parte, como investigadora, fueron clave para lograr acuerdos y concluir el trabajo de campo en tiempo y forma. No obstante, debo reconocer que siempre mostraron interés y disponibilidad por participar y nunca limitaron el tiempo destinado a cada una de las actividades, lo cual me permitió profundizar en los temas.
Cabe remarcar que implementé la observación participante durante todo el proceso de investigación, es decir, desde que inicié como profesora hasta las visitas a fiestas en la comunidad, esto para tener una aproximación más profunda y analizar los procesos. Como persona tuve la oportunidad de participar en algunas de sus actividades cotidianas, en fiestas y convivios entre las familias, lo cual me permitió complementar, comparar y clarificar el material empírico a partir de la observación.