CAPÍTULO 1: MARCO TEÓRICO
1.3. Análisis de la persona
1.3.5. Características de un buen docente
Las características son las cualidades que debe tener un docente para ejercer plenamente su profesión. Ante el gran número de profesionales que ejercen la docencia cabe la pregunta de si en verdad poseen lo necesario para ser catalogados como buenos docentes.
Los estándares de calidad propuestos por el Ministerio de Educación y Cultura del Ecuador responden a la pregunta ¿qué caracteriza a un docente de calidad? “Un docente de calidad es aquel que provee oportunidades de aprendizaje a todos los estudiantes y contribuye, mediante su formación, a construir la sociedad que aspiramos para nuestro país”. (p. 10)
Para (Berliner, 1987 en Grau Company, Gómez Lucas, & Perandones González, s.f.) un profesor eficaz es quel que “consigue que sus alumnos finalicen el periodo de instrucción con el conocimiento y las destrezas que se juzguen apropiados para ellos”. (p. 8)
Las investigaciones en este campo demuestran que un profesor puede ser muy competente para un grupo de estudiantes y no serlo para otro, lo que implica una carencia en la formación del profesional de la educación.
Genovard & Gotzens ( 1990, en Grau Company, Gómez Lucas, & Perandones González, s.f.) describen las cualidades del profesor eficaz. Sus rasgos esenciales son:
Es flexible, de mente abierta, capaz de adaptarse a diferentes situaciones o de modificar su realidad.
Es sensible a los estímulos del entorno personal y social.
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Objetivo, con una alta flexibilidad cognitiva para detectar cualquier detalle en el ámbito instruccional.
Auténtico, posee una sola faz.
No es dominante ni directivo, procura no influir, directa o indirectamente en la vida y comportamiento del alumno; deja que el estudiante genere su propio aprendizaje sin importar que en el proceso cometa errores.
Mantiene una actitud positiva frente a cualquier cambio en el entorno. Es afectuoso.
Posee un alto nivel de destrezas comunicativas que le facultan transmitir de forma clara y ordenada cualquier elemento, situación o proceso en el contexto instruccional.
Bajo esta misma línea Genovard & Gotzens ( 1990, en Grau Company, Gómez Lucas, & Perandones González, s.f.) describen las características del profesor experto:
Se diferencian de los profesores no expertos porque formulan inferencias en base a los hechos o situaciones que perciben, lo que favorece la toma de decisiones tendiente a la mejora de la calidad educativa. Los profesores no expertos se conforman con obtener perspectivas literales de lo que sucede a su alrededor.
Los profesores expertos analizan los problemas atacando las causas, en tanto que los no expertos intentan contrarrestar los efectos.
Los docentes expertos son capaces de identificar a tiempo los estudiantes con dificultades de aprendizaje y de planificar estrategias para permitirles alcanzar niveles de logro aceptables.
Los expertos poseen una alta capacidad sensitiva para captar todo lo que sucede en sus clases, es decir un alto grado de percepción que les permite comprender, interpretar y evaluar todos los acontecimientos que ocurren en sus clases.
Para resolver un problema los profesores expertos reflexionan más que los considerados no expertos, pues analizan al mismo tiempo todo el contexto que circunda al problema.
Los profesores expertos emplean estrategias de autorregulación y metacognitivas como la utilización y la planificación del tiempo.
La experiencia permite a los profesores expertos intuir el tipo de necesidades que tendrán sus alumnos y establecer estrategias para enfrentar las mismas.
El establecimiento de reglas y rutinas al comienzo del curso es una característica de los profesores expertos que contribuye al establecimiento de límites en base al conocimiento claro y oportuno de las reglas del juego.
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Los profesores expertos focalizan sus esfuerzos en aspectos que verdaderamente valen la pena en el ámbito instruccional, pues son capaces de visualizar cómo deben ser y funcionar las cosas en sus clases. Con esto se evita el derroche de energía en aspectos banales como concentrarse en un aspecto que a la larga no favorezca el aprendizaje,
Lo primordial para los profesores expertos son tres cosas: la tarea, el trabajo en clase y las actividades de enseñanza – aprendizaje, a fin de lograr los objetivos propuestos.
El conocimiento tácito acumulado en base a la propia experiencia y al intercambio social (Almeida Ruiz, 2011), es compartido y comentado por los profesores expertos en un nivel alto de acuerdo, destacando siempre lo más significativo de cada situación.
A más de lo dicho el profesor experto se caracteriza por: a) imparte el currículo con suficiente amplitud, b) genera muchas oportunidades de aprendizaje, c) armoniza los objetivos del proceso instruccional con el currículo que se ofrece y las evaluaciones que miden el rendimiento conseguido en el proceso.
Los expertos (Dunkin & Biddle, 1974; Medley, 1982; Díaz Aguado, 1985; Beltrán, García Alcañiz, Moraleda, Calleja & Santiuste, 1987; Grau, 1995, en Grau Company, Gómez Lucas, & Perandones González, s.f.) están de acuerdo en las siguientes ideas acerca de los profesores expertos:
Los estudiantes respetan más a los profesores que consideran más inteligentes.
La personalidad del docente influye más en el rendimiento, que todo el bagaje de conocimientos y títulos que pueda tener. Esto incluye al modelo instruccional empleado, ya que el éxito o fracaso en la aplicación del mismo depende de las características personales del profesor.
Las expectativas que el docente tiene sobre sus alumnos y las características individuales del mismo están directamente interrelacionadas e interactúan periódicamente.
Chavarría (2004) hablando de las dimensiones del perfeccionamiento docente toca aspectos que atañen las cualidades de un profesor de calidad cuando habla de la dimensión docente refiriéndose al dominio de la materia y a las habilidades en el manejo de la clase; dimensión grupal para englobar a la visión institucional del docente, su capacidad de gestión y su calidad de participación dentro del grupo; y, la dimensión personalizada para hacer referencia a las características individuales como el nivel de empatía con el estudiantado, la
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capacidad de ser un guía y ser un líder capaz de generar cambios de actitud en sus dirigidos.
De lo expuesto se infiere que un buen docente es capaz de adaptarse al estudiantado y no busca que este proceso sea inverso. Ofrece múltiples oportunidades de aprendizaje a sus alumnos, maneja un alto grado de comunicación, domina la asignatura que imparte así como la didáctica específica de la misma, integra las TIC a sus clases y nunca pierde la pasión por enseñar lo que le impulsa a su perfeccionamiento constante.