2. Referentes Teóricos
2.2. Libro álbum
2.2.2. Características y códigos del libro álbum
Para revisar las características y códigos del libro álbum, es necesario aclarar que se han ido construyendo gracias a los análisis realizados a los mismos. Colomer (2002) plantea contundentemente la validez que han tenido dichos análisis desde diferentes perspectivas de la literatura infantil, nombra algunos de ellos haciendo una inferencia de la pertinencia que han tenido para revelar información. Razón que argumenta la información histórica, cultural, social…que devela la literatura infantil. Para hacer la relación directamente con el objeto de análisis en la presente investigación, es necesario revisar las afirmaciones de Teresa Colomer en cuanto al análisis de la literatura infantil:
Los libros infantiles han sido analizados desde muchas perspectivas distintas y todas ellas son legítimas. Son un objeto cultural que está ahí disponible para revelar información, según como se le interrogue, sobre cosas tan dispares como la historia del libro infantil, la evolución de las capacidades infantiles, los discursos sociales sobre la educación, la infancia o la ideología, el circuito del sistema literario o el funcionamiento
43
2.2.2.1. La imagen
El libro álbum se caracteriza porque su elemento preponderante es la imagen, en algunos hay presencia de texto acompañante pero prima la ilustración, es decir la imagen no está supeditada al texto ni el texto a la imagen, lo que conlleva a una lectura conjunta.
Como lo afirma el especialista en literatura para niños Manuel Peña (2006), la imagen es la ―que aporta el significado de la historia, crea un clima emocional por sí misma y a menudo entrega contenidos importantes de nuestra cultura que ni siquiera están en el texto‖ (UCE/CRA, 2006, p. 35). En palabras de Hanán (2007), existe una ―interconexión de códigos‖ en donde prevalece la dependencia de las imágenes y del texto escrito, complementa Kiefer (2005) ―el texto visual llena, extiende y realza el texto escrito de manera tal que el lector acaba teniendo una impresión mucho mayor que la de la suma de las partes del libro‖ (p. 197).
Según Leo Lionni, citado por Colomer (2002), el niño dará la interpretación de acuerdo con sus necesidades, pensamientos y sentimientos presentes,
uno de los ingredientes más importantes para estimular y dirigir la imaginación infantil es el libro- álbum, pues es allí donde el niño tendrá su primer encuentro con una fantasía estructurada, reflejada en su propia imaginación y animada por sus propios sentimientos (p. 20).
Esta última afirmación contiene un gran sentido e importancia en la interpretación y comprensión que genera al lector trascender de lo temático y literal. Es el lector, en este caso el infante, quien llena de significado el texto, es decir la imagen.
La imagen es el resultado de una serie de decisiones efectuadas por su creador, que al seleccionar algunos signos por sobre otros configura un mensaje determinado. Como lectores, nuestra tarea es comprender el porqué de la elección de un signo u otro y entender el fin que se busca mediante su utilización (UCE-CRA, 2006, p. 18).
En otras palabras, el texto adquiere significación cuando la relación entre ambos lenguajes (texto e imagen) se activa (Rosero, 2010). Sin embargo, como se dijo en el apartado de la relación texto-imagen, la imagen no siempre acompaña literalmente al texto escrito (cuando lo hay), a veces dice mucho más que las palabras consignadas, en ocasiones las contradice e incluso puede llegar a ridiculizarlas. Lo que pretende el
44
libro álbum es centrar la atención del lector en la observación y poder generar en él tal experiencia estética que quiera volver a tenerla. Como lo afirma Rosero (2010) ―no necesariamente son causa ni consecuencia la una de la otra, ya que sirven como categorías para el reconocimiento del tipo de ilustración utilizada en el libro álbum‖ (p. 5).
La imagen en la literatura infantil es una de las siete llaves que, según Colomer (1993), se le debe prestar bastante atención porque se combina con la función de complementar el texto escrito o, en ocasiones, hacer una parodia de lo dicho. Por ello, el lector debe de estar conectado con la historia para disfrutar de este elemento literario. Esta clave es crucial en la presente investigación debido a que se deberá prestar especial atención si las imágenes complementan un enunciado poco claro, o que complementan el texto, es decir que tienen significado propio y brindan información pertinente para la comprensión del mismo. Es por ello que las imágenes junto con otras categorías que se plantearán más adelante, ayudarán al análisis propio de la temática en cuestión, a saber: la problemática del conflicto.
La imagen al ser parte activa del lenguaje visual de los libros álbum, contiene significaciones propias dentro de la obra literaria. Por tanto, es necesario tener en cuenta las herramientas que la componen para su respectiva significación y análisis. Según la profesora Acaso (2009) existen dos grupos de herramientas con las que se construyen significantes y significados (herramientas de configuración), y con las que se organizan, ordenan y jerarquizan los mensajes (herramientas de organización).
Herramientas de configuración de la imagen:
Tamaño: Tiene en cuenta el impacto psicológico, el efecto de notoriedad y el criterio de comodidad o ubicación y es seleccionada según la relación con la escala del espectador.
En relación con el personaje principal, si este se encuentra en la parte superior de la página puede ser señal de poder, auto-imagen positiva o incluso condición de éxtasis; mientras que si está en la parte inferior es, frecuentemente, una señal de tristeza, abatimiento o un status social desfavorable. La derecha y la izquierda también tienen su significación; si el personaje se encuentra al lado izquierdo de la página está
45
mostrando un espacio más seguro, mientras que el que se encuentra a la derecha ―está adentrándose en una situación riesgosa o de aventura‖ (Moebius, 2005, p. 125). El tamaño grande no es el único criterio para percibir una condición de superioridad o ventaja; puede indicar todo lo contrario: un ego inflado.
Forma: Es la determinación exterior de la materia, responde a las ―formas orgánicas, que son habituales en el mundo natural y tienden a ser irregulares‖ y a las formas artificiales ―de tipo geométrico que son, en su mayoría, creadas por el hombre y suelen ser regulares y rectas‖ (Acaso, 2009, p. 52).
Iluminación: Esta herramienta transmite su significado desde dos niveles, a saber: tipo de iluminación que elige el autor para el contenido intrínseco del objeto; y el tipo de luz que se utiliza para iluminar un objeto desde su exterior (Acaso, 2009, p. 63).
Textura: Quiere decir la materia con la que está constituido el objeto visual, que son la textura del soporte y la textura que se aplica sobre el mismo.
Herramientas de organización:
Composición: Hace referencia a la ordenación dentro del espacio del soporte. Puede ser de manera reposada (constante, simétrica, recta, completa, centrada), o de manera dinámica (inconstante, asimétrica, oblicua, incompleta, descentrada).
Retórica visual: Se usa para interconectar los significados de lo visual. ―Puede decirse que este tipo de retórica es la sintaxis del discurso connotativo‖ (Acaso, 2009, p. 86). En otras palabras, es el sistema empleado para transmitir un sentido diferente del que propiamente le corresponde, pero existiendo entre ese sentido diferente y el propio alguna conexión o semejanza.
Elementos cinematográficos: Es necesario aclarar que este aspecto es propuesto por el profesor Vásquez (2014) y que lo desarrolla teniendo en cuenta el gran uso en los libros álbumes.
Aquí se agrupan elementos como la secuencia, los encuadres, los planos, el recorte de la figura, la visión subjetiva, la angulación. Son aspectos que el libro álbum ha tomado del cine y los ha ido incorporando en el tratamiento de la imagen (p. 342).
46
Es así como la imagen y todos sus elementos a analizar hacen parte fundamental de esta modalidad de literatura, el libro álbum. Veamos ahora los paratextos.
2.2.2.2. Los paratextos
Otra de las características resaltadas en la literatura infantil, que por silogismo también en están presentes en los libros álbumes, son los paratextos, definidos como elementos que acompañan a la obra literaria y que, por supuesto, contienen significación y necesitan de su lectura, para la interpretación del texto.
Aquellas páginas que se encuentran entre la tapa y la tripa del libro ya están proponiendo elementos propios de la historia que contiene el texto literario (Hanán, 2007), nada es gratis en este tipo de libros. Vale la pena revisar por ejemplo las guardas de Yo, Miltón (2001) de Haydé Ardalan, Olivia (2001) de Ian Falconer y la mayoría de las publicaciones de Anthony Browne.
Vásquez (2014) hace referencia a estos aspectos, basado en los estudiosos Hanán (2007) y Zaparaín (2010) como elementos materiales, afirma que ―a veces perdemos información valiosa acerca del autor y el ilustrador del libro que está consignada en la contraportada, o pasamos por alto el formato: si es vertical, apaisado, cuadrado o troquelado‖ (p. 339). No se puede olvidar que cada detalle contenido en el libro álbum tiene una comunicación explícita o implícita.
Los paratextos siguen siendo un elemento importante en el momento de analizar los libros para niños, debido a que desde la portada se está brindando información importante del texto narrativo, como del autor y la temática a trabajar. Siguiendo a Luch, expone estos 10 (diez): formato, número de páginas, indicadores de la edad del lector, cubierta, cubierta posterior, lomo, nombre, anagrama, series y tipografía. (Lluch, 2003, p. 44). Desde que el libro se abre está contando la historia, eso es lo primero que nos permiten los paratextos, ir dando las primeras puntadas del contenido del mismo.
47
Dentro de esta característica el profesor Vásquez (2014) hace un llamado especial a la tipografía y el formato y los denomina elementos de diseño gráfico que en ocasiones pasan desapercibidos por el lector. La tipografía, por ejemplo,
(con un cambio de tamaño) puede comunicar cercanía o lejanía, señalar una entonación diferente en lo dicho por algún personaje, indicar una inflexión en el diálogo o advertirnos de una exclamación o un grito. Digamos que la tipografía hace las veces del habla viva con sus matices, inflexiones y tonalidades. En esto, especialmente en las onomatopeyas, el libro álbum retoma cierta sintaxis del cómic (p. 340).
Cada cambio de letra, cada variación en el tamaño de la misma es intencionado, tiene una comunicación clara en el libro álbum.
Hay otros aspectos o códigos, según los denomina (Moebius, 2005), aparte de los ya descritos que hacen del libro álbum un texto literario apetecido, para niños y adultos, hasta el más mínimo detalle se encuentra en la obra con un sentido propio. Estos códigos son: de posición, tamaño y retorno disminuido; de perspectiva; del marco; de línea y capilaridad; y de color.
2.2.2.3. De perspectiva
Estos códigos son los que se fijan en la presencia o ausencia del horizonte y líneas horizontales, puntos invisibles y contrastes entre profundidad y fachadas. Es decir que si el horizonte desaparece pueden aparecer problemas y esto puede generar en el lector un estado de suspenso.
2.2.2.4. Del marco
Este permite al lector identificarse con un mundo dentro y fuera de la historia (Moebius, 2005). Cuando la ilustración está enmarcada provee una mirada de estar dentro de la historia; mientras que sangrada su mirada es mucho más profunda, ‗desde dentro‘.
2.2.2.6. De línea y capilaridad
Estos códigos marcan la intensidad de las experiencias de los personajes. Por ejemplo: las líneas delgadas pueden sugerir movilidad y velocidad, mientras que las gruesas un ‗cómodo estancamiento‘, las temblorosas usualmente acompañan
48
emociones problemáticas; las suaves sugieren un mundo ordenado y en calma. La capilaridad la define Moebius (2005), como la ―presencia o ausencia de bultos o garabatos capilares; una abundancia de tales signos usualmente señala vitalidad o hasta un exceso de energía, interpretando la escena como repleta, nerviosa, ajetreada, como si cada línea fuese un organismo vivo‖ (p. 127), que hace parte de una gran audiencia.
2.2.2.7. De color
Este código al igual que los anteriores no se presentan de manera gratuita en el libro álbum, se debe ser sensible frente al color en unión con los distintos objetos de la ilustración. A parte de los significados tradicionales solo en comunión con los demás códigos adquiere verdadero sentido.
Por otro lado, se habla de tipologías del libro álbum. El profesor Vásquez (2014) retoma lo planteado por Nikolajeva & Scott (2001) y resume las tipologías de la siguiente manera: simétricos (en los que la imagen y texto narran una historia); complementarios (en los que o bien la imagen o el texto llenan las grietas del otro); expansivos (en los que la imagen soporta la narrativa textual o en los que el texto depende de la narrativa visual); contrapunto (en los que el texto y la imagen se ironizan); y silépticos (en los que el texto y la imagen narran historias de manera independiente) (Vásquez, 2014, p. 335).
Sin embargo, en la presente investigación no se tendrá en cuenta esta característica debido a que, según lo plantea Silva-Díaz (2005), esta clasificación presenta varias problemáticas debido a la tendencia ―camaleónica‖ de los álbumes (p. 36).