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CARACTERIZACIÓN DE LOS HOGARES POBRES EN CHILE.

B) Pobreza crónica y población vulnerable.

4. CARACTERIZACIÓN DE LOS HOGARES POBRES EN CHILE.

La pobreza y la extrema pobreza se han reducido de manera significativa. En efecto en 1990 había en el país 1.674.736 personas que se encontraban en situación de pobreza extrema, que representaban el 13% de la población del país y 4.98.302 personas pobres (38,6% de la población). En el año 2009 las personas en pobreza extrema se habían reducido a 620.387, mientras que las personas pobres disminuyeron a 1.888.493 (20,6%

0 2 4 6 8 10 12 14 16 18 1990 1992 1994 1996 1998 2000 2003 2006 2009 2010

Total GPS como % PIB Educación

Salud

Seguridad Socialo Vivienda y otros

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del total del país). El análisis que sigue se realiza en base a los datos de la Encuesta CASEN de los años respectivos12.

Es posible constatar que los 338.724 hogares (10,7% del total) que se encontraban en pobreza extrema en 1990, se reducen a 161.343 en el 2009 (que representa el 3,4% del total de hogares). En tanto de los 1.058.679 hogares pobres existente en 1990 (33,3%) se reducen a 435.675 (10,7% del total de hogares.).

Las personas en pobreza extrema de zonas urbanas en 1990 ascendían a 1.331.801, cifra que desciende a 526.762 en el 2009, y las personas en pobreza extrema de zonas rurales descienden de 342.935 en 1990 a 93.625 personas.

Al analizar la incidencia de la pobreza a nivel regional se comprueba que en 1990 en 7 de las 13 regiones del país tenían sobre el 35% de la población en situación de pobreza. Pero luego, en el año 2009 ninguna región supera el 20%. La región mayor incidencia de pobreza es la Araucanía con el 18,1% de la población en pobreza. Respecto de la incidencia regional de la pobreza extrema, en 1990 las 6 regiones con mayor concentración de hogares en extrema pobreza tenían porcentajes que oscilaban entre el 12% y el 16,6% de los hogares de la región. En el año 2009 las 4 regiones con mayor pobreza extrema tenían un porcentaje de hogares en esa condición que no superaba el 7,6% del total de hogares de la región.

En 1990, las regiones con niveles más críticos de pobreza eran las de Bío Bío (48,7%), Coquimbo (44,9%), La Araucanía (47%) y Los Lagos (46,3%). En el año 2009, las regiones con mayor proporción de hogares pobres son las regiones de la Araucanía (15,3%), Bío Bío (13,2%) y Maule (12,4%). Continúan estando las regiones de Bío Bío y Araucanía las que concentran una mayor proporción de hogares pobres, pero los porcentajes de pobreza se han reducido drásticamente desde el año 1990. En relación con la pobreza extrema, las regiones que concentraban mayor proporción de hogares en pobreza extrema en 1990 eran la Araucanía (15,5%), Bío Bío (14,9%) y Coquimbo (13,2%), mientras que en el año 2009 las regiones con esta condición eran las regiones de la Araucanía (7,6%) Atacama (6,5%) y Los Ríos (5,3%). Persiste la Araucanía como

12 Los datos se encuentran disponibles en la página web del Observatorio Social del Ministerio de Desarrollo Social, en una modalidad interactiva para la serie Casen 1990-2011 en el enlace http://www.redatam.org/redchl/mds/casen/

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la región con mayor proporción de hogares en extrema pobreza, pero el porcentaje de hogares en esa condición se ha reducido a la mitad.

En el año 2010, de la población en extrema pobreza el 33,7% se ubica en el tramo etario de 0 a 14 años, mientras que 25,8%, se ubica entre los 15 y 29 años. Por su parte, de los pobres el 32,4% tenía entre 0 y 14 años, y el 26,2% tenía entre 15 y 29 años. Los pobres extremos y pobres muestran mayor concentración de población joven, que los no pobres, con una distribución más homogénea en los diferentes tramos etarios.

En relación con la distribución de hogares respecto de su situación de pobreza y jefatura femenina del hogar, se observa que en 1990 había un 22,4% de hogares en pobreza extrema con jefatura femenina y un 18,8% de hogares pobres en esa condición. En el año 2009, el porcentaje de hogares indigentes con jefatura femenina era 48%, el de hogares pobres era de 43,2% y el de hogares no pobres con jefatura femenina era de 31,6%. Lo que da cuenta de una feminización de la pobreza.

Al caracterizar a los hogares indigentes en función del número promedio de personas por hogar, se constata que la tendencia histórica ha sido la existencia de hogares en pobreza extrema y pobres no indigentes de mayor tamaño que los hogares no pobres. En 1990, los hogares en pobreza extrema tenían en promedio 4,9 personas, mientras que los hogares pobres no indigentes tenían 4,6 personas y los hogares no pobres tenían en promedio 3,7 personas por hogar. Al año 2009, los hogares indigentes tenían un promedio de 3,8 personas por hogar, los hogares pobres no indigentes presentaban un promedio de 4,3 y los hogares no pobres 3,4 personas por hogar.

Desde el punto de vista del capital humano, la escolaridad promedio de los hogares en extrema pobreza al año 2009 era de 8,99 años de estudio y de 9,01 años en los hogares pobres no indigentes, manteniéndose los porcentajes al hacer el análisis a nivel de jefes de hogar, los que tienen en promedio 8.33 años en los hogares de extrema pobreza y de 8.10 en los hogares pobres no indigentes. Complementario a este último antecedente, cabe agregar que el 21,5% de los hogares indigentes, tenía en el año 2009 un nivel educacional que sólo llegaba al nivel de educación básica incompleta. Un número importante de estos hogares 15%, tenían estudios del nivel básico completos y, el 25,3% presentaba estudios medios incompletos.

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Al considerar las características de los hogares indigentes según su condición de salud, en el año 2009, el 86,8% se encontraba adscrito al sistema público de salud, siendo este segmento el principal usuario del sistema. Un escaso número de hogares indigentes (4,4%) se atiende de forma particular si llega a requerir atención y una proporción todavía menor (3%) lo hace en el sistema de privado ISAPRES.

En otro ámbito, se constata que al años 2009 el 66,5% de los hogares en extrema pobreza habitan en viviendas que presentan condiciones aceptables de materialidad, y sólo el 2,2% lo hace en viviendas irrecuperables. Los hogares pobres mejoran levemente la condición de materialidad de las viviendas que ocupan considerando que el 67,7% lo hace en viviendas de materialidad aceptable y el 1% lo hace en viviendas irrecuperables. Para que una vivienda sea considerada irrecuperable, ya sea el piso, techo o muros deben presentan esta condición, y se considera recuperable cuando muro techo o piso presentan condición aceptable o recuperable, pero ninguno irrecuperable. En relación a las condiciones de saneamiento de las viviendas, se tiene que el 93% de los hogares en pobreza extrema posee un adecuado índice de saneamiento de sus viviendas, es decir, disponen de un sistema de eliminación de excretas y de agua potable dentro de la vivienda.

Respecto al hacinamiento, un 2,8% de los hogares en extrema pobreza presenta hacinamiento crítico y el 18,6% presenta hacinamiento medio. Situación similar presentan el grupo de hogares pobres no indigentes donde el hacinamiento crítico afecta a 2,2% de los hogares y el medio al 20,4%. Se considera que hay hacinamiento crítico cuando hay más de 5 personas por dormitorio y hacinamiento medio si hay 2,5 o más personas por dormitorio.

La mayoría de los hogares del país, independientemente del grupo socioeconómico al que pertenecen, habita en casas o casas en condominio o en departamentos, que en el caso de los hogares en extrema pobreza alcanzaban al 96,7% de los hogares en el año 2009. Al mismo tiempo, el 2% de estos hogares habitaba en viviendas muy precarias como mediaguas y rucas. También en el ámbito de la vivienda, es importante el porcentaje de hogares en extrema pobreza que habita en viviendas propias pagadas (46,2%), proporción menor que la de hogares pobres no indigentes (52%) y de hogares no pobres (55,9%). Cabe señalar que sólo un 3% de hogares en extrema pobreza declara ocupar irregularmente la propiedad en la que habitan.

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Respecto de las características ocupacionales, durante al año 2009 la tasa de participación a nivel nacional llegó a un 55,7% de la población en edad de trabajar. La población en pobreza extrema registran tasas de participación muy inferiores al promedio, registrando el 39,6% y si bien la población en pobreza no extrema mejora la tasa de participación en relación a los pobres extremos, esta llega a 43,1% muy distante del promedio nacional.

Haciendo una comparación a nivel agregado, se constata que las diferencias en la tasa de participación entre pobres y no pobres se acentúan al considerar sólo a las mujeres, ya que la tasa de participación femenina, a nivel nacional, llegó a 42,3%, pero para las mujeres en extrema pobreza ésta fue de 28,1% y para las mujeres pobres no indigentes alcanzó el 29,5%. La tasa de participación es menor en las áreas rurales que en las urbanas, a nivel nacional la tasa de participación de las zonas rurales era de 48,9 en tanto en las urbanas esta tasa era de 56,7 Para la población en extrema pobreza la participación alcanza a 34,9 en las zonas rurales y a 40,5 en las urbanas, en tanto para la población pobre no indigente la tasa de participación rural es de 35,6% y la urbana de 43,9%.Por su parte, la tasa de participación del jefe de hogar al año 2009 fue de 55,1% en los hogares indigentes, de 64,1% en los hogares pobres no indigentes y de 70,3% en los hogares no pobres.

La tasa de participación muestra un comportamiento creciente en los primeros años de vida laboral, la tasa de participación entre los 15-19 años alcanza a 18%, aumentando a 55,4 entre los de 20-24 años, entre los 25-49 supera los 73% alcanzando su máximo rendimiento en el tramo de 30 a 34 años. Este comportamiento se reitera en todos los grupos socioeconómicos aunque con una tasa de participación de las personas en pobreza extrema es menor y llega a su punto más alto entre los 30-34 años a 58,1% y la de los pobres no indigentes llega en su máximo en el tramo 40-44 con el 62,7%.

En relación con la desocupación ésta sin duda es un indicador sensible del nivel de ingreso de las personas. De hecho, los datos del año 2009 señalan que la tasa de desocupación, cuyo promedio nacional es el 10,3%, sube a 21,3% entre los pobres no indigentes y a 42,5% entre los indigentes, mientras que para los no pobres era de 7,3%. Entre los hogares en extrema pobreza, la tasa de desocupación de las mujeres fue de 15,3% mientras que entre los hombres alcanzó 26,8%. En el caso de los hogares pobres

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no indigentes la tasa de desocupación femenina fue de 8,1%, mientras que la desocupación masculina fue de 14,1%.

En el año 2000 la tasa de desocupación a nivel país de los jefes de hogar llegaba a 5,7%, siendo de un 26,8% para los jefes de hogar hombre y de 15,3 para las jefas de hogar mujeres, ambos en situación de extrema pobreza. En el caso de los jefes de hogar pobres no indigentes la tasa de desempleo era de 14,1 para los hombres y de 8,9 para las mujeres. Para los jefes de hogar no pobre éstas promediaban el 4,6%. Lo anterior da cuenta que casi en un tercio de los hogares en extrema pobreza, en los cuales el jefe de hogar participa en el mercado del trabajo, éste se encontraba desocupado.

Al analizar la desocupación por tramos de edad, al interior de los hogares en pobreza extrema, se constata que para éstos las tasas de desocupación más altas las registran los jóvenes que tienen entre 25 y 29 años donde la desocupación alcanza al 36,4%; seguido por el tramo de las personas entre 30-34 (29,4%) y 20-24 (25,2%), 35-39 (24,2%) y entre los 40-54años las tasas fluctúan cercanas al 20%.En el caso de los pobres no indigentes, son los jóvenes de 20-24 años los que registran la mayor tasa de desempleo, la que alcanza al 33,8% y entre los 25-29 años una tasas de 18,4%. En los tramos de edad superiores a éste, los pobres no indigentes presentan tasas de desocupación inferiores al 10%, mientras que los jóvenes entre 15-19 años presentan tasas de 9,4%. El análisis realizado en esta sección muestra que en Chile persisten las desigualdades según situación de pobreza. Todos los indicadores revisados muestran una situación más deteriorada en las familias en extrema pobreza con paradas con las familias en pobreza no extrema y a mucha distancia de las familias no pobres.

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CAPÍTULO III. LAS POLÍTICAS SOCIALES EN CHILE.

Al año 1990, fecha en que se retorna a la democracia, en Chile existía una política social guiada por los criterios neoliberales, que habían sido adoptados durante el régimen militar. Sin embargo, es necesario conocer el desarrollo que tuvieron las políticas sociales desde inicios del siglo XIX. A continuación se presenta la evolución que han tenido las políticas sociales en el país, hasta el año 2010. La revisión se hace distinguiendo tres periodos. El primero que va desde inicios del siglo XIX hasta 1973, año en se produce el golpe militar que rompe con la tradición democrática y que se mantiene durante diecisiete años. El segundo corresponde al tiempo que el país estuvo bajo el régimen militar, desde 1973 a 1990, periodo en que se efectuaron importantes cambios adoptando el modelo neoliberal, que tuvo consecuencias en la orientación de las políticas sociales. Finalmente, se hace un resumen de las políticas sociales implementadas por los gobiernos de la Concertación de Partidos por la Democracia que gobernó el país hasta el año 2010.

1. EVOLUCIÓN DE LAS POLÍTICAS SOCIALES EN CHILE HASTA 1990.