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METODOS PARA LA MEDICIÓN DE LA POBREZA.

A) Desarrollo Social.

1. METODOS PARA LA MEDICIÓN DE LA POBREZA.

Toda elección que se realice para medir pobreza, tanto al definir la línea de pobreza o al establecer cómo se agregan las necesidades de los segmentos de la población en pobreza, tiene asociado juicios de valor, los que deben ser considerados al analizar los resultados.

Los enfoques basados en el ingreso permiten una fácil identificación de las personas en condición de pobreza, permitiendo hacer comparaciones en determinados espacios de tiempo (Olavarría, 2001). La literatura sobre medidas de pobreza es extensa y ampliamente conocida. Algunos de los más citados son:

El concepto de pobreza objetiva se refiere a aquella situación medida a través de circunstancias objetivas (hechos) de los hogares o de las personas, esto es, las mediciones se basan en un nivel de vida mínimo, que responde a criterios prefijados a priori por el investigador. Se utilizan indicadores como el nivel de ingresos, el nivel de gastos y el equipamiento de la vivienda.

La pobreza subjetiva, también denominada pobreza como insatisfacción, define como pobre a quien no está satisfecho con su situación al considerarse excluido de lo que él considera el modo normal de vida, con independencia de sus posibilidades económicas. Es decir, es una percepción subjetiva del individuo o del hogar (según quién sea la unidad de análisis), donde las personas se ven a sí mismas como pobres. En este caso, son los sentimientos y las sensaciones de las propias personas las que permiten establecer si se es pobre o no; al contrario de lo que ocurre en la pobreza objetiva, donde es el investigador quién fija el nivel mínimo de vida.

Junto a estas dos acepciones se distinguen otras muy utilizadas en los estudios de pobreza y definidas por numerosos autores tales como:

A) Pobreza absoluta.

Las Naciones Unidas en la Cumbre Mundial de Desarrollo Social desarrollada en Copenhague en 1995 definió la pobreza absoluta como, “condición caracterizada por una privación severa de las necesidades humanas básicas, que incluyen alimentos y

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agua potable, así como condiciones de higiene, salud, vivienda, educación e información” (Naciones Unidas, 1995, pág. 45).

La pobreza absoluta define, que son pobres aquellas personas que carecen de lo necesario para cubrir las necesidades consideradas como mínimas. Por lo que este concepto de pobreza es más adecuado para aplicar en países subdesarrollados o países en desarrollo, donde parte importante de la población tiene problemas de obtener los recursos para subsistir. Este concepto permite averiguar cuál es la bolsa de pobreza a estudiar, pero tiene el inconveniente de tener que decidir cuáles son esas necesidades mínimas de subsistencia, ya que dependen de cada zona, cultura, tiempo en el que nos encontramos, etc., con lo que es difícil estipular, qué bienes y que servicios se incluyen en la canasta mínima de supervivencia. Podemos determinar una cierta dieta alimenticia mínima que garantice la supervivencia física del individuo. Evidentemente, se pueden añadir otras necesidades básicas indispensables como: la vivienda, la educación, el vestuario, etc.

Uno de los primeros investigadores que define la pobreza en función de los ingresos, es Rowntree, quien a partir de sus estudios sobre pobreza en la ciudad de York en Inglaterra en 1901, establece una línea de pobreza, considerando una cesta que incluía todos los elementos básicos de alimentación, vestuario, habitación, calefacción, y utensilios para cocinar y lavar, y se añadía una cantidad monetaria fija para otros gastos como una asignación para la vivienda, combustible y otros elementos domésticos. Todo valorizado a los precios más bajos, y en las cantidades mínimas necesarias (Olavarría, 2001). Todo individuo que no alcanzase este ingreso mínimo, se consideraba en situación de pobreza.

Posteriormente, en 1965 Orshansky establece uno de los métodos más difundidos para establecer la línea de pobreza absoluta, que considera un consumo energético diario que permite cubrir las necesidades básicas. Se estima el costo monetario de la cesta de bienes que contiene el nivel energético determinado para cubrir las necesidades básicas. Se calcula el porcentaje dedicado a alimentación del gasto total de las personas consideradas pobres. El coeficiente obtenido se aplica al coste de la cesta de bienes para llegar a la línea de pobreza (Orshanski, 1965). Este método presenta debilidades como es la dificultad para establecer la cesta de consumo básica, y el porcentaje de la renta

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que los hogares destinan a alimentación, el que decrece a medida que aumenta el ingreso.

El Banco Mundial establece otra línea de pobreza absoluta para utilizar en países en desarrollo, una que fija un ingreso diario de US$1 y US$2, para establecer dos grupos de pobres en función de sus ingresos.

En Chile, la pobreza se mide a través del método de la canasta básica de alimentos que establece los niveles de vida, con referencia a una línea de pobreza, que expresa el costo de una canasta mínima de satisfactores de necesidades básicas. La línea de indigencia se establece con el costo de una canasta alimentaria mínima, que cubre las necesidades nutricionales de un individuo en un mes, que considera hábitos de consumo, disponibilidad efectiva de alimentos en el país, y es valorada aplicando los precios unitarios a los diferentes alimentos. Para establecer la línea de pobreza se aplica una metodología indirecta, que en la práctica asume una relación fija entre el costo de una canasta de alimentos, y el costo de una canasta de necesidades no alimentarias. Esta relación se obtiene a partir de la correlación observada entre los gastos en alimentación, y los gastos totales de consumo en los hogares de algún grupo de referencia (MIDEPLAN, 1998).

La metodología antes descrita supone distintos costos de vida para zonas rurales y urbanas. Se asume que el costo de la canasta básica de alimentos en zonas rurales es un 25% menor que a la de las zonas urbanas6. En la Tabla 1 se presentan los valores de las

Líneas de Indigencia y Pobreza, para las zonas urbana y rural, en distintas fechas en que se aplicó la encuesta CASEN. Con este procedimiento se define como indigentes o extremadamente pobres a las personas que residen en hogares cuyos ingresos son tan bajos, que aunque, los destinaran íntegramente a comprar alimentos, no lograrían satisfacer adecuadamente las necesidades nutricionales de sus integrantes. A su vez, se considera en situación de pobreza a aquellos hogares cuyos ingresos son insuficientes para satisfacer las necesidades básicas, alimenticias y no alimenticias, de sus miembros (MIDEPLAN, 1998).

6 Este supuesto es utilizado por CEPAL en las estimaciones para América Latina, se sustenta en la existencia de precio más bajo, así como, en una estructura de consumo inclinada a productos más baratos en las zonas rurales. Ver CEPAL (1996) La sensibilidad del indicador de pobreza.

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La línea de pobreza utilizada en el país, está basada en la IV Encuesta de Presupuestos Familiares del año 1986, que aportó información sobre el consumo de las familias en el Gran Santiago. La línea se ha reajustado según el Índice de Precios del Consumidor, para mantener su valor en términos reales, pero no ha sido ajustada por los cambios en la estructura de consumo que han ocurrido desde la citada fecha (Larrañaga & Herrera, 2008).

Entre las dificultades que presenta el método de la línea de pobreza se cuenta el hecho que el ingreso declarado puede estar influido por el ahorro o el endeudamiento de la familia, lo que se traduce en que la familia puede estar consumiendo más o menos que el ingreso declarado al momento de la encuesta. También los hogares pueden subdeclarar sus ingresos. En las encuestas, muchos ingresos quedan fuera de la medición, como son: las remesas del extranjero o subsidios estatales. Además están las dificultades de medición en zonas rurales, por la complicación de estimar el ingreso en caso de autoconsumo de productos (MIDEPLAN, 2002a).

La información que entrega esta medición, además de distinguir entre personas y hogares pobres, en pobreza extrema y no pobres, permite calcular índices que resumen una o más dimensiones de la pobreza, también permite elaborar perfiles de estos grupos, considerando educación, sexo, edad, ocupación, toda información útil para el diseño de políticas.

Los índices más utilizados son:

- Incidencia de la pobreza que establece la proporción de hogares y de población cuyos ingresos son inferiores a las líneas de pobreza y de indigencia (MIDEPLAN, 1998).

- Brecha de la Pobreza que establece en qué medida los ingresos de los hogares se sitúan por debajo de la línea, mostrando la profundidad de la pobreza, al asociar la distancia promedio entre el ingreso de los pobres y la línea de la pobreza, respecto de la población total (MIDEPLAN, 1998).

- Intensidad de la Pobreza, denominado FGT por haber sido desarrollado por Foster, Greer y Thorbecke. Este índice entrega una medida de la intensidad de la pobreza, entendida como la diferencia entre el ingreso y la línea de pobreza. Permite

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comparar distribuciones de población pobres, tanto espacial como temporalmente, y determina en qué segmentos la magnitud de la pobreza es mayor (Feres, 2001) (MIDEPLAN, 1998).

Aunque la pobreza y la desigualdad son conceptualmente distintas, tienen indudables vinculaciones, como se revisa a continuación:

- Los percentiles de ingreso que expresan el ingreso promedio del grupo de la población a que hacen referencia, y con ello a la desigualdad existente en una determinada población. Normalmente se utilizan quintiles o deciles de ingreso.

- Índice 20/20, que representa el número de veces que el ingreso promedio del 20% más rico de la población, contiene el ingreso promedio del 20% más pobre.

- El coeficiente de Gini, que busca medir si hay concentración de ingresos en una sociedad. Utilizando la Curva de Lorenz, se determina un cuociente entre la distribución real de ingresos y una distribución perfectamente igualitaria (Olavarría, 2001).