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arca o baúl donde el señor guardaba los objetos valiosos y donde se colocaba su cam a a la hora de dormir.

§189. La casa m ás antigua era una cabaña redonda u ovalada con el tejado apuntado, com o se representa­ ba en la tradicion al cabaña de R óm ulo (§214) en el Pa­ latino. La fo rm a circular se conservó en la fo rm a asig­ n ad a al T em plo de Vesta, cuyo culto co m en zó en el h o gar en esas cab añ as. Las cabañ as p o ste rio res eran ovaladas. M ás tarde aún llegó la form a rectangular. La apariencia externa de esas cabañas aparece en las urnas fu nerarias etruscas, descubiertas en varios lugares de Italia.

La planta era un sim ple rectángulo sin divisiones. Éste se puede considerar desde el punto de vista histórico y arquitectónico el núcleo básico de la casa rom ana. Su p ropio nom bre (atrium ), que se refería al principio a toda la casa, tam bién se conservó; aparece en los nom ­ bres de algunos edificios m uy antiguos de R om a utiliza­ dos con fines religiosos, el Atrium Vestae, el Atrium Li­ bertatis, etc. Sin embargo, m ás adelante atrium se aplicó a una única habitación característica de la casa.

El origen de la palabra atrium es todavía un misterio. La urna funeraria de Chiusi, que aparece a m enudo en ilustraciones, tiene una abertura rectangular en el teja­ do. Esto se ha utilizado para m ostrar que la casa antigua de tipo rectangular tenía esa abertura en m edio del te­ jado para que pudiera salir el hum o. Sin embargo, se ha dem ostrado que esta urn a en particular ha perdido la pieza superior que com pletaba el tejado. Las urn as de este tipo tienen regularmente una puerta y a veces ven­ tanas.

§190. Un rasgo de la casa posterior, tan frecuente­ m ente encontrado en conexión con el atrium que uno

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está tentado de considerarlo u n a adición antigua, es el tabünum, un am plio hueco frente a la puerta de entra­ da. El origen del tablinum y los usos a los que se desti­ naba, tanto en épocas m ás antiguas com o posteriores, son todavía m ateria de discusión. Al prin cipio puede que sólo tuviera una finalidad tem poral, al estar cons­ truido de tablas (tabulae), y tenía una puerta al exterior sin ninguna conexión con el atrium . En cualquier caso, no p o d ía haber sido largo, h asta que el tabique de en m edio fue traspasado. U na vez se hizo esto y su conve­ niencia quedó dem ostrada, la pared m edianera se eli­ m inó. Varrón explicaba que el tablinum era una especie de balcón o porche, utilizado com o com edor en la esta­ ción calurosa.

§191. D espués el atrium recibió la luz de una aber­ tura central en el techo, el compluvium, cuyo nom bre derivaba del hecho de que la lluvia, el aire y la luz podían entrar p o r ella. Justo debajo se excavó en el suelo una pila, el impluvium, que recogía el agua para uso dom és­ tico. Cuando se necesitó m ás espacio e intim idad, la casa se prolon gó con pequ eñ as habitaciones que se abrían fuera del atrium a los lados. El atrium al final junto al tablinum tenía toda la anchura entre las paredes exterio­ res, y los espacios adicionales o huecos, uno a cada lado, se de­ nom inaban alae.

El aspecto de esa casa vista desde la p u e rta de entrada debe de haber sido m uy pare­ cido al de una iglesia católica o anglicana. El atrium se corres- Plano de una típica p o n d ía con la nave, y las dos casa romana primitiva. alae, con los transeptos, mien-

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tras que la bóveda del tablinum se parecía al presbiterio. Por lo que sab em o s, la luz llegab a a las h abitaciones exteriores sólo a través del atrium. De esta antigua casa encontram os conservado en sus sucesoras todo lo que estaba enfrente de la puerta de entrada, el atrium con sus aíae y el tablinum, el impluvium y el compluvium.

Estos son los elem entos característicos de la casa ro­ m an a y debe en ten d erse así en la d e sc rip c ió n que sigue de los desarrollos posteriores p o r influencia ex­ tranjera.

§192. Parece que los griegos inspiraron la idea que adoptaron después los rom anos: un patio detrás del ta­ blinum, a cielo abierto, rodeado de habitaciones y pro­ visto de flores, árboles y arbustos. Este espacio abierto tenía colum nas alrededor y a m enudo u n a fuente en el centro. Este patio recibió el nom bre de peristylium o pe­ ristylum . Segú n V itru v io (§ 1 8 7 ), debía ser un tercio m ás ancho que largo, pero no encontram os esta p ro ­ p orción o n in gu n a o tra estrictam ente o b serv ad as en ninguna casa con ocid a p o r n osotros. El acceso al pe­ ristylum desde el atrium podía ser a través del tablinum, aun q ue éste p o d ía estar sep arad o de aquél p o r una puerta de dos hojas y p o r un estrecho pasillo (andron) a los lados. Éste sería norm alm ente utilizado por esclavos o personas que no tuvieran el privilegio de pasar p o r el tablinum (§201).

Am bos, el pasillo y el tablinum, podían estar cerrados del lado del atrium por puertas. La disposición de las di­ ferentes habitaciones alrededor del peristylum parece que variaba según el constructor o el propietario; no se puede ofrecer ninguna planificación concreta para ellos. Según las posibilidades del propietario, había dorm itorios, co­ medores, bibliotecas, cuartos para pintar, cocina, fregade-

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ro, armarios, baños privados, junto a las sencillas depen­ dencias necesarias para el variable núm ero de esclavos. Pero, fueran estas habitaciones m uchas o pocas, todas m iraban al peristylum, recibiendo de él la luz y la venti­ lación, igual que las habitaciones a lo largo del atrium . A m en u do h ab ía un pequ eño jard ín detrás del peris­ tylum.

Plano de una casa grecorromana (la casa original se combinaba con el peristylum).

§193. El siguiente cam bio se produjo en las casas de pueblos y ciudades solam ente, porque estaba m otivado p o r las condiciones de la vida urbana que no se daban en el cam po. Tanto en tiem pos antiguos com o m oder­ nos los negocios se iban extendiendo desde el centro de las ciudades hacia las zonas residenciales, y a m enudo era interesante p ara el propietario de una vivienda adap­ tarla a las nuevas condiciones. Esta adaptación era sen­ cilla en el caso de la casa rom ana, gracias a la d isposi­ ción de las habitaciones.

Ya se ha com entado que las habitaciones se abrían to ­ das hacia el interior de la casa, que se colocaban pocas

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ventanas en las paredes exteriores y que sólo había una puerta en la parte frontal. Si la casa tenía la fachada a una calle comercial, es evidente que el propietario podía construir habitaciones delante del atrium con fines co­ merciales, sin que ello afectase a la intim idad de su casa o le restase luz. Por supuesto, se reservaba un acceso para su propia puerta, m ás o m enos ancho según las cir­ cunstancias. Si la casa ocupaba una esquina, estas habi­ tacion es su p lem en tarias p o d ían añadirse delante y a cada lado, y, com o no tenían ninguna conexión necesa­ ria con el interior de la casa, se podían alquilar como apartam en tos, igual que las habitaciones individuales que se alquilan a m enudo en nuestras propias ciudades.

Al principio estas habitaciones posiblem ente se aña­ dían de esta m anera p ara algún negocio del propietario, que pensaba desarrollar alguna em presa propia en ellas, pero incluso los hom bres de buena posición y m edios considerables no dudadan en aum entar sus ingresos al­ quilando a otros estas partes desconectadas de sus casas. Todas las casas m ás grandes descubiertas en Pom peya están organizadas de esta manera. Una que ocupa toda una m anzana y que tiene alquiladas habitaciones en tres lados se describe en §208. Este tipo de casa in d ep en ­ diente con habitaciones se llam a ínsula.

§194. El vestibulum. D espués de rastrear el desarro­ llo de la casa com o un todo y describir brevemente sus partes estables y características, podem os ahora exam i­ narlas m ás en detalle y al m ism o tiem po dirigir nuestra atención a otros elementos introducidos en épocas p o s­ teriores. Será conveniente comenzar con la parte frontal de la casa.

La casa de ciudad se construía sobre la línea de la ca­ lle. En las casas m ás p ob res la puerta que se ab ría al

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atrium estaba en el m uro frontal, y estaban separadas de la calle sólo por la anchura del um bral. En la m ejor clase de casas descritas en la últim a sección, la separación en­ tre el atrium y la calle con una fila de tiendas brindaba la oportunidad de preparar una entrada m ás im ponente. A veces se dejaba al m enos una parte de este espacio com o un patio abierto, con baldosas de gran calidad en el sue­ lo desde la calle hasta la puerta, adornado con plantas, flores e incluso estatuas y trofeos de guerra, si el dueño era rico y un general victorioso. Esta zona de acceso se llam aba vestibulum.

El punto im portante que hay que destacar es que no se corresponde en absoluto con la parte de la casa m o ­ derna llam ada, por él, el «vestíbulo». Sus usos eran los siguientes:

• L o s clientes se reunían quizá antes de am anecer (§182) para ser recibidos en el atrium .

• Recibían la sportula (§182).

• Se disponía la procesión nupcial (§86).

• Se form aba la escolta que acom pañaba al niño hasta el foro el día que abandonaba sus juguetes infantiles

(§§127-128).

Incluso en las casas m ás pobres, el m ism o nom bre se le daba al espacio entre la puerta y la zona de paso de los peatones.

§195. El ostium. La entrada a la casa se llam aba os­ tium. Ésta incluía el portal y la propia puerta, y el térm i­ no se aplica a am bos, aunque las palabras m ás precisas para la puerta son fores e ianua. En las casas m ás hum il­ des (§194), el ostium estaba directamente sobre la calle, y no cabe duda de que en origen se abría directamente al

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atrium; en otras palabras, el antiguo atrium estaba sepa­ rado de la calle sólo p o r su pared. El refinam iento de épocas posteriores m otivó la introducción de una entra­ da o pasaje entre el vestibulum y el atrium, y el ostium se abría hacia esa zona de acceso y poco a poco le fue dan­ do su nombre.

La puerta estaba situ ada detrás, dejando un am plio u m bral (limen), que a m enudo tenía la palabra salve1 grabada en un m osaico. En ocasiones sobre la puerta se leían palab ras de bu en augurio, nihil intret m ali2, por ejem plo, o u n a fórm ula de protección contra el fuego. En las casas donde un ostiarius o ianitor (§150) estaba de servicio, su lugar estaba detrás de la puerta; a veces disponía aquí de una pequeña habitación.

Dentro del ostium solía haber un perro atado con ca­ denas o en su defecto la representación de un perro en m osaico sobre el suelo con una advertencia debajo: Cave canemP. Este vestíbulo en el lado del atrium estaba cu­ bierto p o r un a cortina (velum). A través de este pasaje las personas en el atrium podían ver a los peatones que pasaban por la calle.

§196. El atrium . El atrium (§§188-189) era el ele­ m ento básico de la casa rom ana. Los rasgos m ás caracte­ rísticos del atrium eran el compluvium y el impluvium (§191). El agua recogida en el último era llevada a cis­ ternas; el hueco del techo del prim ero p o d ía cubrirse con una cortina si la luz era dem asiado intensa, com o en los actuales filtros fotográficos.

Vemos que los autores rom anos (§191) utilizaban las dos p alab ras in distin tam en te sin m uch o cu idado. El 1. ¡Saludos!

2. Ojalá no entre ningún mal. 3. ¡Cuidado con el perro!

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com pluvium era un elem ento tan im p o rtan te en el atrium que el atrium recibía su nom bre según la form a en que se construyera el compluvium. Vitruvio nos dice que había cuatro estilos:

1. A trium Tuscanicum («etru sco »). El tejado estab a form ado p o r dos pares de vigas que se cruzaban en ángulo recto; el espacio interior se dejaba abierto y fo rm aba así el compluvium. Es evidente que este m étodo de construcción no se p od ía utilizar para habitaciones de grandes dim ensiones.

2. Atrium tetrastylon («de cuatro colum nas»). Las vi­ gas eran sostenidas en sus ju n turas p o r pilares o columnas.

3. Atrium Corinthium («corintio»). Sólo se distinguía del segu n d o p o r tener m ás de cuatro p ilares de apoyo.

4. Atrium displuviatum («de desagüe»). En éste el te­ jado se inclinaba hacia las paredes exteriores, y el agua era evacuada al exterior m ediante desagües; el im pluvium sólo recogía el agua que realm ente caía dentro desde el cielo.

Sabem os que había otro estilo de atrium, el testudina­ tum, com pletam ente cubierto por encim a y sin implu­ vium n i compluvium. D esconocem os cóm o entraba la luz.

§197. C am b io s en el atriu m . Ya se h a descrito en §§188-189 el atrium tal com o era en los prim eros tiem ­ p o s de la R epública. La sencillez y la austeridad de la vida fam iliar en ese período conferían a la casa con una sola h ab itación un a d ig n id ad que no h eredaron los grandiosos palacios de finales de la República y el Im pe­

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rio. En tiem pos de Cicerón el atrium había dejado de ser el centro de la vida dom éstica; se había convertido en un pequeño salón de gala usado sólo para exhibirlo.

N o conocem os los p aso s sucesivos en el proceso de cambio. Posiblemente las nuevas habitaciones a los lados del atrium fueron utilizadas com o dorm itorios p a ra una m ayor in tim idad. C u ando se adoptó el peristylum , se debe de haber sentido la necesidad de una zona indepen­ diente para la cocina y después de un com edor (es muy posible que ese patio fuera en un principio u n a zona para cocinar al aire libre). D espués se añadieron otras habitaciones al peristylum, y éstas fueron convertidas en dorm itorios para una intim idad aún mayor. Al final estas habitaciones se necesitaron para otros propósitos (§192) y los dorm itorios fueron trasladados de nuevo, en esta ocasión al piso superior. No sabem os cuándo se añadió esta segunda planta, pero hace pensar que por las parce­ las pequeñas y caras de la ciudad. Incluso las casas hu­ mildes de Pompeya han conservado restos de escaleras. §198. Es entonces cuando el atrium era decorado con todo el esplendor y la m agnificencia que el propie­ tario se p od ía permitir. La abertura del tejado se hacía m ás grande para recibir m ás luz, y los pilares que lo sus­ tentaban (§196) eran de m árm ol o m aderas preciosas. Entre estos pilares y en las paredes se colocaban estatuas y otras obras de arte. El impluvium se convirtió en una pila de m árm ol, con un a fuente en el centro, y a m enu­ do estaba ricamente trabajada y adornada con figuras en relieve.

El suelo era de m osaico, las paredes se pintaban de co­ lores brillantes o se decoraban con bloques de m árm ol de m uchas tonalidades, y los techos se cubrían con m ar­ fil u oro. En este atrium el anfitrión recibía a sus invita-

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dos (§106), el p atro n de época im perial recibía a sus clientes (§182), el m arid o acogía a su esp o sa (§89) y aquí yacía el cuerpo del señor con gran p om p a cuando el orgullo de su vida había term inado.

§199. Pero incluso en el atrium m ás im presionante se podían conservar recuerdos de épocas pasadas. El al­ tar dedicado a los Lares y Penates seguía a veces cerca de donde había estado el fuego del hogar, aunque los sacri­ ficios regulares se celebraban dentro de una capilla espe­ cial en el peristylum. Incluso en las mayores casas los úti­ les de hilado (§ § 8 6 ,1 0 5 ) se guardaban en el lugar donde la m atrona se había sentado en un tiem po ju n to a sus esclavas, tal com o nos cuenta Livio en la historia de Lu­ crecia. Los arm arios en la pared conservaban las m ásca­ ras de los antepasados m ás austeros y, quizá, m ás fuertes (§107), y el lecho de la bo d a seguía enfrente del ostium (por eso tam bién se llam a lectus adversus)4, donde había sido colocado en la noche de bodas (§89), aunque nadie dorm ía ya en el atrium.

En el cam po el antiguo uso del atrium continuó in ­ cluso hasta los días de Augusto, y, p o r descontado, los pobres nunca se pudieron perm itir cam biar su form a de vida. En cuanto al uso de las habitaciones que rodeaban al atrium cuando dejaron de ser dorm itorios, no lo sa­ bem os; quizá sirvieran com o salas para conversar, salo­ nes privados o habitaciones para pintar.

§200. Las alae. Ya se ha explicado (§191) la m anera en que se form aron las alae o alas; eran sim plemente los dos esp acio s rectangu lares a derecha e izq u ierd a del atrium cuando las habitaciones m ás pequeñas a esos la­ dos se separaron con tabiques. Se debe recordar que es­ 4. «Lecho situado enfrente.»

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