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TRABAJO Acerca de las demandas de competencias técnico

IX. EL ESPACIO DE PROFESIONALIZACIÓN DE LOS INGENIEROS EN LA INDUSTRIA FARMACÉUTICA.

5. La centralidad de las calificaciones en la estrategia empresarial

Se constató en los tres casos estudiados, que el título se utiliza con función filtro. Como los laboratorios necesitan competencias, usan el título para asegurarse ciertas competencias generales y, como afirmaba Dumont en la modalidad francesa, recurren luego a períodos de prueba y selección entre los distintos aspirantes.

Las competencias personales ocupan un lugar preponderante luego del título y la experiencia. Se les exige ser competentes para participar en equipos de trabajo

pluriprofesionales, tener facilidad para aprender y capacidad para resolver situaciones problemáticas.

Esto es muy importante cuando se trata del primer empleo profesional, con lo que efectivamente se agrega un componente de imprevisibilidad e inestabilidad al contrato de empleo, según definía E. Verdier para el caso francés. Se observó que en la empresa BIO cuanto más creativo era el trabajo más pesaba ese saber- ser individual para adaptarse a aprender y trabajar en equipo.

Con relación a los títulos y las competencias efectivamente adquiridas por los graduados recientes, el discurso empresarial destacó, en primer lugar, la excelente formación académica de los profesionales del espacio farmacéutico, pero también puntualizaron que es imposible “ponerlos a hacer nada solos” sin mediar la capacitación profesional imprescindible.

También se comprobó en los casos analizados que no existen programas de carreras profesionales internas, sólo en el caso de ET se constató la existencia de la figura del deputy o reemplazante oficial de cada gerente, que se lo prepara para ejercer la función sin el cargo. La figura del deputy aparece formalmente expresada en el organigrama desde 2000 y creemos que refleja un comienzo hacia la implantación de las carreras profesionales, cosa que reconoció la encargada de Recursos Humanos era una asignatura pendiente para los próximos años.

Respecto de la selección de personal no se considera que las consultoras de RRHH puedan seleccionar los recursos más capacitados. Tanto el reclutamiento como la capacitación profesional en la industria son concebidos como un tema de las empresas.

La selección de personal para un puesto parte en primer lugar de una búsqueda interna para comprobar si existen recursos capacitados en el laboratorio (así afirmó el Director de planta de ET y LN) y luego recurren a los curricula enviados a la oficina de Recursos Humanos por interesados externos. Esta práctica era muy común en BIO y ET aunque la localización actual de ET en Pilar ha hecho declinar el interés de la gente por ingresar a esa planta. Sólo en tercer lugar se recurre a los avisos clasificados en los periódicos.

La capacitación no cuenta en ninguno de los tres casos con un espacio organizacional propio, como dijimos es propuesta por la nueva área de Aseguramiento de la Calidad, Validaciones o Calificación operativa de las empresas a partir de las auditorías rutinarias.

En los casos observados los instructores en la capacitación operativa son miembros del equipo interno de profesionales de esa sección. Esta capacitación para técnicos y profesionales se concentra en general en tres modalidades:

Una capacitación inicial para los que ingresan que consta en “poner al novato profesional al lado del que sabe”, durante un período que puede ser de 6 meses hasta 2 años, (a partir de ese momento se certifica su competencia y se lo deja actuar solo) dependiendo de la complejidad de la tarea y el costo del equipo a su cargo.

Una capacitación operativa ordinaria debido a la necesidad de asegurar el cumplimiento de las normas GMP, prepararse para los controles del ANMAT, incrementar la eficiencia en el manejo de computadoras y reforzar las normas de seguridad industrial.

Otra capacitación extraordinaria sería cuando se produce una modificación de equipos o procesos. Si se trata de equipos de producción o de laboratorio importados o de la introducción de sistemas de gestión empresarial la capacitación es realizada por el proveedor que instruye a la supervisión para que luego ellos reproduzcan esa capacitación hacia la base y la certifiquen.

Existen además algunas especificidades respecto de la gestión de las calificaciones en cada caso. El laboratorio BIO recibe solicitudes de ingreso de científicos y profesionales de todo el mundo debido a la calidad de los procesos que allí se desarrollan, por lo que habitualmente no necesita capacitar en “el oficio” de la firma sino que recluta a personal formado en el exterior directamente.

En los casos de ET y LN existe otro circuito de capacitación, el de los gerentes y deputies que necesitan formarse en disciplinas de gerenciamiento. En algunos casos se les costean posgrados en universidades locales y en muchos casos participan de cursos internacionales para gestión de procesos específicos.

Se podría apoyar la idea de haber avanzado por un período de recalificación general (ajuste y adaptación de las calificaciones tradicionales) dentro de la industria farmacéutica como consecuencia de las nuevas tecnologías incorporadas en la década del 90 y de la implementación de las normas GMP que se pudo constatar en las tres empresas estudiadas.

También es posible afirmar que algunos ítems de recalificación no benefician a todos por igual. La capacitación es selectiva y favorece especialmente a los gerentes, jefes y supervisores que participan de una variedad de cursos e integran permanentemente equipos pluriprofesionales cuando se necesita tomar decisiones respecto de un recall o se instala un nuevo equipo o se modifica algún proceso.

La estructura del empleo dentro del área técnica de los laboratorios está representada por las categorías de gerentes, jefes, supervisores, analistas, asistentes, técnicos y operadores. La titulación universitaria es excluyente en la actualidad para acceder a los puestos de gerencia y jefaturas.

Todavía se constató unos pocos técnicos de más de 45 años que ejercen jefaturas. Desde el nivel de supervisores hacia abajo sobrevive un archipiélago de situaciones profesionales.

En el puesto de supervisión que suponíamos podía ser un punto referencial para mostrar la inserción profesional de los graduados recientes en las industrias de proceso, éste resultó bastante incierto con referencia a los requisitos y arrojó una sorpresa respecto del impacto de la globalización sobre el trabajo profesional:

En el caso de la filial transnacional, la tendencia a la profesionalización del puesto de supervisor ya estaba completada antes del cambio tecnológico mayor (la mudanza e incorporación de nuevos equipos).

Ahora se observó que las tareas de control y vigilancia tienden a ser desplazadas directamente al nivel de los operadores de los equipos y que para estos puestos ya están contratando farmacéuticos.

En el caso de la firma nacional, los supervisores son técnicos aunque se registró la novedad de solicitar el agregado de “ser estudiantes de farmacia”. Los graduados superiores recientes son convocados para tareas de analistas de laboratorio o con mayor responsabilidad, como asistentes de alguna jefatura de la línea productiva para que puedan comprender el proceso global.

En el caso del laboratorio biotecnológico, los supervisores tampoco son profesionales, son técnicos con mucha experiencia y los profesionales graduados tienen categorías de responsabilidad mayor como jefes o a cargo de (recordar que contratan recursos del exterior).

El tipo de empleo en los laboratorios estudiados es mayoritariamente efectivo con beneficios sociales, condición que se alcanza luego de cumplir un período de prueba que oscila entre uno y tres meses. En ET y LN estos empleos coexisten con unos pocos contratos de personal temporario a los que habría que añadir los empleos subsidiados como los contratos llamados sistemas de pasantías y algunos acuerdos para realizar prácticas profesionales de estudiantes universitarios próximos a recibirse.

La construcción del espacio profesional en la industria farmacéutica

La relación entre el saber y el saber-hacer es muy directa en lo que hace a desarrollar y producir medicamentos, sin embargo, los farmacéuticos no son los únicos profesionales que pueden desempeñarse en el área técnica según se pudo constatar en el estudio de casos.

El espacio profesional farmacéutico se despliega en las áreas técnico- productivas y convoca a profesionales con titulación técnica y/o universitaria

equivalente (biólogos, químicos, bioquímicos, farmacéuticos), que tienen en común disponer de un conjunto de saberes teóricos químicos, biológicos y farmacológicos junto con una cierta experiencia laboral complementada con cursos de capacitación en el trabajo.

La relación entre los diplomas superiores y el mercado de trabajo plantea una diferencia respecto de los países desarrollados donde se registra un incremento de la oferta educativa y los diplomas superiores. Sin embargo, al igual que en esos países, por efecto de la caída del empleo y porque aún en condiciones normales son más los que se reciben anualmente que los que la industria recluta (recordemos que según datos del Colegio Profesional Farmacéutico de la Provincia de Bs. As., sólo un 20% de los farmacéuticos trabajan en la industria), es posible hablar de abundancia de oferta de títulos en el espacio profesional farmacéutico.

La Universidad de Buenos Aires y la de La Plata son las principales proveedoras de los graduados que trabajan en la industria farmacéutica local, sin embargo, no es común la existencia de relaciones sistémicas entre ambos ámbitos y -a diferencia de lo que ocurre en los países de Europa y Estados Unidos - no es común que los centros de investigación universitaria sean apoyados financieramente por empresas privadas o que los profesores desarrollen proyectos empresariales desde las facultades.

En el plano local sólo LN y BIO tienen algunos vínculos con centros de investigación locales. El Director de BIO destacó que todavía subsiste en algunos ámbitos científicos académicos la mentalidad de que trabajar en la industria prostituye al hombre de ciencia.

El espacio profesional farmacéutico está integrado por graduados de diversas carreras que actúan transversalmente en el lugar de trabajo compartiendo una lógica dominante: producir medicamentos. Esto les exige comprender los procesos biológicos para desarrollar las tecnologías apropiadas, planificar y controlar los distintos pasos de un saber-hacer fuertemente regulado por las leyes nacionales y las normas internacionales.

Otras comunicaciones inter y pluriprofesionales relevantes se producen con los sectores que funcionan como servicios de Desarrollo y Producción: Mantenimiento, Ingeniería, Logística y Validaciones. Allí se concretan relaciones muy fluidas de los profesionales del espacio estudiado con los ingenieros y realizan diagnósticos conjuntos referidos a calificación operativa, control sistémico y desviaciones y/o solicitudes de reparación que se hacen efectivas por los distintos proveedores.

El peso de los farmacéuticos no es absoluto pero es muy significativo en el área técnica estudiada. En este sentido es notable la defensa profesional del Colegio Farmacéutico y la capacidad de reacción de las carreras de farmacia en la UBA y en UNLP quienes se posicionaron temprano respecto del control de estos saberes introduciendo cursos nuevos y ampliando los programas de las materias Control de Calidad y Farmacotecnia con las cuestiones de las normas GMP y las técnicas de validación, calibración y gestión de la documentación tanto en el grado como en los posgrados.

También se pudo detectar que existe en algunos casos una articulación muy beneficiosa para la circulación de saberes dentro del colectivo profesional cuando los jefes y gerentes de la industria farmacéutica se desempeñan como profesores universitarios en el ciclo superior de la carrera. Muchas veces las experiencias que ellos transmiten respecto de la realidad del sistema productivo compensan la falta de tecnología actualizada en las mesadas de los laboratorios.

Entre los graduados de la Facultad de Farmacia y Bioquímica se comprobó también un cambio de tendencia en la valoración de los diplomas: las preferencias actuales favorecen a la carrera de Farmacia antes que a Bioquímica, considerada décadas atrás la carrera de mayor jerarquía. Coincidente con este cambio resultó el discurso de varios profesores – profesionales de esa facultad quienes reafirmaron la

ventaja de la carrera farmacéutica por su rápida salida laboral frente a las incertidumbres que plantea la profesión del bioquímico.

Para los graduados farmacéuticos se comprueba un doble proceso dentro de la industria: por una parte, hay un requerimiento creciente de estos graduados para puestos de jefaturas y gerenciales en el área técnica. Se produce en estos casos un cuestionamiento y replanteo de su identidad profesional, ya que suele haber escasa correspondencia entre el título y la formación adquirida, con las posibilidades concretas de desempeño profesional.

Por otra, también se detecta lo que comúnmente se denomina “devaluación de las credenciales”, que aquí significa ocupar posiciones de técnicos u operadores. Se dan con frecuencia situaciones de “sobrecalificación” en la línea productiva, cuando por efecto de la incorporación de tecnologías automatizadas, los profesionales subutilizan la formación universitaria en desempeños de mero control y piloteo de los equipos.

La capacidad de los sujetos de proyectar un itinerario profesional

De las entrevistas a jefes y gerentes de los tres laboratorios surgieron algunas tendencias que se sintetizan a continuación:

Algunas carreras profesionales se desarrollaron a partir de técnicos químicos, bachilleres biológicos o estudiantes avanzados de farmacia que luego se graduaron como farmacéuticos; otras a partir de graduados farmacéuticos o incluso posgraduados.

Entre los que ingresaron antes de obtener el título superior lo hicieron en posiciones de técnicos o analistas en Control de Calidad. Luego, si les interesaba podían pasar a Desarrollo o Producción y a veces ascender alguna posición hasta supervisores pero, a partir de ahí los laboratorios nacionales LN y BIO orientaban y estimulaban más que ET a que iniciaran los estudios superiores o continuaran en ellos hasta graduarse.

Entre los entrevistados de más de 40 años predominaron los que ingresaron antes de obtener el título superior en posiciones intermedias y luego continuaron sus estudios. En muchos casos el título vino a legitimar la posesión anticipada de un cargo profesional.

Por otra parte, se observó que entre los menores de 40 años en cargos jerárquicos como Jefes se trataba de farmacéuticos que ingresaron a la industria luego de recibirse en cargos de menor jerarquía y luego ascendieron a jefes. Varios casos ya habían obtenido el Posgrado en Desarrollo Galénico y Producción farmacéutica o lo estaban cursando.

Por lo general los farmacéuticos deciden la orientación: asistencial o industrial, durante el ciclo profesional de la carrera o en la práctica profesional obligatoria. A partir de allí algunos entran a la industria y otros deciden su vocación en la atención al público como dispensarios de medicamentos.

Las posibilidades de ascensos entre los graduados que comparten el espacio profesional parecen más favorables a los farmacéuticos en las áreas estudiadas. En este aspecto se debe tener en cuenta la presencia determinante de los colegios farmacéuticos que actúan como verdaderos custodios frente al avance de otras profesiones en el sector.

Cuando se producen promociones al ámbito de Jefaturas o Gerencias, éstas van precedidas de períodos de intensa calificación en temas organizativos y del negocio farmacéutico. La capacitación a partir de ese momento se combina con la participación en foros nacionales e internacionales donde intervienen los laboratorios.