• No se han encontrado resultados

El cerebro y el desarrollo cognoscitivo

In document Woolfolk. Psicología educativa (página 51-53)

Si usted ha llevado algún curso de introducción a la psicología, de seguro tiene in- formación sobre el cerebro y el sistema nervioso. Tal vez recuerde que en el cere- bro está dividido en áreas y que algunas participan en funciones particulares. Por ejemplo, el en apariencia liviano cerebelo parece coordinar y dirigir los movimien- tos suaves y habilidosos que van de los gestos gráciles del bailarín a la acción co- tidiana de comer sin picarse la nariz con el tenedor. El tálamo se ocupa de nuestra capacidad de asimilar nueva información, especialmente si es verbal. La formación reticular cumple una función importante en la atención y la activación; bloquea al- gunos mensajes y envía otros a los centros cerebrales superiores para su proce-

samiento (Wood y Wood, 1 9 9 3 ) . Maduración Cambios programa- El área más grande del cerebro es la corteza cerebral, una cubierta exterior de dos genéticamente que ocurren con aspecto rugoso de unos tres milímetros de espesor. La corteza cerebral da cuenta el tiempo.

26 CAPÍTULO 2 Desarrollo cognoscitivo y lenguaje FIGURA 2.1

Una imagen de la corteza cerebral

Ésta es una representación sencilla del lado izquierdo del cerebro hu- mano que muestra la corteza ce- rebral. La corteza se divide en diferentes áreas o lóbulos, cada uno de los cuales tiene una varie- dad de regiones con funciones dis- tintas. Aquí se indican algunas de las funciones principales.

El desarrollo

Distinga entre desarrollo y maduración. Resuma tres principios de cómo tiene lugar el desarrollo.

Dé un ejemplo de la forma en que diferentes áreas del cerebro trabajan en conjunto para producir el lenguaje.

¿Qué aspecto del desarrollo está implicado en el ejemplo presentado al inicio del capítulo sobre la comprensión que Trevor tiene del "simbolismo"?

de células nerviosas, las delgadas estructuras que almacenan y transmiten infor- mación; es la parte del cerebro responsable de los mayores logros humanos. Esta hoja arrugada de neuronas cumple tres funciones importantes: recibe impulsos de los órganos sensoriales como las señales visuales o auditivas, controla el movi- miento voluntario y forma asociaciones. En los seres humanos es mucho más grande que en los animales inferiores. La corteza es la última parte del cerebro que se de- sarrolla, por lo que se cree que es más susceptible a las influencias ambientales que otras áreas (Berk, 1 9 9 6 , 1 9 9 7 ) . Como se aprecia en la figura 2 . 1 , las diferentes áreas de la corteza tienen funciones distintas.

Aunque las áreas de la corteza están algo especializadas, deben trabajar en conjunto, como en el procesamiento del lenguaje en el que participan diferentes partes. Para responder una pregunta primero debe escucharla, lo que implica la participación de la corteza auditiva primaria. Para dar la respuesta se requieren los movimientos controlados por la corteza motora. El área de Broca (cercana al área que controla los labios, el maxilar y la lengua) se ocupa de la construcción de una forma gramaticalmente correcta de expresar una idea y el área de Wernicke (pró- xima a la corteza auditiva) es necesaria para asociar el significado con ciertas pa- labras. Una persona cuya área de Broca funcione pero que tenga lesionada la de Wernicke dirá cosas sin sentido pero con una estructura gramatical correcta. Por otro lado, el daño limitado al área de Broca se asocia con oraciones cortas, no gra- maticales, pero en las que las palabras son las adecuadas (Anderson, 1995a).

Otro aspecto del funcionamiento del cerebro que tiene implicaciones para el desarrollo cognoscitivo es la lateralización o especialización de los dos hemisferios. Sabemos que cada mitad del cerebro controla el lado opuesto del cuerpo, de modo que una lesión del lado derecho del cerebro afectará el movimiento del lado izquierdo del cuerpo y viceversa. Además, ciertas áreas del cerebro afectan deter- minadas conductas. Para la mayoría de nosotros, el hemisferio izquierdo del cere- bro es el factor principal en el procesamiento del lenguaje, mientras que el hemisferio derecho controla la mayor parte de la información espacial-visual y las emociones (información no verbal). La relación puede invertirse en algunos zur- dos, pero en casi todos ellos la especialización hemisférica es también menor (Berk, 1996, 1997).

A los psicólogos del desarrollo les interesa el momento en que ocurre la lateralización porque antes de que se es- tablezcan las especializaciones en áreas particulares del cerebro, éste es muy adaptable o plástico, por lo que si un área se lesiona otras se hacen cargo de sus funciones. Así, cuando los niños muy pequeños sufren daños en alguna parte del cerebro, otras partes pueden controlar hasta cierto punto las tareas que por lo común cumple el área dañada. Parece que la lateralización empieza incluso antes del naci- miento y que tarda varios años. Por ello, entre más pequeño sea el niño, más probable es que se recupere de las lesiones o las pérdidas.

Dependiendo de la tarea, la lateralización no significa que uno u otro lado del cerebro tenga un control absoluto. En el caso de la gente con el cerebro intacto, ambos hemis- ferios participan en todas las funciones de aprendizaje, aunque la participación de alguno de los lados pueda ser mayor o menor en cualquier momento (Bjorklund, 1 9 8 9 ) . Es posible que los investigadores atribuyan ciertos problemas de aprendizaje a aspectos de la especialización hemisférica, pero las pruebas no son todavía con-

La teoría de Piaget del desarrollo cognoscitivo 27

cluyentes. De hecho, las investigaciones preliminares indican que el funciona- miento de la parte frontal a la dorsal del cerebro puede ser tan importante c o m o el funcionamiento izquierdo/derecho para la comprensión de los problemas de aprendizaje (Jordan y Goldsmith-Phillips, 1 9 9 4 ) .

En la próxima década veremos un aumento en las investigaciones del cerebro, el desarrollo, el aprendizaje y la enseñanza. Hasta hace muy poco no se reconocían las implicaciones de la investigación del cerebro para la enseñanza, pero estamos llegando a un momento en que esto puede cambiar en forma drástica. Por ejem- plo, en 1 9 9 2 se publicó un número especial de Educational Psychologist sobre " E l cerebro y la educación" en el que se incluyen artículos que describen las investiga- ciones sobre variaciones en el desarrollo de diferentes funciones de sistemas cere- brales que pueden afectar el aprendizaje de la lectura y la escritura y varios modelos de aprendizaje y enseñanza basados en tales estudios. M u c h o s autores del volumen postulan que el cerebro es un grupo complejo de sistemas que trabajan en conjunto para construir la comprensión, detectar patrones, crear reglas y dar sentido a la expe- riencia. Estos sistemas cambian a lo largo de la vida, conforme el individuo madura y aprende.

La primera teoría del desarrollo cognoscitivo que consideraremos se debe a un biólogo que se convirtió en psicólogo, J e a n Piaget.

In document Woolfolk. Psicología educativa (página 51-53)

Documento similar