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Desarrollo físico

In document Woolfolk. Psicología educativa (página 124-126)

Para la mayoría de los niños, al menos en sus primeros años, crecer significa hacer- se más grande, más fuerte y mejor coordinado. Pero también puede ser atemo- rizante, decepcionante, emocionante y sorprendente.

Los años preescolares.

Los niños preescolares son muy activos. C o m o se apre- cia en la tabla 3 . 6 , sus destrezas motoras gruesas, que incluyen el control de los gran- des músculos, mejoran considerablemente entre los dos y los cinco años. Entre los dos y los cuatro o cinco años, los músculos de los preescolares se hacen más fuertes, mejora su equilibrio y su centro de gravedad se mueve de manera más lenta, por lo que pueden correr, saltar, trepar y brincar. La mayor parte de estos movimientos se desarrolla en forma natural si el niño cuenta con las habilidades físicas norma- les y la oportunidad de jugar. Sin embargo, es posible que los niños con problemas físicos requieran entrenamiento especial para adquirir tales destrezas. Para los ni- ños pequeños la actividad física puede ser un fin en sí misma y resulta divertido mejorar. Pero los preescolares pueden correr hasta caer, por lo que es conveniente programar periodos de descanso posteriores al ejercicio físico.

C o m o se aprecia en la tabla 3 . 6 , también las destrezas motoras finas, c o m o atarse los cordones de los zapatos o abotonarse, que requieren la coordinación de movimientos pequeños, mejoran considerablemente en los años preescolares. Los niños necesitan trabajar con pinceles grandes, lápices y crayolas gruesas, grandes piezas de papel para dibujar y arcilla o plastilina suave que sean adecuadas para sus destrezas en desarrollo. En esta época los niños empezarán a mostrar preferen- cia por la mano derecha o la izquierda. Aunque la mayoría, casi el 85 por ciento, preferirá la derecha, no debe obligarse a cambiar a los que prefieren la izquierda,

Los desafíos que enfrentan los niños 99

Pubertad Periodo al inicio de la adolescencia en el que los indivi- duos empiezan a alcanzar la madurez física y sexual. por lo que es necesario contar con una buena dotación de tijeras para zurdos en

los grupos de preescolares.

Escuela elemental.

Durante los años de la escuela elemental, el desarrollo físico suele ser bastante estable para la mayoría de los niños que al hacerse más altos, delgados y fuertes puede dominar deportes y juegos. Sin embargo, las variaciones son considerables. Algún niño puede ser mucho más alto o más pequeño que el promedio y con todo ser perfectamente saludable. C o m o los niños de esta edad están muy conscientes de las diferencias físicas pero no suelen tener mucho tacto, es posible que escuche comentarios c o m o "Eres demasiado pequeño para estar en quinto. ¿Qué hay de malo c o n t i g o ? " o " ¿ P o r qué eres tan g o r d o ? " .

Durante la escuela elemental es probable que muchas de las niñas sean tan altas o más que sus compañeros. Entre los 11 y los 14 años, las niñas son en prome- dio más altas y tienen mayor peso que los niños de la misma edad (Tanner, 1 9 9 0 ) . Esta diferencia de estatura suele dar a las niñas una ventaja en las actividades físicas, pero para algunas puede representar un conflicto y, en consecuencia, minimizan sus habilidades físicas.

Adolescencia.

La pubertad marca el inicio de la madurez sexual. N o se trata de un acontecimiento único, sino de una serie de cambios que atañe a casi todas las partes del cuerpo. El resultado de estos cambios es la capacidad de reproducirse. Las diferencias sexuales en el desarrollo físico que vimos en los años de la escuela elemental se hacen más pronunciadas al inicio de la pubertad. Por lo general, las niñas empiezan la pubertad casi dos años antes que los muchachos y alcanzan su estatura definitiva alrededor de los 16 años, mientras que los chicos siguen cre- ciendo hasta los 1 8 . Para la niña promedio, el estirón del crecimiento comienza con el desarrollo de los senos entre los 10 y los 11 años y continúa más o menos por tres años. Aunque éste es el marco temporal promedio para las niñas, el tiempo real fluctúa entre los nueve y los 16 años. El ochenta por ciento de las niñas esta- dounidenses tiene su primer periodo menstrual entre los 11 y medio y los 14 y medio años. Para el muchacho promedio, el estirón comienza entre los 12 y los 1 3 .

Los cambios físicos de la adolescencia tienen efectos importantes en la identi- dad del individuo. Los psicólogos se han mostrado en particular interesados en las diferencias académicas, sociales y emocionales que han encontrado entre los ado- lescentes que maduran pronto y los que lo hacen más tarde. La maduración tem- prana parece tener ciertas ventajas especiales para los niños, cuya mayor estatura y anchos hombros se ajustan al estereotipo cultural del hombre ideal. Es probable que los niños que maduran pronto disfruten de una elevada posición social, tien- dan a ser populares y se conviertan en líderes. Por otro lado, los niños que madu- ran tarde enfrentan una época especialmente difícil: suelen ser menos populares, menos comunicativos y estar más ávidos de atención (Kaplan, 1 9 8 4 ) . Sin embargo, algunos estudios demuestran que en la adultez los hombres que maduraron más tarde tienden a ser más creativos, tolerantes y perceptivos. Es posible que las aflic- ciones y ansiedades sufridas al madurar tarde enseñen a algunos niños a resolver mejor los problemas (Brooks-Gunn, 1 9 8 8 ; Seifert y Hoffnung, 1 9 9 1 ) .

En el caso de las niñas, los efectos son opuestos. Madurar antes que las com- pañeras puede ser una clara desventaja. Ser la más alta del grupo no es una carac- terística muy apreciada en muchas culturas (Simmons y Blythe, 1 9 8 7 ) . Una niña que empieza a madurar pronto quizás sea la primera en su grupo que muestre los cambios de la pubertad, lo que puede resultar muy molesto para algunas niñas, en especial si no han sido preparadas para los cambios o si las molestan sus amigas. Las que maduran más tarde parecen tener menos problemas, pero quizá les pre-

1 0 0 C A P Í T U L O 3 Desarrollo personal, social y emocional

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