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La China Supay hombre

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3. Personajes

3.5. La China Supay hombre

La China Supay es el Diablo femenino que acompaña a Lucifer, por lo que porta un cetro y su máscara, al igual que la del “rey del averno”, incluye una corona. Como el Diablo cristiano no tiene pareja femenina, Romero (1995: 160) interpreta la creación de este personaje en el marco de la dualidad andina (chacha-warmi).

Hasta los años 1970, el papel era encarnado por un hombre heterosexual disfrazado de mujerXII y como recalcan los entrevistados, quienes asumieron ese rol

frecuentemente eran personalidades importantes de Oruro235. – Aún se recuerdan

los Sanabria, González, Valverde, Blancourt, Hugo Baldivia, Hugo Saavedra, José Méndez, Luis (Cacho) Mendiola, Marcelino Murillo, Zenón Valdés, Emilio Moya, Juvenal Caballero, Jorge Matienzo y Pancho Sandoval como importantes Chinas Supay236. El personaje representa la lujuria (“la tentación de la carne”) y durante el

Relato intenta seducir al Ángel Miguel. Su paso es brusco, pero ágil y tiene mucha fuerza y su vestimenta evoca la imagen de una chola orureña de principios del siglo XX. Suponemos que la China Supay en un principio fue una derivación de la Awicha/ Awila rural, una figura femenina lasciva, pero jocosa y también representada por un hombre heterosexual.

XII Para el tema del transformismo folklórico hetero y homosexual, véase tomo I, parte II.

Diablo Lucifer Satanás Ñaupa

sin corona corona dorada corona plateada, menos puntas, más

pequeña con o sin corona

3 pañuelos en la

espalda capa roja capa verde capa

pañoletas (antes:

víbora/tridente) cetro tridente o bastón tridente

pollerín de 5 hojas

taparrabos (antes: pollerín

de 3 hojas) taparrabos pollerín de 3 hojas

espuela espuela espuela espuela

Esa lascivia y comicidad se mantuvo al menos hasta mediados del siglo XX. Así, en 1956 Beltrán Heredia anota:

Su andar y bailar es desfachatado; en los saltos y vueltas deja ver un largo calzón, de tela blanca. (Beltrán Heredia 1956: 62)

20 años después habla de...

... diablesas enjoyadas y con caretas sensuales. Sobre yeguas renegridas lucen polleras verdes, amarillas y rojas, que suspenden de rato en rato hasta la indecencia, comportándose en el largo trayecto como auténticas criaturas del serrallo infernal, lujuriosas y envanecidas. (Beltrán Heredia 1977: 41)

Los entrevistados complementan:

[La China Supay] era pues, como era varón, uhh, peor era pues! Peor, que te manoseaba, que ya se levantaba la pollera atrás, adelante, te tapaba, te volteaba. Su función de ella era conquistar, acomodar el lugar y derrotar al varón. Habían varias... (Freddy Yana Coharite, 16.06.12)

Eran hombres normales que han ingresado con el propósito de hacer jocosidades [...] hacían reír a la gente, hacían sus payazadas imitando a una mujer. (Oscar, 05.03.11)

Antiguamente la China Supay bailaba a lo largo de la entrada, bailaba molestando, haciendo una serie de travesuras, [molestaba] a la gente que estaba espectando, mayormente a los hombres, les levantaban la pollera, después les quitaban sus sombreros, hacían de cuenta que les estaban ahí haciendo pis. Con esas situaciones la China Supay se pasaba la careta, la boca de la careta con locoto picante. Entonces con esa boca picante a la gente que estaba mirando les besaban, les besaban y les dejaban ardiendo ¿no? claro, eso ha sido algo picaresco. (Valentín Ayaviri, 05.03.10)

Eran intrépidas, siempre se levantaba la pollera, nos mostraba, se acercaba, los besaba en las mejillas, entonces eso, y la gente se asustaba y siempre a los varones también y a veces a las mujeres también, como era varón... [...] Solamente uno, le hacemos la jocosidad del relato. En el relato empieza a molestar al Ángel, como lo está tentando. (Sebastián Vela, 27.01.12)

Ha habido un caso de una China Supay del año ‘45 [...] y este personaje tuvo la ligereza de sacarlo a bailar a un padrecito y bailaron la Cueca, todo ¿no? El error fue que el momento de dejarlo sentado se levantó la pollera para atrás y el padre lo excomulgó. (Maurice Cazorla, 27.01.12)

Los hombres éramos que se vestían de mujer y iban engañando a los borrachitos. Ya cuando estaban totalmente enamorados se sacaban la máscara y ah no, un hombre! Entonces este es el personaje de la China antigua de la Diablada. [...] Van molestando a los hombres y demás, irlos engañando porque en realidad nosotros no somos gays, sino somos el Diablo vestido de mujer. (Johnny Ruiba, 30.07.11)

108 NO SE BAILA ASÍ NO MÁS - DANZAS DE BOLIVIA - EVELINE SIGL

Para facilitar este tipo de comportamiento las Chinas Supay obviamente tenían que ser pocas figuras que se movían libremente entre los danzarines y el público. A medida que iban perdiendo esta lascivia agresiva y jocosa ya empezaron a formar filas e incluso pequeños bloques237. Como ya demostramos en el tomo I (parte II,

cap. 3.1), el tema de comicidad tiene mucho que ver con la clase social y suele estar contrapuesto al aura de elegancia construida por las clases altas. Entonces, no es de sorprender que las Chinas Supay de la “Frate” tenían otra característica:

[¿Eran molestosas? ¿Tenían características jocosas?] No. Eran más elegantes porque los varones que bailaban de China esos eran de alta sociedad. Y no

tenían esa chispa que, que la Auténtica, bebían alcohol, entonces el tipo de

mareado con careta, se iba, levantaba la pollera para molestar y bailando así. En la Fraternidad no. Nunca se dio el caso, por lo menos que yo conozca, jamás. (Enrique Jiménez, 28.01.12)

Hoy en día ya no hay muchos hombres que se animan a bailar de mujer y la única fraternidad que aún mantiene el personaje es “La Auténtica”. – Como la danza ya no exige este tipo de transformismo (antes las mujeres estaban prohibidas de bailar Diablada, pero en 1968 el “Círculo Cultural de Artes y Letras” creó la primera sección diablesca femenina238 y ahora ya participan de forma masiva) se nota cierto temor

a ser estigmatizado como transformista homosexual que impide la revitalización de este personaje en las demás fraternidades. Coincidiendo con Jáuregui Cusicanqui (1975), Valentín Ayaviri explica la exclusión de la mujer hasta la década del 1950:

Había una creencia en la antigüedad, de los mineros especialmente, que la mujer no podía ingresar a la mina ni mucho menos asomarse a la bocamina, entonces traía una serie de desgracias y desde aquella situación los varones han optado siempre por bailar y no mujeres. (Valentín Ayaviri, 05.03.11)

Además:

Hay una creencia también que trae buena suerte bailar de China Supay, un varón vestido de China Supay que trae buena suerteXIII. [...] Nosotros también creemos

eso de la Diablada. (Valentín Ayaviri, 05.03.11)

Valentín Ayaviri ya lleva unos nueve años bailando de China Supay y su hermano Roger, Beto Mejía, Aníbal y Ronald Machaca, Cristián Aliendre, Juan Carlos Quiroz y José Luis Copes son otros que llevan en alto esta figura en la Diablada La Auténtica.

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