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Origen y atuendo inicial

In document No se baila así no más (página 51-55)

En primer lugar, se reconoce a la familia Estrada Pacheco como creadora de la danza que surgió en 1969 en el marco del grupo folklórico “Urus del Gran Poder” y que en 1972 por primera vez se presentó en la fiesta del Gran Poder32. Entre los fundadores

y primeros protagonistas de esta expresión cultural hay que mencionar a Víctor, Vicente, Jorge, Carlos, “Morocha”, Lidia y Eva Estrada, como también a Efraín, Santos y Eddy Pacheco, junto a René Quisbert, Wilson Cano, Fernando Fuentes,

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Moisés Ayllón, los hermanos Zamorano, Escalier y Villacorta, Juan José Aguirre (luego: Chuquiago Producciones), Dandy Villacorta, Julio Rivas Sanjinés, Fortunato Atahuichi (luego: Bolivia Joven 77), Renán Quintana y Moises Ibañez33.

Los Caporales son producto del “desborde de creatividad” de principios de los años 70, una época prolífica en la creación de danzas compuestas por figuras protagónicas de otras danzas como por ejemplo los Reyes Morenos (una multiplicación del Rey Moreno de la Morenada) o la Angelada (la masificación de los Ángeles de la Diablada)34. Pero, al mismo tiempo también son producto de un

período regido por dictaduras militares (especialmente la de Bánzer, quien a partir de 1971 impuso su régimen de “orden, paz y trabajo”). En cuanto a la inspiración inicial de los Caporales hay dos interpretaciones diferentes que vamos a detallar en lo que sigue. – Generalmente, la opinión pública y los investigadores coinciden en señalar que la danza de los Caporales tiene su origen en la danza y, sobre todo, en el personaje del Caporal de la Saya afro-boliviana, afirmación que desde nuestro punto de vista contribuyó a la confusión entre los términos de Saya y Caporal. Gracias a los esfuerzos de la comunidad afro-boliviana la Saya hoy en día al menos en Bolivia ya es conocida como danza propia de los afro-descendientes, pero en el exterior hasta la fecha sigue habiendo bastante desconcierto en cuanto a las dos denominaciones. En todo caso, la ausencia de una delimitación exacta resulta extraña, tratándose de una danza bastante joven cuyos creadores en su mayoría siguen con vida. Pensamos que el problema surge a causa de un mito de creación establecido y fomentado por los propios hermanos Estrada quienes, tal vez, de esta manera querían diferenciar su danza de los Negritos/Tundiquis que, si bien en épocas anteriores eran una danza muy popular, en la actualidad no puede considerarse como una danza demasiado prestigiosa ni mucho menos asociada con el sector social que se apoderó de los Caporales. Con la mirada puesta en estos Caporales “jailones” definitivamente queda mejor decir que la danza se inspiró en un capataz de Yungas que admitir que salió de los Negritos, una danza medio chistosa derivada de los villancicos navideños.

De todos modos, es un hecho que Alberto Pacheco, en ese momento reconocido empresario de espectáculos, tuvo la idea de invitar a un grupo afro-yungueño a La Paz35 y cuando los 35 comunarios de Tocaña llegaron al Coliseo Cerrado arrasaron

con todo36. Según los hermanos Estrada37, el encuentro con el capataz yungueño y

este evento habrían sido la inspiración fundamental para la creación de la danza de los Caporales.

Esto se ha creado en el año 1968 a 69, [...] se mostró por primera vez a los negros de Tocaña, originales, negros de los Yungas. Llegamos allá en 1968 para presentar un festival folklórico acá en el Coliseo Cerrado. Llegamos y hacíamos el contrato con el, la autoridad. La autoridad de allá de, del pueblo de Tocaña había sido un llamado Caporal parecido como nosotros en el altiplano cuando nombramos al jilaqata ¿no? autoridad máxima de la región. Y vemos, nos ha impactado mucho el traje que llevaba, llevaba un buzo ancho de... parecía tela

tejida, de la blusa y un sombrero ancho y un látigo y andaba con un solo cascabel. [...] Firmamos el contrato, no con dinero, sino es con, nos ha pedido latas de sardina Lombarda. A cambio ellos han venido a bailar aquí al Coliseo. [...] Pasó el tiempo luego ya nos presentamos con una danza de los Caporales en los espectáculos haciéndonos similar a la ropa de ellos, pero de charmé, de piel de lobo. (Víctor Estrada, 04.05.01)

Días más tarde de esa actuación, nos reunimos para dar vida a una nueva danza que fuera tan alegre y espectacular como la de los negritos (Vicente Estrada, 25.11.07)

Mientras tanto, nosotros coincidimos con Héctor Escalier38, Sánchez Patzy39 y otros

quienes aseveran que la danza surgió del Caporal de los Tundiquis/Negritos:

El Caporal ya había como personaje en la danza de los Negritos Tundiqui. Si yo he bailado a mis ocho años el Caporal con la danza de los Negritos. (Héctor Escalier, 13.04.10)

Pienso yo, que se origina como indiqué de la figura central de Capataz en la danza de los Negritos Tundiquis, [...] por sus características extrañas de lograr expectativa en la gente que se preguntaban, si se trataba de una danza argentina

por la vestimenta de bombachas y sombreros doblados, zapateo, agilidad, hecho

que impresionaba al público espectador. (Héctor Escalier Flores, 10.08.01 en Godinez 2003: 40)

Llama la atención la superposición de imaginarios de poder: sea un capataz, un gaucho, un jilaqata o un militar, la danza siempre alude a masculinidades dominantes, a la virilidad indómita e insuperable del hombre que manda. En esta mezcla, cabe recordar que los “Urus” tenían la danza de los Tundiquis en su repertorio40 y que

para la entrada del Gran Poder la antigua danza de los Negritos y los recientemente creados Caporales se fusionaron:

En 1972, se realiza la fusión de estas dos instituciones, es decir la Fraternidad Negritos del “Illimani” y la Fraternidad “Urus del Gran Poder”, dirigida por los hermanos Víctor y Vicente Estrada y otros con el nombre de Caporales Tuntuna “Urus del Gran Poder”, constituyéndose desde ese entonces como una danza del neo-folklore. (Freddy Yana Coharite, 03.05.01)

Obviamente, haya sido de manera directa o a través de la representación aymara y luego mestiza de los Negritos/Tundiquis; el personaje que dio nombre a la danza definitivamente fue inspirado en el capataz afro-yungueño. Así también se explica de cómo, a pesar de la polémica entre los Kjarkas y la comunidad afro-boliviana (véase tomo I), existan afro-descendientes que consideran la Saya como la “madre” de los Caporales:

Los Caporales, bueno nosotros decimos que los Caporales desciende de la Saya, ¿no?, entonces nosotros vemos que la Saya es la madre de los Caporales. (Jacinta Clara Rey, 31.07.10)

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Hay que tomar en cuenta que los Caporales de la Saya afro-yungueña no tenían ese carácter de mandamás feroz que maltrataba a la tropa: el capataz que David Mendoza vió el año 1993 en la Saya de Chicaloma41 era una persona mayor, una autoridad que

había que respetar, pero no de impresionante estatura o apariencia. Sin embargo, tomando en cuenta la siguiente cita, parece que la Saya afro-boliviana citadina que surgió a partir de los años ‘80 de alguna manera re-procesó y re-apropió el carácter violento y espectacular que el Caporal había obtenido en la danza de los Caporales:

... preferentemente debe ser alto e imponente, para portar el nervio o látigo. Hace su paso haciendo campanillear sus cascabeles que porta en los pies, dando brinquitos cortos que va haciendo las delicias del público presente. (Rey Pinedo 1997)

En representación de la cholita afro-yungueña las primeras Caporalas utilizaban zapatos planos o botas hasta por debajo de las rodillas adornadas con cascabeles, vestían polleras hasta cuatro dedos encima de la rodilla combinadas con enaguas y bombachas y doblaban el ala delantero de su sombrero de cholita paceña adornado con cintas y un par de lentejuelas. Al igual que en los Tundiquis, algunas de ellas incluso se pintaban la cara con carbón de corcho o crema42. En cuanto a la indumentaria

masculina, Héctor Escalier recuerda:

Cuando hicimos los Caporales en la vestimenta teníamos que ver cómo vamos a diseñar, entonces nos copiamos de un personaje Caporal yungueño de Coroico que vive en un cafetal y demás situaciones, el señor ese que vive ahí usa una camisa blanca, lleva unos cascabeles originales de la víbora cascabel en su pierna, no ve, lleva un chicote tradicional porque es capataz, lleva un sombrero grande para cubrirse del sol. Entonces, viendo esa situación, hemos tratado de copiar y recuerdo al señor Cruz un bordador antiguo que creo todavía sigue todavía viviendo, nos hizo el primer disfraz que era un colán, buzo ancho, [...] polainas de cuero, usamos eso y con cascabeles y bueno, el buzo era grande, colán ancho, usamos una blusa y cruzado una manta que era lo tradicional, una manta y un sombrero de paja grande. (Héctor Escalier, 13.04.10)

El ala ancha del sombrero era doblada hacia arriba en la parte delantera, se usaba un pañuelo rojo en el cuello, el colán se parecía al de caballería43 y pronto las polainas

de caballería del Regimiento Uno de La Paz44 se sustituyeron con botas45 adornadas

con una hilera de cascabeles en su borde superior46. No queda muy claro el tema de

la careta: Mientras Carlos Estrada47, Víctor Estrada (04.05.01) y Héctor Escalier48

aseguran que desde 1972 se habían usado máscaras “negras”, Efraín Pacheco (18.07.10) afirma que la careta negra apareció recién un par de años después de la creación de la danza. Milton Murillo (23.05.10) incluso menciona caras pintadas al estilos de la danza de los Negritos. Tampoco queda muy claro cuando aparecieron las guarachas (volados anchos en las mangas); de todos modos, en la foto que muestra a Víctor Estrada en 1972 se nota una manga ancha sin las guarachas que pueden apreciarse en las fotos de 1974 y 197549 (y que eran parte del vestuario habitual

de los Negritos). Con el tiempo, la vestimenta adquirió un toque afro bastante internacional50:

... el blusón con guarachas fue copia de los negritos Tundiquis, candombes del Uruguay, Colombia, Cuba por su colorido y vistosidad, innovación que se adaptó a la vestimenta del Caporal que el primer año bailó en Gran Poder con careta, estilo media cara. (Héctor Escalier Flores, 10.08.01, en Godinez 2003: 44 sig.)

El único elemento andino en todo ese atuendo fue la manta de chola citadina de tela brillosa bordada que los Caporales llevaban cruzada sobre un hombro y enganchado en la cintura51.

Debido al gran éxito de la danza, los integrantes de los “Urus del Gran Poder” pronto empezaron a formar sus propios conjuntos de Caporales. Así, se fundaron los Caporales Zangaros de Villa Victoria, Caporales Waras, Caporales Centralistas de Oruro, Bolivia Joven 77, Hermanos Escalier (Reyes de la Tuntuna), Chuquiago Producciones, Arco Iris, Amerindia, y Estrellas nuevas52. En cuanto a los Centralistas

de Oruro cabe destacar que la fraternidad ya existía como Negritos Centralistas y que en 1974/75 invitó a los hermanos Zamorano y Escalier a que armaran la danza de los Caporales para esta agrupación53. Notablemente, fue el modista y bordador orureño

Carlos Espinoza (Ofelia) quien empezó a transformar la estética del traje femenino, dándole un toque más sexy, atractivo también para las señoritas de élite quienes en esa época comenzaron a participar en el Carnaval de Oruro:

Yo he trabajado con la Ofelia un año, bordando la ropa de las Chinas para la Ferrari Gezzi, para los Caporales, ella ha introducido esa pollerita corta, ella es creadora de esa moda. (Paris Galán – Carlos Parra, 06.01.10)

Las coreografías eran espectaculares, incluyendo “pirámides humanas y otras acrobacias al ritmo de tuntuna”54. Pero aún no existía música específica de Caporales

y lo usual era bailar al son de Tundiqui/Tuntuna, siendo los primeros éxitos las Tuntunas de los Payas y “San Benito”, grabado en 1968 por los Jairas55. La primera

banda contratada para acompañar a los Caporales en las entradas fue “Los Sombras Fantasmas” de TiwanakuII.

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