JUAN PABLO LANDA ZAPIRAIN
3. Algunas claves de reflexión para la defensa de un modelo social de bienestar para la UE.
3. Algunas claves de reflexión para la defensa de un modelo social de bienestar para la UE.
En primer lugar, un momento clave para el desarrollo del modelo social europeo va a producirse en torno a la revisión de la Agenda Social para el periodo 2006/2010. El acuerdo que se adopte en el seno de las instituciones comunitarias va a indicar evidente- mente cuáles son las líneas estratégicas de la política social de la UE ampliada en el hori- zonte más próximo. De acuerdo con la opinión de los expertos consultados por la Comisión Europea no parece que vaya a haber novedades significativas de alcance sobre las que no exista en este momento un consenso bastante avanzado, por lo menos al nivel de las instituciones europeas.
Brevemente, y en cuanto a la política laboral, se potenciará la búsqueda de mayores y más eficientes medidas de acompañamiento social (extraídas del estudio de buenas prácticas corporativas) para las reestructuraciones de empresas, habrá que explorar mejor las nuevas oportunidades de generación de empleos, y mejorar el desarrollo de la adap-
2 Informe del Grupo de Alto Nivel sobre el futuro de la política social en la UE ampliada, publicado por la Dirección general de Empleo y Asuntos Sociales de la Comisión Europea en mayo 2004 (dirección Internet), p.1-112.
tabilidad profesional mediante el perfeccionamiento de las medidas de formación conti- nua y el fomento del alargamiento de la edad para la vida activa.
En cuanto a la protección social, continuarán los requerimientos a los EEMM para que reformen sus sistemas de seguridad social desde el punto de vista de su viabilidad financiera, junto con medidas de política inmigratoria y familiar (aumento de la natali- dad), mientras que el método abierto de coordinación limitará su campo de actuación esencialmente a las políticas sociales básicas de inclusión social.
Esta especie de “autolimitación” controlada de la política social europea, a pesar de la previsible aprobación del Tratado por el que se instituye una Constitución para Europa, aprobado en Salónica en junio del 2003 (mediante el cual se acrecienta el acervo social comunitario por la introducción de la carta de derechos fundamentales y sociales de los ciudadanos) responde, tal vez, al Acuerdo interinstitucional (entre Parlamento, Comisión y Consejo europeos) para “legislar mejor”, adoptado el 16 de noviembre de 20033.
Mediante este acuerdo se propone determinar mejor el contenido posible y los límites de las disposiciones europeas que deben tramitarse por los procedimientos de codecisión, a la vez que se buscan fórmulas de autorregulación, es decir, previo acuerdo con los inter- locutores sociales y actores privados, allí donde -como es el caso de la política social- su consulta es obligada por los Tratados.
Más allá de la acción institucional, sin embargo, se dibuja de cara al futuro inmedia- to, y cada vez con mayor precisión, el papel imprescindible que están llamados a desem- peñar los agentes sociales y económicos europeos, en particular, las empresas y entida- des financieras privadas, así como los sindicatos y las organizaciones representativas de los intereses de la sociedad civil.
He aquí una primera clave de reflexión, la acción institucional comunitaria se estan- ca, a cambio se pretende implicar a las organizaciones económicas y de la sociedad civil para que impulsen a otros niveles el mantenimiento y en su caso desarrollo de las políti- cas sociales, eso sí bajo el patrocinio y amparo de las Instituciones comunitarias. La pre- gunta es si, ¿será ello suficiente para salvar el modelo social comunitario?
Por el momento la Comisión se propone perseverar en su acción favorable al refor- zamiento de los instrumentos de participación democrática, especialmente en lo que se
3 Donde se recoge parte del espíritu del Libro Blanco de la Comisión sobre la Gobernanza en Europa, de 25 de julio de 2001.
denomina el “diálogo social europeo”. Tanto a nivel informal, tal y como inaugurara en su tiempo el Presidente de la Comisión, Jacques Delors, como, sobre todo, a través de un diálogo más estructurado y formalizado sobre industrias y sectores europeos4. Algunos
comités de empresas europeos están negociando acuerdos globales para empresas multi- nacionales, bajo los auspicios la mayoría de las veces de las Federaciones sindicales internacionales, cuya coordinación con los comités es esencial a este propósito. Una con- sulta a los interlocutores sociales y patronales acreditados ante la Comisión va a llevarse a cabo próximamente para ver el modo de desarrollar un marco europeo de estructura- ción de la negociación colectiva transnacional.
En definitiva, otra clave de reflexión, que extraigo de esta tendencia hacia una parti- cipación renovada de los representantes de los trabajadores, es la de las cuestiones rela- tivas a la gobernanza, y en nuestro caso concreto a la manera de gobernar “la cuestión social”.
Desde la base, desde las propias empresas, la democracia debe ser el único método posible para la construcción de un modelo de gobierno de “lo social” en la UE. Desde los Principios para el buen gobierno corporativo aprobados por la OCDE el 22 de abril de 2003, o el código aprobado también por la OCDE para las empresas multinacionales en 1999 por un gobierno más transparente y participativo. Se trata de criterios de trans- parencia y de funcionamiento participativo planteados como una necesidad para crear organizaciones corporativas más competitivas, y que están en el origen de la aparición de las cada vez más requeridas “conductas de negocio responsables”, una de cuyas manifestaciones más prometedoras es la de la “responsabilidad social de la empresa”, cuyo alcance potencial se proyecta, en mi opinión, más allá de las iniciales conductas éticamente responsables frente a los accionistas de las sociedades de capital por accio- nes.
En consecuencia, y conectando con la idea anteriormente señalada, hay que hacer asumir a las empresas su centralidad en el desarrollo económico y social de la UE. Se habla de esta manera de una “ciudadanía de la empresa”. Los temas relacionados con la
4 La Comisión Europea acaba de publicar su Comunicación “Partnership for change in an enlarged Europe - enhancing the contribution of european social dialogue”, el 12 de agosto de 2004. En el documento se pre- tende reforzar los procesos de consulta y negociación sectoriales e interprofesionales (existen ya 30 comi- tés sectoriales europeos operativos). La idea es que el diálogo sectorial se conecte con el de las grandes empresas europeas (se calcula que ya hay constituidos 650 comités de empresas europeos) para abordar cuestiones como la de la RSE. Muchos códigos de conducta corporativa ya han sido negociados con estos comités.
“responsabilidad social de la empresa” se convierten en esenciales en este proceso de recuperación de la acción empresarial en el desarrollo de los proyectos sociales y econó- micos de la comunidad y de la ciudadanía de la Unión Europea. Además, se comprueba cada vez más que estos códigos de conducta contribuyen positivamente a la competitivi- dad a medio y largo plazo5.
Involucrar a las empresas -no solo a las grandes empresas multinacionales- en inver- siones éticas, u otras acciones que prueben su buena reputación corporativa. Mediante técnicas de acreditación diversas: el “balance social”, etiquetas y “labels” sociales, sobre lo que en nuestro país apenas comienza a discutirse, son otras tantas vías de acrecentar el relieve que pueden alcanzar las singulares empresas en el desarrollo local, la defensa del medio ambiente, el desarrollo sostenible, proyectos culturales y de desarrollo del empleo en su ámbito geográfico de influencia directa, su implicación en la dinamización de los mercados de formación y de empleo locales, una actitud anticipadora de la gestión de la innovación y del cambio industrial6, etc.
Con este renovado enfoque de los fines legítimos de la, por otro lado, siempre libre actividad empresarial, no se trata de una vuelta a la ya superada concepción comunitaria o corporativa de la empresa, especialmente viva durante la primera mitad del siglo pasa- do7. En mi opinión, se trata de la constatación de la existencia de un mercado global, real-
mente mundial, y como decía OFFE, el mercado privilegia unas relaciones laborales armoniosas (peaceful relationships) para dirigir sus inversiones. Un sistema de relaciones laborales cooperativas (cooperative industrial relationship) no es contradictorio con unos
5 Véase otro estudio de campo sobre 12 multinacionales, de E.BOISSON, C.WILSON, encargado por la Dirección de empresas, personal y RSE de la Comisión Europea, en el que se concluye que la RSE consti- tuye una ventaja competencial de primer orden para mejorar duraderamente los resultados de la empresa, especialmente si su desarrollo se produce por la vía del crecimiento internacional exterior y es estratégica- mente coherente con la evolución de las expectativas de la sociedad civil.
6 Es muy interesante observar cómo la multinacional sueca de telefonía móvil ERICSSON puso en marcha su reestructuración, buscando en todo momento su competitividad como sociedad de negocio, pero sin manci- llar su imagen y reputación corporativa de empresa responsable económica y socialmente, fundamental para mantener su cuota de mercado, así como para motivar positivamente a los trabajadores que se quedaban. 7 El Prof. G. LYON-CAEN, fallecido en abril de 2004, advertía en su última contribución doctrinal en la revis-
ta Droit Ouvrier , traducida al italiano (en Lavoro e Diritto), español (en Relaciones Laborales), etc. de este peligro de caer en una visión -un tanto estereotipada y tal vez demasiado simplista- de “comunitariedad de los intereses del capital y de la fuerza productiva”. Curiosamente, es en Francia donde más extendidos están los acuerdos de participación accionarial de los asalariados en sus empresas: un 19% de los trabajadores asa- lariados en Francia tienen firmados un “accord d’interèssement” o de “participation”.
sindicatos independientes y fuertes en la medida en que éstos sean invitados a implicar- se en los procesos decisionales, mediante mecanismos de información y consulta efica- ces (just in time)8, o de cogestión, o de participación como representantes de una parte
sustantiva -por intermediación de un mandato legal si fuera preciso- del capital social de la empresa en los órganos de gobierno corporativo.
Según estudios de la OIT, se observa una tendencia a un cambio cultural en los sin- dicatos ante la creciente mundialización de la estrategia empresarial, que exigen más información y está contribuyendo a crear una mentalidad nueva en materia de participa- ción, más coordinada y responsable9.
Para finalizar, observo que se está produciendo -y esta sería otra clave para la refle- xión que propongo- una traslación al “micromundo” de la actividad productiva (al nivel de la microeconomía) de las constantes que están funcionando en la dimensión comuni- taria (de la UE), es decir, las técnicas y procedimientos del multilateralismo, del diálogo necesario y previo a la adopción de decisiones, tal y como típicamente ha funcionado en los organismos internacionales de la ONU (por ejemplo). ¿Es esta una estrategia adecua- da, funcional y útil a los fines de la preservación del modelo social europeo?.
La mundialización y la globalización económica colocan a la UE ante el desafío aún mayor del gobierno de la mundialización. La globalización, mundialización, están ya en la agenda de las instancias internacionales, por ejemplo de la OIT, a la cual se refiere el informe de su Director General para el diseño de una estrategia marco (2006/2009) por parte de la institución que dirige10. Cuando Europa no ha resuelto todavía el papel de la
incardinación de la ciudadanía europea en su sistema institucional y en el de sus Estados miembros, su política se está viendo nuevamente adelantada por el fenómeno emergente de la “ciudadanía global”, en cuya construcción la “región mundial europea” debiera estar teniendo un papel relevante. Todavía hay tiempo, pero es bien cierto que los tiem- pos de la globalización son cada vez más acelerados.
8 Véase un reciente estudio de campo europeo sobre implicación participativa realizado por S.OXENBRID- GE, W.BROWN, y publicado en 2004 por la rev. British journal of industrial relations.
9 G.CASSALE “Riflessione sulla posizione del OIL in materia di partecipazione dei lavoratori”, Riv. Delle Relazioni Industriali, 2004, nº1.
10 Basado en el Informe de la Comisión Mundial sobre la dimensión social de la globalización, patrocinado por la OIT, y concluido el 24 de febrero de 2004 después de dos años de trabajos.
CLAUSURA