ANDRÉS RODRÍGUEZ-POSE
2. La inmigración como alternativa al problema del envejecimiento
2.2. La respuesta europea a la inmigración
2.2.2. La xenofobia y el nacimiento de una ‘Europa Fortaleza’
¿Por qué se han hecho más restrictivas las leyes europeas para la inmigración y los solicitantes de asilo?. ¿Por qué la europeanización de las leyes de inmigración ha dado lugar a un ‘Europa Fortaleza’?.
Se ha dicho que las restricciones en la política de inmigración Europea son el resul- tado de lo que pide la población. Europa ha sido testigo desde finales de años 70, y duran- te los años 80 y 90 de un crecimiento en los comportamientos xenófobos y racistas, que han contribuido a extender una imagen negativa de los inmigrantes. Las encuestas del Eurobarómetro realizadas a este respecto confirman la percepción negativa de los inmi- grantes y de la inmigración que la población tiene en general. La Figura 4 muestra la repuesta de los ciudadanos de la UE a una encuesta realizada por el Eurobarómetro en octubre/noviembre de 1997, el Año Europeo contra el Racismo, sobre el teman del núme- ro de extranjeros que vivía en su país. Sólo uno de cada diez ciudadanos de la UE creía que no había demasiados extranjeros viviendo en su país. El 40 pensaba que había muchos y el 45 por ciento dijo que había demasiados. Las diferencias nacionales eran sor- prendentes. En un claro de cambio desde una actitud mucho más tolerante antes de que el país fuera centro de la inmigración, (Triandafyllidou and Mikrakis, 1995), Grecia se había convertido en el país más xenófobo de la UE. El 71 por ciento de los griegos pen- saba que había demasiados extranjeros en su país. En Bélgica, Italia, Alemania y Austria, más del 50 de la población pensaba de igual modo. Si aquellos que pensaban que había muchos extranjeros en su país, se unían a los que pensaban que había demasiados, las dos categorías sumaban una mayoría de una dos terceras partes en cada uno de los países de la UE, con la excepción de Finlandia (Figura 4).
La xenofobia parece apoderarse de la UE, sin importar factores como el hecho de que el país receptor haya sido un destino tradicional de inmigrantes (Bélgica, Alemania o Francia) o que se trate un país que recibe inmigración desde hace poco años (Grecia, Italia). La xenofobia se extiende más entre los ancianos, amas de casa y aquellas perso- nas con un nivel cultural bajo. Está menos extendida entre los jóvenes y personas con niveles altos de educación (Eurobarómetro, 48, 1997).
Las actitudes xenófobas han sido el campo de cultivo para el nacimiento de partidos xenófobos y racistas. La mayor parte de estos partidos ha surgido en aquellos países donde la percepción negativa de los extranjeros está más arraigada entre la población. Cinco de los siete países identificado en el Eurobarómetro como los más hostiles a los extranjeros han sido testigos en los últimos años del nacimiento o resurgimiento de par- tidos que ha jugado de forma abierta la basa de la xenofobia o el racismo El Frente Nacional de Jean-Marie Le Pen en Francia es el partido xenófobo más estable en sus resultados electorales logrando, con pequeñas variaciones arriba o abajo, más del 10 por ciento de los votos nacionales en el Parlamento Europeo, en primer lugar, y en las elec- ciones presidenciales francesas (Ubbiali, 1995). El Partido de la Libertad austríaco se ha ido transformando desde 1986, bajo el liderazgo de Jörg Haider, de una partido relativa- mente liberal a un partido populista y xenófobo (Wakolbinger, 1995: 15). Esto ha contri- buido a elevar el perfil del partido a los ojos del electorado austríaco. Su apoyo electoral en las elecciones nacionales pasó de menos del 10 por ciento en los años 80 a aproxima- damente el 25 por ciento durante la mayor parte de los años 90, e incluso llegó a formar parte de la coalición en el gobierno. En Italia, la populista y secesionista Liga del Norte irrumpió en la escena política a inicios de los años 90. Con el incremento de la inmigra- ción en Italia, sus primeros discursos populistas anti-sur se han transformado en un dis- tintivo toque xenófobo. La Liga ya ha llegado al gobierno en coalición con Forza Italia y la Alianza Nacional (otro partido con un fuerte pasado nacionalista y xenófobo) en los gobiernos de derechas de Silvio Berlusconi. En Bélgica, el Vlaams Blok tiene una amplia presencia en algunas partes de Flandes con más de una cuarta parte de los votos, y con un discurso abiertamente racista y xenófobo (Cools, 1995), y en Alemania, los partidos de extrema derecha como Nationaldemokratische Partei Deutschlands, Deutsche Volksunion, o Republikaner, han obtenido buenos resultados en determinadas elecciones regionales (Del Fabbro, 1995). En Dinamarca, el Partido del Progreso, fundado original- mente como instrumento de protesta contra los impuestos, ha pasado a extender los pre- juicios contra los musulmanes para así revivir sus resultados electorales (Mouritsen, 1995: 53). Grecia es el único país de este grupo que, por ahora, se ha librado de esta ten- dencia, aunque la ausencia de partidos xenófobos puede estar relacionada con relativa novedad de la inmigración en ese país (Triandafyllidou y Mikrakis, 1995).
En el resto de los países europeos se ha conseguido contener la aparición de partidos xenófobos o racistas. La menor hostilidad en sus poblaciones hacia los inmigrantes puede ser un factor en este desarrollo. Sin embargo, en algunos casos la retórica antiinmigración de los partidos de extrema derecha ha sido adaptada en cierto grado por los partidos con- servadores o de derechas. El ejemplo más destacado es el Partido Conservador británico entre 1997 y 2001, que recurrió a temas tales la inmigración ilegal y los solicitantes de asilo ‘bogus’ en un intento fallido de lograr un mayor apoyo electoral. El apoyo de la población europea a las restricciones en las leyes de inmigración ha llevado a otros par- tidos políticos a radicalizar su discurso en este asunto y hacer suya alguna de la retórica de los partidos xenófobos para recuperar los votos que se ha llevado la extrema derecha. Este es el caso del RPR y UDF en Francia, Forza Italia en Italia, Nuevo Democracia en Grecia y, en un grado menor, los demócratas cristianos en Alemania y el Partido Popular en España.
El aumento en los controles de inmigración a nivel nacional y europeo, la hostilidad popular contra los extranjeros y el discurso xenófobo de los partidos populistas de dere- chas en Europa está creando un círculo vicioso de autorrefuerzo que lleva a la ‘demoni- zación’ de los inmigrantes. La imaginación colectiva europea asocia cada día más la inmigración con la delincuencia, el desempleo y hordas de personas solicitando asisten- cia social (Doty, 1996). Además, con frecuencia se ve a los inmigrantes como ‘una ame- naza para la cultura nacional’. Se les representa como ‘otros’ alienígenas para el grupo nacional y, por lo tanto, quedan excluidos de la sociedad (Triandafyllidou, 2000). La visión de los inmigrantes como individuos trabajadores que contribuyen al desarrollo económico y el incremento de la vitalidad cultural, tan común en países como Estados Unidos en el pasado, tiene mucha menos fuerza en Europa Occidental (Martiniello, 1995). Las restrictivas leyes europeas a la inmigración no están teniendo ningún resulta- do en la rectificación de la imagen negativa de la inmigración. Por el contrario, pueden estar contribuyendo a la ‘aseguración’ de la inmigración. La actual legislación europea muestra la inmigración como un asunto de seguridad, como un coste para las sociedades occidentales, o como algo que debe restringirse. Resumiendo, la imagen de la inmigración en Europa es la de una carga o un problema, más que un activo (Farell y Tambini, 1995). El retrato negativo de la inmigración en la ley y en cualquier otro aspecto también ha dado a las reacciones racistas y negativas contra los inmigrantes (Huysmans, 2000: 766) y han contribuido a un aumento de los actos de violencia contra inmigrantes y minorías raciales. Los ataques a albergues de refugiados o a los inmigrantes fueron comunes en Alemania hasta que los tribunales decidieron adoptar una postura menos indulgente con los causantes de tales actos. Pero este endurecimiento de los tribunales no ha sido sufi- ciente para erradicar los ataques a extranjeros. En otros países se han hecho comunes
actos esporádicos de violencia contra inmigrantes y solicitantes de asilo y, en los casos de países con una larga tradición de inmigración como Reino Unido o Francia, el clima contra la inmigración está haciendo saltar tensiones raciales entre grupos de extrema derecha y los hijos y nietos de antiguos inmigrantes, como la cadena de luchas raciales en el norte de Inglaterra en 2001.
3. Conclusión
Al igual que en los años 50 y 60, Europa Occidental está experimentando una nueva ola de inmigración en masa. Sin embargo, los inmigrantes ya no provienen principal- mente de Europa Occidental: la inmigración dentro de la UE se limita básicamente a tra- bajadores con altos niveles educativos. La mayor parte de los inmigrantes provienen de países fuera de la UE. Las fuentes tradicionales de inmigración, es decir, norte de África o Turquía, siguen proporcionando un porcentaje de las personas que llegan a Europa Occidental. Pero el origen de la inmigración se ha diversificado y cubre básicamente la totalidad del mundo.
La renovación de la inmigración está haciendo una Europa Occidental más diversa y cosmopolita. Pero la reacción de los ciudadanos europeos a este aumento de la diversi- dad ha sido el rechazo. Una mayoría de los ciudadanos de la UE percibe el flujo de inmi- grantes como una amenaza para su identidad, cultura, empleo y seguridad, y no como un activo. Esta percepción negativa ha dado lugar, y en cierto modo también ha sido alenta- da por ella, a una reacción de las instituciones nacionales y europeas. Los países de la UE han aprobado leyes de inmigración y leyes de asilo restrictivas con la finalidad de res- tringir el flujo de inmigrantes. Ha aumentado la coordinación de las políticas nacionales sobre inmigración y, desde la Reforma de Amsterdam del Tratado de la Unión Europa, la mayor parte de los asunto de inmigración se tratan dentro del ámbito de las leyes euro- peas. La europeanización de las leyes de inmigración no ha representado un cambio en la dirección. Pero sí ha endurecido la legislación y la puesta en vigor de medidas sobre inmigración más restrictivas. La elevada hostilidad contra la inmigración ha sido caldo de cultivo para la aparición de partidos políticos de derechas xenófobos y racistas en todo el espectro político europeo.
Esta reacción a nivel europeo contra la inmigración no está teniendo éxito en su obje- tivo de crear la ‘Europa Fortaleza’, una Europa casi cerrada a los inmigrantes, sino que está empujando a un número mayor de ellos, desesperados por la pobreza de sus países, a entrar en Europa de forma ilegal. El cierre de las fronteras europeas también contribu- ye a la aparición de mafias y organizaciones delictivas especializadas en la introducción
ilegal de inmigrantes en la UE: Y, en general, se puede decir que las relaciones étnicas y religiosas se han hecho más tensas.
No existe una solución fácil para el problema de la inmigración. Por otro lado, Europa necesita inmigrantes para afrontar el problema de envejecimiento y, quizás, para poder mantener su sistema de bienestar. Los nuevos inmigrantes pueden contribuir de forma enorme al crecimiento futuro y el desarrollo cultural de la UE. Por otro lado, la UE quiere evitar algunos de los problemas relacionados con la llegada a corto plazo de un número elevado de inmigrantes. La reconciliación de ambos objetivos es difícil, pero puede resultar incluso más complicada si no se mejora la actual imagen negativa de la inmigración.
Referencias
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¿TIENE UNA POLÍTICA SOCIAL LA UE?.