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3.1. LA HISTORIA DEL EMPRENDIMIENTO DE EL CLAVO

3.1.11. EL CLAVO PRODUCCIONES PONE LOS PIES EN LA TIERRA

A mediados del año 2009, antes de la celebración de los 13 años de El Clavo, César López recibe una llamada de Ruby Grisales, gestora cultural y empleada de la Facultad de Artes Integradas de la Universidad del Valle; él la había conocido desde hace varios años atrás cuando López representaba a la Universidad Javeriana en el comité Cultura y Ciudad, del que hacían parte algunos gestores culturales de Cali y directores de los sectores culturales de las universidades y de entidades de promoción cultural. Ruby le dice a César que el BID iba a

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Con fiesta y cultura se celebra ‘El Clavo’: La publicación celebra desde hoy sus 13 años. En: adn, 28 de agosto

entregar 3,4 millones de dólares a un proyecto de industria cultural que operaría Comfandi, y que iniciaría con seis empresas a las cuales se les otorgaría 400 millones durante los dos primeros años, que luego serían 200 millones en el tercer año y 100 millones en el cuarto año para que funcionaran; y que El Clavo había sido seleccionado entre ésas seis empresas para iniciar en modalidad de pionero en este proyecto. César López no podía creer que eso estuviera sucediendo y en conversación con un pequeño grupo de integrantes de la publicación pensaron que si El Clavo había podido sobrevivir sin apoyos externos, ahora con toda ése dinero seguramente podrían hacer mejores cosas. Días después salió la noticia en los periódicos y en el noticiero 90 Minutos, López lo estaba viendo cuando el director del proyecto, John Restrepo, mencionó que entre las empresas seleccionabas estaba El Clavo. Entonces lo que antes podía ser un rumor, ahora ya era mucho más formal y real.

Un par de semanas más adelante, después de varias conversaciones telefónicas, López se reuniría con John Restrepo, que lo conocía desde hace varios años atrás por ParqueSoft, cuando Restrepo tenía una empresa llamada Jump, encargada de potenciar iniciativas de emprendimiento y hacerlas crecer. La reunión se llevaría a cabo en el Centro Cultural Comfandi y a López le confirmarían la noticia, pero había una novedad y era que ya no eran seis empresas sino doce las seleccionadas. Igual sería un dinero suficiente que a El Clavo le serviría para continuar publicando el mismo contenido sin ningún tipo de cambio en su estructura editorial. Pero con el tiempo las versiones sobre la forma del apoyo fueron cambiando, se empezó a hablar de más empresas, se dejó de hablar de dinero y se empezó a hablar de apoyo en especie, más que todo en forma de asesorías.

Finalmente, meses más adelante El Clavo recibiría la primera asesoría, porque John Restrepo estaba convencido que el negocio de la revista impresa tenía sus días contados y que la publicación debía ser 100% digital. Además, John Restrepo había tenido una revista impresa con la que había quebrado muchos años antes, entonces él sabía como era el tema con los impresos y solicitó a un consultor, que mostrara una radiografía de la situación financiera de El Clavo. Ese consultor se llamaba Hermann Stangl.

Entonces César López se reuniría con Stangl y reconstruirían la historia financiera de El Clavo, porque una vez más, el problema para sacar las cifras de El Clavo estaba en que no había contabilidad de la empresa y por lo tanto les tocó rescatar facturas, cuentas de cobro y recibos, para elaborar un panorama en números que le ayudara a Stangl a hacer su trabajo de consultoría. Finalmente el resultado de la asesoría se entregaría en una reunión en el mes de noviembre de 2009 en el Centro Cultural Comfandi, en presencia de John Restrepo y Guillermo Santacruz, que era la persona encargada de estar pendiente de El Clavo para el proyecto de Industrias Culturales. El resultado fue el que César López de alguna forma estaba enterado, y era que El Clavo estaba perdiendo valor con el paso del tiempo y la empresa iba directo a la quiebra. No se estaba generando ingresos suficientes para atender la cantidad de deudas y sobre todo la gran carga de personal.

Al terminar la reunión, John Restrepo le volvió a decir a César López que pensara bien el tema de cambiar el formato a uno digital en Internet y dejar el impreso. Pasaron un par de meses y por parte de Comfandi y del proyecto de Industrias Culturales se propuso dar inicio a la segunda asesoría, que era de tipo organizacional para sacar un plan estratégico y una hoja de ruta, para tener claro en qué aspectos el proyecto debía apoyar a El Clavo para potenciarlo. Restrepo le mencionó a López que buscara su propio consultor, que fuera alguien muy bueno, que supiera de planeación estratégica pero que entendiera de medios de comunicación alternativos. Entonces César López buscaría en las universidades, le consultó a María Elvira Domínguez, Directora y Gerente de El País; y Alejandro Santos, Director de Semana por una empresa o alguien que pudiera hacer ése trabajo, pero los consultores que ellos referenciaron eran empresas muy grandes y otras estaban en Europa, así que los costos iban a ser muy elevados. Más adelante en una reunión, López habló con Isabel Cristina Cardona, una profesora de la Javeriana que trabajaba en el Departamento de Comunicación y Lenguaje en la parte organizacional y esposa de un amigo de El Clavo, Nelson Quiceno que era socio de Andrés Aparicio, antiguo integrante de El Clavo, que para esa época se encontraba desde hace varios años radicado en Chile. Isabel Cristina le recomendó a César que hablara con Jaime Suárez Tovar, antiguo profesor de la Javeriana, que él hacía ése tipo de consultorías con una Corporación llamada Estrategar.

Entonces César López habló con Jaime Suárez, le explicó bien el tema y la gente de Industrias Culturales aprobaron la asesoría por parte de Estrategar. Entonces Jaime le propuso a César que quería reunirse con el equipo de socios de El Clavo para plantearles la forma de trabajo de asesoría, sesiones, metodología, etc. La reunión se llevó a cabo el día 11 de diciembre de 2012 en un auditorio de la Javeriana, porque Jaime Suárez necesitaba video beam y ayudas audiovisuales. Al día siguiente de la reunión, Jaime llama a César para comentarle que estaba muy preocupado por el grupo de socios de El Clavo, ya que había detectado que ninguno de ellos se comportaba como una persona emprendedora, “no preguntaron, no cuestionaron, es más, algunos se fueron antes porque tenían otros compromisos”, le decía a López. Entonces él le propuso a César López que la asesoría se trabajara sin ellos, porque necesitaba de gente comprometida que participara, y paradójicamente ninguno de los socios de El Clavo tenía ése perfil.

Entonces las sesiones se realizarían en la oficina de El Clavo y César López le pidió el favor a su novia, María Fernanda Arias, que era la comunicadora de la Personería Municipal y a su primo, César Pérez, que seguía trabajando en el tema de entretenimiento para adultos con www.lindapop.com, que lo acompañaran e hicieran parte del grupo de trabajo. Se harían varia reuniones, y cada vez que se avanzaba se evidenciaba que el equipo humano con el que contaba El Clavo no era idóneo para conformar una empresa y que en El Clavo había un problema al que se le llamó “muchos amigos” y era que para la empresa era preferible mantener la amistad entre sus integrantes que defender los intereses de El Clavo Producciones, además que su contenido no era atrevido por miedo a perder anunciantes y lectores, por miedo a perder a los amigos. “En la asesoría de Industrias Culturales remarqué una frase que es

‘muchos amigos’. Yo veo que César López se ha encaminado más en hacer buenas relaciones sociales que en hacer plata, es un modo de vida. Entonces la pregunta es, ¿El Clavo es para

tener amigos o para tener plata?”,menciona César Pérez.

Además en la sesoría se encontró que El Clavo Producciones tenía una relación rara con el dinero, en donde obviamente se necesitaba para funcionar pero no había interés hacia él, como

un cierto rechazo hacia la plata, donde el trabajo no era valorado monetariamente12. Las sesiones se suspenderían por un problema personal que tuvo Jaime Suárez y que le impidió quedarse en Cali, pero ya había un esqueleto de la situación de El Clavo, un buen diagnóstico, ahora lo que faltaba era hacer la propuesta de planeación estratégica.

Con el resultado de la primera asesoría recibida por el proyecto de Industrias Culturales de Comfandi y las impresiones de la segunda, César López citó al grupo de socios a una reunión antes de finalizar el año 2009, para presentarles una rendición de cuentas de la situación financiera de la empresa. A esa reunión asisten todos los socios de El Clavo Producciones y en primer lugar, César López les expone el resultado de la asesoría financiera y les hace caer en cuenta que la empresa está quebrada y que necesita de un nuevo aporte por parte de sus socios. Al respecto todos manifiestan que no tenían dinero, entonces López les hace una reflexión sobre lo que significaba ser socio de una empresa, del problema al faltar al compromiso inicial del aporte del dinero y de la actitud de los socios de El Clavo que deberían buscar la forma para que se consiguieran nuevos clientes para la publicación. Además les comentó los resultados que hasta el momento arrojaba la asesoría con Estrategar y les comunicó que para conservar su amistad, les iba a devolver el dinero que habían aportado a la sociedad, que no sabía cuando pero que lo iba a hacer. Se firmó un acta de dicha reunión y se dio por terminada.

“Para ganar había que conocer mejor el mercado, porque tal vez en los riesgos que estábamos tomando, como empresarios, siendo todavía recién egresados o algunos estudiantes y el riesgo no lo calculamos, no fue bien planeado, sino que era una apuesta, un desarrollo, un atrevimiento más del grupo por hacer algo diferente. Yo creo que ese fue como por donde empezaron a flaquear las fuerzas, porque si se hubiera pensado mucho más la estructura, un mejor plan de negocios, habría sido tal vez asumir el mismo riesgo; porque sabíamos que era un riesgo, pero había que asumirlo con menos peligros”, menciona Darío Recalde haciendo una reflexión de lo que había sucedido con la experiencia de El Clavo Producciones.

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“Una de las principales falencias del sector cultural desde el lado de la oferta, se debe a que la mayoría de los

artistas desconocen el valor que su bien o servicio tiene para una sociedad, por lo tanto tienden a subestimar su valor, traducido en el precio; es decir, cobran muy por debajo de lo que realmente cuesta su trabajo, o en su

defecto, muy por encima de lo que la sociedad está dispuesta a pagar”. Tomado de Cali crea, una experiencia en

Entonces César López fue consiente de las razones del problema económico de El Clavo, que en parte se debía al comportamiento poco corporativo de los empleados de la publicación y el exceso de confianza por parte de sus integrantes, lo cual estaba repercutiendo en que no se cumplieran con los compromisos, que no existiera un sentido jerárquico de la organización y finalmente que El Clavo siguiera teniendo un comportamiento organizacional de grupo estudiantil. A partir de la interiorización del problema, la actitud de López cambió radicalmente hacia la organización, no participaría más de un ambiente de trabajo relajado para pasar a un comportamiento corporativo, con una forma de relación distinta entre los empleados. Pero ya era muy tarde y por lo contrario, este cambio fue tomado como negativo y chocante por los empleados de El Clavo, pasar de un trato de amistad a uno de trabajo. Inclusive, los empleados de El Clavo salían los jueves a tomar cerveza, pero ya no invitaban a López. Era el costo del cambio y de tener claro que las personas que hacían parte de El Clavo Producciones debían estar alineadas a unos objetivos corporativos y hacia el cumplimiento de objetivos y no podía ser más un grupo donde cada uno de sus integrantes hacía lo que quería sin una clara orientación.

Antes de finalizar el año, Cristhian Carvajal renuncia a su trabajo en El Clavo para dedicarse a escribir y ser el manager de la agrupación musical Pico y Placa. Finalmente entra a trabajar en un bar de vallenato y reggaetón al sur de Cali como administrador.