2.2. ASOCIACIONES Y GRUPOS ESTUDIANTILES
2.2.7. TELAR
El 31 de mayo de 2009, la Unidad de Acción Vallecaucana5 en compañía de un grupo de jóvenes pertenecientes a diferentes organizaciones dieron inicio a Telar, Tejido de Líderes en Acción como un programa que buscaba facilitar espacios de encuentro, intercambio, cooperación, visibilización y formación de líderes con interés en lo público. El Clavo haría parte de la fundación de Telar con la participación de César López como director y sería un espacio de reencuentro de jóvenes que mediante actividades de la Fundación Líderes en La U, encuentros de grupos estudiantiles e iniciativas de participación estudiantil, se conocían tiempo atrás y tenían en común la búsqueda colectiva de cambios en la ciudad de Cali y el Valle del Cauca. Varios de los convocados tenían definida su vinculación a partidos políticos e iniciativas electorales.
Esta invitación de la Unidad de Acción Vallecaucana, que era la organización que reunía a la clase dirigente de la ciudad fue de gran importancia, porque en su presentación, en cabeza de Ximena Hoyos Lago, su directora, para la ciudad había llegado el momento de hacer un relevo en sus dirigentes porque los que habían estado en cabeza de las decisiones de Cali ya estaban viejos y querían formar un grupo de jóvenes para hacer una especie de relevo. El grupo que conformaba Telar no pertenecía a una condición económica ni un origen en particular y eso lo hacía aún más valioso.
El grupo de Telar realizaría actividades cívicas como el recorrido por el río Meléndez, la marcha del pan, entre otros. También participaría de capacitaciones y reuniones con dirigentes de los gremios económicos y empresarios, en sesiones de rendición de cuentas del sector público, etc. Pero al interior del grupo había un interés en particular por varios de sus integrantes que tenía intereses electorales y rápidamente abandonarían las reuniones por no encontrar respuestas inmediatas a sus intereses de corto plazo, ya que Telar era un proceso que apenas estaría tomando forma.
5
La Unidad de Acción Vallecaucana es una corporación privada sin ánimo de lucro, integrada por personas naturales, cuya finalidad primordial es promover el desarrollo de la región. La UAV, que recibe aportes del sector empresarial y de personas naturales, tiene estatutariamente como objetivos generales: Fomentar el progreso de la región mediante la promoción y desarrollo de programas y actividades encaminadas a posicionarla y mantenerla en un lugar destacado; adelantar acciones tendientes a fortalecer el sistema democrático y de libre iniciativa privada, y procurar, mediante la acción solidaria de todos los estamentos sociales, la solución de los problemas que afectan a los sectores más vulnerables de la población.
La UAV en cabeza de Ximena Hoyos, mostró interés en particular por apoyar El Clavo dando a conocer la propuesta editorial y sus resultados entre los empresarios con el fin de buscar apoyo por medio de compra de pauta publicitaria. A su vez, la revista publicó una entrevista con ella en la edición 48 en el mes de noviembre de 2009, dando a conocer a la UAV y el proceso de Telar.
2.2.8. RED DE PERIODISMO CULTURAL
A inicios del año 2010 el Proyecto de Industrias Culturales de Cali liderado por Comfandi, convocó a una reunión a los medios de comunicación que hacían parte del proyecto, éntre los que estaban Casa Occio, Cali Cultural, la revista Mirando, Códice Comunicaciones y la revista El Clavo. La idea era iniciar un trabajo en red coordinado por el Proyecto de Industrias Culturales y buscar que a partir del trabajo colectivo, lograr objetivos en común. Pero antes se propuso que la red tuviera un logo y unos objetivos. Ése proceso se demoró casi tres meses y finalmente no se llegó a nada en concreto. A mediados del 2010 surgió una posibilidad de hacer un trabajo en red para un cliente que era el Plan Decenal de Cultura que se propuso tener listo antes que terminara el Gobierno del Alcalde Jorge Iván Ospina en año 2011. El tema era hacer difusión de este tema y cada medio integrante de la red propuso qué podía hacer y le puso un precio a todo.
Ahí empezó el tira y afloje y para el mes de julio, El Clavo publicó un publirreportaje bonificado, en muestra que no sólo estaba en la red para conseguir clientes en conjunto, sino también para promover las propuestas culturales en beneficio de la ciudad. Finalmente y para finales de ese año, los medios que integraban el colectivo se pusieron de acuerdo, a pesar que económicamente se hizo evidente que habían medios que cobraban mucho más alto comparado con otros que costaban más y que cobraban menos, para lograr que se pudiera pasar la propuesta como red. Finalmente el tema acabaría en discusiones por dinero, pero al red continuó.
Del del Plan Decenal de Cultura, cliente que se gestionó gracias a Paola Vacca, encargada de la red por parte de Comfandi, saldría la publicación Cali Cultural. Luego llegaría un nuevo coordinador, esta vez por parte de la Fundación Metrópoli, entidad aliada del Proyecto de
Industrias Culturales. Jimmy Ramírez tendría la meta de organizar el grupo entorno a una necesidad y se empezaría otro proceso que se fue agitando poco a poco. Finalmente se tomó la decisión de que lo que la red necesitaba era visualización y que un producto que podía ofrecer era un portal donde se promocionara un contenido y las actividades culturales de la ciudad, principalmente de los artistas y agrupaciones que hacían parte del Proyecto de Industrias Culturales. Jimmy manifestaba que había un presupuesto para tal fin. A finales del año 2011, César López, representante de El Clavo, decide dejar de asistir a las reuniones por tener como prioridad las actividades propias de El Clavo y las clases que debía dictar en algunas universidades. En su remplazo, representó a El Clavo Carolina Osorio, entonces editora de la publicación.
Terminando el año 2011, después de muchas reuniones, trabajo de planeación, discusiones y hasta peleas, los diferentes medios que pertenecían a la red no se habían puesto de acuerdo y no habían logrado desarrollar ni un solo proyecto en conjunto. Tampoco lograron ajustarse a las solicitudes y requerimientos del Proyecto Industrias Culturales.
2.3.LOS GRUPOS DENTRO DEL GRUPO
En El Clavo había otros grupos, algunos se formaron de forma esporádica y por las coyunturas y las personas que hacían parte de la publicación, otros fueron pensados para tener una función de colectividad para tomar decisiones en conjunto. Este fue un principio de los jesuitas aplicado por los integrantes de El Clavo desde su fundación para que las decisiones fueran tomadas por comités, promoviendo que la democracia fuera el último recurso, la idea era que todo lo que se aprobaba o se desaprobaba fuera mediando el consenso.
Hubo comités que se crearon para ubicar a los colaboradores en un rol que le permitiera ubicarse dentro determinada área de la publicación, pero otros que eran por afinidad de unos integrantes de El Clavo y así no tuvieran la fuerza necesaria para trascender fueron apoyados por la dirección de la publicación, buscando siempre su viabilidad.